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Vuelta a casa — capítulo 4

Rose Weasley no estaba disfrutando en absoluto del cumpleaños de su primo.

 De hecho lo estaba pasando bastante mal. Desde luego antes de llegar ya sabía que iba a pasar un mal rato.

Su primo James los había invitado a ella y a Hugo a merendar, y después saldría con sus amigos por la noche ( solo hasta las 12 como había prometido a su madre), pero los amigos de James también se habían quedado a merendar. Eran más de veinte. Rose odiaba estar con tantas personas a la vez, y más si eran prácticamente desconocidos, y más si eran mayores que ella, y más si eran tan guapos, y  sobre todo más si...

-¿Un trozo de tarta cariño?- le preguntó su tía Ginny con una dulce sonrisa.

-Eh vale, uno de chocolate- le pidió Rose interrumpiendo momentáneamente sus pensamientos.

La tarta estaba realmente buena, al menos algo bueno tenía que tener aquella fiesta de la que estaba deseando marcharse. Ya falta poco, en cuanto papá recoja a mamá de la estación vendrán para aquí.

Todos se encontraban sentados a lo largo de una gran mesa circular muy ancha, que sus tíos habían colocado en el jardín. James y su hermano, Albus, hablaban con sus amigos de quidditch y contaban diversas anécdotas del instituto; su hermano Hugo pronto se había unido a la discusión , y ahora lo veía reírse a carcajadas por algo que había dicho un chico rubio y pecoso.

Su prima Lilytambién hablaba con las chicas del grupo de amigos de sus hermanos, y de vez en cuando participaba en la conversación con los chicos.

¿ cómo demonios lo hará para caerle a todo el mundo tan simpática? Hasta Lily le cae mejor a los demás que yo, y eso que es más pequeña .En realidad la pregunta es   ¿ por qué soy tan rara que no me atrevo a hablar con los demás? Soy un bicho raro...

Todos estaban tan enfrascados en las conversaciones que se fueron olvidando un poco de ella,  mejor así no tengo que hablar con nadie, y así nadie se dará cuenta de lo rarita que soy.

Rose se intentó concentrar en saborear su trozo de tarta y en comérselo lo más lentamente que podía.

-Rose, tu madre está al teléfono- llamó su tía desde la cocina.

-¡ voy!- respondió Rose levantándose rápidamente de la silla.

Su tía la esperaba sujetando el teléfono en una mano.

-Toma cariño- Ginny le entregó el teléfono y se volvió hacia una escalera que había puesto en medio de la cocina, parecía que estaba cambiando una bombilla.

-¿Mamá?- dijo Rose sin poder contener su alegría.

-Hola cariño he llegado hace un ratito, voy a deshacer el equipaje y os recogemos que tu primo querrá salir con sus amigos en un rato...

-¿No puedes venir por nosotros antes de deshacer el equipaje?- preguntó Rose con ansiedad.

-¿ Tan mala está la tarta?- preguntó Hermione riendo- oh vaya creo que tu padre me está pegando este sentido del humor tan suyo. Rose acabaré de deshacer la maleta en 10 minutos.

-Pero hay 15 minutos hasta llegar aquí, tardareis casi ¡media hora!.

-Son 25 minutos, cariño no tardaremos, pásalo bien con los primos.

-Puf lo que tu digas mamá, hasta luego-- dijo Rose con voz lastimera.

-Hasta luego cariño.