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La decision — capítulo 1

Aquí estaba ella, cansada, abrumada, confundida. Buscando algo que entre más buscaba mas se perdía, parecido a  decir una palabra una y otra vez y que esta comience a perder el sentido. De la misma forma, entre más pensaba en la solución, está más difícil y obvia parecía.

Realmente ahí era donde estaba lo difícil, en el hecho de que la decisión en si parecía muy sencilla; ella era la que no quería tomar esa decisión porque realmente no era una decisión, no era algo que ella tuviera que elegir, una de las dos opciones ni siquiera era una opción, no estaba disponible, pero era esa opción la que ella quería escoger, por eso era tan difícil.

También estaba por supuesto, el problema de ese síndrome que ella padecía, aquel que te hace desear todo mientras no está a tu alcance pero comenzar a rechazarlo en el momento en el que luce posible. Realmente es una enfermedad terrible, jamás te dejara disfrutar completamente de lo que tienes, seguirás sufriendo por lo que ves lejos, lo que ves distante.

Un cuadro de van Gogh, haríamos bien en compararla con un cuadro de van Gogh, difícil de descifrar hasta para el mismo autor, pero sobre todo, confusa. Ella era confusa hasta para sí misma, la mayoría de sus emociones las conocía tan bien que a veces llegaba a pensar que estas eran solo superficiales y que las verdaderas estaban muy bien escondidas, bajo muchas capas de alma.

 Incluso en este momento en el que ella escribía tratando de ponerle un orden a su cabeza y darle un descanso a la sangre que durante horas ha hecho al corazón trabajar más rápido de lo normal, incluso en ese momento, ella se pone  a pensar si será una buena idea darle un descanso a su cuerpo, porque en realidad le gusta; el corazón palpitando, la cabeza soñando, la razón dando vueltas.

Ella sigue cerrando los ojos e imaginando a aquel con las palabras de miel; dulces, pero escurridizas, jamás se quedan en el sitio, se van, se deslizan y derriten a la siguiente en el camino. También sueña al de la voz fiel, aquel que se mantiene en su sitio a pesar de que el viento le diga una y otra vez que está en el camino equivocado y aun cuando la mayoría de las veces realmente lo este. En muchas ocasiones, dentro y fuera de su cabeza, ellos se enfrentaron, lucha ilógica, que al final terminaba arrojando en mismo resultado. Por alguna razón ella lo prefería a él. Aun cuando ella confía sin dudar y él no era de fiar, ella lo quería a él.

Tal vez fuera por el hecho de que no lo tenía.

Sin embargo, si ese era el problema, no había solución. ¿Qué se supone que debía hacer?, ¿Tenerlos a los dos al mismo tiempo para después analizar y concluir a cuál de los dos prefería desechar?

La decisión estaba hecha, escoger a aquel de corazón noble, a aquel que la haría sentir querida y dejar de pensar en el poema que podría haber sido escrito con aquellas palabras de miel, un poema hermoso y completo, tal vez incluso demasiado idealizado, pero también fantasioso, y tan fuera del suelo como imposible.