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Amor en Hogwarts. — capítulo 2

Molly se acostó esa noche muy cansada, más cansada de lo que debería, pero no se dejó apenar por ello, sus compañeras de séptimo año todavía no llegaban a la habitación, de seguro estaban en alguna fiesta, no le importa mucho, siempre llegan tarde, por lo que se sorprendió cuando la puerta se abrió, se incorporó y sonrío maternalmente al ver a su pequeña hermana en pijama sujetando la manilla, estaba pálida y tiritaba, se hizo a un lado y Lucy se acostó junto a ella. 

-Estas ardiendo-susurro la menor acurrucándose en su hermana y cerrando los ojos.

-Te lo dije Lu- murmuro diez minutos más tarde, derramando una pequeña lagrima, dándole un tierno beso en la frente y cerrando los ojos para dormir también.

Dominique danzaba en los pasillos con su larga melena roja alborotada, la falda más corta de lo debido y dejando a varios chicos encantado por la belleza que desprendía, podría ser la única no parte veela, pero vaya que esta chica sabe cómo causar revuelo a su alrededor, le guiña el ojo a un par de chicos que ríen y arquean las cejas, sonríe encantada con el efecto que produce y no se altera al sentir una mano sobre su brazo, el olor que le llega le hace saber exactamente de quien se trata.

-Cuando nos veremos? -pregunta la voz en su oído mientras unos dedos acarician su cuello haciéndola contener un suspiro, se da vuelta para enfrentarse a esos ojos cafés de ensueño y le mira sensualmente, James muerde su labio, y ella lo sujeta por las caderas para ponerse de puntillas y besar su mejilla.

-Cuando yo quiera- lo deja, se da vuelta azotándolo con su cabello y sigue caminando hasta llegar al aula de pociones.

Se sienta junto a Alice y le sonríe, James llega unos segundos después e intercambian una mirada cómplice para después centrar su atención en Slughorn, el viejo aburrido.

Ese día prepararían Amortentia y Dominique estaba más que emocionada por ello, mas no por tener que compartir puesto con Alice, la muy… linda de su amiga, saco la destreza de su padre en la materia.

-Tu solo machaca el acónito- le recomienda pasándole la planta y el mortero- Yo me encargo del resto, mira se está tornando rosa.

-Para mí es naranja- murmura la rubia triturando el ingrediente- Recuerda que para todos es de diferente color.

La Weasley asiente y siente el deseo de olerla, pero esta es la segunda semana, y demora tres, por lo menos van avanzando gracias a ella, no Longbottom, agrega un par de gramos de semillas de anís verde y observa como el rosa se torna fucsia y de la poción comienza a salir vapor.

  • ¿A qué crees que olerá? - pregunto Alice con mirada ensoñadora.

-No lo sé-respondió Dominique volteando a mirar a James inconscientemente, apartó la mirada rápidamente y le sonrío a su amiga- ¿Quién sabe?

  • ¿Alguna vez te has enamorado Nique? - pregunta mirando a la nada, luego levanta la cabeza y los azules se perforan.

-No lo creo Ali. No lo creo…-su mirada vuelve a depositarse en su primo, quien tiene cara de concentración mientras Fred a su lado leía un libro y le ayudaba a preparar la poción, por un momento azul y café se encuentran. Solo por un momento.

Roxxane adora el viento sobre su rostro, la sensación de estar volando siempre y cuando mantiene los pies sobre la tierra, es una de las pocas de la familia que no juega al quidditch, cuando era pequeña cayo de varios metros de altura quedando inconsciente una semana, desde entonces se aleja de las escobas, pero aun disfruta del viento. Lily a su lado castañeaba. Como siempre.

  • ¿Le devolverás la bufanda? - pregunta en una risa- Que ya le has absorbido todo el aroma.

-Cuando lo vea- murmura su prima jugando con ella- Creo que Albus no me perdonaría si me meto con su mejor amigo.

-Pues tu hermano no tiene monos que pintar ahí- zanja Roxxane frunciendo el ceño- Además, tu madre era la hermana del mejor amigo de tu padre ¿No es romántico?

-Si bueno, tu madre era la ex del gemelo de tu padre- regaña Lily y Roxxane retrocede un paso- Lo siento.

-Es verdad- susurra poniéndose seria- Eso igual es romántico.

Lily asiente sin querer contradecirle- No vivimos en un cuento de hadas- termina.

-Ojalá lo hiciéramos, y un final…

-Felices…

-Por siempre- terminan juntas la oración suspirando. Millie se les une cuando dejan sus fantasías de lado, quien viene acompañada de Louis y Roger, el ojiverde le guiña el ojo a la morena que se da vuelta de manera coqueta, pero al mismo tiempo distante, el rubio se interpone entre ellos y mira a Lily quien se encoge de hombros al tiempo que Millie ríe en silencio.

Los cincos caminan hacia el campo de Quidditch, las leonas iban en realidad a ver a sus amigos tejones practicar el deporte, se sientan en las gradas y Lily apoya su cabeza en el hombro de Rox abrazándose a sí misma.

Louis despega el vuelo y Millie pasa volando velozmente desestabilizándolo de su escoba, la mira y no puede evitar reír ante su cara de falso arrepentimiento, sin decir ninguna palabra ambos chicos empiezan una carrera hacia arriba, sonriéndose de reojo hasta que la castaña frena en seco y empieza a bajar en picada, Louis la observa recostado en su escoba hasta que su mejor amiga esta por chocar contra el suelo, se endereza y grita su nombre, pero Millie evadió el piso con elegancia y le saco la lengua desde abajo, pero a él ya no le causo risa, es decir su corazón le está latiendo a mil por hora por creer que se lastimaría, pero ella siempre hace lo mismo. ¿Por qué se habrá asustado tanto?

El atardecer se siente frío y solemne, el colegio va quedando vacío ya que es la hora de irse a su dormitorio y descansar, excepto para ellos dos, que apenas las lucen se apagan, se despiertan y salen de su dormitorio encontrándose en la sala común, se sonríen con picardía y caminan juntos en silencio, cubiertos bajo la capa de invisibilidad, hacia su lugar de encuentro, la sala de menesteres, caminan alrededor de ella pasando tres veces, pensando lo mismo "Un lugar donde amarnos, y que nadie nos descubra" La primera en entrar es ella, quien se apoya en la cama que hay con los ojos inundados de emoción, luego él deja la capa en el suelo y lentamente se acerca para tomarla de la cintura y acercar su rostro.

  • ¿Qué estamos haciendo, Nique? -pregunta en un susurro seductor, cerrando los ojos para sentir una caricia en su mejilla.

-Es nuestro secreto James- responde ella, antes de juntar sus labios en un beso lento.

James aprieta su cintura acercándola más a él, introduciendo su lengua abordando cada centímetro de esa deliciosa boca, erizando su cabello al sentir las delicadas manos sobre su coronilla, intensifica la velocidad del beso arrojándose a la cama, Dominique enrolla las piernas sobre su cadera  y James palmea esas tonificadas piernas, apretándolas y subiendo sus dedos con lentitud hacia la intimidad de manera tan repentina que le sonsaco un suspiro excitado y una reacción agresiva, como adora cuando su prima se pone agresiva, toda una leona, Dominique se menea en la cama, danzando al ritmo de dos dedos, quitándole la camisa a James, palpando esa fornida espalda, dejándose besar el cuello, dejándose desnudar por su primo. Ahogados en gemidos, se hacen el amor tal y como a ellos les gusta. Salvaje