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Malas compañías, Pelirroja — capítulo 1
Prólogo
Draco Malfoy cerró los ojos, mientras se deshacía en lágrimas. Había empezado a llover hacía un rato, cuando se había acabado del funeral. Sin embargo, él y su hijo seguían allí, lamentando la perdida.
-Papá- Susurró Scorpius. Su padre dejó ir un largo y pesado suspiro.- ¿Cuando vendrá mamá? Se está retrasando mucho.
Draco miró a Scorpius. Dios, se parecía tanto a ella. Sus ojos, su manera de hablar, su voz. No podría aguantar mucho tiempo.
-Mamá no volverá.-Soltó el hombre en un tono rudo y distante.
- No volverá jamás.
-¿Por qué? ¿Se ha ido de viaje?-Preguntó el niño, con inocencia. Aquello fue la gota que colmó el vaso. Draco sabía que no debía pagar su rabia con el niño, pero no pudo contenerse. Nadie le había enseñado nunca a contenerse.
-CÁLLATE, SCORPIUS! ¡NO VOLVERÁ NUNCA, NUNCA! ¡¿ES QUE NO LO ENTIENDES?!- Gritó-.
El pequeño rubio, se alejó de su padre y lo miró con temor. Nunca había oído gritar a Draco, pero estaba claro que cuando lo hacía, lo hacía muy alto.
-¡ESA TUMBA ES DE TU MADRE!-Exclamó. Cuando volvió a mirar la cara de su hijo detectó el miedo. Se dio cuenta de lo que había dicho y quiso disculparse. Respiró lentamente.- Lo siento, Scor yo…. Mira, te espero en la esquina… debo calmarme…
Scorpius asintió, pero tenía la misma cara que antes. Cuando su padre estuvo lo suficiente lejos, se acercó a la tumba de su madre. Se sentó al lado a pesar de que llovía y no iba demasiado abrigado.
-¿Mamá? Papá dice que estás aquí.- Una lágrima cayó por su mejilla.- Solo quería decirte que te quiero.- Y abrazó el ataúd-.
Aquél día, la infancia de Scorpius se perdió para siempre.
Hola!
Si, ya sé... Es muy corto, pero solo es el prólogo ;)
Espero que os haya gustado.
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