Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Capítulo 1. Hogwarts · de

Capítulo 1. Hogwarts — capítulo 1

Finales de Septiembre. 2016.

Todos los alumnos en su mayoría esperan con ansia que el tren parta hacia el castillo.

Hermione por su parte, aguarda en el andén algo ofuscada. Harry y Ron llegaban tarde. Qué novedad.

Mira constantemente el reloj de pulsera de su mano derecha.

A los pocos segundos, los divisa en la lejanía del andén. Relaja su cuello y rueda los ojos.

Estos llegan corriendo, cargados aún con sus respectivos  equipajes.

—¡Maldita sea! - dice la chica alzando los brazos.- ¡Vamos!

Tras excusarse con ella jadeando ambos, se introducen en el tren hablando de las vacaciones con desgana.

Se deslizan poco a poco por el frío y estrecho pasillo del vehículo.

Comprueban todos y cada uno de los compartimentos con la mala suerte de estar todos llenos. Normal, habían entrado los últimos.

Tras darse cuenta de que no había sitio para ellos, Ron lanza una idea al aire: visitar los compartimentos finales del tren, allí no habían ido a mirar aún.

Ella desliza la puerta corredera lentamente para su sorpresa, divisar cuatro asientos separados de dos en dos.

Los chicos acuden a ambos sillones de la derecha. La chica sin embargo, se dirige rápidamente hacia el sillón que da la espalda a la puerta corredera, en el lado izquierdo.

Suelta su bolso en el suelo mientras saca un grueso libro aunque de breve tamaño. Sopla a su alrededor para eliminar el posible polvo que pueda contener y lo abre por la página marcada por una delicada y fina pluma verde.

Durante medio trayecto, los chicos no dejan de hablar y de gastarse bromas a viva voz, lo cual honestamente, incomoda a Hermione.

—Chicos, por favor.- se gira para mirarlos.- Parad un poco…

Estos asienten aunque continúan un poco más.

En cuestión de treinta minutos, caen dormidos: Ronald contra el cristal haciendo que su mejilla apoyada en este, dejara ver una muesca bastante divertida, y Harry apoyado sobre la mesa con las gafas torcidas.

Sonríe tiernamente. Se levanta con mucho cuidado, se las quita despacio y las deja sobre dicha mesa. Toma el abrigo de Ron, y se lo tiende por encima con cuidado. Toma el de Harry, y repite la acción con su abrigo.

Regresa a su asiento sin hacer el mínimo ruido, y toma de nuevo el libro. Deja la pluma sobre la mesa.

Esa sensación de soledad era la idónea para su lectura: silencio en todo el vagón, el sonido del tren traqueteando, las gotas de lluvia acariciando de manera suave el cristal… Simplemente embaucador.

Continua leyendo calmadamente, sumida en cada párrafo que lee. Echa un segundo vistazo a sus amigos. Siguen dormidos.

Pasa algo de tiempo, no mucho, cuando la puerta corredera se desliza lentamente. Nadie la oye.

Comienzan a oírse pasos lentos pero a su vez, firmes. Se pasean por el pasillo haciéndose más notables cada vez.

Cesan al llegar al asiento situado justo en frente de la chica. La persona en cuestión, se sienta.

—Vaya… que sorpresa, pero siento decir que se trata de una muy desagradable…

Dice arrastrando las palabras y clavando los codos silenciosamente sobre la mesita que se encuentra entre ambos asientos.

Hermione, al oír a alguien hablar, baja lentamente el libro que cubría su rostro. Lo desliza pausadamente, hasta posarlo abierto sobre sus rodillas.

Se trataba de Draco, Draco Malfoy.