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Historia 189376 — capítulo 2

Rose odiaría madrugar durante toda su vida. Con un suave giro de varita consiguió apagar la alarma. Desde que había acabado Hogwarts se había preparado y esmerado para hacer cada prueba de equipo femenino de quiddich que se convocaba. Su objetivo siempre había sido las Arpías de Holyhead y después de pasar varios meses esperando, cumplir 19 años y trabajar en diversos equipos femeninos de poca categoría nacional, consiguió una prueba.

Se sintió mal al recibir la noticia, sabía que su madrina había intervenido. Pero Ginny le advirtió que solo  le había conseguido la prueba, si le daban sitio en el equipo sería por sus propios méritos.

Fue una prueba intensa, todas las chicas que se presentaban eran muy buenas, pero finalmente la escogieron como tercera suplente. Se sentía satisfecha, sabía que poco a poco podría ascender, solo necesitaba entrenar.

Desde entonces, se había volcado en llegar antes que nadie al estadio, salir la última, correr todos los días 3 km, llevar una estricta alimentación y cuidar su escoba como si fuese de oro.

Pero después de un año todo se había complicado, los fines de semana que no había partido tenía que pasarlo entre cenas y comidas con la familia de Scorpius. Astoria era un encanto con ella, pero Narcissa la vigilaba de cerca, le recordaba continuamente la postura, como debía de caminar y criticaba cada uno de los modelitos que elegía.

Esa mañana, Rose suspiro, tenía entrenamiento hasta las cinco y a las 8 una reunión del "Comité de brujas-mamas por y para la educación mágica", una reunión interminable y aburridísima y para colmo, Astoria le había avisado de que no podría acompañarla pues su madre se encontraba enferma. Pasar más de cinco minutos a sola con Narcissa era horrible pero pasar más de 4 horas con ella era digno de suicidarse.

No se lo pensó ni un segundo más se levantó de golpe y se vistió para el entrenamiento. Se cargó su mochila al hombro y salió bostezando hacia la cocina.

-Buenos días—Hermione le sonrió alegremente, llevaba desde hacía bastante tiempo una jornada más flexible en el ministerio—Hugo se fue temprano al ministerio le esta encantado el departamento de Misterios

-Era su primera opción, normal que le apasione—suspiro Rose mientras se tomaba su tostada de mala gana, tenía el estómago cerrado

-No tienes porque hacerlo—le recordó Ron quien juega una partida de ajedrez contra el mismo.

-Claro…, tengo que hacerlo porque un día me encargaré yo de organizarlas—Rose pudo oír el pequeño bufido de su padre, seguía sin entender porque debía aprender a ser una señorita o como decía Narcissa "una señora Malfoy"

-¿Dónde es esta?—pregunto Hermione intentando calmar la situación.

-En casa de los Parkison—no estaba segura pero eso le recordó que debía a escribirle a Mary, ella siempre apuntaba todo en la agenda.

Mary tenía la enorme suerte de tener a Dafne pero sobre todo con Elisabeth Zabini, la abuela de John. Era la típica señorona que pasaba de todo, le recordaba mucho a Andrómeda. Aunque seguía sin entender como Andrómeda podía llevarse tan bien con Narcissa, eran tan diferentes.  "Ojala Andrómeda vaya a la reunión" pensó Rose cruzando los dedos, al menos tendría una aliada. Cuando Andrómeda estaba cerca, Narcissa se comportaba mucho más amable, a veces, parecía otra.

-Cinco veces—anuncio de golpe Ron ganándose a si mismo antes y viendo las miradas expectante de su hija y su mujer agrego—cinco veces hemos registrado la casa de la familia Parkison.

-¡PAPA!—grito Rose desesperaba, siempre hacia esos tipos de comentarios—para ya.

Al menos el entrenamiento había sido bueno, cada vez salía en más partidos como guardiana titular, y los periódicos empezaban a hablar de ella. Aun así salió corriendo, el vestido era demasiado apretado y esos tacones eran demasiado finos, con el pelo no encontró la solución simplemente cerro los ojos y pensó que no se notaría.

-Llegas tarde—Narcissa la mirada desde la entrada de la mansión Malfoy

-Lo siento muchísimo, el entrenamiento acabo un poco tarde y…

-Shh—la mando acallar tocando su melena suelta—¿consideras esto una cosa decente para que te vea toda la sociedad?

-Cissy deja de ser tan dura—Andrómeda apareció por el pasillo principal, le guiño un ojo a Rose quien reprimió un salto de alegría—mira así queda algo mejor—Andrómeda agito su varita y recogió en una coleta alta toda la melena de Rose.

-Si se lo haces tú nunca aprenderá—Cissy volvió mirar duramente a Rose—procura andar bien, hoy es una reunión importante.

Andrómeda puso los ojos en blanco antes de coger la mano de Rose y desaparecer las tres juntas.

-Rose—la pelirroja no pudo recomponerse de la desaparición cuando Mary ya estaba colgada en su cuello—menos mal que llegaste, esto está siendo terriblemente aburrido—le susurro la chica a su amiga.

-Las muestras tan exageradas de cariño son de mal gusto—la voz de Narcissa se coló entre ambas, haciendo que ambas amigas se separaran de golpe— Elisabeth, deberían darnos un premio por todo lo que estamos haciendo.

Rose y Mary se disculparon con la mirada y las cinco entraron en el enorme salón. Como siempre los elfos corrían entre las piernas de todas las brujas allí reunidas. Las risas hipócritas sonaban por todos lados, los cumplidos de protocolo eran los mensajes de bienvenida. Ambas amigas habían aprendido a sonreír sin ganas y a mentir.

-Chicas—Anne apareció por detrás de ellas, Anne era la mejor, nunca notabas que aquello le parecía una reunión de cotorras se camuflaba a la perfección

-No sabíamos que venias—desde que Anne era la nueva socia de la empresa "Joe", empresa fundada por John y Scorpius, aparecía poco en las cenas y reuniones, algo que todas las brujas de aquella reunión habían criticado pero hoy la alaban como si les parecía genial que fuera la primera bruja de la alta sociedad que había decidido emprender y no casarse.

-Me invito Kate y no le podía fallar, la pobre está un poco desanimada porque Bella no ha podido venir—Anne dio un sorbo a su copa de champan

Kate había sido acogida por su familia materna después de que su padre se suicidara 8 meses después de la muerte de Pansy. La chica había intentado continuar con su vida pero se la notaba desmejorada, alejada y muy triste. Ni Rose ni Mary sabían que iban anunciar la familia Parkison aquella tarde pero sus caras se descompusieron cuando la tía de Kate, mujer de su tío biológico lo anuncio.

-Es un verdadero honor dar esta noticia en esta pequeña familia que hemos formado todas por un bien común—Helen sonrió a todas las presentes y cogió la mano de su sobrina—mi pequeña sobrina Kate se comprometió anoche con Orion Roseir—Kate dibujo una fina sonrisa en sus labios al escuchar las palabras de su tía—y aquí os entregamos la invitación de boda que será el próximo septiembre.

En la mano de cada invitada apreció una invitación preciosa. Rose la toco por encima y se estremeció. Era muy bonita, pero Kate solo tenía 19 años y Orion le caía muy mal. Siempre que había salido con los amigos de Scorp, ese chico era el que bebía más y el que peor hablaba de las mujeres, no entendía porque Kate había aceptado aquello.

 -Enhorabuena Kate—Mary le dio dos besos, al igual que Rose

-Gracias, ojala hubiera podido venir Bella—la chica parecía apagada a pesar de la sonrisa que no borraba de su cara.

-Eso es un buena pregunta, Cissy cuando vendrá Bella de Brasil—Helen sonrió con picardía y maldad a la señora Malfoy

-No puedo entender como la habéis dejado irse tan lejos con un chico y sin comprometerse antes—la señora Yaxley meneo la cabeza.

-Bella siempre ha sido muy independiente, pero volverá pronto—Cissy no bajo la mirada en ningún momento, no le había gustado la decisión de su nieta pero la defendería siempre—y estoy segura que acabara llamándose Potter y por las noticias que tengo, también será la mujer de un reputado mago de pociones.

-Sí, Albus ha conseguido varios premios e incluso está en una investigación bastante importante para el avance de la magia—añadió Anne.

Rose llegaba a detestar a Narcissa pero siempre la admiraría por esos detalles. Era una mujer fuerte, capaz de defender y proteger todo aquello que quería. Por eso se esmeraba tanto en ella, quería hacer feliz a su nieto, y para ella, era necesario crear una buena mujer para él.

-Bueno y para cuando la boda Malfoy—Millicent Rowle, una mujer regordeta pero llena de joyas miraba exhaustivamente a Rose

-Cuando deba ser Milli, una boda de la familia Malfoy es algo que no se hace a la ligera—Narcissa le sonrió con arrogancia

-Sino no serían las mejores—añadió su hermana.

Mary y Rose salieron de aquella reunión con un sabor agridulce. Una boda era un acontecimiento lleno de alegría y amor pero la cara de Kate era de todo menos eso, a pesar de esa sonrisa que no paraba de mostrar, sus ojos la delataba.

Rose apareció a unos pasos de la cabaña de madera. El sol se estaba poniendo, era el momento de ellos, siempre cuando el sol caía y su luna los acompañaba. Giro el pomo de mala gana y entro en la pequeña estancia.

-Uff—protesto la pelirroja a la vez que tiraba sus tacones a una esquina y dejaba sus pies libres—tu abuela me quiere matar, me odia cada día más.

Scorp le sonrió desde el sofá. Estaba esperándola desde hacía un rato, pero sabía que llegaría tarde, conocía esas reuniones gracias a su hermana. Se sabía la hora de inicio pero nunca la de final.

-No te odia Rose—el chico se levantó mientras desplegaba un pergamino y se lo enseñaba a Rose—ya tenemos el diseño

Scorpius, John y Anne estaban empezando a crear su propia empresa, de escobas. Anne se encargaba de buscar clientes y poner la visión femenina, John de la dinámica y Scorp de los costes. Después de 6 meses de trabajo tenían el primer plano de la futura escoba "Joe"

-Me gusta—Rose paso los dedos por el pergamino, era preciosa—un poco masculina

-Sí, Anne se ha propuesto en un futuro sacar una de mujer—Scorp enrolló el pergamino—pero primero hay que vender muchas de estas.

-Seguro que lo conseguís—Rose abrazo a su novio por la espalda, siempre lo echaba de menos y no le agradaba tener que verlo tan poco.

Scorpius se dio la vuelta para tenerla de frente, podían estar abrazados una eternidad sin cansarse. Pero ninguno pudo resistirse a las ganas de besarse. El rubio empezó a recorrer el cuello de Rose siguiendo hasta su clavícula y bajándole una de las tirantas del vestido. Rose soltó un leve gemido, suficiente para que Scorp la levantara del suelo y con las piernas rodeadas en la cadera del chico la llevo hasta el sofá.

Ambos se recorrieron entre caricias y besos y como cada tarde que quedaban en la cabaña hicieron el amor hasta quedar exhaustos.

-Me has roto el vestido que eligió expresamente tu abuela—Rose miraba atentamente como todos los botones de la espalda de ese horripilante vestido habían sido arrancados de golpe

-Mi camisa te sienta mejor—Scorp le guiño un ojo mientras buscaba su reloj.

Lo encontró en la mesita de la entrada y salto al ver la hora, era tardísimo.

-Corre vístete, tu padre me mata—Ron tenia normas muy estrictas, las cuales no podían saltarse bajo ningún concepto, una de ellas era que la hora de recogida entre semana siempre era las 11. El reloj de Scorp marcaba las 11.05.

-Tranquilízate, mi padre no me pone hora, soy mayor de edad—Rose nunca quería cumplir dichas normas, lo que no sabía es que su padre expresamente se las había explicado una a una al rubio, en una larga charla—además, no tengo vestido.

Scorp puso los ojos en blanco al ver las mirada de inocencia que Rose ponía y con rápido movimiento de varita los botones volvieron a su lugar de origen

-Aburrido

-Venga—Scorp le tiro sus bragas mientras consultaba de nuevo al hora y repetía—tu padre me mata

Rose no tuvo que sacar las llaves de su bolso, nada más llegar a los escalones de la entrada, la puerta se abrió de golpe. Ron los miraba fijamente, detrás Hermione sonreía a su hija pidiéndole perdón por no poder detenerlo.

-He estado a punto de mandar aurores a buscaros—Ron se cruzó de brazos, matando con la mirada a Scorp

Se hizo a un lado dejando pasar a los chicos, no debían llamar la atención, sus vecinos eran muy cotillas.

-Lo siento muchísimo señor Weasley, se nos hizo tarde—el chico intento disculparse, aunque ya sabía que no serviría para nada.

-No le des explicaciones Scorp—Rose también se había cruzado de brazos adoptando la misma postura que su padre—papá deja de controlarme

-Mientras vivas bajo el techo de mi casa, cumplirás mis normas, y él también—Scorp trago saliva, no quería vivir otra de las múltiples discusiones entre el padre de Rose y Rose.

-Sabes porque no me voy, así que no metas el dedo en la llaga—Rose llevo las manos a la cabeza—por Merlín, son las 11.15 de la noche tengo 20 años y pronto 21, déjame vivir.

-Que sea la última vez jovencito—Ron ignoro a su hija y se dirigió al rubio quien seguía conteniendo al respiración.

-Deja de amenazarlo, su padre no me amenaza a mí—Rose se había recogido el pelo en una coleta.

-Ni que se atreva

-Ron—Hermione se acercó a su marido—dejémoslo ya, ¿vale?—Hermione miro a su hija con ternura—la próxima vez envía un patronus, Scorp sería mejor que volvieras a casa, tus padres estarán también preocupados.

-Sí, señora Wea

-Shh, Hermione

-Sí, Hermione—sonrió aliviado, aquella mujer sí que era simpática—buenas noches

El chico le dio la mano a los padres y un beso en la mejilla a Rose, esa era la quinta norma: "No besarse delante del señor Ron"

Rose no quiso añadir nada más cuando Scorp salió por la puerta, gruño y subió a su dormitorio estaba demasiado cansada para poder seguir discutiendo con su padre. Deseaba irse de su casa, pero era caro vivir sola. Mary no ganaba suficiente como aprendiz en el invernadero, por lo que no podían vivir juntas. Y con Scorp estaba totalmente prohibido por sus abuelos. Saldría de su casa cuando se casará y para eso quedaba tanto…

Cada día se dormía mirando la foto que tenía de él y ella, el último día en Hogwarts. En ese momento no sabía todo lo que se venía encima. En la primera comida con la familia de él casi vomita, al enterarse de todas las cosas que tenía que hacer y asistir con esa abuela estirada que la miraba analizándola y después vino lo de no poder vivir juntos hasta el matrimonio. Lo peor fue cuando Scorp le confeso que sabía todo eso. El chico no había querido decírselo para no asustarla, aun así tuvo que consolarla después de la primera aparición en público, donde Narcissa la saco del salón y le reprocho su falta de decoro, al reírse exageradamente de un chiste de uno de los invitados.

Rose suspiraba cada vez que pensaba en todo eso ¿Quería ser una gran señora Malfoy? ¿Cuánto tendría que soportar? ¿Lo conseguiría? ¿Valdría la pena? Siempre terminaba sus reflexiones con que todo lo hacía por amor. Sabía que Scorp no le importa si se reía más o menos pero para estar con él y con su familia debía aprender a actuar.

Hola, cumpliendo mis promesas actualizo jiji el sábado tendréis el siguiente.

Espero que os guste este de Rose y Scorpius, y que me dejéis vuestras opiniones, dudas, sugerencias...

Muchísimas gracias y mil besitos^^