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Harry Potter y el pergamino milenario — capítulo 5

Fred II, Lorcan y Lyssander se dirigían a paso tranquilo hacia el gran comedor hablando animadamente sobre lo que lograrían cambiar con aquello.

—¿Cuánto tardaremos en utilizar el pergamino milenario? — Pregunto Lorcan curiosamente.

—No lo sé. Scorpius dice que aún no es momento — Contesto Lyssander con tono calmado.

—Sigo sin entender porque debemos esperar tanto. Algo debió cambiar ya ¿No? Es decir, han leído ¿10? Sí…Bueno varios capítulos. —Fred II rondo los ojos.

—Oye ¿Qué se supone que haremos para que no salgan? — Lyssander miraba a Fred II con los brazos cruzados.

—Improvisaremos — Dijo divertido el chico.

—Es nuestra especialidad — Lo apoyo Lorcan con el mismo tono.

Una vez frente al gran comedor acomodaron sus capas cubriendo sus cabezas con las capuchas y ocultando lo mejor posible sus rostros.

Abrieron las puertas de golpe y entraron a paso calmado cerrando la puerta tras de sí. Se dirigieron hasta el frente y saludaron con un asentimiento de cabeza a la mesa de los profesores, ellos les contestaron de la misma forma.

Fred II aclaro su garganta.

— ¡Buenas tardes a todos! — Hablo con voz ceremonial — Les diría mi nombre, pero no puedo así que me apegare a lo que he venido a hacer simplemente diciendo que pueden llamarme Salsum. Con el permiso del Director Dumbledore estamos vigilándolos las veinticuatro horas del día. — Un murmullo general se hizo escuchar. — Bueno, bueno. Sé que les sorprende y pensaran que no somos capaces de ver y oír las conversaciones de todos, pero… Somos muchos ¿Saben? Y realmente si es posible — El chico rio divertido.

—Hemos notado que algunas personas tienen pensamientos que no siguen nuestra norma de no salir del lugar — Los ojos de Lorcan viajaron hasta Harry, Ron y Hermione. —  Por cierto, pueden llamarme Minus — Continúo diciendo.

—Así que tomaremos la acción correspondiente. — Fred II continuo e introdujo dentro del bolsillo de su túnica una de sus manos, de aquel bolsillo extrajo un pequeño bolso de cuero donde parecía que no entraría ni siquiera un juego de plumas y un tintero. — Minus… — Dijo dirigiéndose a su acompañante. Esté se acercó y abrió el bolso, juntos introdujeron la mitad de sus brazos en aquel diminuto bolso extrayendo una gran caja con un notorio logo que decía "Sortilegios Weasley"

—Hermano ¿Haces el honor? — Lorcan dirigió su mirada a Lyssander, el chico saco la varita de su bolsillo y apunto a la caja.

—Aguarda, aguarda. Deja que explique lo que va a suceder y tenemos que darnos prisa antes de que Ted se dio cuenta de lo que haremos. — Aquello último lo dijo en voz baja. — ¡Bien! — Esta vez grito — Esto que tenemos aquí será encendido y aquellos que tengan intenciones reales de escapar del gran comedor serán detenidos y se los advierto, no será bonito. Así que aún tienen la oportunidad de cambiar su mente. Los invito a hacerlo de inmediato. — Fred II sonrió maliciosamente.

—¿Ya? — Pregunto Lyssander mirándolo divertido.

—Sí — Le dijo divertido Lorcan. De la varita de Lyssander salieron chispas rojas que encendieron una pequeña mecha. Aquella se fue consumiendo hasta tocar la caja la cual exploto ruidosamente y por ella, salieron dieciséis dragones de brillantes colores, parecían estar hechos de fuego. Catorce de esos dieciséis dragones se dirigieron directamente a una persona envolviéndolos en lo que parecían ser llamadas produciendo una gran revolución en el gran comedor. Los apresados por las llamadas de aquellos catorce dragones fueron Lucius Malfoy, Draco y Blaise Zabini, Cornelius Fudge y Severus Snape, los gemelos Weasley, Cho Chang, Sirius Black, Ginny Weasley, Zacharias Smith, y por supuesto, el trío de oro.

—¡Vaya! ¡Dos personas se han arrepentido! — Comentó eufórico Fred II al notar que dos dragones merodeaban por el gran comedor.

—¿¡No se lastimarán!? — Pregunto alterada Madame Pomfrey poniéndose de pie.

—No, no. — Contesto tranquilamente Lorcan — Son como logas, solo los apretaran un poco cada vez que sus deseos de escapar se hagan más fuertes y simplemente los liberaran cuando desistan de la idea. — Explico sonriendo ampliamente — Un invento magnifico.

—Si el ansia de escapar vuelve, el dragón volverá. — Lyssander siguió informando — Solo nosotros podremos deshacernos de ellos finalmente, así que no intenten nada extraño.

—Sin nada más que hacer…— Comenzó diciendo Lorcan.

—¡Nos vamos! — Exclamo Fred II dando un brinco hacia el frente para comenzar a caminar hacia la puerta. Paso justo frente a la mesa de Gryffindor observando divertido a los apresados. — Lo siento, papá — Dijo con tono divertido al pasar frente a los gemelos Weasley.

—¡Salsum! — Grito Lyssander empujando un poco al chico.

—Vaya… Lo siento, lo olvide. — Murmuro Fred II al tiempo que salían del gran comedor.

—¿¡Padre!? — Farfullaron los gemelos — ¡Es tú hijo! — Gritaron ambos moviéndose para intentar golpearse.

Lorcan, Lyssander y Fred II se apresuraron en llegar a la sala de menesteres donde los esperaban el resto de los chicos, algunos con semblantes serios y un tanto enojados como Ted, Victorie, Rose y Lucy; y otros tantos con grandes sonrisas de diversión.

—¡Eso fue genial! — James Sirius se acercó a los chicos chocando sus manos divertido — ¡Se han pasado! Presentarse como Salsum y Minus, eso ha estado genial.

—A que sí, Noctis — Rio Fred II dirigiéndose a James Sirius. — Tú no dirás nada ¿Yowl? — La mirada del chico se dirigió a Frank el cual mantenía sus ojos serios.

—Eso ha sido tonto. Has hecho que tú padre y su gemelo discutan. — Frank negó con la cabeza.

—Eso ha sido un pequeño error. ¡Pero no me han visto el rostro! Y no saben de quien soy hijo realmente — Sonrió el chico.

—Scorpius… — Ted miro al chico con seriedad.

—Aun no, Teddy — El rubio sostenía en su mano derecha un pergamino amarillento, se notaba que era viejo. — Aun no descubro el hechizo correcto. — El mayor asintió.

—Bien, sigue trabajando en ello con Albus — Los chicos asintieron.

—Si tan solo Diva estuviera aquí… — Murmuro Albus bajando la mirada.

—Ella sabía cómo hacerlo, estoy seguro — Scorpius dio unas palmadas en la espalda de Albus — Lo que quiere decir que lo descubriremos también. — Los ojos grises del chico se dirigieron a la pelirroja a su lado — Rose ¿Te importa ayudarnos?

—Bien, mientras más rápido podamos usar el pergamino milenario será mejor. Los ayudare — La chica soltó un largo suspiro. Los tres adolescentes se dirigieron a una esquina de la sala colocando el pergamino en el suelo y comenzando a discutir cosas lejos de los oídos del resto.

—¿No crees que es un trabajo muy pesado para chicos tan jóvenes? — Pregunto Victorie un poco preocupada. — Es algo que necesitamos con urgencia…

—Ellos lo lograran. Tienen un fuerte incentivo. — Ted la miro por un segundo antes de dirigir de nuevo su mirada a los tres jóvenes.