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Fueron Sus Ojos. — capítulo 3

Ahora que la noche había caído cual bomba en el cielo y las primeras estrellas alumbraban la oscuridad, Hermione Granger caminaba con sus pasos seguros y rectos hacia la biblioteca. Definitivamente ese no había sido su día. Para empezar, tuvo que preocuparse con un idiota que ni siquiera le dio las gracias y que dijo algo raro, que la mantuvo pensando, en casi todas las clases. Por lo cual su concentración no fue tan buena que digamos.  -Estúpido Malfoy...-susurro al aire.  Luego estaban Harry y Ron. Quidditch, chicas, comida, Quiddich, entrenamientos, dormir, Quidditch, chicas, sin preocupación por los EXTASIS, Quidditch, escobas, fantasías, Quidditch.  Ella detestaba cuando lo único que existía en el mundo de ellos dos, era el Quidditch. Aquella tarde, la habían fastidiado hasta el cansancio de estar conversando solamente de ello. Y ahora ella caminaba sola a la bibloteca, con la esperanza de tener algo de concentración. Al menos en un libro se sentiria mejor.  Paso un mechon de su cabello por detras de su oreja y la intensidad de sus ojos miel, se detuvieron en una banda de chicas, cerca del salon de pociones.  -Repasemos el plan, Parvati, cuando Sloghorn salga tardara unos 10 minutos en volver, tu te aseguraras que se tarde mas. Le harás preguntas de la clase de hoy, o algo así, para poder ganar mas tiempo. Y mientras Hannah, Padma y yo, entraremos por la Amortentia.-decía la voz chillona e irritante de Lavender Brown.  -O mejor, cuando salga Sloghorn, todas ustedes se irán a sus respectivas salas comunes y evitaran que su casa pierdan, los pocos puntos que llevan.-dijo Hermione, recargada en una pared, con expresión divertida.  Las chicas miraron asustadas a la Perfecta de Gryffindor y la sonrisa idiota de sus caras, desapareció.  -No te atreverías, somos Gryffindor, no le quitarías puntos a tu propia casa.-la reto Lavender.  -¿Quieres verlo?.-dijo Hermione, levantando una ceja.  Brown la perforo con sus ojos claros y al soltar un bufido, soltó:  -¿Que pasa Granger? No quieres que robemos Amortentia ¿cierto? Pues...tu, ni con el mas grande hechizo, seras capaz de que alguien se fije en ti.-su voz sonaba desconfiada y debil.  -Lavander Brown, Patil's y Abbott, tienen 10 segundos para desaparecer de aquí, si no quieren visitar a Dumbledore, esta noche.-dijo Hermione, ignorando el comentario y cruzada de brazos.  Lavender soltó otro bufido y ellas con las otras 3 chicas, se dirigieron en dirección contraria a Hermione, no sin antes golpearla con el hombro.  La leona, contó hasta diez y respiro profundo y estaba a punto de continuar si caminata hacia la biblioteca, cuando unos aplausos débiles y una pequeña risa, comenzaron a sonar.  -Wow, una vez mas, "Sabelotodo"Granger, estropea la diversión.-Draco y sus ropas negras, dieron su aparición, de las sombras.  -¿Te parece divertido que esas 4, iban a robar a un profesor?.-resoplo ella, mirando como el rubio se encaminaba hacia ella.  -Robar es una palabra fea. Ademas, ¿Quien te crees tu para echar a perder un plan?.  -Ejem, disculpa...-Hermione señalo orgullosa su insignia.-Soy Prefecta de Gryffindor y tengo todo derecho de... -Bla Bla Bla, ¿No te cansas de hablar?.-Draco, saco del interior de su pantalón negro una insignia idéntica a la de Hermione.- Yo también soy Prefecto, pero eso no significa "Agua fiestas".  -Cierto, olvidaba que hasta en Slytherin hay un Prefecto. Idiota, pero lo es. Y ultimada mente, tu que te metes. Que tal si esa poción, iba a acabar en tu zumo de naranja, mañana temprano.  -¿Y eso a quien le afectaría? Créeme que ya estoy bastante acostumbrado a que las chicas hagan, hasta lo imposible, para que al menos las voltee a ver.-Draco se enderezo y su temple de rey, "Nadie me baja de mi nube", hizo que Hermione aguantara una risa.  -Chicas huecas Malfoy, te aseguro que ninguna de ellas, lo hace en sus 5 sentidos. -Al menos yo tengo "Huecas" a mis pies, tu ni a eso llegas.-los ojos plata miraron a los de miel, burlones.  Hermione tuvo que ser discreta, para tragar saliva y no darle a entender a Malfoy, que ese comentario si le había dolido. Sus comentarios de el siempre dolían.  A ella, Hermione Granger, hasta sus propios amigos, incluso McGonagall la podía insultar y nunca la podían herir. Pero había algo en las palabras sutiles y déspotas que soltaba Draco Malfoy, que la lastimaban. Tal vez, porque era la única persona que la insultaba con el fin de herirla.  -Un punto para Slytherin.-dijo Draco, al ver como Hermione no contestaba.-¿Que pasa Granger? ¿Te lastime?.-dicho esto, se echo a reír.  -¿Lastimarme? ¿Tu?. Hace falta aun mas que ser un rubio, amante de la estupidez, para aun que sea herirme. "Draquito"-dijo ella, mas segura de lo que pretendía.  -Aww... -¿Que? -Me llamaste Draquito...-el rubio se toco el pecho, justo en el corazón y su sonrisa se intensifico.- Draco Malfoy, agrega una mas a su lista y no cualquiera. La Sangre Sucia mas grande de todas, Hermione Granger.  -Siempre me eh preguntado, si tus padres no intentaron abandonarte en algún lado, cuando eras pequeño.-dijo Hermione viendo como reía.  -Ahora yo te diré, "Ratita"... -También me he preguntado como es que eres mago... -Y te veré estudiar en la biblioteca... -Y también como diablos eres tan patético... -...mientras te muerdes el labio.  Eso ultimo hizo que la castaña lo viera y percibiera algo en aquellos ojos. Aquello fue verdaderamente mágico. Los ojos de Draco destallaban un brillo hermoso, unos ojos que tal vez fueran un frió gris, pero la magnitud que tenían, era sorprenderte.  -Veré como pasas cada pagina, precisamente con el dedo indice de la mano derecha.-Draco siguió su discurso, encantado por el sonrojo de la castaña.- Veré como al desayunar siempre tomas primero una tostada de mermelada y luego te enjuagas los labios en jugo de uva. Veré como resistas en silencio algo, antes de escribirlo en el pergamino. Como caminas, contorneando las caderas inconscientemente, como sonríes, levantando los pómulos. Veré como te estas quedando dormida en la clase de Binns, pero haces lo que sea para mantenerte despierta.-en cada palabra que daba, se iba acercando, cada vez mas a ella.  -Alguien a estado observándome...-dijo, aun hipnotizada por esos ojos de plata hecha a mano.  -Tal vez. No creas eso que te digo, cualquiera se fijaría en ti...-Draco no sabia como había salido eso, pero le dio igual al notar que el rubí de la cara de la castaña, se intensificaba.- Supongo que te has visto en un espejo...¿Has visto que bonitos ojos?.-¿de donde diablos salio aquello? -¿Bonitos...que?-dijo Hermione, pegada a la pared. Draco estaba cerca. Mágica y peligrosamente cerca.  -Ojos. Tus ojos son...lindos. No, lo se...son cálidos.  -Gra...¿Gracias?, ¿Quisieras alejarte un poco? Estas violando algo que se llama "Espacio Personal".  -¿Quieres que me aleje?.-eso lo dijo tan insinuante, tan profundo. Una voz que Hermione identifico como el modo seductor de hablar en Draco Malfoy.  -Si, estoy muy segura que quiero que te alejes... -Tu no me dices que hacer...-Draco estaba a milímetros de Hermione, al ser mas alto que ella, la veía temblar, ante el. Eso le dio un cosquilleo de ternura en su estomago.  -Malfoy...estoy sumamente asustada ahora.-dijo Hermione, tratando de escapar de la jaula en la que se adentraba a un mas. Una jaula color gris.  Draco noto el aroma a fresas que el cabello de la castaña poseía, el aroma a libros viejos de su ropa y el contorno en forma de corazón de sus labios. Eso lo cautivo, eso fue su perdición.  Sin saber como, porque, cuando sucedió eso, los labios del rubio se fueron acercando. Hermione abrió los labios, y sus parpados se volvieron pesados, así que tuvo que cerrarlos, solo para notar el aroma a menta tan cerca de ella y como unos labios fríos se posaban en los suyos.  Draco nunca había besado a una chica así. Con los ojos cerrados. Fue una sensación extraña, una especie de chispa, creció en su interior. La soledad de su alma, ahora estaba completa, fue como si un rayo de luz dorado, se adentrara en el. Aquel rayo que se llamaba Hermione.  El beso duro 15, tal vez 20 segundos, y al momento en que se separaron, los dos soltaron un suspiro de placer.  Cuando abrieron los ojos, el tono miel y el plata se juntaron. El silencio reino en el aire que ahora aspiraban aquellos dos.  -No...tu no. Maldita sea, tu no.-Draco dijo eso y luego giro sobre sus talones, para irse de ahí, sin mirar atrás. Fue la primera vez que Malfoy, camino con la cabeza gacha. No de vergüenza, mas bien de derrota. Aquellos labios y aquella chica. Demonios, ella iba a ser su derrota.  Hermione se quedo ahí, plasmada. Sin saber que hacer, se dejo resbalar en la pared y abrazo sus piernas, cuando estuvo en el piso. Draco Malfoy la había besado, el chico que decía odiarla y despreciarla, la había besado. ¿Porque?... Draco no paro hasta llegar a las mazmorras y al entrar en ellas, el ambiente de una fiesta Slytherin, lo envolvió... -Hey, Draco...¿Quieres tomar algo?.-dijo Blaise sonriente, en el otro lado de la Sala Común.  Draco volteo a ver a todos, sin saber que hacer. Sin mas que unas escaleras como apoyo, subió en ellas, directo a su habitación.  Una vez ahí, se deshizo del saco negro y la camisa, del mismo color, fue desabrochada en los primeros 3 botones.  Se desplomo en la cama, al mismo tiempo que la castaña, se incorporaba del suelo. La mente de los dos era un torbellino de ideas, donde solo una pregunta rondaba. ¿Porque?  La única respuesta que pudieron encontrar antes de que el rubio quedara dormido y la castaña terminara un libro de 150 paginas fue:  -Sus ojos... Draco había encontrado la respuesta al brillo de Hermione y ella la respuesta de la diferencia de Draco aquel año.  Y Aquí es donde verdaderamente comienza, la historia de los enemigos inconfundibles. Los enemigos que se ganaron el nombre de... "Los Amantes de Hogwarts".