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Los niños que se convirtieron en ratas — capítulo 1
Había una vez un niño llamado Ángel y su hermana Bella que vivian con sus padres Alicia y Pedro. Desde pequeños fueron unos niños muy traviesos, el cerebro era Ángel, por ser el mayor y tener una gran capacidad de molestar a los demás.
Era otro día más de invierno con un frio cala huesos. Alicia había llegado muy temprano a su trabajo cuando se da cuenta gracias a un papel pegado en la brillosa y pulida puerta de vidrio de la fábrica de juguetes; el recado decía:
"Hoy sufrió un gran accidente nuestro patrón, lo que ocasiono que se perdieran las llaves, se abrirá el trabajo el jueves"
Alicia de regreso a casa pasa a la tienda donde compra unas papas fritas. Ya parada en la puerta tira la basura en el suelo, abre la puerta, mira un desorden enorme, Ángel esta empapado de lodo y Bella colgada de una lámpara más grande que ella, Alicia enojada baja a Bella y los manda a la escuela.
Ángel caminando grita simbolizando que está cantando ¡bla! ¡bla! ¡bla!, de repente le llego una idea a su cabecita, aventar piedras a los carros que cruzan por la carretera, Bella lo observa y le sigue el rol.
Llegando a la escuela todo enlodado miro a su profesora Miriam, una maestra de piel morena, ojos cafeses con el cuerpo sensual como el de Ninel Conde pero más natural, cabello negro muy bonito, sencillamente, es hermosa.
Ángel como siempre la saluda mandándole un beso, Miriam sonrió forzadamente, Bella y Ángel manifestaron una sonrisa maliciosa al sacar plumones permanentes de sus mochilas y escondiéndose en un arbusto.
Toco la alarma de la entrada a clases, todos los niños entraron menos ellos, Ángel se asomo, como no vio a nadie, corrió hasta la pared más cercana donde comenzó a rayar, Bella lo miro y se atrevió a rayar otra pared. En treinta minutos después todas las esquinas bajas de la escuela estaban rayadas con frases como "Miriam es sexi", "yo quiero dormir a su lado", "Miriam es más bonita que mi mamá", entre otras cosas.
El colegio los busca y los encuentran, los mandan a la dirección, llaman a sus padres, platican un momento y los pequeños son expulsados de la escuela.