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Harry Potter y la piedra Filosofal: El trío de ahora es un cuarateto — capítulo 1
Ron había dado la orden a la última ficha del tablero de moverse hacia la izquierda sin contarnos a nosotros mismos y mis nervios estaban a punto de hacerme perder la conciencia. Hermione y Harry temblaban en sus lugares mientras yo ocupaba mi lugar detrás de Ron sobre el caballo gigante de piedra. Una vez que explico el siguiente movimiento supe que moriría, es decir…la reina del maldito tablero va a destruir el caballo en el que estamos y con eso muy posiblemente nosotros saldremos volando lo que implicaría lo siguiente. Suponiendo que somos afortunados terminaremos con algo roto y si somos desafortunados, porque créame, lo somos… terminaremos muertos.50% de probabilidades de morir, pero que más se podía hacer si ya el juego estaba por terminar y Harry debía cruzar el estúpido tablero con vida.— ¿estas lista? — me pregunto Ron— ¿Quién en su condenada vida está listo para morir? —le susurre enojadaEl trago saliva y segundos después la reina golpeo con su espada a nuestro caballo, y como había dicho antes, salimos volando con solo un deseo. No morir.Lo siento creo que están perdidos. Rebobinemos esta historia. Para empezar supongo que tendré que presentarme así que….hola a todos, mi nombre es Rachel Elise Allen. Lo sé, mi nombre no suena bien con ese "Elise" de por medio, pero mi padre deseaba que llevara el nombre de su abuela así que no tuve más opción que llorar como solo un bebé en su bautizo puede hacerlo.Como decía, me llamo Rachel y tengo 12 años. Soy la hija de un amable y curioso arquitecto (Muggle) y de una estricta pero amorosa sanadora (bruja), lo que en resumen aclara que soy una bruja de sangre mestiza.Mi madre conoció a mi padre en una librería, se enamoraron, se casaron y yo llegue al mundo (trato de no perderme en detalles, voy al punto) mi padre posee una compañía de construcción y es profesor en una universidad de Londres, se interesa aún más que yo por la magia y mando a construir una casa de campo a las afueras de la ciudad para poder disfrutar de la magia de mamá con completa libertad sin la preocupación de que haya alguien mirando por alguna ventana. Su mayor anhelo es que yo me convierta en una bruja tan buena como mamá porque de no ser así, se hubiera lamentado toda la vida que yo hubiese nacido como una squib (papá es como niño en navidad siempre que mi madre hace magia).Mi madre por otra parte es la hija de una familia de magos y brujas(los cuales la desheredaron y literalmente la echaron de su casa cuando se enteraron de su relación con mi padre), estudio en Hogwarts y fue integrante de Ravenclaw. Ahora trabaja en San Mungo y junto a mi padre y a mí, se podría decir que logro formar una familia feliz, pequeña, pero feliz.Mi primera carta de Hogwarts llego un año atrás. Lastimosamente había sido sometida a una operación en un hospital Muggle pues en el hospital mágico no aseguraban mi completa recuperación. Las recuperaciones en el mundo no mágico son un tanto más lentas (casi cuatro meses y medio) lo que me impidió completamente asistir, sin embargo este año volví a recibir mi carta y aunque soy un año más grande que los demás niños, entrare a primero y por fin podre tener mi varita propia.Queda demás contarles que mi padre en el callejón Diagon entro en un estado de taquicardia extrema y súbita extroversión, corriendo por doquier y comprándome cuanto artículo se le apareciera en frente. Así fue como termine con dos escobas,libros de más y casi tres lechuzas. Ahora, para finalizar advierto que desde el primer momento que pise Hogwarts no he hecho nada más que meterme en problemas (ya sea por mi o mis amigos) hacer estupideces (nuevamente ya sea por mi o por mis amigos) y casi nunca estudiar (lo que es completamente culpa de mis amigos) sin nada más para decir por ahora; Permítanme presentarles mis maravillosos momentos en Hogwarts