Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 90,161/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 188173 · de

Historia 188173 — capítulo 1

Budapest.

Maldita lluvia…

Si hubiera sabido que la ciudad era así de humeda y fría nunca hubiera aceptado esto.

Observaba la ciudad a donde me habían enviado, con paraguas en mano transitaba tranquilamente por las calles principales, sin llamar mucho la atención, pues en ese lugar, solo debía de ser un hombre más, lo cual en realidad a veces lo consideraba grandemente, sin embargo, me gusta mi trabajo, y no tengo nada que arriesgar con esto.

Tenía que ir a un hotel lo más pronto posible para dar mis informes actuales cuanto antes, claro que el hotel que amablemente me habían reservado seguro no era uno de los mejores, porque conozco al Director Fury, y la relación amor/odio que nos llevamos es bastante complicada, aunque después de todo, me sorprendería que no fuera demasiado tacaño.

Subí a un autobús para ir al hotel, donde informaría que había llegado a la ciudad y donde me darían mi misión y sus detalles, aunque espero que no sea difícil; ya que solo quiero terminar con esto y largarme de aquí. Me senté junto a una mujer, y a decir verdad era muy linda, su cabello era de un intenso pelirrojo brillante y sus ojos verdes hipnotizaban a cualquiera, los observe hasta el punto de quedar prensado, sin ningún pensamiento concreto. Ella notó mi pesada mirada encima suyo y se removió en su lugar algo incomoda, como toda mujer lo haría si un tonto hombre mentecato la mirara descaradamente. Aclare la garganta para llamar la atención y así pedir mis sinceras disculpas por mi anterior comportamiento, pero antes de que digiera algo, mi teléfono sonó abruptamente, así que lo saqué para mirar la llamada.

-¿Si?

-Agente Bartom, habla el agente Coulson, ¿Todo listo para llegar a su destino?

-¡Oh!, Si si, ya casi estoy ahí, no te preocupes.

El agente Phill Coulson colgó la llamada, guarde el fastidioso móvil y después de eso me dispuse a disculparme.

-Sajnálom amit tettem, asszonyom, helytelen volt amit tettem*- Mi húngaro era a un nivel de preescolar, según yo, aunque lograba que las demás personas me entendieran.

-Es de caballeros disculparse- Me contestó la mujer, genial, me trabe la lengua con el húngaro para nada.

-Veo que no es de aquí, madam…- Ella sonrió amablemente.

-Tiene razón, soy de un humilde pueblo de Rusia, pero cuando era niña emigramos a Estados Unidos- Vaya… rusa… me gusta cómo suena eso.

-¿Y qué es lo que busca en Hungría señorita, si se puede saber?

-Es un lugar agradable, y con muchas oportunidades de trabajo, ¿Y usted?

-Igual, trabajo.

La mujer tenía un buen gusto, aunque a mí, en lo personal, Budapest no me parecía un lugar agradable como para quedarme mucho tiempo…sin embargo…

-¿Profesor?- Me había desconectado de mi mente un segundo observándola, luego entre en razón, pero no tenía la más mínima idea de lo que había estado hablando.

-¿Perdón, qué?

-¿Qué si eres profesor?

-¡Ah! Si, vengó a escuchar algunas conferencias en la universidad politécnica, es un lio.

-Eso sí que es interesante-. Me comentó, después sacó un papel y pluma de su bolsillo y escribió algo que intente leer, sin embargo, no lo logre. Después se levantó de su asiento para bajar del autobús, no sin antes darme el papel en el que había escrito antes. -Espero y seamos amigos, señor Cearley - Y bajó con una gran elegancia el transporte, la vi alejarse con un paraguas rojo entre las mojadas calles.

Observé el papel y había anotado su número, inmediatamente lo anote en mi celular personal.

Vaya Bartom, después de todo el viaje si valió la pena. 

˜ o ˜

Ya había llegado al hotel, todas mis cosas personales ya estaban allí, al igual que las cosas que necesitaría para la misión estaban resguardadas en una simple caja de cartón. Después de todo, a Fury se le quitó lo tacaño y decidió darme un buen y elegante hotel; me tumbe en la gran cama de la habitación, me saqué la chaqueta de cuero y los zapatos, encendí el televisor, justo en el canal de noticias, y acerque la caja hacía mí. Al abrirla, en vez de esperarme el típico equipo de última tecnología, intercomunicadores, munición, o inclusive mi habitual arco, me encontré con una simple pistola de calibre bajo. Mire la caja con extrañeza, ¿A qué rayos estaba jugando Fury? Como sea, no lo sabría con certeza hasta la mañana siguiente, donde me indicarían por el teléfono de la agencia que era lo que ahora tendría que hacer, pero a juzgar por los instrumentos, no estaría para nada difícil… creo…

Dejé la caja debajo de la cama y volví a mi antigua posición, estaba cansado, pero no lo suficiente como para quedarme tumbado en la cama por el resto de la tarde. Miré la televisión y después de un rato recordé que no había comido algo desde que llegue acá, así que decidí ir a un restaurante cercano que había avistado antes, aunque estaba dispuesto a no ir solo. Tomé mi teléfono, y decidí llamarla.

-¿Halló?- A pesar de hablar húngaro, distinguí fácilmente su voz.

-Hola Scar- Contesté animado, teniendo fe en que se acordaría de mí.

-¡Oh! ¡Jeremy! ¿Llegaste bien a tu hotel?- Su asentó ruso sí que me cautivaba.

-Sí, estoy cómodo aquí… escucha, no sé si tu… ¿quisieras… ir a… cenar, conmigo…?- Pregunté dudoso y con miedo al rechazo.

-¡Férfi! ¡Claro!- Aceptó mi propuesta de ir a cenar, creo… no sabía exactamente lo que se refería con "Férfi" creo que se refería a "hombre"… o "galleta"…

-Bien, te veo en el Royal Bon Petit en media hora, ¿Te parece bien?

-Sí, hasta pronto.

Colgó el teléfono al igual que yo, me levante de un brinco de la cama y saqué las vestimentas más elegantes que logré identificar primero; me metí a la ducha, que por cierto, solo había agua fría y no es lindo bañarse cuando está esta así de helada, ya decía yo que Fury había sido muy bondadoso conmigo. Salí con mi toalla a la cintura con un tremendo frió que ni los pingüinos lo aguantaban. Me cambie rápidamente con una camisa a rayas, un traje negro y una corbata, además de mis zapatos… creo que estaba bien así, seguro ella se iba a impresionar con llevaba puesto.

La media hora pasó demasiado rápido… ahora me pregunto si estuvo bien darle media hora, según a como tenía entendido, las mujeres tardan mucho en arreglarse.

Camine con mi paraguas en mano por las típicas mojadas calles de Budapest hasta que llegué al famoso restaurante, Royal Bon Petit… Ahora sí, todo corría por cuenta de Fury… aunque él no esté enterado.

Inmediatamente a como había llegado llegó ella, con un radiante vestido color rojo, su cabello ondulado caía por sus blancos hombros, y sus ojos lucían igual de bellos como la primera vez que los vi.

-Señorita Sloan, todo un placer verla de nuevo- Le alagué dándole el brazo para caminar juntos a la recepción, allí, nos dieron nuestra mesa para dos y nos fuimos directamente a sentar; después de un rato de amistosas platicas, ordenamos, y comimos alegremente. Siendo positivo, siento que le atraigo de una forma, no soy tan creído como algunos suelen pensar, pero esta vez, sí que me había enamorado. Terminamos la deliciosa, y para mala suerte de Fury, costosa, cena y caminamos juntos por un pequeño parque cerca del hotel donde me hospedaba, que al parecer ella, vivía a unas cortas dos calles del lugar; ella llevaba mi saco, porque yo soy todo un caballero… mientras que yo iba con mis manos en los bolsillos de mi pantalón.

-Me la pasé muy bien a tu lado- Le dije para después sonreírle, si señores, le estaba coqueteando.

-Igualmente… Jeremy…- Captó mi atención a lo que volteé a verla. -¿Tú no tienes familia, o si?-.

-Pues… no, no se me ha dado la oportunidad por mi trabajo- Contesté sinceramente -¿Y tú?- Pregunté para seguir la conversación, a lo que su seductora mirada cambio rápidamente a una llena de tristeza.

-No… quisiera, pero… no puedo…- La mire extrañado, entonces después de unos segundos comprendí a que se refería.

-Lo lamento.

-No, tranquilo, en realidad… no es algo que piense todos los días- Y me otorgó una de esas bellas sonrisas que ella sabía dar.

Después de media hora nos retiramos del parque y fui a acompañarla a su casa, me agradeció por la cena y me invito a almorzar a la mañana siguiente, a lo cual encantado acepte, después de eso me despedí con un beso en la mejilla y me retire del lugar.

˜ o ˜

Me levante con un gran animo a como nunca me había levantado en mi vida, me aliste para salir a almorzar. La verdad es que me sentía y seguramente me veía tan feliz a como nunca antes. Prendí el estéreo de música y puse unos de mis discos de The Doors, exactamente la canción de Light my fire, la cual me encantaba y a decir verdad… era perfecta para la ocasión. Y ahí estaba yo enfrente del espejo, cantando con mi cepillo de dientes.

*-Yeah, the back of the roadhouse… they've got some bungalows…-*Me mire divertido al espejo, ya que todo el dentífrico inundaba mi boca de espuma -Yeah, the back of the roadhouse… they've got some bungalows…- El teléfono de la habitación sonó. Fui a atenderlo no sin antes limpiarme la pasta de la boca… -Let it roll, baby, roll, let it roll, baby, roll- Mientras iba yo seguía cantando sintiéndome toda una estrella de rock.

-Buen día, ¿Qué sucede?- Atendí el teléfono, aunque sin hablar húngaro, si me entendían, bien, si no, igual.

-Suena contento agente Bartom.

Escuché la voy de Coulson detrás de la bocina. Sonreí cuando me dijo eso.

-Sí, lo que pasa es que… me la estoy pasando bien…

-Eso es bueno, bien… le informo que su misión será eliminación y extracción de sujeto- Quité la sonrisa de mi rostro y tomé un semblante serio -Los datos del sujeto se enviara al instante a tu móvil de la agencia, buena suerte- Y colgó. La notificación sonó en mi móvil, lo saqué de mi bolsillo y leí la información.

Natalia Alianovna Romanova

A.K.A: Viuda Negra

31 años

Estatura: 1,68 metros

Peso: 59kg.

Color de ojos: Verdes

Color de cabello: Rojizo

Nacionalidad: Rusa

Afiliaciones: Unión Soviética

Especialidades: Espionaje, amplia formación en operaciones militares, combatiente cuerpo a cuerpo, experta en artes marciales, condición atlética, defensas psicológicas y el sistema inmunológico anormalmente superiores.

Peligro: Demasiado alto.

Misión: Eliminación y extracción.

Abrir foto adjunta.

-No.

Estaba atónito. Confuso. Fue lo único que pude gesticular al ver la foto de la espía que debía de eliminar. Era ella. Era Scarlett Sloan. ¿Acaso me había mentido?, no creo… se supone que no sabe quién soy, ella debe creer que soy un hombre común y corriente, ¿O me equivoco? ¿Sabrá que soy un agente de S.H.I.E.L.D? Tal vez a ella le dieron la misma misión que a mí… De algo si estoy seguro.

Es muy peligrosa.

Tendré que cumplir mi misión.

Y me dolerá mucho hacerlo.

Era hora de ir a almorzar con ella. Me coloqué unos jeans, zapatillas deportivas, una playera blanca y un suéter. Me arregle el cabello y me agache debajo de la cama para sacar la caja, agarre el arma, la recargue y puse el seguro para después situarla adentro de mi pantalón. Ahora tenía que dejar salir al Bartom que es un mercenario a sangre fría. Lo cual iba a ser muy difícil.

Salí del hotel y pase por ella, lucia igual de hermosa que a noche, pero mi confianza en ella era cada vez menos, aunque todavía tenía la ligera esperanza que fuera otra chica. Llegamos a un pequeño pero muy acogedor restaurante, ordenamos, el niño que hay dentro de mi quería waffles así que me di el gusto, ella me miró e igualmente pidió lo mismo, para después darme una tierna sonrisa, ¡Dios! ¿Por qué mujer? ¿Por qué no me dejas odiarte? Llegó el almuerzo y nos dispusimos a comer.

-Y… ¿Cuántos años tienes?- Pregunté tratando de sonar desinteresado, aunque no sabía exactamente si me contestaría con la verdad.

-31, y me siento vieja- Río ante su pequeña broma al igual que yo -… ¿Y tú?-

-¿Yo? Bueno… 37…- Dije con un poco de miedo, su edad era igual. Una coincidencia.

-¿Me dijiste que vienes de Rusia, no?-

-Sí, pero ya toda mi familia vive en Estados Unidos… bonito país- Dos coincidencias.

-¡Oye! ¡Estas alta! ¿Cómo cuanto mides?-

-Pues… la última vez que me medí fueron 1,68… Aunque tú sí que estas muy alto-.

-No, nada de alto, apenas soy de 1,78… solo diez centímetros mayor que tú, y con tacones seguro me pasas de altura- Reí junto con ella. Tres coincidencias.

-Y ese lindo cabello rojo… seguro es natural, ¿No?- La alague dándole mi mejor sonrisa de galán.

-Claro, nunca me lo he cambiado, y gracias… por el cumplido-. Cuatro coincidencias.

Seguimos comiendo en silencio, pero no uno incomodo, si no uno agradable.

-¿Recuerdas la vez del autobús?

-¿Cómo no olvidarlo?- Dijo divertida.

-Sí, bueno… la verdad es que te mire porque tenías unos hermosos ojos… verde esmeralda… que me cautivaron al instante…- Dije sinceramente, pero luego pensé. Cinco coincidencias.

-Gracias, aunque la verdad, si hubieras sido otro hombre sí que me hubiera molestado mucho…

-¿A qué te refieres con "otro hombre"?

-Otro menos… atractivo… tienes lindo color de ojos igualmente, aunque no sabría distinguir cual- Rio algo apenada por la declaración.

-Unos dicen que son verde azulado, otros solamente verde, algunos dicen que hasta llegan a tomar una tonalidad miel- Reí y ella igual -Aunque me voy más al verde olivo… y a que mis ojos son bipolares- Ella rio mucho por el chiste que hice, estaba tomando agua y tuvo un accidente con ella, salpicando la mesa y una parte de mi ropa, de lo cual pedía perdón pero se seguía riendo, al igual que yo; le dije que no se preocupara, no importaba ese pequeño accidente.

-¿Sabe? No creo que sea una chica normal, señorita Scarlett Sloan…

-Pues señor Jeremy Cearley… Está en lo correcto…

Terminamos de comer y caminamos hasta el hotel donde me hospedaba, iba tranquilo hasta que recordé lo que en realidad pasaba.

Muchas coincidencias.

Tenía que hacerlo.

Pero no podía. No ahora.

Llegamos al hotel, hice a que me siguiera caminando tranquilamente por el pasillo, hasta que llagamos a la puerta de la habitación. Me acerqué a ella...

-¿Sientes lo mismo que siento por ti?- Le susurre, dudando por lo que estaba a punto de hacer.

-No creo que sea bueno para los dos…

-Pues… Sera solo una noche…- La tomé del cuello y la comencé a besar, besar esos labios carnosos que le caracterizaban. Era mejor a como lo había imaginado, su sabor a chocolate embriagaba mi boca, las sensaciones que sentía en ese momento me volvían loco.  Después de separarnos por falta de aire me di cuenta de que seguíamos en el pasillo, la tome de la mano y abrí la puerta.

Seguimos con lo que los dos necesitábamos inmediatamente cuando nos vimos, cuando nuestros ojos se cruzaron en ese autobús de Budapest. Sentí mi espalda caer en la cama de manera suave. Por fin estábamos juntos, sin que la ciudad de afuera estuviera enterada de lo que pasaba entre nosotros, de lo que cada uno ocultaba en su corazón. Cada contacto con sus labios hacia que mi abdomen danzara con un toque de adrenalina que corría por todas mis venas. Entonces pensé lo que hacía. Convivir con el enemigo era mal visto por todos… ahora… esto… estaba mal. Ese pensamiento de culpa me invadía en cada momento que estaba con ella, y ella… ajena a cada suceso que iba a pasar en cualquier momento…

Lucia hermosa como siempre, sus ojos verdes estaban siempre brillantes. De pronto las cosas avanzaban cada vez más, y yo cada vez más necesitaba que ella estuviera junto a mí por toda la eternidad. Necesitaba sentirla cada momento. De todas las mujeres con las que había estado, ella, sin duda, era la mejor y más bella de todas. Sentía como sus manos recorrían cada parte de mi ser al igual que las mías con ella. De pronto, sucedió lo que menos me esperaba.

La pistola. Estaba en el pantalón. Y ella la había encontrado.

Paró en seco y se separó de un salto de mí. Su mirada era de extrañeza pero de un segundo a otro esos hermosos y lindos ojos verdes cambiaron a expresar odio rotundo hacia mí.

 Agarró la pistola, su semblante era el más serio que había visto antes. Me apuntó con el arma. Yo estaba inmóvil. No sabía qué hacer. O que decir.

-¿Me ibas a matar antes o después de hacerlo conmigo, Cearley? Si es que así en realidad te llamas…

-Escucha, Natalia… yo…-La verdad me sentía decepcionado de mí mismo. Primero enamorar a una muy bella mujer, y después engañarla de este modo.

-Y creí que en realidad sentías algo por mí… ¿Cómo pude ser tan estúpida?- Después quitó el seguro del arma, lo cual hizo que entrara en un pánico total.

-¡No lo sabía Natalia! ¡No sabía que eras tú!- Estaba desesperado para que ella no cometiera eso que sabía hacer con excelencia. Homicidio a sangre fría.

-¿A qué te refieres con que "no sabías"?- Preguntó intrigada bajando un poco su semblante serio.

-Yo, no sabía que eras tú… Tenía una misión, no sabía cuál era, ni sabía de qué se trataba… la noche, en que te conocí, cuando fuimos al restaurante… paso antes de que me enviaran la misión… cuando me enteré mi mundo se derrumbó… Hice todo lo posible para pensar que no eras tú… pero si lo eras… Natalia… te juró que no lo hice con intención de lastimarte… perdóname…- Conocía a Scarlett Sloan, y sabía que no era capaz de matar a alguien, lamentablemente no podía decir lo mismo de Natalia Romanova.

Me acerque lentamente hacia ella, estaba dudosa, lo podía ver en su mirada. Con un movimiento rápido la empujé y quite el arma de las manos, lamentablemente ella respondió el ataque, me golpeaba muy fuerte para ser una mujer y justo donde más dolía. Me dio una patada en la cara e hizo que el arma resbalara debajo de la cama, ella iba a ir a por el arma pero la tomé por la espalda y sujetándole por los dos brazos la inmovilice, le dije que se calmara, pero obviamente no me hizo caso y terminó dándome una patada tan baja que me provocó a que recordara un dolor que hace mucho ya no había sentido. Así que allí estaba yo, revolcándome de dolor, en el suelo, sin camisa y solo un pantalón, tan expuesto que ya sentía llegar la bala a mi pecho. Ella había agarrado la pistola, entonces soporte el dolor que tenía y le di una patada en la cara, haciendo que saliera sangre de su nariz. Observe mi cuerpo de reojo en un espejo cercano, tenía moretones en cada parte de mi espalda. Tome su blusa tirada en el suelo y la rasgué, fui como un rayo hacía ella y tuve que amarrarla por las manos. Tomé el arma del suelo, ella solo me volteó a ver con una mirada de tristeza y resignación.

-Anda, hazlo… ya no importa-. Me dijo a través de quejidos. Cansado le apunté con el arma. No estaba dispuesto a cumplir la misión que se me había dado. Ella cerró los ojos esperando ese cruel final que a todos nos llega… pero es muy temprano para que le llegué a ella.

Separé el arma de su blanco y le quite las balas y las arroje por un lado de la habitación, ella seguro escuchó el sonido y abrió los ojos con un gran alivió pero demasiada confusión.

-¿Qué haces? ¿Por qué no disparaste?

-No puedo… Simplemente… no puedo- Le dije para después sentarme en una esquina de la cama.

-¿Por qué haces esto?

-Porque… Todos necesitan una segunda oportunidad… Así como yo la tuve…- Le respondí recordando como ella era igual a mí.

-¿A qué te refieres?

La volteé a ver, seguía teniendo esos ojos verdes llenos de curiosidad y brillantes igual a como la conocí.

-Yo antes era un chico malo… no tanto como tú… pero sí que había hecho mucho daño a muchas personas… Un día me atraparon a mí y a mi grupo de criminales, iba a ir a prisión por el resto de mi miserable vida… pero Fury vio algo especial en mí…

-¿Qué vio?

-Arrepentimiento…- Contesté volteándola a ver -Sentía culpa por todo lo que había hecho, una culpa inmensa… entonces, me dio esa segunda oportunidad…- Después saqué mi teléfono celular de la agencia y lo puse en altavoz -Agente Coulson, aquí el agente Clint Bartom…

-¿Bartom?- Preguntó Natalia, a lo que le guiñe el ojo.

-Aquí agente Coulson, ¿Termino en encargo, Bartom?

-No señor… Solicito permiso para reclutar a Natalia Romanova para la organización S.H.I.E.L.D…

Ella me miró sorprendida, sus ojos reflejaban la más pura sinceridad que jamás había visto en años. 

-Agente Bartom, tengo entendido que su misión era…

-Sé cuál es mi misión…- Interrumpí la llamada -Pero… tengo una buena corazonada sobre ella.

-La organización no se basa en corazonadas.

-Pero la vida si… Todo lo que haga será mi responsabilidad- Hubo un gran silencio del otro extremo de la llamada, tardó un par de minutos hasta que se escuchó de nuevo la voz del agente Coulson.

-Permiso concedido.

Colgué la llamada y mire con una sonrisa a Natalia, ella me correspondió igual.

-Bueno, es hora de llevarte a tu nueva vida, Natalia…- Me acerque a ella y le quite los retazos de tela que tenía en las muñecas.

-¿Seguimos siendo amigos?- Me preguntó, sus ojos seguían igual de hermosos como antes. 

-Bueno… depende de la fuerza con la que me golpees.

Ambos reímos como nunca antes.

Puede que me haya enamorado profundamente de esa mujer la primera vez que la vi, sus ojos y su sonrisa me cautivaba cada segundo que estaba con ella, nunca había conocido una persona así hasta la fecha, tan dispuesta a cambiar de un momento a otro. Natalia Romanova era una asesina a sangre fría, educada solo para matar… pero tuvo las agallas en convertirse en Natasha Romanoff y servir para la seguridad del país, al que quería como su hogar, se convirtió en mi compañera de misiones, mi confidente, mi mejor amiga, mi hermana... la persona con la que he tenido todas mis grandes aventuras, pero sin duda, ninguna se compara, con la que viví por primera vez con ella… En Budapest.

*: Lo siento por lo que hice, madam, lo que hice estuvo mal.

Hállo: Hola.