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El libro de la Tercera Generación — capítulo 23

*A veces me pregunto si soy adoptada. En la nueva generación soy la única madura, excluyendo a Victoire. Fred, James y Dominique no tienen esa palabra en su diccionario; Louis y Lucy son tranquilos, más no maduros; Roxanne y Lily viven con sus cosas de niñas pequeñas; Rose es madura... unas doce horas por día, la otra se la pasa meetiéndose en problemas; Albus prefiere divertirse a cualquier cosa; y Hugo se podría considerar maduro si no fuera un demonio. Y Teddy, que obviamente es parte de la familia,es maduro cuando esta solo... y dormido.*Si no fuera pelirroja y no tuviera los ojos de la abuela, realmente diría que fuera adoptada.Salí a mi padre, es obvio; mamá es algo madura, pero siempre se presentará para una broma. Eso de que los polos opuestos se atraen se adaptan a mis padres. Y también conmigo. Jace es por completo diferente a mi: divertido, bromista y problemático. Pero aun así lo amo. Ahora es mi esposo, el padre de mi futuro hijo o hija. Y en vez de estar en este momento en el crucero, estamos en el pasado.¡Me las pagaran Trío de Plata!

—Sólo hazlo —alentó Victoire a Teddy, empujándolo suavemente. Si bien Teddy había aparecido con despreocupación, al ver a los padres que nunca conoció, toda su valentía se marchó de él. Molly también se le acercó y lo empujó. Las dos primas aparecieron poco tiempo después que el metarmofomago, justo para ver como él se congelaba en el lugar, con la vista perdida. —Aquí voy —murmuró. Tomó un gran respiro y caminó lentamente hacia Remus y Tonks, retorciéndose la manos y mirando al suelo. Cuando Teddy llegó a ellos, formó una linea con los labios. Remus y Tonks sonrieron tímidamente, pasando una mano por sus cabellos. El joven acercó sus brazos y antes que se arrepienta, los abrazó, enterrando su cabeza entre las de sus padres. Tonks derramó algunas lágrimas, como su pareja, aceptando el abrazo. James, Frank, Molly y Victoire vieron con ternura y tristeza la escena, como los cercanos a esa familia. Molly se limpió una lágrima, esto era algo que nunca iba a suceder en su tiempo. —Esto va doler mañana —murmuró Victoire, enjuagándose los ojos. —Si, pero si salen las cosas bien, esto va suceder todos los días —acotó James. —Y también podremos ver a tío Fred y a Sirius —agregó Molly. —También a Hedwig, Ojoloco, Snape y todos los demás que murieron —terminó Frank. —Espero que todo eso pase, quiero a toda mi familia junta. Teddy se separó de ellos y les sonrió, con los ojos algo rojos. Suspiró y miró a sus amigos, con diversión. —Mañana quiero helados y películas en mi depa. —¡No se vale, nosotros estamos en Hogwarts! —se quejaron James y Frank. —Oh, mi preciosa tía Hermione. Teddy abrazó, moviendo de un lado a otro, a la señorita Granger, que torpemente se lo devolvió. Victoire y Molly se adelantaron y abrazaron a sus respectivos padres. James y Frank, a pesar de que ya lo hicieron, volvieron a abrazar a todos para no quedarse afuera de la escena, dando risa a más de uno. Dumbledore hizo aparecer unos cómodos sofás para loa invitados y ellos se sentaron tranquilamente; Molly y Victoire de manera elegante, más Teddy, James y Frank literalmente se derrumbaron sobre los muebles. —¿Cómo va lo de los bebés? —preguntó Ginny. —Muy bien. Con Jace ya elegimos los nombres, pero los diremos cuando él aparezca —señaló Molly, sonriendo y acariciando su para nada abultado vientre. —Con respecto a mi, supongo que ustedes ya vieron, o mejor dicho, escucharon como fue el día en el que avise mi embarazo —Victoire suspiró—. No era mi intención lastimar a nadie con esto, mucho menos arruinar la amistad de Teddy y Oliver, que por suerte no fue así. Sobre todo por lo que ocurre con Oliver. —¿Qué pasa con mi hijo? —preguntó Katie, preocupada. —Uh, alguien lo dirá —contestó Frank—. Pero le aseguro que no es nada malo. Al contrario, es genial. —Para algunos —murmuró James—. No creo que al tío le guste. —No lo digas —advirtió Teddy en el mismo tono bajo para que no lo escuchen—. El tío lo mata si lo sabe. Ellos siguieron contestando preguntas, algunas más vergonzosas que otras. A varios les gustó escuchar lo que les esperaba, por alguna metedura de pata de Teddy o James, y también enterarse sobre cosas de ellos, por ejemplo que Victoire cuando estaba nerviosa o asustada hablaba en francés, como Molly a veces hablaba sola, como Teddy tenía una extraña manía de que cada vez que veía un pájaro, gritar lo primero que le venía a la cabeza, como James desde niño le tenía miedo a los rayos o como Frank le gustaba escuchar música clásica mientras se bañaba.

*Recuerdo aquella vez que junto a mis primos y a mis amigos nos escapamos de nuestras casa -algo de lo que voy a estar siempre arrepentida- para ir a una fiesta de la cual no sabíamos quien la había hecho. Simplemente, cuando James, Fred, Rose y Albus salieron a comprar algo, un chico de gafas oscuras les dijo que se haría una fiesta y que podían traer a todos los que quisieran, sólo que sin decirles a nuestros padres. Incluso Dominique se negó a existir, argumentando que quizá era un plan de secuestro. Pero igual fuimos, con nuestra varitas obviamente. Y al final resulto una fiesta, pero no como cualquier otra.**Recuerdo muy bien lo que pasó, pero no puedo explicarlo. Sólo sé que fue alocado, raro, extraño. La clase de fiesta que cualquier padre no permitiría que su hijo fuese. Pero estuvo bien. Genial. Me encanto.*Pensaba que nunca más iba a sentir esas tres cosas a la misma vez, pero ahora lo siento. El ver a mi familia veinte años más jóvenes es alocado, raro y extraño.

Molly rió de la suposición de Seamus Finnigan de cómo su padre consiguió a su madre, ya que no creía que el pomposo de Percival pudiera salir con la divertida Audrey. Y luego, para la desgracia del Weasley, James animó a todos para convencer a Molly para que cuente la historia de amor de su padre. Obviamente, Teddy que ya se la sabía y le resultaba muy gracioso, apoyó la idea primero. De más era decir que los siguiente en apoyarla eran Fred y George. —Bueno, mientras que papá no me rete en el futuro por decirla, creo que puedo contársela —dijo ella. —Te prometo que yo haré que eso no suceda —juró Charlie—. Cuenta, cuenta. —El punto es que tía Hermione le pidió a papá que vaya a buscar un pedido en un Café, ya que ella no podía salir porque su marido estaba enfermo y cada vez que se enferma, actúa como si se fuera a morir —Victoire, James, Frank y Teddy rompieron a reír. Harry pudo escuchar el murmullo de Ron: "Mira con quien se fue a casar. Con un idiota que es un exagerado. Merece algo mejor"—. Y como papá estaba por ahí, aceptó. »Mamá era la camarera del establecimiento y ahí había dos solas reglas: andar en patines y el cliente siempre tiene la razón. El punto es que después de que papá recoja el pedido de tía Hermione, él se estaba dando vuelta al mismo tiempo que mamá patinaba sin darse cuenta por donde iba. Se chocaron y mamá volcó la taza de café sobre él, y agrego: estaba hiper hirviendo. —Merlín —susuró Percy. —La tía es algo torpe —comentó James. —El café cayó específicamente sobre.... —los chicos contenieron sonrisas picaras y Victoire bajó la cabeza— la entrepierna de papá. —Debió doler —gimió Bill. —¡Por supuesto que debió doler! —exclamó Percy molesto—. Te voy a echar café en esa parte a ver si duele. —Entonces, mamá, que es bastante exagerada, se asustó de vedad, pensando que quizá su jefe la despediría por ese desliz, así que prácticamente obligó a sentarse a papá, ella tomó una servilleta y... trató de limpiarle el café de los pantalones. —Alto ahí, ¿quieres decirme que le hizo, ya sabes, una paja delante de todos? —inquirió Cormac. —Si, eso fue lo que pasó. —¡No! —¡Dios! —¡Que primer encuentro! —Papá después vuelve, ya que quedó prendado por ella, y después de un año y medio, empiezan a salir —finalizó Molly. —Te tardaste mucho —dijo Ron. —¿Y tu? Llevas cinco años y no has hecho ningún avance. Todos rompieron a reír, incluso los profesores, mientras que el pelirrojo se ruborizaba de sobre manera, fulminando con la mirara a Percy. Hermione sonrió tímidamente y desvió la mirara, sonrojada. Molly II le dio una mirara de disculpas a su padre cuando terminaron.

*La primera vez que conocí a Jace fue después de la Ceremonia de Selección, cuando nos estábamos yendo a nuestros dormitorios. Vicky y Teddy se me acercaron, a desearme dulces sueños y recordarme que no ocurría nada por ser de otra casa; Victoire agregó que a nuestros tíos les daría un infarto al enterarse que no era de Gryffindor. En ese momento, un chico de tercer año se acercó. Yo sabía quién era, pues Teddy me había mostrado la fotos que se sacó con sus amigos, así que supe que era de Slytherin, el crecer con mi tío Ron y mi tío George hizo que me aleje automáticamente cuando él se acercó.Jace asintió hacia mi, saludó con una sonrisa a Vic y le murmuró algo a Teddy, mirando hacia un lugar en el Gran Comedor. Más tarde me enteré que iba a salir con una chica de su casa. Tanto él como Derek y Oliver, a los cuales ya los conocían, me cuidaban como su hermana los siguientes meses sólo por el hecho de que Teddy era como mi hermano. En mi cuarto año, en el tradicional Baile de Navidad que se hacía desde años, unos pocos después del fin de la Segunda Guerra Mágica, baile con Jace una canción, cuando la chica que él había invitado decidió irse temprano. Creo que en ese momento me enamore de él.¿Cuándo se enamoró él de mi? No lo sé. Y no me importa, mientras siga sintiendo ese sentimiento por mi, todo estará bien. Al terminar ese curso, él me pidió que fuese mi novia y a pesar que lo amaba, lo hice esperar mucho por una respuesta porque quería estar segura de que no era una de sus pasatiempos. Y al final no resultó así, ahora soy su esposa.*Demonios, necesito que aparezca.

Victoire saltó y miró suplicante a Teddy. —Uh, tengo antojo: quiero fresa. —Ahora que lo dices, yo también quiero fresa —comentó Molly. —Oliver, Jace, ¿por qué no aparecen? —dijo. Las embarazadas lo miraron mal. —¿Alguien me llama? Un chico de piel bronceada, cabello castaño, con algunos reflejos rubios, y ojos verdes. Molly chilló y corrió hacia su esposo, emocionada. Hormonas de embarazada, murmuraron sus primos. Blaise lo miró confundido, el chico no tenía nada parecido a él, ni un rasgo solo. Debió de haber salido a su madre, pensó, preguntándose interiormente cómo sería esa mujer que en el futuro le rompería el corazón. —Soy tan buen marido y padre de un hijo no nato, que ya traje tus fresa, cielo. También para ti, Vic. La rubia sonrió, aceptando la fruta de buena gana. Jace paró en seco al ver a su suegro, ahora unos tres años menor que él, pero aun así le seguía teniendo miedo. Percy levantó el labio, en forma de desprecio. —Es bueno conocerte, Zabini. Sientate, quiero hacerte algunas preguntas.