Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← El libro de la Tercera Generación · de

El libro de la Tercera Generación — capítulo 17

—Ian Dursley. Harry rió histéricamente. —¿Dursley? ¿Existe la probabilidad de que alguien que tenga ese apellido puede hacer magia? ¡Esto no puede ser verdad! —Pues es lo que dice acá —George acercó el libro a la cara de Harry para que lo viera—. ¿Crees que tu primo se casará con una bruja? ¿O qué su hijo sea un mago nacido de muggles como tu madre? —Para ser sinceros, nunca imagine que Dudley tenga hijos, mucho menos una esposa. Varios rieron ante la declaración del Niño Que Vivió, sobre todo los que conocían a la familia materna de él. —Entonces, comencemos —dijo George—. Si, lo sé, es traumante que haya una  probabilidad se que alguien que tenga el apellido Dursley pueda hacer magia —Hermano, parece que ese crío es igual a ti —dijo Ron, riendo con Hermione. Harry frunció el ceño y se cruzó de brazos, haciendo reír a más de uno. Pero sólo es improbable, no imposible. —Me he dado cuenta —masculló su tío segundo, mostrándose un poco reacio a escuchar algo sobre la familia que más momentos terribles les hizo vivir. Mi nombre es Ian Harry Dursley. —¿Uhm? ¿Harry? Eh, ¿estás bien? —le preguntó Ginny de forma cautelosa, cuando luego de escuchar el segundo nombre del chico, él se quedó mudo y paralizado, incluso ella como muchos otros se estaban preguntando si seguía con vida. —¿Necesitará un hechizo? —se preguntó Neville, pasando su mano por la cara de su amigo, que seguía sin reaccionar. —¿Cómo son los Dursley? —preguntó Draco, confundido de la reacción de Potter. ¿No era acaso que él creció entre mucho dinero, viviendo mejor que cualquiera, con muggles que lo trataban bien? ¿Qué lo consideraban un rey? ¿Su infancia no fue perfecta como supuso? —Las peores personas que hay en el mundo —dijo Harry, saliendo de su parálisis temporal—. Es más, me hicieron vivir por diez años en la alacena debajo de las escaleras. —¡¿Qué?! —gritaron Ron y Hermione—. ¡¿Qué ellos hicieron, qué?! —Oh, yo les voy a hacer una agradable visita a esos estúpidos Dursley —prometió Sirius, haciendo sonar los nudillos. —Cuenta conmigo, una buena dosis de palizas —siguió Remus, enfadado. —A ver si entiendo, ¿no tuviste una buena infancia? —preguntó Pansy, incrédula. ¿Y todas esas cosas de que Potter se iba de vacaciones en verano? ¿Qué a veces no quería venir a Hogwarts para pasear por su limusina? ¿Y qué pasa con eso de que se bañaba en dinero? Harry negó con la cabeza. —Recién tuve mi propio cuarto cuando mandaron las cartas de Hogwarts. —¿A qué te refieres con "Las cartas de Hogwarts"? —preguntó Blaise. —Cuando llegó la primera, Dudley me la quitó y se la dio a tío Vernon y tía Petunia... Me sacaron de la cocina tanto a mi como a mi primo para que no las viéramos. Y las demás cartas que aparecían, o las rompían o las prendían fuego —varios hicieron una mueca de horror—. Inclusive nos fuimos a un hotel, donde llegaron más de cien cartas, y luego a una cabaña en medio del río, donde en mi cumpleaños, Hagrid me rescató —dijo, sonriéndole al profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas—. Luego, mis tíos y Dudley me ignoraron olímpicamente, hasta el 1° de Septiembre que fue a King's Cross..... Claro que ellos se fueron sin que supiera como entrar al Anden 9 y ¾, pero por los menos eso hizo que conociera a los Weasley —finalizó con una gran sonrisa. Los Slytherin estaban con los ojos como platos, siempre habían creído que Harry Potter vivía una vida envidiable, la que todo niño quería, y ahora se enteraban que vivió en la alacena bajo de las escaleras, le quemaron sus cartas de aceptación de Hogwarts, sin contar que luego de que haya descubierto la magia, su familia lo ignoró por completo. Las dos personas que no podían creer más esto eran Draco Malfoy y Severus Snape. —Pero tu eres amable... —dijo Daphne. —Nunca ofendes a nadie, te portas bien, o lo mejor que puedes —dijo Astoria. —No eres un bravucón —dijo Theo. —Mucho menos un niño creído o egocéntrico —dijo Blaise. —¿Cómo eres así con la infancia que viviste? —preguntó Pansy. Harry se encogió de hombros. —No hago cosas que no me gustaría que me hicieran —respondió simplemente. Luego de varias miraras de incredulidad por parte de las serpientes, George retomó la lectura. ¿Te lo tomas bien, tío? —Supongo. No pareces un mal chico —dijo este, como si lo estuviera escuchando, aunque en realidad lo hacían, recordó.Porque según las palabras de mi padre cuando le pregunté porqué me llamó así, me puso Harry porque "le parece la más mínima cosa que debe de hacer para pedirte disculpa por los diecisiete años de sufrimiento —¿Diecisiete? —repitió Harry, confundido—. ¿Osea que hasta el otro año estaré con ellos? —Bueno, un mago se hace mayor a los diecisiete años —dijo Ron—, quizá te mudaste solo. —Si, tal vez —respondió, no muy convencido.Y porque espero que seas igual a él, ya que eso me haría el hombre más feliz de la tierra". —¿Él me alagó? —dijo Harry confundido—. ¿A alguien más que a mi le da miedo lo que esta por venir? —Si —contestaron diferentes voces por todo el Gran Comedor. Ya saben que mi padre es Dudley Dursley, pero no quién es mi madre. Pues bueno, yo tampoco lo sé. —¿Es qué su madre lo abandonó? —inquirió Zabini, sintiendo por primera vez compasión por dos muggles, después de todo a él y sus futuros hijos les ocurriría lo mismo. Lo que pasa es que papá, cuando iba hacia su trabajo como jefe del bufete de abogados, Harry silbó, Gran D al parecer era muy importante en el futuro. Una mujer apareció con un bebé en brazos -era yo- y se lo dejó a él de manera brusca, antes de salir corriendo. —Okey, ¿pog qué? —preguntó Fleur. Y luego papá vio como unos autos la perseguían; al parecer, ella se había involucrado con la mafia de Londres y querían matarla... Ahora no sé si sigue con vida o... esta muerta. —¡Merlín! —exclamaron la señora Weasley, la señora Malfoy y la profesora McGonagall. —Pobre mujer... —se lamentó Dean.El punto es que papá me llevó a una estación de policías para informar lo ocurrido y estuvo a punto de dejarme en un orfanato, pero en el último momento, decidió hacerse cargo de mi. Abuela Petunia, que también cambió bastante con los años, lo ayudó a criarme... Y sobre Vernon Dursley, nunca lo conocí, —¿Cómo que no?Ya que la abuela se enteró de que la engañaba con su secretaría. —¿Acaso la secretaria estaba ciega? —se preguntaron Fred y George. —Vaya, pobre tía —dijo Harry sinceramente. Y catorce años después, estoy aquí.Para papá y la abuela fue una sorpresa verme hacer magia, pero eso sólo hizo que me amaran más. —Petunia debió de cambiar mucho —le dijo Sirius a Remus. —Seguro que después de enterarse de la infidelidad de su marido, dio un cambio drástico a su vida.Y tengo dieciséis, ahora voy a Hogwarts, sexto año, Ravenclaw y era cazador de mi casa, pero abandoné para concentrarme en mis estudios porque por ese corto tiempo que estuve en el equipo, baje mis notas. —Gran decisión —dijo Dumbledore, sonriendo. Los hijo de tío Harry, que aparte es mi padrino, El chico sonrió contento. Son grandes amigos, casi hermanos para mi, sobre todo Lils, y me llevó con casi todos bien en Hogwarts. —Me alegro por eso —admitió Harry.Pero lamentablemente me tocó enamorarme de la novia de mi primo James —Oh —dijo Ginny. Ian le agradaba mucho y sintió pena con él por lo que vivió cuando tenía dos años, pero Rose era de su hijo y así se quedaba. Harry pensaba igual. Pero tengo respeto hacia ellos y obviamente no me meto en su relación, mucho menos hago algo para conquistarla. —Espero. **Nos leemos luego.***********—Disculpa si te ofendo, pero ser Prefecto es una completa estupidez —dijo James, llevándose el Whiskey de Fuego a su boca. —Como es de tomar mucho, ¿verdad? —comentó Charlie. —Seguro pasa mucho tiempo con Hagrid —le susurró Blaise a Draco y Theo, que rieron fuertemente. —Ser Prefeto no es una estupidez, es gran logro —se quejaron Percy y Hermione.—Tu novia es Prefecta —contestó Ian, amargamente. —¿Cómo será Rose para que cada chico se fije en ella? —se preguntó Seamus—. Digo, al menos que sea hija de Fleur y sea una octava Veela comprendo, pero sino, ¿de dónde habrá sacado tanta belleza? —Seguro que es mi hija, por eso tanta belleza —dijo George, fingiendo arrogancia. —Lo sé, pero ella es la excepción.****—Eres un idiota, James —afirmó Albus, rodando los ojos—. Que Rosie no te escuche decir eso porque te pegará..... Y sabes que estudió karate. —¡Merlín! ¡Que afortunado ese Potter! —admitieron muchos chicos de diferentes casas, siendo fulminados con la mirara por Ginny. Rose era sólo de su niño. —Hace karate, bromista, problemática, Princesa de Gryffindor, Reina de Hogwarts, ¿algo más hay que agregar a la lista? —dijo Cormac, con una sonrisa. —¿Habrá algún problema si ella viene a este tiempo y se queda acá? —se preguntó Michael. Se hizo una explosión y una Vociferadora roja apareció, que se dividió en dos y una se fue al frente de McLaggen y otra en frente de Corner. Unos segundos, empezó a gritar. —¡Idiotas estúpidos, que se creen que pueden hablar así de mi novia! COMO OYERON, ¡¡MI NOVIA!! ¡SI VUELVO A ESCUCHAR QUE HACEN OTRO COMENTARIO COMO ESE, YO MISMO ME ENCARGARÉ DE MATARLOS, CON MIS PROPIAS MANOS! —en el Gran Comedor se hizo silencio, viendo con los ojos desorbitados la carta roja. Otra voz, una mucho más suave y amable se escuchó. —James, por favor, no dijeron nada que puede molestarte...—¡Pero ellos quieren que te quedes con ellos para hacer quién sabe qué!—Como si lo fuera hacer. Y una cosa más..... ¡a mi no me grites!**—Lo siento, amor—tartamudeó James, pareciendo asustado, haciendo que más de uno riera. —Bien. ¡Buenas tardes! La vociferadora se rompió en mil pedazos y luego todo los trozos desaparecieron, después de que volvieran a la normalidad de Hogwarts, George volvió a la lectura.—Hablando de Rose, me tengo que ir —avisó, dejando sobre la mesa diecisiete sickles y levantándose—; le prometí que iríamos al cine, queremos disfrutar los últimos días de vacaciones. ¡Hasta luego chicos!Ian y Albus vieron como saludó a Hannah Longbottom, la dueña del Caldero Chorreante, —¡Excelente trabajo! —felicitó Justin a su amiga—. El que trabajes ahí significa que nos invitarás bebidas, ¿verdad? —Ni lo piensen —negó. —Como queda el nombre, eh. Hannah Longbottom —se burló Susan, haciendo que ella y Neville se sonrojaran fuertemente. **Y luego se marchóAlbus se giró hacia a Ian y lo miró fijamente.**—Entonces ¿desde cuántos sentís algo por Rose? —¿Será demasiado obvio? —preguntó Percy. —No tanto como Ron —respondió Fred. Su hermano menor lo fulminó con la mirara, mientras los demás reían. Ian se atragantó con su zumo de calabaza de manera agitada, haciendo que varios se giraran preocupadas hacia él, más Albus se quedó tranquilo en su lugar y lo único en mover fue su ceja derecha hacia arriba. —Osea que si un dragón se esta comiendo a alguien, él se queda sin hacer nada —dijo Parvati. —En realidad, un dragón no se puede comer a una persona, o al menos no enteramente, más específicamente...  —¡Ya callate, Charlie! —¿Qué... qué? —murmuró, todavía respirando con dificultad.****—Pones la misma cara que 637 chicos ponen cuando Rose pasa caminando, señal de enamoramiento —dijo, sencillamente. —637 —repitió lentamente Seamus—. Ella debe de sufrir escenas de celos de James todos los días. —Mi niño cuida su terreno —replicó Ginny. —Yo... Bueno...—No te estoy reprochando nada, sólo quiero saber si piensas hacer algo, ya sabes, para que Rose este contigo —le preguntó, mirándolo fijamente.—Yo amo a Rose —confesó seria y verdaderamente—, pero sé que el corazón de ella pertenece a James y por nada el mundo me voy a interponer entre ellos. No soy así.****—Lo siento si te ofendí, pero quería asegurarme —reveló, encogiéndose de hombros—. Yo también me debo ir, le prometí a Louis ir a jugar fútbol. —¿Fútbol es ese deporte horrible que a Dean le gusta? —inquirió Ron. —¡No es horrible, si lo conocieras, te encantaría! —gritó. Luego sonrió burlón—. Además, Hermione adora el fútbol. —¿De verdad? —preguntaron Ron y Harry. —Bueno, mi padre es fan de Arsenal, desde niña ha hecho que me involucre en ese deporte. —Ahora ya no ves al fútbol tan horrible, ¿a que si, Ron? —Callate —musitó, mirando como Harry se inclinaba para hablar con su amiga sobre aquel equipo, al parecer, él apoyaba a su rival, Tottenham. Se reprochó a si mismo por sentir celos de eso, "tu amigo se casará con tu hermana, algo que no sabes si es bueno o malo, pero por lo menos no esta con Hermione... Todavía hay oportunidad de que estés con ella", pensó, ilusionado. Media hora más tarde, Ian caminaba por las calles de Londres hacia su casa, a pesar de que este a más de cincuenta cuadras, después de todo, él acostumbraba hacer ejercicio físico desde años. —No puedo creer que haga ejercicio y sea un Dursley —dijo Arthur, luego se ruborizó terriblemente y se tapó la boca, como si hubiera revelado algún crimen. —Estas pasando mucho tiempo con tus hijos —dijo su mujer, moviendo la cabeza de un lado a otro. Los hermanos Weasley rieron. Mientras pasaba una tienda de esas cosas vudú, Ian se preguntó si en realidad estaba enamorado de Rose Weasley o si sólo, al igual que muchos chicos, sentía atracción hacia ella. Es más, ni siquiera recordaba el momento en el cual empezó a verla con otros ojos, aunque creía que fue cuando el día que él había salido con Rose, James, Albus, Scorpius, Lily, Hugo, Dominique, Fred y Frank al cine. —Un ejercito —dijo Padma. —Diez personas —enumeró Terry, pensativo—. Hay que organizar para ir al cine. —¡Buena idea! —apoyaron Lisa y Michael. —Tal vez cuando terminemos el curso —propuso la rubia—. Siempre y cuando aprobemos nuestros T.I.M.O.s. Los cuatro se so rieron y volvieron a prestar atención a la lectura. Al final, no habían visto ni una película. —¿Y por qué? —se preguntó Ron, haciendo nota mental que le diga a sus mejores amigos sobre que lo lleven ahí. Lo que había ocurrido era que James y Rose habían iniciado una de sus absurdas discusiones. —Estos dos vivían peleando —Ginny hizo una mueca—. Es como la historia de mi hermano y mi cuñada... ¡Ups! Digo, de Hermione. La aludida se sonrojó violentamente, Ron tampoco se quedaba atrás. Harry rió fuertemente junto con Fred, George y Sirius, mientras todos los demás rodaban los ojos. Ian no les prestaba atención, pues discutía con Fred sobre que película ver, hasta que Rose gritó algo y, sólo para hacer enojar más a James, se había desabotonado los dos primeros botones de su blusa, se había subido más la falda azul que llegaba y había ido a coquetearle al primer chico que se cruzó en su campo visual. Bill, Charlie, Percy, Fred, George y Ron gruñeron molestos, ella no debería haber hecho eso, aunque sea sólo por molestar al primogénito Potter.**Y luego de eso, habían vuelto a subir a los dos autos; en uno, iban Fred, Rose, Albus, Scorpius y Hugo, mientras que en el otro, que era de Ian, iban él, James, Frank, Dominque y Lily. Los cuatro tuvieron que soportar a James hablar sobre Rose por cuatro horas hasta que llegaron a la Madriguera, e Ian estaba seguro que en el otro auto, era Rose quien criticaba a James.El punto era que después de eso, Ian no se la pudo sacar de la cabeza; Rose estaba apuntó de cumplir catorce años y sus curvas se habían puesto más pronunciadas, algo que hizo que su padre, hermano, primos y tíos se pusieran muy sobre protectores con ella. —Y luego de lo que hizo, obviamente —se quejó Fred, enojado. Ian suspiró, volviendo a la realidad, pero regresó del todo cuando chocó con alguien. Al levantar la cabeza, pudo ver a Samanta, su amiga muggle que vivía en la misma cuadra que él, que como todos sus amigos, creía que estudiaba en un internado cualquiera de Inglaterra. —Es la misma excusa que puse yo —dijo Hermione. —Pues yo no lo necesito, vivo en un lugar alejado de sociedad —comentó Dean. —Mis vecinos creen que voy a un Centro de Seguridad San Bruto para Delincuentes Juveniles Incurables —confesó Harry, consiguiendo algunas miraras de sorpresa y de lastima—. Creo que por eso ellos me tienen miedo. —También si piensas que eres delincuente —McGonagall chasqueó la lengua. —¡Que gusto verte, Ian! —se emocionó Samanta, que traía su sucio cabello rubia atado en una coleta y brillantes ojos cafés—. Creí que estabas con tus primos. —¡Eso significa que Albus es hijo de Harry y Ginny, por ende tienen tres hijos! —exclamó Remus. —Quien sabe si más —dijo Sirius, con una pícara sonrisa. —Cierren la boca —musitó, viendo como una vena se hacía notas en el cuello de Ron y él apretaba con fuerza la mandíbula. **—Si, pero se tuvieron que ir.**—¿Me acompañas a comprar las cosas para la cena de hoy?**Ian asintió y dio media vuelta para seguirle el paso. Samanta, hace menos de un mes, se le había confesado, pero él no le había correspondido por seguir pensando en Rose, pero ahora, que su primo estaba con ella, había llegado el momento de olvidarla y tal vez Samanta podía ayudarlo con eso. —Aquí terminó —dijo George, pasándole el libro a Fred. —Pobrecito Ian, con ese amor no correspondido —se lamentó Hermione. —Si, si, mucha lastima, pero Rosie es de mi niño, ¿quedo claro? —dijo Ginny, seriamente, haciendo reír a más de uno. —Veamos si Albus y Lily tienen pareja. —Lily, no —avisó Harry, con el ceño fruncido. —¡Ea increíble que tu actúes igual a los demás chicos! —le reclamó la pelirroja—. ¡Si Lily tiene novia, lo aceptarás y punto final! ¡O dormirás en el sillón! —Si, Ginny —contestó rápidamente. —Ni siquiera están de novios y ya actúan como esposos —se burló Tonks. —Entonces vamos con esto —dijo Fred, pasando la pagina—. Oliver Wood.