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No Lo Ocultaré Más — capítulo 1
Harry despertó, se encontraba en la casa de los Weasley, o "La Madriguera", su hogar, Harry se sentía tan pero tan bien que nunca piensa en irse de ese lugar. Bajó con Ron a desayunar y se unieron a la familia, pero Harry, Ron y Ginny notaron que algo faltaba... Hermione, -¿qué le habrá ocurrido?- se preguntaban.
-Oigan, ¿y Hermione?- dijo Ron confundido y curioso. -No lo sé- dijo Harry preocupado- Iré por ella. -Voy contigo!- agregó Ginny.
Al subir, escucharon una respiración acelerada, como si fuese que le faltaba aire para respirar. Eso que escucharon parecía venir del baño.
-Estoy seguro que es ella -Abre la puerta Harry, ten cuidado, puede que la lastimes si los haces con mucha fuerza. -Está bien.
Harry abrió la puerta, y de pronto los chicos se encontraron con una imagen tan triste frente a ellos, tanto que a Ginny se le pusieron los pelos de punta, y ni hablar de Harry. Nunca habían visto a su amiga así.
-Chicos! Gracias al cielo que están aqui, ayúdenme por favor! -¡¿Hermione?!- gritó asustado- ¡¿Qué te ocurrió?! -Unos mortífagos vinieron en la noche y uno de ellos me lanzó un hechizo, no sé distinguir cuál hechizo era, pero me causó un terrible dolor en el estomago y en la cabeza. Lo cuál hizo que vomitara!
Harry con la ayuda de Ginny, levantaron a Hermione y la recostaron en su cama. Harry tomó una manta, cubrió a Hermione y se sentó a su lado, mientras Ginny iba por su madre lo más rápido posible.
Él comenzó a acariciarla, sus mejillas eran tan suaves como un pétalo en primavera, Harry no podía contenerse, y ya casi cuando estaba a punto de perderse en ella, despertó.
-Y como te sientes, Hermione? -Bien, gracias Harry- dijo tratando de no hacer fuerza para evitar causarse más dolor. -Excelente, si necesitas algo.. sólo dime, si? -Si Harry. Sólo.. un pequeño favor, si no te molesta.. -Claro, lo que sea! -Podrías limpiar mis labios? Es que el aroma a vomito.. ya sabes, huele horrible -Bien, lo haré. Todo por tu bienestar oloroso -¡Harry! -Tranquila, sólo bromeaba, tu hueles bien, hueles a flores -Supongo que si- dijo firme
Harry inspeccionó la habitación en busca de algo con qué limpiar los labios de la bella chica delicadamente; algo adecuado para ello. Cuando lo encontro, volvió a sentarse junto a Hermione, muy cerca. Comenzó a limpiar suavemente el labio superior, y luego siguió con el inferior; algo en él tenía ganas de besar esos labios tan hermosos y suaves, pero el se resistía a ellos. Hermione por su lado, fijó sus ojos cafés en esos ojos color esmeralda; los ojos de Harry, quien la trataba con tanta delicadez. Cuando Harry terminó de limpiarlos, miró fijamente a la jóven recostada
-Listo, ya está. Sólo falta algo más- dijo él acercandose lentamente. -¿Qué?- dijo ella casi sin aire.
Dejando de hablar, Harry comenzó a besar a la muchacha; fue un beso tan suave, con un sabor insaciable. Los dos chicos, deseando más, se hundieron en un profundo sueño, Harry besando cada parte de su rostro, y ella rodeandolo con sus brazos, siguieron así hasta que oyeron unos pasos que se acercaban; y rapidamente se separaron.