Ayúdame A Recordarte — capítulo 6
POV DEREK
-¿Estamos casados? -pregunta ella sin apartar su mirada de la mía. Sus ojos marrones están muy abiertos y espera ansiosa mi respuesta. Su pecho sube y baja con nerviosismo.
Por mucho que le quiera decir la verdad, por mucho que desee decirle lo que somos, por mucho que quiera ayudarla a recordarme… No puedo.
Si le dijese todo, podría ser malo para ella. Las cosas se los tengo que decir poco a poco. Para que su cerebro se vaya acostumbrando. Le deje que se quedase a dormir en nuestra cama. Claramente, porque también es suya. La decoración de nuestro piso, la mitad de las cosas son de ella. Sobretodo su colección de películas.
Recuerdo cuando todos los viernes y sábados veíamos una película de las que ella tiene. También una descargada, ya que se le da muy bien los ordenadores.
Todos esos recuerdos, son los que me hacen sonreír cada día.
Pensando mejor su pregunta. No le puedo decir eso. Tengo que mentir… Nunca me ha gustado, pero espero que el día que le diga la verdad, me entienda.
-¿Derek estamos o no…?
-No -me dolió más decir esto de lo que ustedes se piensan -La vecina de enfrente… A veces se le va la memoria y se confunde -en parte es verdad, porque nuestra vecina ya tiene una edad. Pero, ahora es mentira.
-Ah -me dice algo desilusionada ¿Por qué? El que está desilusionado soy yo.
Se me ocurre una idea. Voy a empezar a ayudarla, para que recuerde.
-Voy hacerte el almuerzo ¿Quieres spaghetti? -le pregunto. Ella no se va a negar. Es su comida favorita.
Siempre me ha dicho que le gusta mi comida, sobretodo los spaghetti que yo hago. Espero que con la comida recuerde algo.
-¡Sí! -se le ilumina la cara. Sabía que se iba a poner así. Siempre lo hace.
-Es tu comida favorita.
-¿Cómo sabes que es mi comida favorita? -me pregunta.
-Soy tu compañero de piso -le digo como si fuese obvio.
-Es verdad -se da con la palma de la mano en su frente -Que tonta soy -se burla de sí misma.
Me dispongo para irme a la cocina, pero ella me detiene.
-¿Quieres que te ayude? -me pregunta.
No sería mala idea. Pero de momento quiero que descanse. Así, que niego con la cabeza.
Pongo los platos encima de la mesa y Julia me ayuda a poner los vasos y demás. Cuando pongo la comida en los platos, ella lo mira sorprendida.
-¡Tiene muy buena pinta! -me dice ilusionada.
-Sí -digo sacando una sonrisa.
-¿Cuando te hicistes cocinero? -me pregunta ella empezando a comer.
Gracias a tí...
POV JULIA
Empiezo a comer la deliciosa comida de Derek antes de que él se siente en la mesa. ¡Dios mío! ¡Esta comida es increíble!
-¡Vaya! Nunca me esperas -me dice él -Me hice cocinero unos meses después de conocerte...
-Wow, que casualidad -le digo con la boca llena.
Hay algo familiar en su sabor. Es como... No sé explicarlo... Pero... Estoy recordando algo...
"Me sentaba en la silla, después de poner la mesa. Y unas manos grandes me tocaba la mía y agarraba la copa de vino que tenía sujeta y él le echaba más vino.
-¡Ya está! ¡Ya está! ¿Que quieres? ¿Emborracharme? -le digo riéndome.
Escucho la risa del hombre que me puso el vino, parece que le gusto mi comentario. Entonces esa persona me echa en mi plato un delicioso solomillo con papas y lo que es una salsa. Todo tiene muy buena pinta.
Empiezo a comer sin esperar a que él se siente.
La comida está en su punto, tanto de sal como la carne bien hecha. Todo perfecto. No muchos suelen hacer eso muy bien... Sólo se de una persona que lo haga así.
Entonces ese hombre se sienta enfrente mía y me dice:
-¡Vaya! Nunca me esperas -su sonrisa es deslumbrante, perfecta como todo de él...
Derek"
Tras este recuerdo, me quedo parada. Mirando como una boba la comida. Mi primer recuerdo... Y con Derek. Estoy totalmente quieta, no hablo, no me muevo... Nada...
Creo que Derek se ha dado de cuenta, porque me toca la mano y me la aprieta. Empiezo a estremecerme por su toque. Sin duda, mi cuerpo lo recuerda... Pero yo no.
-¿Estás bien? -me pregunta Derek con la voz suave.
¿Se lo digo? ¿Y si no es para tanto este recuerdo? El psicólogo me dijo que cualquier recuerdo, ya sea uno tonto es importante y más para mí que sufro de amnesia.
-Julia... ¿Ocurre algo? -me pregunta preocupado.
-Eh... Acabo -me aclaro la garganta -Acabo de recordar algo... -miro con cautela su rostro.
Él no deja de mirarme, esperando ansioso mi respuesta.
-¿Q-qué acabas de recordar? -me mira, esperando alguna respuesta mía.
-Una cena. Tu y yo. Aquí -le digo señalando el espacio -Tu hicistes solomillo y yo empeze a comer antes de tiempo...
-Como siempre -me responde con una sonrisa... Como... Recordando -Si... Recuerdo esa cena -una sonrisa se le dibuja en la cara -Fue cuando volvimos de nuestra lu... Eh, hace unos cinco meses de esa cena.
-Me impresiona la memoria que tienes, yo en cambio, no recuerdo nada...
-Acabas de recordar algo -su sonrisa se va ensanchando. Está muy contento.
Sólo recuerdo una cosa y ya está así de contento. Eso me hace sonreír.
-Julia, no te preocupes. Irás recordando... Y yo estaré ahí para ayudarte.
Me encantaría recordarte... Pero un muro me lo impide...