Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← El libro de la Tercera Generación · de

El libro de la Tercera Generación — capítulo 19

Capítulo especial: escena del casamiento de Jace y Molly****NO HACE FALTA LEERLA, NO AFECTARÁ LA SECUENCIA DE LA HISTORIA

El 30 de Agosto dio paso de forma rápida para algunos y para mucho a pasos de caracol. El astro rey se encontraba en su punto exacto en el cielo, iluminando cada lugar de la Madriguera, en donde se podía ver a muchas personas corriendo de aquí para allá, organizando los últimos detalles antes  de la hora esperada. Una suave brisa recorría los alrededores de la casa, por eso más uno llevaba un chaleco encima de sus hombros, pero la mayoría andaba sin protecciones; de tanto ir y venir, el calor reinaba en sus cuerpos. Era el día perfecto para celebrar una boda. Molly Weasley había conseguido que cinco de sus seis hijos realicen su boda en la Madriguera y ahora que ellos habían formado sus familia, ella se encargaría que sus doce nietos se casen y lo celebren ahí mismo. Su segunda nieta, la que llevaba su nombre en honor a ella, se casaría esa misma tarde con un joven bastante cariñoso y respetuoso con ella y Molly no veía la hora de que eso pase. Faltaba por los menos media hora para la celebración y todavía había cosas que hacer y gente que ubicar en los asientos. Ella suspiró, tendría que decirle a su marido sobre la idea de expandir más la casa. —¿Hay algo más para llevar? Ella se volvió hacia sus dos nietos James y Fred, que increíblemente llevaba un traje de gala. Los dos habían estado ayudándola a llevar la comida al jardín, mientras que Albus, Scorpius, Hugo y Louis indicaban a los invitados donde sentarse. En cambio, Victoire, Dominique, Lucy, Roxanne, Rose y Lily se encontraban en la antigua habitación de  su tío Percy, terminando de arreglar a Molly, que seguramente era manojo de nervios. Y en la habitación que antes le pertenecía a Ron, Teddy, Oliver y Derek trataban de calmar los temores de Jace, aunque ella sospechaba que en realidad se estaban burlando de él. Por otro lado, sus hijos, nueras y yerno daban los últimos toques al jardín y a la Madriguera. Y su marido se aseguraba de que los cantantes que habían contratado llegasen a tiempo. —Si, lo que hay en la mesa —James y Fred pusieron una cara desesperación al ver cuantas cosas había, desde alfajores de maicena hasta una torta de chocolate en forma de volcán. Suspiraron, tuvieron que haber ayudado a los invitados en vez de esto—. ¡No pongan esas caras! ¡Y apurence, todo tiene que estar perfecto! —El día de mi boda voy a poner un hechizo, le haré una maldición de inmovilización total a la abuela hasta que haya terminado todo —le aseguró el pelirrojo a su primo, tratando de hacer equilibro con las dos tortas de vainilla y limón que tenía —Excelente idea, haré lo mismo, y agregaré que todos pueden venir como se les de la maldita gana; yo usaré unos tejanos y una camisa gastada para dar el sí —le dijo James. Ambos rieron, mientras esquivaban a algunas personas hasta llegar a la mesa dulce. —¡Diablos, son más de doscientas personas! —se quejó Albus, cuando llegó hasta ellos con Scorpius, Hugo y Louis. —Sólo le dijiste en donde sentarse a siete personas —replicó el castaño, rodando los ojos. —¡Pero es mucho! ¿Cuántas personas invitaron? —Los Longbottom, los Scamander, los Wood, los Nott, los Malfoy, los Zabini, los Finnigan, los Thomas, los Corner, los Macmillan —enumeró Louis, levantando los dedos de sus manos—. Y aparte hay que contar sus amigos del colegio y del trabajo. —¿Están seguros que entraran todos acá? —preguntó Scorpius, mirando con recelo a todas las personas que seguían llegando. —Siempre dije que la Madriguera algún día explotaría —dijo James, encogiéndose de brazos. —¡Hey, Scorp! —dijo Draco, acercándose con Rocio, Annabeth y Blaise—. Vamos a ver como esta Jace, ya  faltan como veinte minutos. El chico asintió, se despidió de sus amigos y siguió a sus primos por el jardín. Mirando toda esa escena estaba Lily, desde el segundo piso de la Madriguera, en la habitación de su tío Percy. Se giró hacia Dominique, Roxanne, y Lucy, que trataban de tranquilizar a Molly, mientras que Victoire y Rose trataban de maquillarla a la fuerza. Lily suspiró, mirando con impaciencia su reloj, quedaban, a su juicio, muy pocos minutos para el gran momento. Victoire, siendo su mejor amiga, Lucy, por ser su hermana, y Rose, ya que gracias a ella todo esto estaba pasando, Molly las había elegido como damas de honor; Jace había elegido como era de esperarse a Teddy, Oliver y a Jace. Las tres Weasley llevaban un vestido verde agua, con elegantes destello de un tono más oscuro y una hermosa diadema celeste hecha de flores. Molly tenía un largo vestido blanco, sin mangas y con los hombros descubiertos. Era ajustado de la cintura par arriba y suelto con bolados en la parte de abajo. Una flor grande de tela plateada estaba ubicada en la derecha de la cintura. Y por último, una tiara de princesas se situaba en su cabello rojo, que estaba suelto, con rizos definidos. Se veía maravillosamente hermosa. Ellas podían asegurar que su prometido se desmayaría al verla. —¡Molly Lucretia Weasley Olsen! —gritó Victoire—. ¡Haz el favor de quedarte quieta! —Te quiero ver a ti en mi lugar —masculló, cruzándose de brazos—. ¿No han escuchado que todas las novias están hechas un flan el día de su boda? Agregen eso el hecho que estoy embarazada y siento ganas de vomitar..... Y también quierio atun. —¿Atún? ¡A ti no te gusta! —le recordó Lucy, poniendo los ojos en blanco. —¡Pero al bebé, si! —No pienso quedarme embarazada —anunció Rose, sentándose en la silla para arreglarse el cabello. —Te aconsejo lo mismo, pobre si quedas y tu bebé sale con el cerebro de James —bromeó Lily, haciendo que sus primas estallen en carcajadas. —Muy bien, Molls, sólo dejame ponerte rímel y terminamos —dijo Roxanne, acercándose a ella. —Diablos —susurró la única rubia en la habitación y salió corriendo hacia el baño, con la mano en la boca para evitar que el vomito salga. —¿Cuánto tiempo dura las nauseas en el embarazo? —Casi a los cuatro meses , por lo que leí. En ese momento, a la habitación entró Audrey y Percy Weasley, sonriendo a su hija. Roxanne, Dominique, Lucy, Rose y Lily decidieron darle un momento padre-madre-hija a los tres  y salieron de la pieza, con dirección hacia el baño para ver como estaba Victoire. Mientras, tres pisos más arriba, Jace Zabini tenía ganas de asesinas a sus supuestos mejores amigos, quienes no paraban de molestarlo y hacían que sus nervios aumenten. Teddy y Oliver, que seguían manteniendo la misma relación de amistad a pesar de lo que pasó con Victoire antes de ayer, estaban sentados sobre la cama, burlándose del traje que él llevaba, aun cuando ellos tenía casi el mismo. Derek se estaba sentado en el alféizar de la ventana, sacudiéndose el cabello y riendo de los chistes de sus amigos. —El día de su casamiento, no esperen que los ayude —les espetó, dándose vuelta. —Ya vale, nos comportamos, pero tu no actúes como una mujer —replicó Oliver. Blaise, Annabeth, Rocio, Draco y Scorpius hicieron acto de presencia en la habitación. —No puedo creer que mi hermanito se va a casar —dijo Blaise, fingiendo estar apunto de llorar. —Nunca creí que te casarías —confesó Scorpius—. Creí fielmente que acabarías yendo con sesenta años a un antro. —Pues creía lo mismo —coincidió Annabeth. —Que grandes amigos que tengo —ironizó Jace, rodando los ojos. —Sólo estamos bromeando, Jacesito. Ahora dejame ordenarte esa corbata —dijo su hermana, acercándose a él. Jace estuvo conversando un poco más con sus amigos hasta que ellos se fueron a llamar a su padre, así tener la charla pre-casamiento de padre-hijo. Blaise Zabini hizo acto de presencia en la habitación, sonriendo con orgulloso a su hijo del medio. Siendo sinceros, él creía lo mismo que creían que Scorpius y Annabeth. Se acercó al moreno y le frotó los hombros. Estaba seguro que su hijo se sentía como se sentía él antes de casarse Maggie..... Sólo esperaba que él no tuviera el mismo final trágico que él tuvo. —El gran día, ¿no? —le dijo, sacudiéndole el cabello. —Si, el día que tanto esperaba..... Y ahora quiero que se retrase un poco más —admitió—. Siento muchos nervios, papá. ¿Y si Molly decide no casarse conmigo? ¿Si me deja plantado en el altar? ¿Qué pasa si ya no me ama? —Ella no lo hará, Molly esta por completo enamorada de ti. Además, esta embarazada de ti, ¿no es así? Es increíble que mi primer nieto sea medio Weasley... Y que este emparentado con los Weasley. —Las cosas cambiaron mucho después de la Guerra, ¿verdad? —preguntó, mirando por la ventana a toda la gente que había asistido. Puso ver a Teddy y a Derek charlando con Joanna, a Oliver bromear con Dina, a Victoire y a la señora Weasley terminando de arreglar algunas rosas blancas, a Scorpius regañar a Albus y Rose, a James y Fred jugar carreras contra Draco e Ian, a Lysander y Lorcan buscando con Roxanne los nogmos, a Annabeth tirar sin querer unos platos, a Blaise reír con Jackson y Jonathan, a tía Hermione arreglarle la corbata a Ron mientras conversaba con Harry y Ginny, a tío Draco estallar en carcajadas por algo que dijo tío Theo que hizo que tías Astoria y tías Daphne fruncieran el ceño, y a muchas personas más. Jace se relamió loa labios, temía hacer el ridículo frente a tanta gente. Incluso le pareció ver a un reportero de El Profeta entre los invitados. —Cambiaron demasiado —aceptó su padre, sacándolo de su ensoñación—. Si me hubieran dicho ha veinticinco años que iba a convivir en paz con los Weasley y los Potter me hubiera reído en su cara. Esto es totalmente una locura, muy diferente a las cosas que pasaron cuando yo era adolescente. —Bueno, es mucho mejor así —opinó. —Si, lo sé. Así es mucho mejor —dijo suspirando—. Ven aquí, muchacho. Jace caminó hasta su padre y lo abrazó con la misma fuerza que él lo hacía. Alguna lágrimas salieron de los ojos del señor Zabini, mientras apretaba más a su hijo contra si. Recordó cuando él era niño, que le gustaba jugar más al deporte muggle llamado fútbol que al Quidditch, como tuvo que consolarlo cuando se enteró que su madre lo abandonaba a sus cortos seis años, el día que le había llegado la carta de Hogwarts y estuvo saltando emocionado por días, cuando leyó la carta de él donde le decía que se había hecho amigo de dos niños de su curso, Oliver Wood y Derek Thomas, y un chico de un año avanzado, Teddy Lupin. Y cuando le había revelado que estaba enamorado de Molly Weasley. El tiempo corría muy rápido. Antes, Jace era un niño que necesitaba que le lean un cuento antes de irse a dormir. Ahora, Jace estaba apuntó de casarse para formar una gran familia con la mujer que amaba. Y eso era lo mismo que Percy y Audrey pensaban al ver a Molly con el vestido de novia. La mujer de 20 años no dejaba de hablar sobre las cosas que saldrían mal en su boda, diciendo cada tres frases que su prometido la abandonaría. Su padre la miraba con una sonrisa triste, parecía que ayer todavía tenía que darle la mano para cruzar la calle. Parecía mentira que ella fuera la bebé que tantas veces cargó, para presumirla ante familiares y amigos. ¿Dónde estaba su niña, la que necesitaba que la ayuden atar los cordones? ¿Qué pasó con la pequeña, que dibujaba a su familia como palitos? ¿Cuándo creció tan pronto, cuando fue qué pasó que se escapó de sus brazos? ¿Cómo se había convertido en la mujer que veía ahora? —Papá. Percy tuvo que pestañear varias veces, sin poder creer que se encontraba en una plaza, mirando a su hija de seis años subida a una hamaca. Traía su cabello rojo en trencitas que hacían verla de una linda manera infantil y tierna, sus ojitos azules estaban viéndolo con impaciencia y tenía su pequeña nariz fruncida. Traía un vestido amarillo de una tal princesa Blancanieves y llevaba unas sandalias rosas, regalo de su madrina. —¡Papá, hamacame! —pidió, moviendo exageradamente las piernas. Él, aún aturdido por lo que presenciaba, caminó hasta ella con paso pausado, memorizando cada detalle de Molly. Se colocó detrás de ella y la empujó suavemente por la espalda, su hija rió mientras se elevaba levemente. Extrañamente, en el lugar no se hallaba ninguna persona y apenas se sentía el viento. Percy no sabía que hacer o pensar, esto había pasado hace catorce años, cuando él la había llevado a la plaza como recompensa por portarse bien en la consulta del medico. —Te quiero, papi —escuchó que le dijo ka niña se seis años. —¡Papá! ¿Me estás escuchando? —Percy volvió a la realidad, donde su hija era una mujer y estaba apunto de casarse. —Si, lo siento, Molly, estaba sumido en mis pensamientos —reveló, sonriéndole. Se acercó a ella y la abrazo, procurando no arruinar su vestido y su maquillaje—. Estás hermosa. —Gracias, papá —dijo, devolviéndole el abrazó. Suspiró—. Casi llega el momento. —Si, ya casi. Audrey sonrió emocionada, con lágrimas deslizándose por sus mejillas. Se unió al abrazo, mientras le susurraba palabras de aliento a su hija mayor. Por otro lado, James se apuró para llegar hasta Rose así poder hablar con ella antes del casamiento. En la primera fila de la derecha, estarían los hermanos y los padres de los novios, y en la izquierda, estarían la mitad de los primos Weasley sentados, y los que faltaban, se pondrían atrás. Sus tíos estaría atrás de los familia de los prometidos, junto con los abuelos de la novia. En los demás asientos, se encontrarían los amigos de la escuela, del trabajo, varios conocidos, incluso se podían ver algunos profesores de Hogwarts. Rose estaba terminando de dar las últimas indicaciones a Albus y Scorpius sobre lo que harían apenas Molly y Jace se conviertan en marido y mujer. James la alagó sobre su vestido, afirmando que podía ganar a la novia a lo referente con la belleza. El azabache fue a sentarse con sus padres y hermana, mientras que el rubio iba con sus padres. —Espero que no haya ninguna boda pronto, este día se esta haciendo muy largo —le dijo James a su novia. —Apenas hiciste algo —se burló. —Pero no tuve tiempo para estar contigo, ¡fue horrible no poder besarte cuando quiera! —Eso se puede arreglar. Ella se acercó a él y lentamente fue acercando su cabeza a la de él, pero antes de que sus labios se rocen, escucharon un carraspeó. James tragó saliva al ver que se trataba de su suegro y tíos, que los miraba con el ceño fruncido, totalmente molesto por ver a su princesita ser casi besada por un chico, aunque haya aceptado la relación. —Te llaman, Rosie. Jace ya saldrá y tu tienes que estar con Molls. Rose asintió y, sólo para molestar a su padre, le dio un rápido beso a James antes de marcharse hacia la Madriguera, cruzándose en el camino con Jace, Teddy, Oliver y Derek, que ya iban a ponerse en sus respectivos ligares. James le sonrió tímidamente a su tío Ron. —Así que, lindo día, ¿verdad? Ron puso los ojos en blanco y se fue junto a su esposa e hijo, dejando a su sobrino en un gran alivio, ya que temía que le reprochara el estar con su hija. Él se fue junto a su familia. Pocos minutos después, cada persona estaba en su asiento correspondido, esperando la llegada de la novia. Jace Zabini movía su pie derecho nerviosamente, para la irritación de Teddy, Oliver y Derek. Un mago bajito se encontraba al frente de él, con las manos unidas y con una amigable sonrisa en el rostro, mirando la puerta de la sala, donde debía de aparecer Molly con el señor Percy. Jace corrió su mirara hacia donde estaban su padre y sus hermanos, mirándolo con una sonrisa y ojos orgullosos, también pudo distinguir a sus amigos o los parientes de su novia. Se relamió la lengua, nervioso y dirigió su atención al reloj que estaba oculto bajo la manga del traje; Molly tendría que entrar en algunos segundos. —Relájate, hermano. Ya va a venir —le susurró Derek, al ver como el desespero crecía en la cara de él. —Se esta retrasando. —Sólo cinco segundos —replicó Oliver, sacudiendo su cabello rubio. —En cualquier momento hará aparición. Y como si esperaran que Teddy terminará de decir eso, las campanas empezaron a salir, como Arthur Weasley había organizado. Primero salieron las madrinas, con un ramo de rosas rojas en sus manos. Jace se enderezó y tragó saliva al ver a su prometida caminar lentamente hasta él con su padre, en su hermoso vestido de novia y una nerviosa sonrisa en sus labios. Jace podía asegurar que sus piernas parecían estar apunto de fallarle como las suyas. Incluso tuvo que recordar lo que Annabeth le dijo sobre como tenía que respirar cuando iba a yoga hace un año. ¿Esto le pasaba a todas las personas que estaban apunto de casarse? Molly pensaba lo mismo, mientras su brazo derecho estaba entrelazado con el de su padre. Cada pisada, le costaba mucha energía; suponía que en cualquier momento se desmayaría. Adelante de ella, podía ver el cabello rojo y corto de su Lucy, a Rose sonreía abiertamente a los invitados y la manera elegante de Victoire a avanzar. Apenas podía ver a su prometido porque ellas tres estaban adelante suyo, bloqueando su vista, algo que internamente agradecía, ya que sabía que si lo veía, caería totalmente de rodillas al piso. —¿Preparada? —le preguntó su padre, a unos pasos de ser entregada a Jace. —Sinceramente, no. Percy le sonrió, comprendiendo su temor, miedo y nervios. Victoire, Rose y Lucy se colocaron en sus lugares, quedando a metros frente de Teddy, Oliver y Derek. El joven Zabini estiró la mano, para tomar la de su novia que, temblando se la dio. —Ahora escúchame, Jace Zabini —le dijo su suegro, cuando su hija se paró al lado de él—, si me llegó a enterar que has lastimado a Molly o ella derramó una lágrima por tu miserable culpa, yo en persona me encargaré de patearte el culo, ¿se entendió? —la gente que llegó a escucharlo, abrieron los ojos asombrados. ¿Ese era el Prefecto perfecto y Premio Anual Percy Weasley? —Por supuesto, señor —contestó Jace, seguro de si mismo. Percy asintió, sin dar muestras de creerle, y se volvió para sentarse al lado de su esposa, y para su desgracia, al lado de Blaise Zabini padre. Molly sonrió tímidamente, observándolo atentamente: siguiendo una vieja tradición, no lo había visto en todo el día de ayer. Ambos se quedaron viéndose mutuamente, apenas prestando atención a la palabras del mago bajito que los estaba casando. —Jace Matthew Blaise, ¿aceptas a Molly como tu legitima esposa? —Teddy pateó ligeramente la pierna de su amigo, al ver que él se había quedado mirando a su novia, sin prestar ninguna atención a lo que decían. —¿Eh? Oliver rió en voz baja, mientras giraba su cara para que no lo vean. Derek y Teddy pusieron los ojos en blanco. Victoire frunció el ceño hacia Lucy y Rose, que traían sonrisas divertidas en sus caras. Los invitados miraban la escena con diversión y algunos, sobre todo Percy, con enfado. Jace sonrió con disculpas hacia Molly y luego se volvió hacia el padre. —Si, acepto. Molly aspiró fuertemente y apretó las manos de él, que no las había soltado desde que se puso a su lado. —Molly Lucretia Weasley, ¿aceptas a Jace como tu legitimo esposo? Ella asintió efusivamente, pero cuando escuchó a Dominique desde los asientos gritarle que tenía que decirlo en voz alta, murmuró un tímido y avergonzado "Si, acepto". Sus hermanos y primos rieron, como alguna que otra personas. Cuando el padre pidió los anillos, James se levantó y sonrió de forma coqueta a todos, hasta que vio la mirara de su novia y carraspeó, haciendo reír a más de uno. El rebelde Potter esta siendo dominado por la atrevida Weasley. Con el cojín de satén roja, donde dos anillos dorados relucían y decían en un tono dorado más fuerte: "J.Z. & M.W. 27/03/2018". Se acercó a ellos y estiró su brazo, Jace y Molly tomaron el anillo del otro, temblando. Finalmente, James puso el cojín bajo su axila, guiñó un ojo a Rose y volvió a su asiento. —Ahora repita después de mi —le dijo el padre a Jace—. Yo, Jace Zabini, te entrego este anillo, en signo de mi amor y fidelidad hacia ti. —Yo, Jace Zabini, te  entrego este anillo....., en signo de... —sus amigos rieron al ver que había olvidado lo que el padre dijo— mi amor y fidelidad hacia ti —finalizó, suspirando aliviado. Molly rodó los ojos divertida. Mientras ella repetía las mismas palabras que él, sólo que diciendo su nombre en vez de suyo, miró alrededor. Si cuando tenía ocho años, le hubiera dicho que sería amigo de un Lupin, de un Wood y de un Derek, y que aparte se casaría con una Weasley, en la casa de los abuelos de ella, lo hubiera mirado confuso, preguntándose si había ingerido drogas. —¿Hay alguien que se oponga a este matrimonio? Que hable ahora o calle para siempre —dijo el padre. Rose se giró y miró a cada uno, llevándose los dedos indice y del medio a los ojos y luego hacia la multitud. Hermione negó con la cabeza, preguntándose a quien había salido su hija, mientras Ron, a su lado, reía, como algunas personas. —Entonces, los declaró marido y mujer. Ya puede besar a su esposa. Jace ni siquiera dejó que terminará con la frase cuando ya había tomado a Molly de la cintura y le daba un beso cargado de amor y pasión en la boca. Los invitados empezaron a aplaudir con entusiasmo. Rose consiguió llegar hasta Albus y Scorpius, quienes sonrieron al verla: era hora de darle el regalo a la feliz y enamorada pareja. Sin que nadie se percatara de su ausencia, se adentraron a la Madriguera, donde un control con sólo un gran botón rojo los esperaba sobre la mesa, cubierto por un trapo viejo. Albus sonrió, miró hacia su prima y amigo, que seguían besándose, y presionó el botón. Molly y Jace se separaron bruscamente al escuchar unos sonidos y como todos los demás, miraron al cielo donde decenas de cohetes se explotaban, dejando chispas que mágicamente se unían formando palabras. Había frases de alago y felicidades hacia ellos, acompañados por corazones y estrellas, hasta que terminó con la cara de ambos, mirando sonrientes hacia al frente. Los dos aplaudieron ruidosamente, eso había sido perfecto. —¡A cambiarse! —gritaron Teddy y Victoire, tomando la mano de sus amigos para guiarlos hacia la Madriguera, así ponerse ropa cómoda para la fiesta. Jace y Molly se sonrieron en el camino, ahora eran marido y mujer. Este era el mejor día de su vida.