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Aquellas noches de verano (AU) — capítulo 13

3 años después…

Una joven castaña se encontraba en su pequeña habitación escuchando música mientras ponía todas sus pertenencias en unas maletas. La chica se sentía algo nerviosa por la nueva etapa que estaba por experimentar, y se trataba de vivir sola. Bueno, no sola del todo, compartiría un departamento con otras personas y tendría que trabajar para pagar la renta, algo totalmente normal para un estudiante de la universidad, pero algo nuevo para ella.

Tan inmersa se encontraba en sus propios pensamientos que no se fijó cuando una mujer de mediana edad entró a su habitación captando su atención.

-¿Cómo te sientes Hermione?

-¿Se nota tanto que estoy nerviosa? - respondió la chica frustrada.

-Oh cariño, es una nueva etapa de tu vida como adulta, todos pasamos por esto - dijo la mujer abrazándola maternalmente.

-No de la manera como lo estoy pasando yo - dijo la chica seriamente con un semblante triste.

La mujer suspiró mientras abrazaba más fuerte a la muchacha - Cariño sé que es difícil comenzar de cero.

-Trato de hacerme la idea de que no será tan difícil, pero no puedo evitar sentirme nerviosa.

-Yo también me sentí como tú cuando decidí venir a la ciudad - dijo la mujer.

-Era distinto - respondió la castaña mientras se sentaba en su cama - Tú perseguías tus sueños porque sabías que en Londres no eras feliz y tuviste éxito aquí en Nueva York, pero yo solo vine aquí para escapar.

-No viniste para escapar - respondió la mujer mientras se sentaba a su lado - Tú misma me contaste cuando te graduaste que todo lo que querías era venir a Nueva York y escribir, por eso aplicaste para NYU.

-Todo es distinto ahora y lo sabes tía Elizabeth.

-Oh cariño - dijo la mujer mientras la abrazaba. Ella trato de desviar el tema para que su sobrina no se sintiera peor. Trató de animarla de alguna manera - ¿Por qué mejor no me hablas de tus nuevos compañeros de piso? ¿Todos estudian en NYU?

-No los conozco a todos aún, la verdad solo conozco a Ginny, su nombre en realidad es Ginevra Weasley pero odia que la llamen por su nombre completo.

-¿Esa fue la chica que te ayudó en la librería? ¿La que trabaja en la cafetería?

-Sí, es ella - dijo Hermione - También estudia periodismo en NYU, aunque está apenas por su primer año, es menor que yo, tiene 19.

-¿Nació en Nueva York?

-No, ella también es de Londres, pero de un pequeño pueblo que no recuerdo el nombre. Sus padres tienen un buen negocio y le pagan la universidad, ella solo trabaja para pagar la renta y además dice que quiere ser independiente de sus padres.

-Eso es admirable - dijo la tía Elizabeth - Es lo mismo que tú haces cariño.

-Tía sabes que tengo una beca.

-Y al igual que esa chica tú tienes dinero, sin embargo, prefieres trabajar en la librería y pagar la renta.

-No es la gran cosa.

-Sí lo es cariño - respondió la mujer - ¿Quién más vive con tu amiga?

-Bueno me dijo que el departamento lo consiguieron gracias a su madre, tiene cuatro habitaciones y queda realmente cerca de la universidad, viviremos cuatro personas, sé que además de nosotras dos vivirá su novio, pero no lo conozco aún.

-¿Quién ocupará la cuarta habitación?

-No tengo idea, la última vez que hablé con ella me dijo que aún no tenía vacante para la cuarta habitación pero hace dos días me envió un mensaje y me dijo que ya estábamos completos, supongo que conoceré a esa persona mañana cuando llegue.

-Cariño sabes que me encanta tenerte aquí en casa pero me emociona mucho la idea de que estés aprendiendo a vivir por tus propios medios, sin embargo, nunca olvides que aquí estaré y si algo pasa siempre serás bienvenida.

-Gracias tía - respondió la chica abrazando a la mujer - No sé que habría sido de mí estos 2 años en Nueva York sin ti.

-No tienes porque agradecer, eres mi sobrina y me importas mucho.

Ambas se dieron un último abrazo antes de que la mujer volviera a hablar - Hermione ¿ya has aprendido a hacer más platillos? ¿Leíste las recetas que te deje en la cocina?

-Ehm, de hecho no - respondió avergonzada. Odiaba cocinar porque era un desastre en ello.

-Cariño no queremos que tus nuevos compañeros de piso se envenenen con algo que tú cocinaste ¿qué pensarán de mí que te enseñé a cocinar?

-¡Tía Elizabeth!

-Debo decirte la verdad porque no quiero que luego estés lamentándote por intoxicar a alguno de tus compañeros.

-Sabes que no se me da bien la cocina.

-Pero a veces haces cosas decentes - dijo la mujer levantándose de la cama - Ven cariño, quiero tener unos últimos momentos tía-sobrina antes de que te vayas mañana.

-No te pongas sentimental tía, no me iré a otro país, sólo viviré a una hora más de aquí.

-Estas son las desventajas de vivir a una hora de la gran ciudad ¡todo queda tan lejos!

-Tranquila tía, prometo visitarte cuando no tenga mucha tarea o trabajo.

-En ese caso no esperaré una visita hasta las vacaciones.

Hermione rodó los ojos - No seas exagerada.

-Tú sabes muy bien que es así, al fin y al cabo llevas un año estudiando ahí, ya deberías saber como son las cosas en NYU.

-Tú si que sabes matar los últimos momentos tía-sobrina.

La tía Elizabeth miró a su sobrina con una ceja alzada sugestivamente - ¿Y soy yo la que está sentimental?

Hermione y la mujer se rieron ante ese último comentario antes de terminar de empacar las cosas y bajar a la cocina para intentar enseñarle a la castaña una vez más algunas técnicas para cocinar.

Las cosas habían dado un giro muy drástico para Hermione hace unos pocos años, por lo cual tuvo que mudarse a Nueva York con su tía, sin embargo, trataba de no pensar en eso y solo seguir adelante con sus sueños. Sin duda, estaba por aventurarse a una nueva etapa de su vida, una etapa en la que tendría que actuar como adulta y no podía dejar que las cosas de su pasado interfirieran con sus sueños del futuro. Necesitaba estar centrada, y ese era su único cometido por ahora mientras estudiaba en la universidad y vivía en Nueva York, sin distracción alguna.


Hermione se estaba bajando del autobús que la había llevado desde Connecticut hasta el centro de Nueva York. La chica había acordado con Ginny verse justo en la estación de los transportes y así irían juntas hasta el departamento.

La castaña casi no había dormido la noche anterior debido a los nervios que le causaba el comenzar de nuevo en una de las más grandes ciudades del mundo rodeada de personas de su edad. Era una idea excitante pero muy arriesgada por lo que no podía evitar tener el corazón en la garganta.

Hermione entre tanta gente trataba de no sentirse asfixiada y de buscar a su nueva compañera, cosa que se estaba haciendo bastante difícil. Hasta que por fin luego de ver tantas caras y personas logro divisar entre la multitud a una cabellera larga y pelirroja que le hacía señas con la mano para llamar su atención.

-¡Hermione! - decía la chica alta y esbelta, pelirroja y con muchas pecas en la cara mientras se acercaba.

La castaña respiró aliviada al por fin encontrar a su amiga y se acercó a ella para abrazarla - Ginny que alegría verte.

-Discúlpame si me tarde un poco, es solo que me costó conseguir un taxi para venir aquí y decidí correr.

-Wao ¿Así de cerca está el departamento?

-Bueno está cerca de muchas cosas, pero de aquí queda algo retirado para ir con tantas maletas así que tomaremos un taxi. Pero no te preocupes, queda muy cerca de la universidad.

-Sí eso lo sé - dijo la castaña nerviosa.

-Déjame ayudarte con tu equipaje - dijo al pelirroja tomando una maleta y uno de los bolsos de su nueva compañera - Sabía que como chica que eres tendrías muchas cosas para traer por eso tuve que venir a ayudarte.

-No se que habría hecho si me perdiera y además con todo esto, la ciudad es enorme y como solo venía a la universidad no me acostumbré a recorrerla con soltura - confesó Hermione.

-Tranquila, yo te mostraré cada rincón de esta ciudad, la verdad no es la primera vez que vengo aquí.

Las chicas estaban en una parada de taxis intentando hacer señas para que alguno parara, sin embargo, esa era una de las cosas más difíciles en esa ciudad, ni modo debían acostumbrarse. Al cabo de un rato al fin un hombre se apiadó de ellas e incluso las ayudó a meter todo el equipaje de Hermione en el maletero.

Ambas jóvenes se subieron a los asientos traseros del taxi y fue Ginny quien dio la dirección al taxista - Vamos a la Avenida Lexington, a Harlem.

El taxista empezó a conducir al escuchar las indicaciones de la pelirroja. Hermione había prestado mucha atención a la dirección que dijo su compañera, ya que cuando ella estuviese sola por la ciudad y debiera regresar a su casa tenía que saber perfectamente donde estaba o sino se perdería.

-¿Esa es nuestra dirección exacta? - le preguntó Hermione a la chica para estar totalmente segura.

-Sí, sólo debes decir que vas a la avenida Lexington, o simplemente a Lex, específicamente a Harlem y te dejarán frente a nuestro edificio.

-Genial. Conoces bien este lugar ¿no?

-Ya he venido antes aquí de vacaciones con mi familia. Digamos que aprendí a recorrerme las calles de esta enorme ciudad, y aún no la conozco toda.

Hermione estaba agradecida de que viviría con alguien que le enseñase a moverse en la ciudad, por lo menos hasta que ella misma dominara el estilo de vida de los habitantes de Nueva York.

-¿Estás nerviosa Hermione?

La chica se sobresaltó ya que se había quedado pensativa un momento - Sólo un poco, no estoy acostumbrada al ajetreo de la gran ciudad pero puedo acostumbrarme.

-Tranquila, te aseguro que lo harás.

Hermione sonrió agradecida para volver a hablar - Ginny ¿quién ocupará la otra habitación? Me dijiste que ya habías encontrado un vacante.

-¡Oh cierto! Se trata de… - pero la chica no pudo terminar la frase porque el taxista se detuvo y les habló.

-Hemos llegado señoritas ¿Desean que las ayude a bajar el equipaje?

-Sí por favor - respondió Hermione mientras se bajaba del taxi.

Hermione se dispuso junto con Ginny a tomar todas sus cosas y pararse frente al edificio que sería su hogar hasta tiempo indefinido. No era tan alto como los que estaban en el centro de la ciudad, y tampoco era lujoso, sin embargo, tenía el aspecto perfecto de un grupo de estudiantes universitarios que pagarían la renta con trabajos de medio tiempo. Justo lo que necesitaba.

Tan centrada estaba mirando el edificio que no se dio cuenta que el taxista ya se había ido. Se asustó mucho y se dirigió a su amiga - ¡No le he pagado!

-Tranquila, yo lo hice - respondió la pelirroja mientras tomaba un bolso de su amiga y una maleta.

-¿Qué? Ginny no es justo, soy yo quien va llegando, yo debí pagarle.

-No es nada, en serio. Ven, vamos a subir, espero que no te molesten las escaleras.

Hermione aún no se sentía muy cómoda por no pagar el taxi ella misma, sin embargo, no quería que su nueva compañera se sintiera despreciada, al fin y al cabo lo hizo con la mejor intención. Ambas chicas se dedicaron a tomar el equipaje y poco a poco subir hasta el tercer piso del edificio, con lo pesadas que estaban las maletas tuvieron que parar un momento en el segundo piso, pero lograron llegar vivas.

Caminaron por el pequeño corredor hasta que Ginny se situó en la puerta con la insignia 3F en la puerta. La pelirroja sacó un llavero de su bolsillo y también una llave que no estaba en el mismo y se la tendió a Hermione.

-Esta es tu llave, si un día te quedas afuera no dudes en llamarnos a alguno de nosotros.

-Gracias - dijo la castaña guardando la llave en el bolsillo de sus vaqueros.

Ginny abrió la puerta y empezó a meter las cosas de Hermione hasta dejarlas en la sala, esto le dio a la castaña la oportunidad de ver el departamento desde adentro. Tenía una pequeña sala con un mueble y un televisor, además estaba la cocina que contaba con todo lo necesario para sobrevivir y un pequeño comedor con cuatro sillas. Además, desde la sala pudo divisar el pasillo que daba a las habitaciones.

-Bienvenida a casa Hermione - dijo Ginny fraternalmente - Ven, te voy a mostrar tu cuarto.

Sin embargo, antes de que las chicas pudieran avanzar un chico de ojos verdes, gafas redondas, estatura promedio y cabello azabache se asomó por el pasillo y se acercó a las chicas.

-Hola - dijo amablemente - Tú debes ser Hermione ¿verdad?

-Es un placer - dijo la chica sonriendo.

-Hermione él es mi novio - dijo Ginny mientras le robaba un corto beso en los labios al chico - Se llama Harry Potter.

-Un placer Hermione

  • dijo él mientras le daba la mano a la chica.

-¿También estudias en NYU? - preguntó la castaña intrigada.

-Sí, estudio gerencia de empresas.

-Oh es genial - dijo Hermione amablemente - ¿Cuánto tiempo llevas en ello?

-Sólo un año.

-¡Igual que yo!

-Sí - dijo el chico haciendo conversación.

-Harry es un año mayor que yo - dijo Ginny - Así que se graduó en el mismo año que tú Hermione.

-Ya veo.

-Harry estábamos por llevar las cosas de Hermione a la habitación ¿podrías ayudarnos? - Pidió Ginny a su novio.

-No es ninguna molestia, es solo que te escuché entrar y te iba a decir que ya llegó - anunció Harry a la pelirroja. Hermione se mantenía al margen ya que no entendía de que hablaban.

-¿Tan pronto? Eso es un récord hasta para mi hermano - soltó Ginny.

-¿Tu hermano? - Preguntó Hermione confundida.

-Sí - entonces la pelirroja había caído en cuenta que aún no le había dicho a la chica algo - ¡Cierto! No pude terminar de decírtelo en el taxi, mi hermano es quien vivirá con nosotros.

-¿Tienes un hermano?

-Tengo muchos en realidad, seis para ser exacta - respondió ella - Pero solo uno de ellos vivirá con nosotros, no te preocupes.

-Ginny - dijo Harry preocupado.

-¿Qué sucede? Tu cara es de terror.

-Es que… - Obviamente Harry trataba de decir algo pero no sabía como - él está acompañado ¿sabes a lo que me refiero?

De repente la expresión de Ginny cambió y se puso algo seria imaginando la compañía - Por favor no me digas que es quien creo que es.

Sin embargo, Harry no pudo terminar de hablar porque se escuchó como se habría una de las puertas del pasillo y alguien entraba a la sala. Se trataba de un chico alto, con fuertes brazos y cabello rojo, aunque, este no era del todo desconocido para Hermione, y era como si le hubiesen tirado un balde de agua fría en la cabeza cuando lo vio entrar a la sala.

-Ginny veo que ya llegaste - dijo él distraídamente - ¿Dónde guardaste los jabones? Necesito uno.

Ginny no respondió la pregunta del chico, simplemente se acercó rápidamente a él y lo tomó del brazo para ponerlo frente a la recién llegada y presentarlos como era debido, y aunque ni Harry ni Ginny se percataran tanto el pelirrojo como la castaña estaban sorprendidos al verse, y no hacían falta las presentaciones, ya que se conocían demasiado bien.

-Ron ella es Hermione Granger - dijo Ginny tendiendo la mano de su hermano - Nuestra nueva compañera de piso.

Él tomó su mano por cortesía y ambos sintieron como una descarga eléctrica, sin embargo, no prestaron atención a ello porque aún no salían del shock. Ginny volvió a hablar pero esta vez dirigiéndose a su amiga.

-Hermione él es mi hermano Ronald Weasley, pero todos le decimos Ron.

Ambos estrechaban sus manos automáticamente sintiendo como si sus corazones podrían salir disparados desde sus pechos en cualquier momento. Para disimular un poco fue Hermione quien decidió hablar.

-Es un placer conocerte Ron.

Él entendió de inmediato que lo mejor era hacer que ellos no se conocían en lo absoluto, y no le quedo de otra que seguir con el juego.

-Mucho gusto Hermione.

En definitiva, ahora todo se había puesto de cabeza para ambos.


N/A: Hola chicos!! Lamento no haber actualizado ayer, no tuve internet en todo el día así que podrán imaginar aquella tortura; además, pasé todo el día pensado en que los tuve con la intriga del capítulo pasado.

Sé que también deben querer matarme con este y deben tener muchas dudas al respecto pero les prometo que todo saldrá a su debido tiempo.

Espero que lo hayan disfrutado, nos leemos mañana. Un beso enorme!!;)