Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← ¿Aún te amo? · de

¿Aún te amo? — capítulo 9

Dos semanas habían transcurrido desde aquel último enfrentamiento con Hermione y Ellen. Había aceptado a regañadientes tener que lidiar con la castaña, pues Ellen era la dueña de la mitad de aquel lugar así que no podía hacer nada contra la palabra de la mujer, más porque siempre lo había dejado manejar las cosas a su manera, hasta ahora. Aun así, aquello no fue impedimento para que el moreno pudiera mantener a la oji-miel lejos de él, desde que entraba Hermione no la solicitaba para nada, ni siquiera para hacerle algún comentario acido, recibía sus recados en automático y lamentablemente, la que pagaba los platos rotos aquí era Anahí, la chica era solicitada por el moreno con más frecuencia de lo que lo hace habitualmente, era como si quisiera que hiciera todo lo de un día en medio tiempo. Sabía que le estaba dejando trabajo extra a la pobre chica, pero tenía que mantener a la castaña a raya, no podía permitirse otro error con ella y para ello tenía que evitar lo más que se pudiera cruzar palabras con Hermione, estaba seguro que después de todo también le había hecho un favor a ella con eso. Decidido a dejar de pensar en eso llegó al departamento del pecoso, generalmente se juntaban ahí para discutir los últimos casos de mortífagos y así no exponerse en el ministerio, sólo que esta vez, dada la urgencia con la que lo solicitó su amigo, podía jurar que no era nada bueno…

—Vine en cuanto me enteré —dijo al tiempo que cerraba la puerta. —¿y Malfoy? —preguntó al no verlo junto a él. Draco Malfoy se había unido a aquella noble causa desde aquel momento en que descubrió los planes de Harry y Ron hace cuatro años…

Flash Black

—¡Maldición, Becker y Marc están muertos! —gritó el pelirrojo a un lado de Harry mientras se escondían detrás de una pared, tratando de evitar aquellas maldiciones que el licántropo y sus aliados lanzaban a diestra y siniestra.

—¡Ese miserable no saldrá vivo de aquí! —lanzó enfurecido el moreno apartándose un momento para lanzar un hechizo a sus oponentes. La carcajada de aquel hombre se hizo escuchar entre los rayos de luz que salían de las varitas.

—¡Vamos ¿Qué acaso ya no quieren jugar?! —preguntó divertido disfrutando el olor a sangre de aquel lugar. —¡Apuesto a que también quieres un pequeño recuerdo de mi al igual que tu hermano, Weasley! —gritó mofándose, dejando ver sus afilados y asquerosos dientes.

—¡Miserable! —escupió colérico el pecoso. —¿Tienes un plan? —se volteó enseguida a su amigo. Harry analizó sus posibilidades para poder escapar de ahí ¿Cómo diablos podía ganar algo de tiempo?  hecho un vistazo a la ventana rápidamente y pudo percatarse que estaban en el último piso de aquel edificio. Una idea surgió por su mente, inseguro de que resultara giró hacia su amigo…

—¡Ataquemos juntos, tienes que distraerlo lo más que puedas! —un rayo pasó cerca de ellos —¡Tengo una idea, nos dará una ventaja de unos minutos! —le explicó por sobre el estruendo de las explosiones.

—¡De acuerdo! —Harry asintió y a su señal, ambos salieron de su escondite y comenzaron a atacar.

—¡Idiotas! —gritó Greyback en tono burlesco esquivando con facilidad sus ataques. Pero su sonrisa se borró apenas vio como el moreno apuntaba al suelo en un movimiento rápido y pronunciaba:

—«¡Deprimo!» —de inmediato el suelo comenzó a temblar bajo los pies del licántropo, comenzando a partirse, entonces el hombre rugió furioso mirando hacia el moreno, lanzando un último hechizo antes de perderse entre los escombros. No esperando ese ataque, Harry fue arrojado con total brusquedad hacia una de las paredes.

—¡Hijo de perra! —estalló al sentir atravesar su hombro con uno de los tubos que se encontraban sobre el lugar; Ron, quien se encontraba tirado en el suelo en esos momentos corrió a auxiliar a su compañero.

—¡Maldición! —soltó desesperado, mirando hacia todos lados buscando con que ayudar al moreno y al mismo tiempo con la adrenalina al tope porque el licántropo en cualquier momento saldría de aquellos pedazos de concreto. —¡Tengo que llevarte a San Mungo en cuanto…! —pero sus palabras murieron al ver con asombro como su amigo, con un grito desgarrador, sacaba aquel pedazo de metal de su cuerpo, siendo acompañado enseguida por la sangre que escurría manchando gran parte de su brazo izquierdo.

—Salgamos de aquí —apenas logró decir con cansancio.

Fin del Flash Black

Lamentablemente las cosas no salieron como las planearon y si, Greyback terminó sacando ventaja a todo eso, matando a dos de sus hombres y dejando a un herido Harry, pero no sólo había sacrificado la vida de dos de sus compañeros, poniéndose en riesgo tanto él como Ronald, sino que además se expuso a ser descubierto y debía reconocer, que, de no haber sido por el rubio todos en San Mungo se hubieran enterado que se hacía pasar por el señor Schlemmer con la poción multijugos y con ello el profeta, armando así un escándalo.

Flash Black

La cabeza le daba vueltas y un dolor punzante en su hombro logró hacer que despertara. Adolorido, abrió un poco más sus ojos tratando de enfocar su vista, una vez se adaptó a la luz se encontró con un familiar techo blanco. Desconcertado, miró a su alrededor encontrándose a su amigo pelirrojo dormido en uno de los sillones del lugar, sus heridas del día anterior estaban curadas, pero aún conservaba su maltratado uniforme de auror, miró a su derecha encontrándose con un reloj, dándose cuenta que llevaba más de seis horas ahí; asustado, llevó una de sus manos a su rostro y como lo supuso, la poción había perdido su efecto.

—¡Maldición! —soltó molesto, había perdido el conocimiento y no supo al final cómo diablos había terminado en San Mungo. Gruñó crispando uno de sus puños, a estas alturas probablemente el mundo mágico ya sabía que estaba de vuelta.

—Vaya, has despertado —dijo la voz de un hombre desde la puerta, despertando esta vez al pecoso. Desconcertado, giró hacia él…

—¿Tú? —no pudo evitar decir con sorpresa al ver a Malfoy ahí parado con su uniforme de medimago.

—No sabía que te gustaba hacerla de comadreja, Potter —le comentó ignorando su sorpresa mientras escribía algo en su tabla de apoyo, pues Thomas Schlemmer era pelirrojo. Harry regresó a ver a Ron con reproche…

—Lo siento, tuve que decirle y… —intentó justificarse avergonzando.

—Eres un idiota, Ron.

—¡Oye! En lugar de molestarte deberías estar agradecido —se defendió el oji-azul. —De no haber sido por el hurón todo San Mungo se habría enterado que estas aquí —lo reprendió, mirándolo molesto de brazos cruzados. Harry guardó silencio y regresó a mirar al rubio, escudriñándolo con la mirada ¿Por qué debería de creerle? ¿y desde cuando trabajaba ahí?

—Al parecer eres propenso a meterte en problemas —le explicaba el oji-gris con su semblante serio. —El ministro Kingsley me envió para prevenir si algo salía mal —hizo una pausa breve soltando un hondo suspiro, dándole una sutil señal con la mirada de que el hombre tuvo razón.

—¿Desde cuando trabajas para el ministro? —preguntó sin rodeos el oji-verde.

—Desde que empezaste a tomar poción multijugos. —contestó de brazos cruzados, ganándose la mirada de desconcierto de ambos.

—¿Por qué estas enterado tú de eso? —quiso saber ahora el pelirrojo con seriedad al igual que Harry, a éste último no le hacia ninguna gracia aquello.

—Tu no tendrías por qué saberlo —dijo entre dientes, mirando molesto al Slytherin.

—¿y quién demonios crees que hace las pociones, idiota? ¿tu abuela? —escupió con aquel tono habitual de arrastrar las palabras. —De no ser por mí y el ministro ya te habrían descubierto hace mucho —le recordó enojado.

—¿insinúas que debo de estar agradecido? —agregó sarcástico el moreno, negando ante lo absurdo de aquello.

—No me interesa si estas agradecido o no, yo sólo recibo órdenes del ministro. Ahora te agradecería que dejes de quejarte y comiences a cooperar —añadió sacando una pequeña botella de su bolsillo, colocándola en la mesita de noche que estaba junto a Harry. —Bébelo antes de salir, daré tu alta en unas horas —concluyó, saliendo de ahí enseguida dejando a los jóvenes solos.

—¿confiamos en él? —preguntó el azabache luego de unos minutos de silencio.

—Tenemos que, si el ministro Kingsley lo hizo, fue por algo —reconoció resignado el pecoso.

Fin del Flash Black.

Debía reconocer que en un principio tuvo sus dudas respecto al rubio, pero tanto él como Ronald comenzaron a descartar eso al ver que de verdad podían contar con Malfoy, convirtiéndose así en buenos amigos con los años…

—El hurón aún no llega —contestó apartando un momento la vista de sus documentos.

—Te escuche comadreja —dijo de inmediato una voz desde la chimenea al tiempo que se acercaba a ellos. —¿Qué tienes para mí? —preguntó mirando el escritorio de brazos cruzados.

—Decapitado.

—¿Quién fue esta vez? —quiso saber Harry.

—Un muggle, su nombre era Sean Webster, treinta años—respondió mientras se incorporaba de su silla y le entregaba una foto —Vivía a las afueras de Londres, y según los datos que logré conseguir es estadounidense.

—¿Dónde lo encontraron?

—En el bosque Epping, cerca de un pantano —contestó mientras le entregaba las otras fotografías antes del forense.

—¿Cuánto tenía viviendo en Londres?

—Unos cinco años, aproximadamente —contestó rebuscando en sus papeles.

—¿Cómo murió? —preguntó examinando las fotografías.

—Según los muggles, de una bala en el pecho, pero… —miró dudoso a su amigo.

—Pero definitivamente no fue así —agregó enseguida el rubio con expresión seria, tomando otra carpeta que contenía otras imágenes.

—¿Por qué lo dices? —lo regresó a ver desconcertado el oji-verde.

—Observa esto —le indicó pegando las fotografías en una pizarra que tenía el pecoso.

—¡Diablos ¿demonios le hicieron?!  —soltó sorprendido al ver los retratos de la cabeza.

 —Es evidente que no fue un muggle quien lo atacó —declaró seguro el oji-gris, Ron asintió de acuerdo.

—Esta tarde fui a ver que sucedió. En un principio pensé que se trataba de uno de los clásicos asesinatos que hacen los muggles, pero al ver su cuello descarte eso de inmediato —les explicaba mientras tomaba un plumón rojo de su escritorio.

—¿Qué te llevó a pensar eso? —preguntó intrigado el azabache.

—¿ves esto? —decía señalando con rojo un parte del cuello que prendía de la cabeza y otra del cuerpo. —¿te resultan familiares esas marcas? —Inmediatamente la expresión del moreno se ensombreció; claro que las reconocía, el tenía una marca similar en uno de sus tobillos.

—El maleficio incarcerous —pronunció en un murmullo.

—Exacto, tal parece que apretaron tanto las sogas que terminó por impedir la circulación de la sangre, al grado de desprender la cabeza del cuerpo —declaró ahora el Slytherin.

—¿Dejaron la soga? —El pelirrojo negó

—No tenemos la menor idea de quién es este loco, pero es evidente que es muy listo —comentó serio Ron. Harry tomó las fotografías de nuevo y las miró con cuidado, llamándole la atención una pequeña perforación en el pecho.

—¿Esto lo hizo con un arma? —su amigo asintió.

—Cómo pudiste notar, no solo usa métodos mágicos, sino también muggles —Harry asintió serio y agregó:

—¿Qué hay con la bala?

—He ahí el problema —soltó un suspiro pasándose las manos por el rostro cansado. —No hay bala.

—¿Qué quieres decir? —intervino Malfoy desconcertado.

—¿Sacó la bala? —añadió el moreno sorprendido, Ron de nuevo asintió.

—Se toma demasiadas molestias para ser un asesino entonces —reconoció el rubio pensativo.

—¿Que han sabido de su familia? —quiso saber el oji-verde revisando de nuevo la documentación.

—Hasta ahora no sabemos nada —negó —¿Qué sugieres?

—Tengo la ligera sospecha de que no es un muggle cualquiera —aseguró serio. —Manda un informe a Estados Unidos, explícales que pasó y pide que ayuden en la investigación, probablemente encontremos algo allá —le ordenó, el pelirrojo asintió.

—Hoy mismo se los hare llegar —afirmó.

̶ │ ̶

Bien, luego de aquella extraña visita de Ellen a su trabajo, debía reconocer que las cosas marchaban mucho mejor entre ella y Harry o bueno, al menos mejor que antes. Ahora por lo menos no la trababa mal o buscaba cualquier excusa para llamarle la atención, simplemente la ignoraba; al comienzo se sintió aliviada pues así ya no tendría que soportar sus malos tratos, pero al pasar los días se fue dando cuenta que ya ni siquiera lo miraba, es decir, sólo pasaba a su oficina a darle uno que otro recado o llevarle algún papeleo, ni siquiera hacia contacto visual con ella. Y, por si fuera poco, estaba segura que le estaba cargando la mano más a Anahí, pues cada que era su cambio de turno con ella la chica estaba vuelta loca con tantos informes que tenía que entregar, recados, etc., decir que llegó a encontrar una montaña de papeles en su escritorio era quedarse corta, pero sólo tomaba ella su lugar y nada, ni una llamada, ni un regaño, es más, ni siquiera le daba algo para trabajar y pasar el tiempo, lo que la hacía sentir mal porque simplemente estaban pagándole por ocupar un lugar, mientras que la pobre de Anahí ya no encontraba la salida entre la universidad y su trabajo. Lo que la llevó a cuestionarse ¿Qué poder tenía aquella mujer sobre Harry? ¿lo habría regañado? Se había enterado por sus compañeros de trabajo que el oji-verde vivía con la mujer, además de que ella era dueña de una gran parte de aquel lugar, entendiendo un poco porque Harry se vio obligado a obedecerla. Ellen era una persona confiable de eso estaba segura, era esa clase de madre o abuela que todos quisiéramos tener en algún momento, aunque si sus sospechas eran ciertas y Harry accedió a no echarla de ahí sólo porque la mujer se lo ordeno, dudaba que fuera del total agrado del moreno. Pero negó de inmediato ante esa posibilidad absurda, Ellen se ganó el respeto del chico y debía admirarla, puesto que lidiar con él en ese estado, sabía que debió ser difícil ganarse su confianza. Soltó un suspiro pasándose las manos por su rostro cansada, mañana no iría a trabajar y a San Mungo tampoco, lo que le daría algo de tiempo libre para hacerle una visita a sus padres. El sonido de un celular llamó su atención y se acercó enseguida a su mesita de noche tomándolo…

—Qué extraño —se dijo mirando desconcertada el número desconocido. Dudó unos segundos si contestar o no, pero al final optó por hacerlo. —¿Hola?

—Hola ¿Hermione? habla Ellen. —respondió la voz de una mujer del otro lado de la línea.

—¿Ellen? —soltó extrañada. —Buenas noches —saludó. —¿Cómo se encuentra? —preguntó en tono amable, pero confundida ante la llamada de la mujer.

—Muy bien, gracias. Siento molestarte a estas horas, linda ¿estabas ocupada?

—Eh… no, para nada. Ordenaba unas cosas, nada importante —contestó nerviosa.

—Verás, hablaba para saber si no tenías algún inconveniente en venir mañana temprano y hacer un chequeo médico ¿crees poder? —quiso saber, Hermione pudo notar su tono apenado.

—¿Pasó algo con Harry? —preguntó rápidamente no pudiendo evitar sonar preocupada. Ellen sonrió con ternura del otro lado de la línea, no se había equivocado con Hermione, lo sabía.

—Él se encuentra bien, la que quiere que la revises soy yo. Es sólo rutina nada mas—le explicó con calma.

—De acuerdo, no tengo ningún inconveniente —le aseguró, aunque en el fondo no sabía si aquello sería buena idea, temía por la reacción del moreno.

—Excelente, te daré mi dirección ¿tienes donde anotar? —cinco minutos después la castaña se dejó caer con pesadez sobre su cama, miró aquella nota que contenía la dirección y número de teléfono de la casa del moreno ¿en que se había metido? Pensó preocupada mordiéndose el labio.

̶ │ ̶

Luego de estudiar el caso un par de horas más, el pecoso propuso que se quedaran y pidieran algo para cenar y así pasar un buen rato como hacía tiempo no lo hacían. Así que, a petición de Ron, optaron por pedir comida china…

—¿cerveza? —les ofreció mostrándoles dos botellas que sacaba de su nevera mientras los chicos se servían comida en sus platos; ambos asintieron.

—Sí que te hace falta una esposa, comadreja —le comentó divertido el rubio al ver su nevera vacía, recibiendo su cerveza.

—¿Tú también? —le soltó molesto. —Soy un hombre soltero ¿Cómo esperas que viva? —Se defendió ofendido; Harry soltó una risa.

—Agradece que mantiene su departamento limpio, Malfoy. Eso ya es mucho —le dijo sin dejar de reír haciéndole segunda el oji-gris; Ron refunfuñó mientras tomaba un plato.

—¿Qué tal tu nuevo empleo, Malfoy? Según sé, hace un par de semanas comenzaron las clases ¿no es así? —preguntó el moreno mientras comían.

—Así es y debo reconocer que ser maestro es cansado —les comentó dando un trago a su cerveza. —No tienen idea de lo difícil que es lidiar con alumnos prepotentes, engreídos y… —guardó silencio al ver las miradas sarcásticas de Harry y Ron —Un momento ¿yo era así? —preguntó incrédulo.

—Y eras de los peores —agregó el pecoso llevándose un bocado de arroz a su boca.

—Apuesto a que tus alumnos se quedan cortos a comparación de ti —le siguió Harry mientras tomaba su cerveza; el rubio hizo una mueca de disgusto al recordar sus ácidos comentarios en Hogwarts.

—Tienes razón y ahora lo estoy pagando caro —reconoció volviendo a su comida.

—¿Por qué lo dices?

—Veras, mis alumnos creen que no estoy "calificado" —hizo comillas con los dedos —para impartir clases viniendo de una familia que no acepta a los muggles y sangre sucia—les explicaba en un tono amargo.

—¿y qué hiciste? —ambos chicos lo regresaron a ver interesados.

—Les di una lección al estilo Malfoy desde luego —dijo mostrando una sonrisa arrogante. —Lo que me hace recordar, Weasley —añadió serio dirigiéndose al pecoso. —No sabía que tu hermana estaba en Londres de nuevo —dijo ganándose de inmediato la atención del pelirrojo.

—¿la has visto? —lo miró desconcertado.

—Pues sí, todos los días de hecho. Está en mi clase —le explicó removiendo su comida.

—¿Ginny es tu alumna? —no pudo evitar soltar con sorpresa; el rubio asintió.

—No ha venido sola ¿cierto? —agregó mirando con seriedad a ambos chicos, Harry y Ron se voltearon a ver, ambos sabían que se refería a Hermione y Luna.

—No, las demás han venido con ella también —le respondió el pecoso dejando a un lado sus palillos chinos. —Hermione está trabajando con Harry… —dijo como no queriendo, Draco miró de reojo al moreno, esperando a ver cuál sería su reacción.

—¿y cómo lo has tomado? —habló después de unos segundos.

—La he soportado, pero no me agrada tenerla cerca —reconoció con disgusto, rogando porque cambiaran de tema.

—Sí que me he perdido de muchas cosas —comentó con sorpresa, los chicos asintieron sin querer agregar nada más. Un silencio incomodo se formó en los tres… —Por cierto ¿Qué tal va el caso de Henry? —preguntó el rubio para enseguida llevarse un bocado de comida china y así relajar el ambiente.

—La juez logró darme algo de tiempo para casarme. Tendré la custodia algunos días de semana por el momento —les explicó mostrándose más animado esta vez.

—Nunca suelo entrometerme en tus asuntos, Potter —reconoció el Slytherin mientras tomaba su cerveza —pero no puedo evitar ver que te importa demasiado ese niño cuando ni siquiera es tu hijo biológico —expresó serio. —¿A qué se debe? —bebió de ésta. Harry soltó un suspiro cansado…

—Cuando perdí la memoria y estuve en Australia me casé —hizo una mueca amarga al recordar a la mujer —Durante ese tiempo me hice de buenos amigos, entre ellos Clay. —sonrió con tristeza al recordarlo —Clay estaba casado con la mejor amiga de Sam, Melissa. Ella se embarazó, tuvieron al niño, pero… —la opresión en su garganta le impidió hablar, respiró hondo. —Una noche, el día de su aniversario exactamente. Clay y su esposa nos preguntaron si podíamos cuidar a Henry un par de horas, Samantha y yo dijimos que si desde luego —dijo mientras tomaba su botella, perdiendo su mirada verde en algún punto de aquel liquido amarillo y espumoso. —Jamás volvieron, murieron esa noche. Fue entonces cuando…—murmuró abatido.

—Sam y tú decidieron adoptarlo —confirmó el rubio, Harry asintió.

—¿Qué pasó con la familia de ellos? —preguntó el pecoso, pues hasta ahora jamás había preguntado por la otra familia del niño.

—Clay y Melissa eran huérfanos. Sólo se tenían a ellos dos… —Ron sintió pena por aquella pareja difunta. —Me encariñe tanto con Henry, que después de enterarme de mi matrimonio falso me fue imposible abandonarlo —terminó esta vez mostrándose orgulloso por haber tomado aquella decisión.

—¿y qué pasó con Sam? —lo miró desconcertado Draco.

—Se fue, me abandono a mí y a mi hijo… —contestó cortante para enseguida darle un largo trago a su cerveza, ese era un tema que no quería tocar y ambos chicos pudieron notarlo.

̶ │ ̶

De acuerdo, debía admitir que los nervios la estaban comiendo viva. Esa mañana había quedado con Ellen de ir a hacerle una visita, todo con fines médicos desde luego; sin embargo, no podía evitar sentirse inquieta ya que iría a la casa del moreno y dado que era fin de semana, era seguro que estaría el ahí, llevándola a preocuparse por la reacción que tendría al verla ahí. Había despertado temprano debido a la ansiedad y los nervios, buscando también una ropa adecuada con que presentarse, escogiendo al final una blusa blanca con un saco color ocre, pantalones de mezclilla azul marino y zapatillas bajas café, cubriendo su rostro con un maquillaje ligero que la hacía ver más natural, dejando libre también sus rizos castaños.  Decido tomar un taxi que la llevara hasta el lugar con el pretexto de así tener más tiempo para tranquilizarse y pensar que le diría a Harry en dado caso de que el la recibiera; miró una vez más la dirección, si no se equivocaba la casa se encontraba a las afueras de Londres y según Ellen, antes de llegar a Theydon Garnon, sobre Coopersale Ln.  El lugar estaba lleno de arbustos y largos paisajes verdes, lejos del bullicio de la ciudad para dar entrada a un silencio pacífico y acogedor. Miró con cuidado por la ventanilla del auto, buscando la casa con la descripción que le habían dado, ya faltaba poco…

—¡Deténgase! —soltó al ver la primera casa de Coopersale.

—Pero aún no llegamos a Theydon Garnon, señorita —le explicó el hombre desconcertado por que solicitara la parada antes de llegar.

—Descuide, este es el lugar —contestó de inmediato mientras sacaba un par de euros de su bolso. —Aquí tiene —le entregó el dinero y seguido de esto bajó del auto, viendo enseguida como el taxista se perdía tras la carretera. Respiró hondamente tratando de darse fuerzas antes de voltear hacia la casa; giró lentamente encontrándose con una hermosa residencia de dos pisos, tenía un estilo londinense y al mismo tiempo americano, sus paredes exteriores estaban cuidadosamente formadas por ladrillos grises, mientras que otras tenían la textura de hermosas piedras de diferentes tamaños y colores; en el centro, un jardín redondo adornaba el lugar, junto con un pequeño arbusto para enseguida dejar un espacio considerable en donde fácilmente dos autos podrían dar la vuelta ya sea para salir o entrar por ambos lados; mas allá, continuaba el jardín, que, ante los ojos de Hermione, era lo bastante amplio, pero si lo comparábamos con la casa, se quedaba corto. Todo estaba cuidadosamente bien cortado y conservado, desde los arbustos, el pasto, hasta las más pequeñas flores parecían estar acomodadas con la mayor delicadeza y en las medidas correctas. Miró dudosa aquellas dos grandes puertas redondas…

—Sólo tienes que tocar y listo —se dijo intentando darse ánimos. Con cuidado, subió los cortos escalones que le darían acceso a aquella enorme puerca color caoba; nerviosa, golpeó tres veces con su puño, el chirrido de la puerta le dio a entender enseguida que estaba abierta. Dudó si debía pasar a o no y explicar que estaba abierto, pero el ruido de unas suaves risas logró capturar su atención; desconcertada, ingresó un poco pero sin alejarse de la puerta, dando paso a un hermoso salón de un verde claro con delicados tallados de madera en la parte inferior y superior, pintadas de un pulcro color blanco; a su derecha, una puerta caoba adornaba la pared que daba acceso a otra habitación y junto a ésta, una preciosa escalera de madera en forma de caracol acompañada por la herrería moderna de sus barandales oscuros; arriba en el techo, una preciosa lámpara de cristal adornaba la estancia. Pero de nuevo aquella suave risa atrajo su atención una vez más y miró hacia el frente en donde se podía apreciar un par de sillones y su chimenea.

—¡No te diré donde esta!—gritó divertido una vocecilla del otro lado del living; una risa familiar se hizo escuchar enseguida.

—¡Vamos, hijo! ¡Dame el control remoto! —habló enseguida un hombre en tono alegre, parecía que se estuviera divirtiendo con aquello el también. Hermione se desconcertó al oírlo, conocía perfectamente esa voz, pero dejó de pensar al ver a un pequeño niño, castaño y con no más de cinco años, vestido con una tierna pijama de dinosaurio, parado en medio de la sala. 

—Harry —llamó inseguro, mirando con cierta desconfianza a la castaña.

—¿Qué pasa, Henry? —preguntó desconcertado al ver que su hijo señalaba algo con su pequeño dedo índice. Hermione pudo ver reflejada la sorpresa del moreno al verla ahí, en su casa, parada en medio de la puerta y a unos cuantos metros de ellos.

—¿Qué haces aquí? —preguntó con el entrecejo fruncido, la visita de la joven lo tenía aturdido, había esperado todo menos que ella estuviera ahí.

—Yo… la puerta estaba abierta y… yo no quería… —intentó explicarse, pero los nervios se apoderaron de ella. —Vine porque me llamaron, pero creo que me equivoque y… ¡será mejor que me vaya! —dijo atropelladamente tomando la perrilla de la puerta para escapar de ahí.

—¿Hermione? ¿eres tú? —habló una mujer desde el segundo piso. La castaña se detuvo en seco y giró lentamente hacia la mujer, cohibida ante la mirada seria del moreno.

—Buenos días, señora Robert. —saludó cabizbaja, sosteniendo con firmeza su cabás médico.

—Qué bueno que hayas podido dar con la dirección —agregó alegre mientras bajaba de las escaleras.

—¿tú la llamaste? —preguntó desconcertado el oji-verde con tono serio. —¿Por qué? —añadió al ver que la mujer asentía, regresando a ver la castaña con seriedad.

—Le pedí a Hermione que viniera a hacerme un chequeo médico ¿tienes algún inconveniente con eso? —contestó con aquel porte elegante que la caracterizaba, Harry cambió su expresión por una de preocupación.

—¿Te has sentido mal? ¿Por qué no me lo habías dicho? Yo mismo… —intentó decir, siendo interrumpido por la mujer.

—Tranquilo, es por rutina únicamente —dijo enseguida al ver la inquietud reflejada en su rostro.

—¿La abuela está enferma? —preguntó curioso el niño, quien había permanecido escondido detrás del moreno, abrazado a sus pies con timidez. Hermione hasta ese momento pudo percatarse que Harry estaba descalzo y vestía unos pantalones de dormir, acompañado por una delgada camisa manga larga en cuello V.  Había esperado que la mujer contestara su pregunta, pero fue el moreno quien lo hizo…

—Ya escuchaste a la abuela, ella se encuentra bien —le explicó paciente y en tono suave el azabache, quedando a la altura del niño regalándole una tierna sonrisa. Una calidez invadió su pecho al ver la dulzura y amor que transmitía la mirada de Harry hacia el niño.

—¿tú la vas a curar? —quiso saber con timidez, llamándole la atención lo que contenía aquel maletín.

—Si me lo permite, estaría encantada —le contestó con una tenue sonrisa, el niño asintió y se permitió mostrarle una sonrisa a la oji-miel.

—Pero pasa linda, no te quede ahí parada —la animó Ellen invitándola a pasar al living, Hermione miró dudosa al moreno, el asintió con seriedad aprobando aquello.

—Campeón, es hora de darte un baño para que enseguida tomes el desayuno —le recordó el oji-verde volviendo su atención al niño y relajando su mirada.

—¡No, el baño no! —se negó el niño corriendo de nuevo por toda la sala. Harry soltó un suspiro de cansancio, esto iba a ser difícil.

—¡Vamos hijo, prometo dejarte meter los juegues que quieras a la bañera! —intentó negociar el moreno viendo como el pequeño negaba. —Henry, no me hagas llevarte a la fuerza —le advirtió de brazos cruzados, el niño permaneció inmóvil a la espera del primer movimiento del joven, ya sabía lo que eso significaba…

—¡No! —soltó entre risas al ver que el moreno se disponía a correr tras él, sonriendo también. Ellen soltó una risa divertida, viendo como inútilmente el moreno intentaba atraparlo.

—¡Corre, cariño! —le animó la mujer riendo con ellos; Hermione, inconscientemente sonrió al ver a Harry tan fresco con aquel niño y no pudo evitar darse cuenta cuan diferente se veía, bastaba con verlo sonreír de forma natural y espontánea, pues desde que trabajaba con él no lo había visto hacerlo ninguna vez y de nueva cuenta se preguntó ¿Qué más ocultaba Harry bajo esa toga de frialdad e indiferencia? Finalmente, unos minutos después el moreno logró atrapar al niño y en un movimiento rápido lo tomó en los brazos.

—¡Eso fue trampa! —protestó el niño sobre su espalda. Harry soltó una cargada de triunfo…

—Eso fue astucia, enano —lo corrigió. —Ahora bien, vayamos a darte un buen baño —lo cortó mientras se dirigía a las escaleras, Henry bufó con disgusto.

—Es un buen niño —habló Ellen una vez se perdieron en los escalones. —Harry suele parecer una persona dura con los demás, pero con los niños es…

—Amoroso —terminó por ella la castaña, Ellen sonrió asintiendo.

—Dime una cosa Hermione ¿hace cuánto conoces a Harry? —preguntó curiosa viendo como la castaña tomaba su estetoscopio del maletín, desconcertándola.

—Más de siete años —contestó sincera, acamándose un mechón de cabello tras la oreja. —Y podría decir que tengo casi lo mismo sin verlo —agregó abatida, soltando un suspiro.

—Fueron novios —aquello no era una pregunta, sino una afirmación.

—¿Qué la hace pensar eso? —añadió después de unos minutos, evadiendo la mirada de la anciana. Para Ellen suponer eso fue sencillo, pues ¿Qué persona profesaba tanto dolor y rencor por la traición de su mejor amiga? Sólo una persona que enamorada desde luego, además de que bastaba con ver el nerviosismo de Hermione frente a él, sus movimientos torpes y el dolor que se reflejaban sus ojos miel ante la frialdad del moreno con ella.

—Intuición, supongo —dijo con simpleza, omitiendo aquella "traición" de la que le habló el oji-verde.

Hacia unos minutos que había terminado de bañar a Henry, así que opto por dejarlo jugar en el agua unos minutos más antes de proceder a secarlo y cambiarlo. Y mientras el pequeño jugaba Harry permanecía sentado a un lado de la tina, cuestionándose la llegada de la castaña malhumorado ¡y es que maldita sea! ¿ya ni en su propia casa podía estar tranquilo? Pensó molesto crispando sus puños. No iba a ser grosero con ella como otras veces con sus comentarios ácidos, simplemente la trataría con formalidad y a una distancia prudente, nada más.

—¿Cómo se llama la señorita? —la pregunta del niño logró sacarlo de sus pensamientos.

—Eh… Hermione —contestó torpemente regresando a verlo.

—¿Tu ya la conocías? —decía mientras tomaba su tiranosaurio rex, Harry asintió. —¿es tu amiga?

—Lo era —le cortó mientras se incorporaba y tomaba una toalla, lo último que quería en esos momentos era responder las preguntas del niño.

—¿Por qué? —quiso saber de nuevo; Harry respiró hondo, Henry no dejaría de preguntar hasta estar satisfecho.

—Hizo algo malo —respondió paciente mientras lo sacaba de la bañera y le colocaba una toalla con forma de tiburón para enseguida tomarlo en brazos y llevarlo a su habitación, lo colocó en la cama mientras sacaba unas prendas de un cajón.

—¿Qué cosa? —volvió a decir mientras miraba como el moreno preparaba su ropa. El joven dejó las prendas unos minutos y lo miró dudoso con los brazos en jarra.

—¿recuerdas cuando te explique que a veces los adultos cometíamos errores? —le recordó yendo a su armario en busca de ropa limpia.

—Sí, dijiste que cuando creciera lo entendería —dijo mientras se colocaba sus pantalones, el pequeño a pesar de su corta edad había aprendido a ser independiente en su estancia en el orfanato.

—Esto es algo así —le aclaró mientras se quitaba su camisa de dormir.

—¿entonces no la puedes perdonar porque cometió un error? —Harry asintió mientras buscaba un pantalón de mezclilla. —El otro día hable con la abuela Ellen —decía esta vez colocándose una camisa manga larga con rayas blancas y azules. —Me dijo que no era bueno vivir enojado con los demás por sus equivocaciones, que lo mejor era aprender a perdonar —Terminó, saliendo enseguida de la habitación corriendo tras ver a Bruno pasar por la puerta, mientras que Harry se quedó petrificado frente al espejo ante la confesión del niño. Regresó a verlo, pero ya se había ido, miró inseguro la puerta ¿Qué era lo correcto? ¿perdonar? Se preguntó mirándose al espejo, la sombra de aquel amargo recuerdo cruzó por su cabeza e inmediatamente su expresión se ensombreció. No, perdonar no era una opción…

Con brusquedad, tomó una playera blanca y se la colocó, unas leves marcas de aquella noche podían verse salir del borde de las mangas, dudó si sería bueno salir o no con ella puesta, ya había expuesto demasiado de su pasado ante Hermione, así que optó mejor por una playera manga larga que ocultaba perfectamente sus cicatrices. Se puso su pantalón de mezclilla azul marino, sus botas cafés y su cinturón que hacían juego con éstas, una vez listo decidió bajar…

—¿Para qué es esto? —escuchó preguntar a un curioso Henry, señalando su estetoscopio.

—Sirve para escuchar los latidos del corazón —le explicó paciente la castaña regalándole una sonrisa —¿Te gustaría oír el tuyo? —de nuevo sonrió al ver al niño asentir entusiasmado. Con cuidado le ayudó a ponérselo… —¿Lo escuchas? —preguntó luego de unos segundos al verlo sonreír con asombro, asintiendo energético.

—Qué bueno que bajas hijo, estaba a punto de ir a preparar el desayuno —anunció la anciana al ver parado al moreno cerca de la escalera. Hermione volteó de inmediato hacia él y lo encontró escudriñándola con la mirada; tragó saliva nerviosa.

—Creo que es hora de que yo me retire —dijo incomoda, incorporándose enseguida.

—Oh vamos, Hermione ¿Por qué no te quedas a tomar el desayuno con nosotros? A puesto a que no lo hiciste en casa —aquello ultimo le recordó la señora Weasley cuando regañaba a sus hijos por no almorzar; mordió su labio, insegura.

—No creo que…

—Por favor ¿sí? —suplicó de inmediato el niño. Ellen regresó a ver a Harry indicándole con un movimiento de cabeza que la apoyara; el oji-verde bufó resignado y agregó:

—Agradezco que hayas venido hasta acá para revisar a Ellen, acepta tomar el desayuno con nosotros como muestra de agradecimiento —la castaña lo miró con sorpresa ante su muestra de cordialidad, cosa que no había tenido con ella en ningún momento.

—Yo… no… —intentó decir, pero fue interrumpida por Ellen.

—¡Perfecto, no se hable más! —sonrió la mujer para incorporarse y dirigirse a la cocina. El azabache miró unos segundos más a la oji-miel antes de dirigirse al niño y tomarlo en brazos haciéndolo reír.

—Vamos enano ¿ya pensaste que quieres comer? —escuchó que le preguntaba mientras se dirigían a la cocina y resignada a que no los haría cambiar de opinión, caminó detrás ellos.  La cocina no resultó ser tan grande, pero si hermosa, su pintura blanca era adornada por delicadas figurillas de madera, además de Ellen resultó ser una cocinera excelente, había preparado un buen desayuno al estilo inglés, el cual incluía: huevos fritos, salchichas, tocino, pan tostado, café y para el pequeño Henry zumo de naranja. Minutos después, mientras comían, Harry, con aquel tono seco con el que solía digiriese a ella, le preguntó por el estado de salud de Ellen, pero la castaña, a diferencia de él, contesto como toda una doctora profesional. Al parecer la mujer padecía problemas de presión arterial alta, le dio las indicaciones necesarias, haciéndola prometer que al menor síntoma de malestar la llamaría, a Harry le recordó sus años de Hogwarts cuando el profesor solía preguntar a la clase y Hermione rápidamente levantaba su mano para contestar perfectamente. De repente, el sonido de un auto acercarse llamó la atención de los presentes, dirigiéndose de inmediato a la enorme ventana que tenían frente al comedor, un deportivo plateado estaba estacionado frente a su casa y a los segundos una mujer bajó del auto…

—Ya decía yo que lo bueno dura poco —comentó Ellen disgustada, mirando con seriedad como la mujer se acercaba a la entrada. —¿Por qué no me comentaste que vendría? —añadió con seriedad dirigiéndose al moreno.

—Porque no lo sabía tampoco —lanzó irritado alejando sus cubiertos de mala gana, era evidente que no tendría un desayuno tranquilo con la llegada de Sharon, pensó. La castaña los miró desconcertados ¿de qué rayos hablaban?

—¿Quién es ella? —preguntó la castaña, tratando de no sonar muy interesada.

—Mi prometida —declaró Harry.

̶**│ ̶**

¡Hola, chicos! :D

Tiempo sin leernos ¿no? Lo sé, lo sé no tengo perdón por la tardanza de este capítulo cuando les había dicho en el anterior que subiría más seguido :c pero todo tiene una buena explicación, se los aseguro u.u

Anteriormente les había dicho que prácticamente tendría libre todo el mes de noviembre, y fue así o eso creí e.e Los trabajos finales se me juntaron, entré a trabajar y si a eso le agregamos que reprobé una materia (que tengo que decir, fue por una MALDITA decima e.e) pues ya se imaginaran como andan las cosas por acá : / Me fue muy difícil intentar escribir, ya que lo único que quería era llegar a mi casa, darme un buen baño y dormir. Iba a la uni y saliendo entraba trabajar hasta tarde, y encima hacer tareas o tener que lidiar con los trabajos finales, en fin, todo terminó en que no logré subir capitulo xd Afortunadamente ya soy libre de la universidad y ahora trabajo medio tiempo c: bueno, casi libre, presentare un segundo examen el 21 a ver cómo me va x.x Pero no le tomen importancia, ya me resigne a que probablemente la repita el próximo semestre jajajaja pues como dicen: al mal tiempo buena cara ¿no? Al paso que voy terminare titulándome en diez años :c jajajaja Ahora bien, luego de mi explicación del porque los abandone, CASI dos meses (8 Vayámonos al capítulo ¿Qué les pareció? De verdad espero que les haya gustado tanto como a mí, como verán ya nos estamos centrando un poquito más en la historia al estudiar un asesinato, que créanme, se repetirá de aquí en adelante más seguido. Por otro lado, tenemos a nuestro pequeño y adorable Henry :3 ¿Qué les pareció él? Hasta que se les hizo conocerlo luego de mencionarlo tanto en el fic jajaja, pero lamentablemente el pasado de Henry es muy triste : / Yo no sé ustedes, pero personalmente yo amo a Harry haciéndola de papá soltero y luchón :V jajajaja… Ok, chiste malo, pero ya en serio, amo imaginarlo interactuando con los niños w y queda clarísimo que Hermione está de acuerdo conmigo jajaja También tengo que aclarar algo de Ellen, algunos probablemente la encuentren algo fastidiosa por mandona que es con Harry, pero tengan claro que la única persona que tuvo que lidiar con él en sus peores momentos, incluso más que Ron, fue ella. Es por eso que Harry le debe tanto, al estar separados de los Weasley y los demás no tenía en quien confiar aparte de Ron, pero éste esta prácticamente igual que Harry, quizás en el próximo capitulo aclare unas cosas de Ron y Luna. Siguiendo con lo otro, véanla como una madre o una abuela, además, Ellen no es cualquier personaje, de tonta no tiene un pelo y les tengo guardada una sorpresita de ella más adelante.

En cuanto a Sharon, solo les puedo decir… que la odio xd jajajaja ¡de verdad! Se va a armar troya en el próximo capitulo por culpa de ella, va a estar bueno en otras palabras para no darles adelantos xd jajajaja

Por otro lado, como pudieron notar, cambie la portada una vez más y no porque la anterior no me gustara, al contrario, me gusta y mucho, pero siento que, al menos en esta parte del fic, tendría que haber otra que representara más la trama, colocando a un Harry más de acuerdo a la descripción que di y si leyeron más abajo, sabrán que también cambie el pequeño texto que resumía el fic, debo aclarar que hacía tiempo que quería cambiarla, pues se me hacía muy vacía y como que no llamaba a quererla leer, probablemente más adelante le vaya agregando más cosas, no se me da eso de resumir la verdad.

En fin, creo que por mi parte es todo, de verdad espero no hacerlos esperar tanto en el próximo capitulo, ya por eso mejor ni les prometo nada jajajaja Pero, en dado caso de que no actualice hasta el año que viene, deseo que pasen una feliz navidad y próspero año nuevo, que este 2017 les traiga muchas sorpresas, porque honestamente a mí me fue de la patada este año x.x jajaja

Una vez más chicos, ojalá lo hayan disfrutado o que les haya causado más intriga, no sin olvidarme recordarles, como siempre claro, que si hay algún error de dedo por ahí, me disculpen y sepan que apenas lo note no dudare en corregirlo (:

¡Hasta luego!

-Laura