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Rompiendo Las Reglas & Tradiciones. — capítulo 2

—¿Cómo es posible que Malfoy, haya sido nombrado prefecto?

—Hermione, seguramente han de ser los de Slytherin, son todos unos descerebrados y no es raro que hayan elegido al cabecilla —contestó Ron a lo que Harry soltó la risa.

—Eso explica muchas cosas —volvió a pronunciar Hermione y también comenzó a sonreír.

Pero fuera de eso, sabían también, que era cuestión de horas para que la serpiente comenzara a abusar de su autoridad como prefecto. Sabían que debían de andarse con cuidado, ya que el hecho de que Malfoy este en esa posición no era indicio de algo bueno o al menos, no para ningún Gryffindor.... 

Luego de que McGonagall terminara su discurso de como debían instruir los nuevos guías a los estudiantes, dio pie para que pasaran al gran comedor.

—¿Creen que Malfoy tratará de hacer de las suyas? Digo… ¿Propasarse con nosotros o quitarnos puntos por nada?

—Bueno… es lo mas probable —respondió Hermione, pero Ron no se veía tan preocupado.

—Anda, Harry, podemos lidiar con esto. Malfoy siempre fue un lameloide, y además, tenemos a Hermione que nos echará la mano cuando lo necesitemos, ¿Verdad Hermy? —preguntó el pelirrojo mientras caminaban al gran comedor.

—¡¿Qué?!  No crean que voy a ayudarles si se meten en líos. Ya no. Además, como prefecta, debo mantener el orden y la disciplina, lo lamento pero no cuenten conmigo —contestó pasando de ellos.

Ambos rodaron los ojos, y se incorporaron en el gran comedor.

Dumbledore, como era de esperarse, recibió a las 4 casas con una gran sonrisa, luego entonaron la famosa canción de apertura y se dio paso a la selección de casas. Los nuevos alumnos pasaban nerviosos, asustados, algunos ansiosos. Grandes aplausos sonaban cada vez que nombraban a una de las casas. 

—¡Hufflepuff! —se oyó decir al sombrero seleccionador.

—¡Slytherin! —se lo oyó gritar una vez más. 

Y así ocurrió hasta que todos se encontraban ya en sus lugares.

El banquete de bienvenida apareció de la nada. Las mesas bien decoradas con manteles de seda, velas flotando por doquier,  y el cielo hermosamente despejado, daban indicio de una noche majestuosa y Ronnald Weasley, como de costumbre, no tardaba en llevar a su boca todo lo que podía. 

—¡A ver si dejas de comer Ron! O al menos, ¡hazlo despacio! —advirtió su hermana Ginny, quien se encontraba sentada a su frente izquierdo, soltando una risita de burla. 

—No seas mala Ginny,¿no ves que "Ronnie" no ha comido durante días? Tiene que cuidar su físico para el partido de Quidditch, de lo contrario, no habrá escoba que, (insinuando que estaba algo pasado de peso) quiera cargarlo —Alegó Seamus quién pasaba por detrás en busca de un asiento. 

Todos soltaron una risitas.. 

—Cállate Seamus—le replicó Ron con un gran trozo de pan de calabaza en la boca.

Harry y Hermione, estaban encantados. Hacía mucho que no estaban los tres juntos, y echaban de meno esos momentos.Entre las risas, Hermione inconscientemente desvió su mirada a la mesa contigua, y se cruzó a un Slytherin que la miraba fijamente con un gesto nulo. Recordó lo sucedido afuera y volvió a sentir un nuevo chispazo en su piel. Él, lentamente volvió a mover su boca dejando visible un desprecio y desagrado hacia ella. Y ella, lo miró seria, hasta que él le ganó y ella corrió su mirada sonrojándose. Volvió la mirada al rubio, y lo vio siendo bastante cariñoso con Pansy Parkinson. A lo que en pocos segundos, se sumó Astoria Greengrass, y ambas comenzaron a pelear por él. 

—¡Mi dragoncito me quiere a mi! ¡Olvídate de él! —gritó Pansy con voz chillona empujando a la más pequeña de las Greengrass. 

—¡Eso es lo que más quisieras, pero es mío! —le replicó la rubia.

Draco, ni siquiera las observaba, por supuesto que él no iba a darle importancia a ninguna escenita que montaran las muchachas por él, estaba acostumbrado a ser el centro de ateción y por supuesto, era algo que le encantaba.  

"Se pelean por él como si fuese la gran cosa, un premio… se ven ridículas. Para colmo no les presta atención, pobres diablas las dos" 

Los pensamientos de Hermione iban y volvían al dragón. 

"Ni si quiera es guapo… bueno, puede que un poco ¿Pero eso qué? No deja de ser un cabezota y mujeriego, un subnormal y narcisista" 

Hermione las miraba a ambas, empujándose como hacían cada vez que querían sentarse al lado del "premio". Las miraba con pena, como preocupándose de que hacían el ridículo. Pero sin querer, empezó a sentir algo más. La descarga eléctrica y el chispazo en medio de su estómago, otra vez. Se sorprendió por eso, y  causó en ella otra duda: ¿Qué le importaba a ella cuántas chicas habían pasado por las manos de la serpiente? ¿Desde cuándo estaba tan pendiente?. Decidió olvidarlo, y se volvió a unir a las charlas de sus amigos.

El banquete se hizo tan corto que cuando quisieron darse cuenta ya se encontraban enfrente de la señora gorda, para pasar a sus dormitorios.

En el cuarto de las chicas, todas dormían, menos Hermione, que se alistaba para salir ansiosamente a su primer noche de labor como prefecta.

Abrochó el último botón de su camisa, acomodando su corbata perfectamente anudada, la cual posaba al lado de una hermosa  insignia color dorada en la cual se leía "Prefect" y acariciaba su falda gris, que a diferencia de otros años había decidido llevarla un poco más corta, la cual le quedaba un poco por encima de sus rodillas. Su pelo lo llevaba algo húmedo y suelto, desprendía un riquísimo aroma a vainilla, ya no era la mota castaña y fea, sino que lo tenía largo hasta su cintura pues era una mota castaña y mas manejable.

En sus pensamientos, se encontraba Malfoy.¿Porqué alguien con el prontuario de él había sido puesto en ese cargo? No sería bueno para nadie. Lo mas insoportable era saber que ahora lo cruzaría seguido, y seguramente tendría que soportar las mas ruines bajezas. Lo más sano, iba a ser ignorarlo, y aunque se lo veía muy difícil  no iba a darle gusto de seguirle su juego. 

Se dispuso salir de su cuarto, sintiendo que se olvidaba de algo, pero no quiso retrasarse mas, tomó su libro de Aritmancia y se dirigió hacia el despacho de la profesora McGonagall, quien previamente había pedido a todos los prefectos que la encontraran allí estando todos los alumnos en sus camas.

Llegando al salón, sintió un calosfrío, seguido de un aliento helado que provenía de una voz que a sus oídos era reconocible.

—Hola sangre sucia...

Se dio la vuelta y vio a aquel muchacho de ojos grises, que la miraba tan despreciablemente como de costumbre, desde la punta de los pies, hasta la raíz de su cabello risado. 

—¿Qué quieres Malfoy? —preguntó secamente, pero sin evitar ponerse nerviosa y que su piel se erizara. Mirándolo igual o mucho peor que él a ella. 

—¿Esas son maneras de dirigirte a tus superiores? De ti no quiero nada ¿Te asustaste? —dijo con risas diabólicas el pálido rostro del Slytherin. 

—¿Por ti? —se burlo ella —bueno, que tu feo rostro de serpiente me sorprenda de esa manera casi me mata del susto.

Él se acercó lentamente hacia ella y levantándole sus cejas, como era habitual en él, solo dijo: "Nos vemos adentro" y siguió el mismo camino que ella. 

Ya dentro de la habitación, McGonagall habló. 

—Pues bien, han sido seleccionados para una labor muy seria. Espero cumplan como es debido y con total seriedad su papel. Es muy importante que hagan respetar las normas del colegio —decía la subdirector mientras caminaba de un lado a otro.

Hermione la escuchaba atentamente, al igual que Anthony, el prefecto de Ravenclaw, y Susan, de Hufflepuff. Pero Draco no ponía ni la mas mínima atención, para el, era igual que si pasase un tren. 

—No quiero abusos de autoridad, ni castigos injustificados  —¿Entendió señor Malfoy? —advirtió la profesora mirando amenazadoramente al chico. 

Este le respondió con ignorancia arrogante y posando sus grises ojos en sus uñas perfectamente arregladas, despreocupado. Hermione lo miró molesta, ¿Es que no tenía educación?

—Bien, dicho todo, formaré parejas de dos para que hagan vigilancia esta noche. Dado que la seguridad, es lo primordial para estos tiempos. Susan Bones, tú querida, irás con Anthony Goldstein, a las mazmorras, y... Tú, Granger, irás con Malfoy a la Torre de Astronomía —la cara de Granger desfiguró esa sonrisa que tenia dibujada, y oyó murmurar un "Genial" de Draco.

—¿Algo que objetar señor Malfoy? —preguntó McGonagall. Él no contestó. —Bien, ya pueden irse.

"¿Es broma? McGonagall tiene que estar bromeando, no puede mandarme a patrullar con Malfoy solos… si Harry y Ron se enteraran… no quiero ir sola con él, pero no me queda opción. Vamos Hermione, tú puedes, solo serán un par de horas, seguro ni te lo vuelves a cruzar".

Hermione miró nuevamente a McGonagall un poco contrariada, y salió de la habitación.

Holaaaa :) se que son cortos los primeros cap, pero como mencione en el cap anterior, son sólo una introducción.. Sean clemente con mis fallas, ¡Espero ir mejorando a lo largo del fic!...Con cariño..

CISSY.