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El libro de la Tercera Generación — capítulo 4

—Derek Thomas Y Dean se desmayó, y se llevó consigo a Seamus. —Entiendo a Dean, ¿pero por qué Seamus? —repuso Lavender, mirando a los chicos que se encontraban en el suelo. —¡Porque son mejores amigos! —contestaron Harry Ron, como si fuera lo más obvio. —Sigo sin comprender. —Que los mejores amigos son uno mismo. —Y si uno le pasa algo, por ejemplo desmayarse, a él otro también. —Eso no tiene sentido —dijo Parvati. —¡Por supuesto que si! —exclamaron todos los mejores amigos del Gran Comedor. Ambas chicas rodaron los ojos y Tonks se puso a leer. ¡Empecemos con esto! Soy el primero del Clan D —¿Clan D? —preguntó Fred—. ¿Qué será eso? —Tal vez Dean lo sepa —dijo George. Miró hacia donde se hallaban el chico de color y el irlandés—, pero nos dirá cuando despierte.Y mi nombre es Derek Luca Thomas. Estoy seguro que papá o bien esta gritando que es una broma—Nope —dijo Charlie, riendo.O esta desmayado con tío Seamus.—¡Tenemos un ganador! —celebró Sirius.Si es la última, ¿los despiertan?Hermione se paró, caminó hasta los amigos desmayados y murmuró un hechizo mientras los apuntaba con la varita, consiguiendo que se incorporen, algo aturdidos. Dean se sentó y tomó un vaso llenó de agua.Bah, tal vez no debieron despertarlo, porque se desmayara de nuevo. Mi madre es Parvati Padma, aunque aquí es Thomas.Y Dean y Parvati se desmayaron. Al igual que Lavender y Seamus.Si lo están, pues dejen los así.Tengo 22 años y ahora trabajo como medimago. —¡Ese es mi sobrino! —dijo Padma.Fui Ravenclaw, como mi hermosa madrina.La mesa de las águila aplaudió fuertemente, pero no tanto como la gemela Patil.No hace falta decir quién es mi padrino, ¿no? —Obvio Seamus —dijo Neville.Mi mejor amigo es Teddy, Oliver y Jace,  y mi protegida es Joanna. En las caras de las personas apareció una cara de confusión, aunque recordaron que ese Teddy era el ex novio de Victoire y que Oliver era el chico que le gustaba, pero que esa chica y al otro chico no la habían nombrado hasta ahora.Y debo decir que la amo.—Awww —dijeron las niñas.Lastima que ella sólo me ve como un hermano. —Ohh —se lamentaron las mismas.¡Pero no hay porque sufrir, esa rubia será mil algún día!—Me gusta la actitud del chico —dijo Pansy. —Mala elección —dijo Draco—, las rubias son estúpidas. Daphne Greengrass, quien escuchó el comentario, se estiró y le pegó en la cabeza a su amigo. —Y pegan fuerte —agregó el chico, sobándose la cabeza. Blaise y Theo rieron.Volviendo a mi, jugué como cazador en el equipo de mi casa. —¡Mi hijo! —exclamó Dean, volviendo a la realidad. Seamus, Parvati y Lavender lo siguieron de cerca.Y una cosa más: ¡aguante los pasteles de la abuela Molly!—Que adorable —dijo la nombrada, sonrojándose. Dean y Parvati le sonrieron calidamente.*************— ¡HIJOS DE PUTA! —Amaré este capítulo —anunció Sirius. Fred, George y Lee asintieron enérgicamente.—¡HIJOS DE PATO!—¿Ah? —dijeron Ron y Harry.—¡HIJOS DE PAN! —Okey, ¿qué esta pasando? —dijo Terry Boot.—¡HIJOS DE PAMELA! —Estas personas están mal de la cabeza —dijo Bill—. ¡Me agradan!Derek miró con furia a sus mejores amigos, que no hacían más que reírse de lo que dijeron.—Entonces esta con Teddy, Oliver y Jace —razonó Hermione.Teddy paró de reír, le sonrió a su amigo y fue a la cocina del departamento de él a buscar una bebida.—Tiene 22 años y vive sólo —se quejaron las mujeres, sobre todo Molly Weasley, que aún no estaba muy contenta con la decisión de Bill y Charlie de macharse de su casa de la infancia.Jace se sentó como si fuera su casa en el sillón y encendió la televisión. —Sigue leyendo, Tonks —apremió Hermione, antes de que Zabini o algún otro pregunte que rayos era eso.Oliver se sacó la remera y caminó por el piso, toqueteando todo lo que veía.—No entiendo la necesidad de sacarse la remera para hacer eso —dijo Oliver, confundido.El mayor de los Thomas contó hasta diez. No tenía ningún problema en que sus amigos vinieran a su departamento, ya que a veces se juntaban casi todos los fines de semanas ahí o en alguno de ellos, incluso no le importaba que hagan lo que quieran ahí dentro, por él, hasta podían asesinar a alguien allí y le daba igual.—Lo que me espera —le murmuró Parvati a su amiga.El verdadero problema era que sus amigos aparecieron sin avisar... No, ese no era el problema, ya que muchas veces lo hicieron. El puto problema era que aparecieron en su departamento... a las cuatro de la mañana. —Esos son los verdaderos amigos —dijeron Fred, George, Lee, Sirius y Remus.Y mañana tenía que madrugar.—¿Cuántas veces tu y James hicieron eso? —le dijo Remus a Sirius, con una sonrisa. —Perdí la cuenta.—¡Oye, Thomas! —dijo Teddy, volviendo a la sala y pasandole las botellas de cerveza a Oliver y Jace—, ¿cómo vas en tu trabajo?—Me van a despedir si llego tarde por su culpa —les espetó.—Ni modo, búscate otro —dijo Oliver.El Gran Comedor fue inundado por las risas de todos. —¡Quiero a esos chicos! —exclamó Charlie—. Me los robaré, así que anden con cuidado, Dean y Parvati. Los chicos sólo rodaron los ojos.—¡LARGO!****—Bien —dijo Oliver, acercándose a ellos—. Teddy, Jace.**Y antes de que Derek se diera cuenta, sus amigos lo agarraron y lo levantaron. Él empezó a patelear y gritar, sin importarle que sus vecinos se enojen por despertarlos. Oliver caminaba adelante de ellos y abrió la puerta e hizo un ademan para que se vaya. Teddy y Jace rieron y lo lanzaron fuera del piso—No me agradan —dijo Parvati, con el ceño fruncido. —¡¿Bromeas?! —dijo Dean, riendo—. ¡Eso me hace Seamus al menos tres veces por semana! Ron, Neville y Harry, riendo, asintieron.Derek exclamó unas palabras que si su madre lo escuchara, se ganaría una buena bronca.—No quiero ni imaginármelo —dijo ella.Sus amigos le cerraron la puerta en su casa y al poco tiempo escuchó música a puro volumen.—¡Los amo! —exclamó Sirius, emocionado—. ¡Ellos serán mis hijos postizos a quienes malcriare! Dean y Parvati le sonrieron, mientras todos los demás se daban cuenta que en realidad él era inocente.— ¡Thomas!Diablos , pensó, levantándose.—¿Pasa algo, señor Bolvery? —preguntó, aparentando tranquilidad y como si no estuviera escuchando música fuerte y cosas romperse dentro de su departamento, además de gritos.** —Esos chicos... —murmuró Fleur y Ginny. Esta última frunció el ceño al coincidir con su nueva cuñada.Para ese momento todos los vecinos del piso 6 habían salido a ver que pasaba. Bolvery, dueño del departamento, lo miró con el ceño fruncido y apuntó a la puerta numero 83.—¡¿Qué es todo ese ruido, Thomas?!—¿Qué ruido? —haciéndose el desentendido—. Yo no oigo nada.—¡Thomas!—¡No es mi culpa! ¡Es de los tres malditos diablos que están adentro! —Y son mejores amigos —dijo Zacharias, bufando.De repente el ruido paró y la puerta se abrió levemente. La melena azul de Teddy—¿Azul? —preguntaron muchos confundidos, pero luego vieron como Sirius se paraba de un salto. —¡Tal vez sea un metamorfomago, lo que significa que hijo de mi sobrina! —exclamó, consiguiendo que el cabello rosado de Tonks pase a un amarillo, anunciando lo emocionada que se encontraba—. Además, a tu padre también le dicen Teddy. —¡Si! —confirmó. Por otro lado, Remus se encontraba sonriendo resignado. Él la amaba mucho, pero no podía arruinarle la vida con su Pequeño Problema Peludo, no podía condenarla a ella y a su hijo. Al menos consiguió a alguien, pensó, suspirando.Fue la primera en salir, después el rostro moreno de Jace y por último los ojos cafés de Oliver. Los tres sonrieron y un minuto más tarde, Derek había sido lanzado contra la pared y todos sus vecinos estaban desmayados.—¿Pero que hicieron? —preguntó a nadie en particular Sprout. —Lo que nos va a venir en el futuro —se lamentó McGonagall.Thomas miró a sus amigos con ojos desorbitados y Teddy levantó una bolsa.****—Lo nuevo de Sortilegios Weasley. —¡Sortilegios Weasley! —exclamaron Fred y George, levantándose y dando pequeños saltos emocionados en círculos, tomados de la mano. Algunas lagrimas cayeron de sus ojos y se abrazaron fuertemente, murmurando "¡Lo hicimos! ¡Lo hicimos!". La señora Weasley sonrió, orgullosa de ellos. Si bien hubiera deseado que trabajen en el Ministerio, estaba contenta de que hayan cumplidos sus sueños, aunque sea hacer una tienda para bromas. El señor Weasley estaba muy feliz por sus hijos, recordaba cuando un día el, sin querer y cegado por enojo, les había gritado que para lo único que eran buenos era para los problemas y las bromas, y ellos como toda respuesta, le dijeron que en el futuro se dedicarían a eso. Y estaba orgulloso de que lo hayan hecho. Bill y Charlie sonrieron, pensando que quizá su trabajo no fuera muy reconocido como trabajar en Gringotts, o peligroso como ser cuidador de dragones, pero si ellos querían eso, quiénes eran para negarselo. Percy, en silencio, estaba por un lado orgulloso y por otro, enojado. Estaba feliz de que hagan en el futuro lo que más quieran, pero se encontraba enojado porque su familia reaccionaba muy bien a un trabajo que seguramente le daría para comer, en vez de el suyo que era un cargo muy importante. Ron sonrió animado, al ver la alegría de los gemelos, como Ginny. Se sentían muy felices por ellos, sobre todo si le regalaban algunos artículos.—¿Ya salió? —dijo Derek, levantándose y olvidando que al menos una veintena de personas estaban desmayadas—. Yo fui ayer y tío Ron me dijo que todavía los polvos para el desmayo no estaban a la venta. —Alto, alto, alto, ¿Ron trabaja con nosotros? —dijo Fred, mirando a su hermano menor. Este se encogió de hombros, algo deprimido por pensar que quizá no se convirtió en Auror.—Por supuesto, porque acá todavía no fueron lanzadas —replicó Oliver—. Mi padre me mandó esto de Tokio. Ya se estrenaron allí, en París, Roma, New York y Washington D.C. —Feorge. —¿Si, Gred? —¿Escuchaste lo mismo que yo? —¿Que tenemos más de tres sucursales? —Si. —Así es... ¡Lo hicimos, Fred! —¡Lo hicimos, George! El Gran Comedor le sonrió.—Vamos a dentro —dijo Jace—. Estoy haciendo pizza —dirigió su mirara a la gente—. Ay diablo, déjalos en el piso.****Derek se encogió de hombros y entró al departamento, cerrando la puerta detrás de él.—Fin del capítulo —anunció Tonks, todavía con el cabello amarillo. —¡¿Pero por qué estamos acá?! Las miraras se pasaron hacia las puertas del Gran Comedor, donde Lucius y Narcissa Malfoy miraban a todos con confusión. Dumbledore les sonrió y Les explicó brevemente lo que pasó y lo que leyeron. Los Malfoy, luego de entender todo, se fueron a sentar con su hijo en la mesa de Slytherin. —Quiero leer el siguiente capítulo —dijo Hermione. La metamorfomaga le pasó el libro —Nadine Wood.