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Sentimientos enredados — capítulo 1

Le Escribía, hablaba y miraba pero todo era inútil, él no entiende que día a día me pierde un poco más volviendome a su paso insegura de mis propios sentimientos. Cada vez que lo veo me siento cómoda y protegida; cuando sus fuertes brazos me rodean, sé que podría pasarme décadas en esa misma posición; cuando me habla, puedo pasar escuchándolo todo el día sin agotarme y cuando él me mira, ¡oh, cuando me mira! siento mi mente nublarse y mi corazón acelerarse; se que lo quiero con locura, la misma que siento al perderlo, la misma que me tiene noches enteras despierta pensando en él, tratando inútilmente de desenredar estos sentimientos que hoy me agobian.

Paso días enteros amándolo y días enteros son los que pasó odiandolo, mi alma lo odia con una pasión tan exorbitante que me daña, me hace querer parar esto que he empezado a creer una farsa y las lágrimas no demoran en salir ¡he intentado de todo! simplemente me es imposible dejar de demostrar mis sentimientos con tal fiereza. Trato de dejarlo, pensando que alejarme de él me hará bien, pero cuando lo intento mi corazón se hace aún más añicos ¿acaso estoy destinada a pasar mi vida tratando de desenredar estos sentimientos tan abrumadores?

Hay ocasiones cuando me habla que me hace sentir llena, habla del amor que siente hacia mi, de como ama mis hábitos que los demás aborrecen pero pronto todo queda en el olvido cuando cambia a un tema que es prohibido para mi, el solo pensarlo me hace miserable pues me hace comprender que no soy la única mujer que gobierna en su mundo y me aterroriza. Me aterroriza el no saber la clase de mujer con la que me enfrento ¿será acaso una mujer que ame más que a mi?, alguien que sea ordenada y con un buen futuro, no como yo que solo pienso en la dicha que me trae la vida y mi mente que siempre se encuentra perdida en las nubes esperando ver pasar a las extrañas criaturas de las que escribo con tanta pasión.

Tantos son los que pensamientos me perturban, que me hacen enloquecer y llorar sin razón aparente, sé que ante los ojos de la gente solo parezco una amante insegura, ¿Pero acaso es un pecado temer que una extraña me robe al amor de mi vida siendo yo una candidata de lo más desfavorable? no, nadie puede culparme por pasar horas completas haciendo una lista de mis defectos. Desarreglada, falta completa hacia el gusto por la moda, desordenada, soñadora y  sobretodo inútil ante cualquier actividad de ama de casa. Nadie en su pleno juicio gastaría un segundo a mi lado, nadie a excepción de él.

Él llegó en el momento donde lo único que me rodeaba era oscuridad y la apartó de mí como una brisa, fue sin duda a equivocarme la salvación ante mis enormes problemas pero ahora temo que su presencia se ha vuelto indispensable para mi como el mar por el que navega el navío de mis sentimientos.

Temo que la marea suba tan alto que termine ahogándome.