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Historia 188093 — capítulo 5
Era tan extrañamente inusual las veces en que había dibujado aquel rostro, con tantos detalles como si se tratara de una persona que conociera de toda la vida. No obstante era un completo desconocido para mí, quizá solo obra de mí imaginación que intentaba de nueva cuenta llenar el vacío en ella.
Cejas pobladas, pómulos salientes, nariz recta… ¡valla! cada detalle era siempre el mismo. De alguna forma su rostro estaba perfectamente guardado en mi cabeza.
Deje de lado el pequeño lápiz mientras difuminaba con mis dedos el contorno de su nariz, pequeña y recta algo similar a la mía.
--¡Perséfone!—Escuche que alguien me llamaba al tiempo en que unos pasos se acercaban a la habitación.
Perséfone, como odiaba aquel nombre tan anticuado, el nombre que había recibido a mi llegada a este lugar. Perséfone como la diosa o al menos eso me había explicado Aro yo había llegado justo durante el festejo de la primavera, él día en que según la antigua mitología Deméter recibía felizmente a su hija quien había sido raptada por Ares y llevada al inframundo.
Debía admitir que tenía personalidad pero incluso cuando llevaba años siendo llamada de aquella forma no lograba acostumbrarme a él.
Nora entro en la sala de cazadores sin llamar a la puerta, como acostumbraba, yo solo le lanzo una fugaz mirada y regreso mí concentración a los detalles de mi dibujo.
--Solo Percy Nora no Perséfone—La corrijo de inmediato.
Aquella chica llevaba ya casi un año aquí y aun no lograba acostumbrarme al dulce aroma de su sangre ni a su singular presencia. Realmente no podía entender como un humano decidía ser parte de este mundo siendo consciente del peligro, pero no era la única algunos humanos como ella esperaban ansiosos la oportunidad de convertirse en un inmortal y desalmado vampiro.
Llevaba puesto un elegante traje con unos puntiagudos tacones que la hacían parecer más alta de lo que en realidad era.
--¿Qué sucede?—Le pregunto molesta por su insistente mirada.
--Es día de selección—Me responde como si yo debiera saber porque se encontraba ahí parada.
--¿Y?
--Bueno los demás cazadores están aguardando por ti.
--Diles que estoy ocupada—Le indico y vuelvo mi atención al dibujo pero pronto siento su mirada nuevamente clavada en mí.
Le dirijo una mirada molesta y ella sonríe nerviosa.
--Caius…
--Eso no puede terminar bien—Le digo al escuchar aquel nombre.
--Mi señor Caius desea que estés presente.
--Dile a tu señor Caius que se puede ir al…
--No creo que Caius quiera irse a ninguna parte—Interviene Wesley entrando en la habitación.
Nora se aparta torpemente de su camino y él parece ignorar su presencia, centrando su mirada en mí. Tal parecía que este día todo el mundo estaba interesado en mí.
--Sé que prefieres pasar el día dibujando a tu extraño súper héroe pero creo que es necesario que no hagas molestar de nueva cuenta a Caius al ignorar una de sus órdenes.
Wesley era el líder de los cazadores por lo que solía ser el quien quedaba mal ante Aro Caius y Marcus cuando yo me abstenía a hacer lo que pedían. No es que fuera una rebelde (aunque Caius solía decir que lo era con frecuencia) pero los días de selección que solían ser liderados por los más antiguos acostumbraban a abrumarme bastante. Todos aquellos gritos desconsolados de los vampiros que no pasaban la prueba me parecían desesperantes.
--Bueno pensé que no era necesaria mí presencia ya que son tan pocos los vampiros en entrenamiento, creí que ustedes podrían hacer la exhibición sin mí.
--Siempre es interesante tu presencia.
--Dile eso a Caius y Jane, dudo que estén de acuerdo contigo. Sin mencionar a Margo y al resto de los vampiros en este lugar.
Wesley intenta contener una risita y cruza sus brazos sobre su corpulento pecho. Aquel vampiro era realmente atractivo y la mayoría en este lugar morían por él, sin embargo para mí solo era como un hermano mayor que estaba ahí solo para reprenderme cada vez que rompía las reglas.
--Bueno al menos hazlo por Leonard—Me pide luego de mirar por un segundo a Nora—Sé de muy buena fuente que has entablado una amistad con ese neófito.
--¿Amista?—Repito anonadada.
Como podía siquiera decir aquella palabra, en nuestro mundo no existía esa clase de compañerismo mucho menos por un simple neófito que seguro moriría este día. Mi cuerpo se tensa un poco ante aquel pensamiento pero rápidamente regrese la mirada al dibujo en mis piernas. ¿Quién sería aquel hombre?
Bueno si podría referirme alguien como "amigo" tal vez Leonard encajaba en aquella pequeña palabra. Por lo que la idea de verlo morir a manos de Aro o alguien más no resultaba para nada alentadora.
--Percy eres parte del grupo principal de cazadores es nuestro deber estar presente en este tipo de acontecimientos, aun cuando no sean agradables.
A veces sentía que Wesley pensaba de la misma forma que yo, supongo que por eso solía acceder a sus peticiones. ¿Éramos amigos entonces? No lo sé, pero no podía dejarlo quedar en mal.
--De acuerdo—Accedo finalmente—Iré.
Wesley abre las puertas del gran salón principal y se aparta para dejarme entrar de forma caballerosa. A veces me parecía verlo como un noble humano del siglo XV, con sus trajes elegantes y cabello castaño bien peinado.
Al fondo Aro y el resto aguardaban impacientes mientras que el grupo de caza principal del cual yo era miembro, permanecían erguidos al lado de los grandes tronos de los más antiguos. El resto estaba esparcido por todo el salón y rápidamente mi mirada se centró en Leonard despeinado y ansioso como el resto de los neófitos.
--Lamento él retrasó, estaba algo ocupada—Le digo a Aro y escucho como Caius resopla a su lado.
Aquel vampiro realmente me odiaba y para ser sincera él no era para nada mi persona favorita en Volterra.
Me dirijo rápidamente a mi lugar que se situaba en medio de Nyx y Ramsey, la primera me dirige una pequeña sonrisa y el solo me mira indiferente. Al frente puedo ver a Jane y Alec los pequeños demonios de Aro y los dos intercambian pesadas miradas conmigo. Jamás habían llegado a aceptarme como parte de la guardia.
De pronto lo noto cerca de ellos un vampiro más cuyo rostro no había visto nunca antes se encuentra parado aguardando a que comenzara la exhibición de poderes y habilidades. Era alto de cabello rubio y ojos escarlata. ¿Quién sería aquel vampiro? Me pregunto y nuestras miradas se encuentran por un segundo. Me observa curioso al igual que yo a él.
--Bueno sin más preámbulo demos inicio a la exhibición—Exclama Aro ocupando su lugar al centro.
Wesley da una señal y la exhibición da inicio, era simple los neófitos debían mostrar las habilidades que habían aprendido durante sus entrenamientos y quienes pelearan con más fuerza y agilidad serían los ganadores. Y el resto era historia, quienes no pasaran la prueba dejarían de existir en aquel momento.
--Vamos Leonard—Lo animo en voz baja y Ramsey rápidamente me acusa con la mirada.
Para él como para el resto de los Vulturi aquellos neófitos no valían nada, algunos morirían al terminar la pelea y otros lo harían con el tiempo, solo un pequeño puñado permanecería al pasar de los siglos.
Yo había sido una de las afortunadas pero sabía que la verdadera razón de que continuara con vida era mi don, aquel don al que muchos temían y que a pesar de los años no había logrado controlar del todo.
Leonard utiliza sabiamente su don tal cual se lo había enseñado y para sus oponentes eso los colocaba en desventaja. Atravesaban su cuerpo como si de un fantasma se tratara, recordaba el primer día que había utilizado su don en una de nuestras peleas había intentado tocarlo para hacerlo caer pero me había resultado imposible y después de varias décadas un vampiro había logrado derribarme.
Intangibilidad era su don y Aro parecía fascinado con él pequeño Ghost como solían llamarlo el resto de neófitos. Ahora no entendía porque había pasado estos últimos días preocupada por el pequeño imbécil, tenía la suficiente habilidad para unirse a la guardia.
Aro ordena a uno de los neófitos que permanezca al centro luego de acabar con su último adversario y con la cabeza señala a aquel vampiro desconocido animándolo a entrar a la pelea.
El vampiro era hábil ya había acabado con sus primeros dos adversarios probablemente no tendría oportunidad con él.
La pelea comienza y el neófito se abalanza contra su nuevo rival y el vampiro rubio cae al suelo de un golpe pero se levanta rápidamente abalanzándose sobre él. Y entonces hace algo que sorprende a todos en aquella habitación.
Un montón de réplicas suyas aparecen rodeando al neófito quien pronto se ve derrotado ante tal don. Mira a su alrededor confundido pero nadie acude en su ayuda intenta golpearlo primero a una réplica y luego a la siguiente pero simplemente desaparecen como humo. El verdadero vampiro lo ataca de pronto por la espalda inmovilizándolo y luego de ver a Aro quien sigue animándolo arranca la cabeza de su cuerpo.
Las peleas finalmente concluyen y Aro comienza a aplaudir emocionado como un niño con sus nuevos juguetes.
--¡Esplendido!—Exclama feliz y de pronto me mira—Ves querida Perséfone te hubieras perdido de una estupenda exhibición de no haber acudido a nuestro llamado.
Yo sonrió levemente asintiendo y el regresa su mirada a aquel vampiro.
--Creo que estabas en lo correcto al apoyarlo—Le dice esta vez a Wesley—Este joven tiene un don en verdad increíble.
Wesley asiente y me pregunto porque no lo había mencionado cuando veníamos asía acá, ¿cómo es que Wesley había encontrado a ese vampiro? ¿Y porque lo había apoyado para entrar en la guardia?
Aro ríe por lo alto y se levanta de su trono.
--Es momento de festejar—Anuncia entusiasmado—Pero antes—Agrega mirando a todo nuestro grupo—Encárguense de los perdedores—Ordena y no es necesario que haga ningún movimiento.
Los vampiros más cercanos a los neófitos perdedores acaban con ellos sin ningún problema, dejando solo el eco de sus gritos.