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Historia 188975 — capítulo 1

Ser Premio Anual había sido el sueño de Hermione desde que entró a Hogwarts aún más desde que habló con Percy Weasley. Sin embargo, no se imaginó que el otro Premio Anual sería Draco Malfoy. El sueño de Draco nunca fue ser Premio Anual, él tan sólo quería jugar Quidditch y ni siquiera profesionalmente, sólo porque Minerva Mcgonagall lo obligó a serlo para ayudarlo a restaurar lo que quedaba de su, ahora, pobre y pisoteado apellido.

Malfoy, ¿escuchas eso?—le preguntó entones la castaña.

Ambos patrullaban cerca de las mazmorras, todos los jueves y sábados lo hacían.

No, Granger---Draco estaba sumido en sus pensamientos, todos relacionados con su apellido y su familia.

Hay alguien en esa aula—señaló Hermione con la cabeza

Se acercaron sigilosamente.

Son un par de alumnos besándose o toqueteándose, Granger—analizó Draco el sonido

Están quebrantando las reglas, Malfoy—Hermione se aproximó al picaporte

Vamos, Granger como si tú nunca hubieras roto las reglas anteriormente—se burló el rubio—Además, no seas tan anticuada y déjalos.

Pero Hermione estaba decidida, Draco que se había girado suspiró al escuchar el chirrido de la puerta.

¿¡Luna!?—gritó Hermione de pronto, Draco dio un respingo y se rió.

¿Con quién está la Lunáti…?—Draco se quedó boquiabierto---¿¡Theo!?

Baja la voz, hermano—le gritó Theo al lado de Luna

¿Tú y ella?—preguntó Draco--¿Desde cuándo?

Desde hace… 4 semanas—Luna asintió hacia Theo.

¿Y ya se tragan así?—las mejillas de Luna se enrojecieron.

¿Luna, por qué no nos dijiste nada?—preguntó la castaña.

Estábamos esperando para darles la noticia, en el baile de Halloween—contó Theo

Teníamos que darles un tiempo para que aceptaran a los Slytherin de nuevo, sé que no lo apruebas, Hermione—Luna se aproximó hacia ella—Ni tampoco los demás.

No lo sé, Luna—Theo la miró—No es porque seas Slytherin, Theo…

Es porque fui mortifago—le contestó Theo, Draco se puso a su lado

Mira, Granger sé que no tomamos la mejor de las decisiones, pero no te voy…

No es porque sean mortifagos, todos sabemos lo que hablé el día de su juicio—lo interrumpió Hermione—No quiero que lastimen a Luna…

No soy tan frágil, Hermione. Puedo cuidarme por mí misma—le contestó la rubia.

Además, yo quiero mucho a Luna—aseguró Theo—Pero tienen que prometer que no le dirán a nadie, lo haremos nosotros el día del baile.

Draco y Hermione se miraron unos segundos.

Sabes que no le diré a nadie, Theo—los dos se dieron un pequeño abrazo.

¿Y tú Hermione?—le preguntó Luna con sus ojos grandes y soñadores

No le diré a nadie, pero ¡debes contarme cómo rayos pasó esto!—Luna abrazó a Hermione muy fuerte

¡Claro, claro, claro! Me muero de ganas de contarle a alguien

Un consejo: deben tener cuidado en sus sesiones de toqueteo—Luna volvió a enrojecer—Hoy fuimos nosotros, están los demás mocosos.

Prefectos—corrigió Hermione—Tenemos que irnos, Filch vendrá de un momento a otro.

Mañana, Hermione. En el lago negro—citó Luna se despidió de Theo con un beso corto y se fue saltando por el pasillo.

¿No es maravillosa?—preguntó un soñador Theo.

Escúchame bien, Nott—la mirada de Hermione se endureció—Si todo esto es un plan para lastimar a Luna, yo misma haré que te manden a Azkaban sin importarme de que no hicieras nada en la guerra mágica.

Nott tragó ruidosamente, dicho esto la castaña se fue hacia la torre.

¿Te comió la lengua la leona?—preguntó burlón Draco

Vaya compañera de torre tienes, Draquito—Theo puso la mano en el hombro de su compañero—En verdad, muchas gracias  Draco. Quería decirle a alguien sobre esto, pero no encontré el momento. Además es Ravenclaw, no nos llevamos bien con ninguna de las otras casas. Luego está el hecho de que siempre nos hemos burlado de ella.

Mira, Theo. Quizás no es la chica que hubiéramos escogido para ti. Pero ¿qué podeos hacer? Si la quieres y ella te quiere ¿qué más da? Te apoyo en lo que sea, Theodore.

Eres el mejor, Draco—Draco se rió

Lo sé, ahora vete a dormir o tendré que descontarle puntos a nuestra casa—lo amenazó Draco.

Al llegar a la Torre, Draco subió hacia su dormitorio, el cual estaba enfrente del de Hermione. La castaña tenía el hábito de dormir con la puerta abierta, la vio ahí tendida con su bola de pelos canela viviente. Cruchi, o como sea que se llamaba ese gato raro, chato y feo. Draco rodó los ojos y se metió a su propia habitación dejando la puerta abierta.

A los minutos, el picoteo en la ventana de la sala común despertó a Hermione. Se levantó seguida de su gato Crookshanks. Al ver una lechuza, su rostro se iluminó.

Entra—le dijo a la lechuza, que sacudía las plumas para quitarse la nieve

Draco Malfoy.

Hermione suspiró.

Algún día de estos, Crook—le susurró al gato, subió y tocó la puerta de Draco—Malfoy, Malfoy despierta.

Granger, no me despiertes—se quejó Draco.

Te traje una carta, no sé si es urgente o no. Pero para llegar a ésta hora creo que lo es. Además,  no me estés hablando de esa forma—Draco se sentó en la cama

¿Leíste la carta?—le preguntó al ver el sobre rasgado mientras se levantaba—Siempre andas de entrometida, Granger.

Pensé que era para mí, estoy esperando una carta de mis padres—explicó Hermione, sin saber por qué le decía aquello.

De seguro no les interesas, Granger—Malfoy le arrebató la carta—Imagínate, si para los magos eres rara por ser hija de muggles ¿qué deben sentir ellos porque su hija es bruja? Si yo fuera tú, dejaría de esperar carta de ellos.

Hermione lo miró dolida, lo empujó haciendo que quedara sentado. Hecho esto se fue y azotó la puerta de su cuarto.

El gato de Hermione lo miró mal, como si entendiera todo lo que habían hablado. Levantó la cola, rasgó la puerta de Hermione, ésta abrió, lo cargó y volvió a cerrar la puerta.

Draco se levantó, se acercó a su cuarto y escuchó los sollozos de Hermione. Levantó su mano para golpear la puerta, pero luego se arrepintió. Daba igual, Hermione algunas noches lloraba sin razón aparente.


Nueva historia, seguiré con las demás dentro de dos semanas. No los he olvidado chicos, pero la escuela me mantiene muy ocupada.