← Historia 189824 · de
Historia 189824 — capítulo 3
Me desperté sobresaltada, ¡¿qué hora era?! Miré el reloj de mi mesilla, marcaba las 7:45. ¡Me había quedado dormida! Había quedado con los chicos en diez minutos en la puerta del ministerio. ¡Por Merlín! ¿Cómo era posible que me hubiese quedado dormida? Rápidamente salté de la cama y corrí a la ducha, fue una ducha express dado que no duró ni 3 minutos, no tenía tiempo para lavarme el pelo y este tampoco estaba tan sucio. Me lo recogería en una coleta y ya está. Con un movimiento de varita me peiné y guardé las cosas en mi bolso mientras me iba vistiendo como podía. Miré el reloj de mi muñeca. ¡ERAN LAS 7:52! El tiempo pasaba demasiado deprisa, bajé corriendo las escaleras, me despedí de mis padres rápidamente, cogí una manzana de la encimera y me aparecí en el punto de encuentro. Menos mal que habíamos elegido un lugar casi desierto, donde pocas veces transitaban los muggles. Harry, Ginny y Ron ya estaban esperándome, no se dieron cuenta de que llegaba tarde (aunque enrealidad llegué exactamente a las 7:55) por lo que me sentí orgullosa de mi misma por mi rapidez y distribución de tiempo. Los saludé a todos con un beso y un abrazo y comenzamos nuestro camino hacia el Ministerio. -Sigo sin entender por qué hemos quedado para entrar por la puerta "muggle", podríamos haber utilizado la Red flu perfectamente- dijo Ron mientras bostezaba sin taparse la boca. Mientras íbamos caminando hacia la cabina telefónica comencé a comerme la manzana. La verdad es que tenía hambre. -Ya te lo he dicho Ron -dijo Ginny rodando los ojos, seguramente no era la primera vez que se lo decía. Ron era demasiado despistado, sobre todo si la que le hablaba era su hermana- seguramente estará lleno de gente allí abajo, y nos habría costado encontrar a Hermione, así es mucho más fácil. -Ah, cierto, tiene sentido- se encogió de hombros y los demás nos miramos conteniendo la risa. Siempre era divertido verlo cuando estaba recién despertando. -¿No estáis nerviosos? Tengo ganas de saber qué es lo que va a decir el Ministerio. La verdad es que quiero que esos hijos de p*** sufran y reciban su merecido- habló Ginny como si nada. Ron la secundó, ambos tenían personalidades bastante rencorosas. Harry simplemente se encogió de hombros. -Yo también espero que reciban su merecido Gin, pero aún así hay algunos que me dan un poco de pena- le contesté a mi amiga mientras caminábamos cogidas del brazo. -¿Así? ¿Pena por quién? -saltó Ron, al parecer no estaba tan ensimismado como parecía. -Mmm... No lo sé, quizás por los más jóvenes. Ya sabéis, nuestros amigos Slytherins -dije un poco cohibida por las miradas de mis amigos. No lo podía evitar, aunque esas personas se habían estado metiendo conmigo durante años, no podía evitar sentir compasión por ellos. -No estarás hablando enserio, ¿verdad? Por las barbas de Merlín Hermione, eres demasiado buena. Esas personas son basura y se merecen pasarse la vida en Azkaban, incluso el beso del dementor. -No te pases Ron- intervino por fin Harry- es cierto que no fueron muy simpáticos con nosotros pero de ahí a desearle el beso de un dementor... A mi tampoco me caen bien, pero entiendo a Herms. Ginny y Ron se miraron como "pobrecitos, son demasiado buenos". Seguimos con nuestro camino al Ministerio mientras comentábamos los posibles castigos que anunciarían. Algunos eran realmente morbosos (como torturarlos delante de todos y ver como se morían lentamente) y otros eran divertidos (como convertirlos en cucarachas y enterrarlos a todos en una caja). Entramos al Ministerio, tuvimos que apretarnos todos dentro de la cabina de teléfono muggle para poder bajar juntos. Pronto me embriagó la magia que se podía respirar. Siempre tenía ese sentimiento cuando pasaba de estar en el mundo muggle al mágico. Asombroso. Como ya habíamos previsto, el Ministerio estaba a foro completo. Apenas se dieron cuenta de nuestra presencia, los periodistas comenzaron a hacernos diversas preguntas a la vez que millones de flashes nos cegaban. Como pudimos, todos juntos agarrados de la mano, nos abrimos paso entre la multitud para poder llegar a nuestros sitios que se encontraban en primera fila. Mediante íbamos avanzando podíamos escuchar algunas preguntas a gritos como: «Señor Potter, por favor, díganos como fue vencer al señor Tenebroso», «¿Es cierto que tiene una relación sentimental con la hermana de su mejor amigo, Ginny Weasley?», «¿Dónde os escondisteis mientras Él estaba en el poder?» «Y, ¿Qué hicistéis durante ese tiempo?» «¿Durante cuánto tiempo estuvistéis planeando el golpe?» «¿La intención siempre fue hacerlo en Hogwarts? ¿Por qué?» Apesar de que todos ya habíamos respondido a todas esas preguntas, algunas mintiendo obviamente, la prensa no dejaba de repetirnos las mismas preguntas una y otra vez. Después de pasar la barrera que nos separaba de los periodistas pudimos respirar tranquilos. -Wow, esta vez fue más intenso- dijo Ron. -Es verdad, de normal no suelen agobiarnos tanto. Y juraría que hubo alguno se pasó de listo con la cercania- le secundó Ginny, y todos asentimos. -¿Creéis que acabará algún día? No quiero tener que acostumbrarme a esto- volvió de a decir Ron. -Quizás, con el tiempo -le dije. -Yo ha he pasado por esto, y creedme, aún nos quedan meses hasta que esto termine.- dijo Harry. Ya estábamos sentados y el Ministro estaba apunto de hablar. Todo el mundo estaba ya en su sitio y poco a poco la multitud comenzó a calmarse. Con un ágil movimiento de varita, Kingsley amplificó su voz para ser oído por todos. -Buenos días a todos y gracias por venir. Hoy hemos venido a tratar las siguientes sentencias impuestas para todos aquellos magos y brujas que apoyaron y ayudaron a Lord Voldemort en su segundo ascenso- los susurros comenzaron como siempre ocurría cuando alguien nombraba su nombre en voz alta- ¡Silencio! Bien, como todos saben, los juicios empezaron el día después de la Batalla de Hogwarts y terminaron ayer. En total son los 237 mortífagos apresados y 53 los que están en busca y captura, nuestros aurores hacen todo lo que pueden, y esperamos que pronto podamos capturar a todos ellos para que todo el mundo, tanto mágico como muggle, puedan estar en paz. Y sin más, comencemos con la lectura del acta. Por favor hagan pasar a los acusados. Se abrió una puerta y comenzaron a salir hombres encadenados entre sí por manos y tobillos, su expresión era como la de cualquiera que ha pasado una larga estancia en Azkaban, les acompañaban aurores por ambos lados y me pude fijar que las cadenas tenían un brillo particular, seguramente estaban encantadas. Después de que salieran todos los presos, comenzaron a salir exs Slytherins, ellos no estaban encadenados y muchos estaban en compañía de sus padres, como era el caso de Malfoy. Lo miré solo un segundo, pero fue el mismo segundo en el que él me miró, para luego dejar de hacerlo con desprecio. Me hervía la sangre de rabia.
- Dadas las sólidas pruebas, los siguientes mortífagos recibirán el beso del dementor: Atanasio Mulciber, Calisto Avery, Rabastan y Rodolphus Lestrange, Fenrir Greyback, Elvin Jugsos, Augustus Rookwood, Gautier Selwyn, Hubert Travers, Ludovic Bagman... -la lista de nombres de mortífagos que recibirían el beso del dementor era realmente larga. Después de casi dos minutos de lectura el ministro hizo una pausa, tanto los periodistas como los que estábamos sentados comenzaron a susurrar dado que había nombres de magos que no se habían dicho. Se podía sentir como la tensión iba subiendo de forma gradual. Los aurores se llevaron a los nombrados de la sala. » Debido a diferentes testimonios y por lagunas en sus pruebas esta es la lista de mortífagos y los años que pasarán en Azkaban: Alecto y Amycus Carrow, por torturar a alumnos de Hogwarts de entre 11 y 17 años y diferentes asesinatos, 46 años en Azkaban y cumplida esa condena, recibiréis beso del dementor ;Bartolo Crabbe, 33 años, Eleuterio Goyle, 33 años, Frédéric Nott, 25 años; Thorfinn Rowle, 40 años; Ibrahim Yaxle, 20 años; Marcus Zabini, 18 años y... Lucius Malfoy, 5 años.- Apenas terminó de hablar los murmullos comenzaron subiendo cada vez más el tono de voz. La gente estaba indignada con la sentencia y muchos magos se levantaron de sus asientos exigiendo a gritos explicaciones. -No puedo creer que ese malnacido de Malfoy solo pase 5 años en Azkaban, después de todo lo que ha hecho -dijo Ron con asco. -¡Silencio! ¡Por favor, calmense! -Gritó el Ministro, poco a poco la gente se calmó. Aunque si antes había tensión ahora se podría cortar con un cuchillo. - Por último, debido a su temprana edad y que no estaban en capacidad por actuar por si mismos dado a diferentes factores externos. Hemos decidido que los siguientes jóvenes serán privados de magia, quitándoles sus varitas durante 4 años, obligados a vivir entre muggles. Se les colocará un detector, y en caso de utilizar magia cumplirán condena de 2 años en Azkaban. Sus ingresos quedarán congelados y tanto a ellos como a sus familias se les confiscará el 35% de su patrimonio, repartido en partes iguales en bienes e inmuebles. Bien, ahora procederé a leer los nombres: Vincent Crabbe, Gregory Goyle, Theodore Nott, Blaise Zabini y Draco Malfoy... - Empezó a decir varios nombres de nuestros compañeros ex-slytherins. - Esto entrará en vigor a partir de mañana. Ahora, los nombrados, por favor, entreguen sus varitas.- Mientras los susodichos entregaban sus varitas a los agentes del ministro el público estaba callado. Nunca se había condenado a un mago sin magia, obligado a vivir como muggle durante una cantidad señalada de tiempo. Cuando expulsaban a los magos de las escuelas se les solía privar de magia para toda la vida, no por un periodo de tiempo. -¿Están de coña?¿Solo cuatro años sin magia? Se merecen por lo menos 10, o toda la vida. -Callate Ron, o te van a oir- le reprendió Ginny. -Que me oigan, así quizás se den cuenta de la estupidez que han hecho. Todas estos castigos son de chiste. Y como si todos se despertaran de la ensoñación, todas las brujas y magos se levantaron con varita en mano gritando sus protestas e indignaciones. La seguridad del ministerio no sabía que hacer para calmar a la gente. Yo me estaba empezando a agobiar, no quería que todo esto acabase en otra pelea. Y entre toda esta angustia sentía la mirada de alguien sobre mi. Y cual fue mi sorpresa al ver que era Malfoy el que me estaba mirando sin quitarme la vista de encima. Durante un segundo pude ver pena y arrepentimiento en su rostro, pero luego este se endureció. Lo miré fijamente a los ojos, esos ojos azules con los que había estado soñando durante algunas noches. A pesar de que quería mirarme con falsa frialdad, pude notar en su mirada dolor, y aunque él antes me había despreciado, fui incapaz de corresponderle de la misma manera, así que antes de apartarme de su mirada, le sonreí vagamente de una manera tranquilizadora. Poco a poco fueron despejando el Ministerio hasta que sólo quedamos unas 30 personas. Los chicos y yo estábamos comentando lo que acababa de pasar, y pudimos tranquilizar a Ron de su indignación. En eso estábamos cuando aparecieron los señores Weasley. -¿Va todo bien papá? Pareces un poco agobiado- le preguntó Ginny mientras acariciaba el brazo de su padre de forma reconfortadora. -A tu padre le acaba de decir el ministro que tiene dos semanas para enseñarles a tus compañeros slytherin todo lo que necesitan saber sobre el mundo mágico, además de que le ha encargado a su departamento la falsificación de documentos muggles como a que colegio fueron y todos esos detalles- dijo Molly bastante indignada.- No sólo hemos tenido que soportar el desdén de sus familias durante años, no, además ahora vuestro padre tiene que pasar tiempo con esas personas desagradables, como si no tuviéramos suficiente con lo nuestro. -Espera- dijo Ron indignado- ¿tienes que soportar a esa gentuza durante dos semanas y además ayudarles a integrarse entre los muggles? Deberían soltarlos como a perros y que se busquen ellos solos la vida. Además, ¿que pasa con tus semanas de descanso, papá? -Me las han retrasado un mes, y tranquilos hijos, podré apañarmelas dos semanas a cargo de esos chiquillos, así quizás no salgan como sus padres. Merlín nos libre. Estábamos todos debatiendo sobre ese tema, como siempre Harry y yo tuvimos que calmar un poco a la familia Weasley, al menos al señor Weasley le iban a ascender a un cargo más importante, añadiendo un aumento de sueldo. Pero aún así, a la señora Weasley le parecía poco en contraste con el sacrificio que iba a realizar su marido, después de que se tranquilizaran decidieron irse a la Madriguera puesto que aún tenían muchas cosas que hacer. Cuando nos disponíamos a irnos nosotros vimos como Narcisa Malfoy se nos acercaba para impedirnos el paso, sobre todo a Harry. -Harry, espera por favor, me gustaría hablar contigo. Sé que nuestra relación en el pasado no ha sido de las mejores -dijo soltando una risita nerviosa- pero te quería dar las gracias. Sé que si no te hubieras puesto de nuestra parte, Draco estaría en Azkaban, y por eso te estaré eternamente agradecida- dijo a la vez que le cogía las manos a Harry de forma cariñosa y con lágrimas en los ojos. Aunque no lloró. - Toma, quiero que tengas esto, en agradecimiento -puso en las manos de Harry una caja roja. -No hace falta que me regale nada señora Malfoy, no puedo aceptar esto, lo siento - respondió Harry obviamente incómodo. -Oh, pero debes aceptarlo, no tiene ningún valor para mi. Verás, me ha llevado un tiempo encontrarlo y algunos que otros contactos pero he hallado algunas de las pertenencias de tus padres. Tengo entendido que tú no posees nada de ellos, y que querrías tenerlos.- sonrió a Harry por última vez y se fue. Seguido de ella vino Draco y agradecerle a Harry de una manera algo torpe, era obvio que no estaba cómodo con la situación. Harry, aún en shock y sosteniendo la caja como si se fuese a romper en cualquier momento solo asintió con la cabeza y lo miró como "ya sabes lo que tienes que hacer". Yo miraba la situación como anonadada, y cuando Malfoy comenzó a acercarse a mi lentamente mi corazón comenzó a latir tan rápido que tenía miedo de que se me saliera del pecho, o peor, que alguien lo escuchase. -Esto... Granger...yo...eh... -¿estaba titubeante? No salía de mi asombro, Malfoy evitaba mi miraba y se rascaba la cabeza y el brazo nervioso, hasta que fijó sus ojos en mí intensamente -Harry me ha dicho que si no hubiese sido por ti quizás no hubiera testificado en nuestro favor. Gracias. Sobre todo porque no tenías que hacerlo, y también quería disculparme por mi conducta en el pasado... Bueno, ya nos veremos Granger...-eso último lo dijo arrastrando un poco las palabras. Yo seguía flipando, y cuando miré a mis amigos me dí cuenta de que ellos también estaban alucinando. Hasta que un "Avada Kedavra" nos sacó a todos del ensimismamiento. Gritos se comenzaron a escuchar y los aurores pronto neutralizaron al autor de aquel maleficio. Todos corrimos hasta donde estaba el sospechoso y cuando nos acercamos lo suficiente pude ver quien era la persona que estaba en el suelo. Iba vestido con un impecable traje negro, el bastón reposaba a su lado y el largo pelo gris despeinado. Al parecer el hombre autor de aquel crimen (del que luego se supo que tenía dos hijas que fallecieron en la Guerra) en un arrebato de cólera había asesinado a Lucius Malfoy.
˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜¡Hola! ♥Espero que os haya gustado este capítulo y como siempre siento mucho haber tardado tanto en actualizar, pero no os preocupéis porque ya he empezado a escribir el siguiente así que espero publicarlo pronto.¿Qué opináis de las medidas que ha tomado el Ministerio? ¿Qué habríais hecho vosotros?Respecto a que los exs Slytherins vivirán ahora como muggles ¿Qué trabajo os haría gracia que tuviesen? ¡Dejadme vuestras opiniones en los comentarios! :)))) Gracias a todos aquellos que me leéis, comentáis y me añadis a favoritos. ¡Soís lo mejor! ;)¡Nos leemos pronto mis amores!