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La snitch de James Potter — capítulo 1
-James, hijo -advirtió el señor Potter al pequeño terremoto de seis años que se empecinaba en subirse a todas las rocas habidas y por haber en Bodmin Moor-, ten cuidado no te vayas a caer -le hubiese gustado no tener que darle esa indicación, al fin y al cabo ese niño era el sueño cumplido de toda una vida, pero él y Euphemia ya estaban muy mayores para seguir todas sus aventuras.
Por supuesto, el pequeño James Potter no atendió a las razones de su padre, ni si quiera podía entender cómo su progenitor, un Gryffindor, como estaba más que seguro que sería él incluso a su corta edad, estuviese tratando de disuadirle de detener su aventura. ¡Él era un aventurero! ¡Como Newt Scamander! Iba a descubrir lugares fascinantes en lugar de animales, pero ambos eran exploradores y eso era lo verdaderamente importante. Si no podía estar en Gryffindor (algo que dudaba muchísimo), como su papá, James Potter sería Hufflepuff, como Newt Scamander. Pero no a Slytherin, Slytherin era la casa de los aburridos, el único que se salvaba era Merlín y había sido convertido en un árbol por una mujer que lo traicionó cuando él estaba enamorado, lo cual para James Potter, como para cualquier niño que tuviera seis años era una soberana tontería (y sería mejor que mamá y papá no supieran que usaba tan a la ligera esa palabra), ya que las chicas (salvo mamá que era la mejor de todas las chicas en el mundo, claro) eran más aburridas que los Slytherin.
El pequeño se descolgó de un grupo de rocas y corrió hacia sus padres, pasando entre medias de ellos dejando colgada en el aire una risa que hacía las delicias de los señores Potter que habían decidido llevar a su hijo al bonito páramo para celebrar su cumpleaños acompañado de un picnic con maravillosas vistas.
James Potter, siendo un único torbellino de energía que no podía pararse en un mismo sitio durante más de dos segundos, salió corriendo hacia una de piedra abandonada, colándose por una ventana antes de salir por la desaparecida puerta y saludar a Fleamont y Euphemia que descansaban sentados a la sombra de un árbol y alzaron, entusiastas, sus manos para corresponder el saludo del niño que ya corría hacia la parte trasera de la casa, sin escuchar a las palabras de su padre que le advertían que no se fuera demasiado lejos.
Las altas hierbas era el sueño de todo gran explorador como él, sintiendo que descubría un nuevo mundo a través del verdor que le llegaba por la cintura y de los insectos que volaban a su alrededor. Armado con su varita (una rama extraviada que había encontrado en el interior de la casa semiderruida) comenzó a caminar, encontrándose con parches de hierba corta. ¡Seguro que Newt Scamander sabía qué había pasado por allí! ¡Tal vez dormían hipogrifos! ¿Habría algún hipogrifo pequeño? ¿Le dejarían papá y mamá que se lo llevase? ¿Querrían papá y mamá hipogrifo que su hijito se fuera?
Esas preguntas y todas las que pudieron surgirle a la maravillosa mente de un niño de seis años murieron cuando un zumbido silbó junto a su oreja. ¡Estaba siendo atacado! Se lanzó al suelo y rodó sobre sí mismo antes de ponerse en pie, enarbolando su varita y mirando a su alrededor. Un nuevo zumbido silbó junto a él quien, inconscientemente, alzó las manos, sintiendo como sus brazos chocaban contra algo frío que cayó al suelo junto a sus pies. Algo dorado brilló por un segundo en la verde hierba antes de alzar el vuelo y silbar en el oído del chiquillo quien se preparó, separando los pies ligeramente y extendiendo las manos, consiguiendo, en lo que un chiquillo de su edad consideraba una proeza, atrapar a aquel insecto gigante para enseñárselo a papá y a mamá.
Vio las alas del animal esconderse entre sus pequeños dedos y se asustó, pensando que lo había matado e inmediatamente abrió las manos, observando una pequeña esfera dorada a la que le crecieron dos alas plateadas con las que alzó el vuelo para flotar a la altura de sus maravillados ojos.
Transcripción del libro " Quidditch a través de los tiempos ":
"[…] Según una anécdota del año 1884, una snitch dorada evitó que la capturaran durante seis meses en Bodmin Moor, al final ambos equipos suspendieron el partido, enfadados con la pobre actuación de sus buscadores. Algunos magos de Cornualles que conocen la zona la zona insisten aún hoy en que la snitch sigue volando libre por el páramo, aunque no he podido confirmar este dato."