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Vuelta a casa — capítulo 7
Ron y Hermione ya volvían de casa de Harry y Ginny de nuevo, sus hijos le habían pedido permiso para salir con sus primos y los amigos de estos, y ellos se lo habían concedido, además Harry y Ginny los habían convencido para que los dejaran quedarse a dormir también.
-Bueno hemos hecho un viaje para nada- dijo Ron un poco mosqueado, había pasado la mañana limpiando la cocina y el salón y luego se había ofrecido para conducir hasta casa de los Potter; estaba un poco cansado.
-Oh vamos Ron , ¿ qué te parece si paramos a cenar en algún sitio?
-Si es lo que quieres...
-Venga será divertido.
-¿ y si mejor cenamos en casa e intento preparar de nuevo la empanada?- dijo Ron que no tenía ganas de volver a parar el coche.
-¿ eso que habías intentado hacer era una empanada? ¿ la receta de empanada de tu madre?- preguntó Hermione perpleja.
-Bueno tampoco es para sorprenderse tanto- respondió Ron aún más cabreado.
Ya estaban metiendo el coche en el garaje.
-Te ayudaré a hacerla- se ofreció Hermione.
-No hace falta- masculló Ron
-Da igual así aprendo yo también- zanjó Hermione.
Llegaron a la cocina y empezaron a preparar todo lo que iban a necesitar.
-Bien Ron , primero hay que hacer la masa- leyó Hermione en la receta- Vamos hecha la harina, ey abre más el paquete así vas a tardar un año.
Ron aún mosqueado abrió el paquete con demasiada fuerza y una espesa humareda blanca se elevó hacía arriba, llenándole toda la cara de harina.
Hermione se empezó a reír a carcajada limpia, pero cuando vio que Ron parecía aún mas disgustado, controló su risa y se acercó.
-Oh vamos Ron no te pongas así, eso le pasa a cualquiera, vamos no te enfades.
Con suavidad pasó las yemas de los dedos por los labios de Ron retirando la fina capa de harina que los cubrían. Y lo besó dulcemente.
-Mmm, sabes a croqueta- dijo Hermione burlonamente.
-venga Hermione déjate de tonterías que no vamos a acabar nunca la cena- dijo Ron.
Pero Hermione notó que ya no seguí enfadado, es más percibió un ligero fulgro rojo en la punta de sus orejas.
La masa de la empanada seguía avanzando a buen ritmo, Hermione se ofreció para amasarla.
Empezó a alisarla y estirarla con las manos, mientras Ron observaba el procedimiento a su espalda.
Hermione parloteaba animadamente sobre su viaje y las curiosidades del mundo muggle, y...
De repente notó las manos de Ron sobre las suyas, su aliento en la nuca, y su cuerpo pegado a su espalda.
-Vamos sigue- le susurró Ron.
Hermione se dio cuenta de que había parado de amasar, y volvió hacerlo ahora a la vez que Ron, los dos juntos. Alisar, estirar.
Hermione volvió a su animada charla como si no pasara nada. Alisar, estirar, pero la segunda vez que estiraron la masa, Ron tuvo que pegar mucho más su cuerpo al de Hermione para poder llegar tan lejos, Hermione ya no pudo seguir hablando.
Al cabo de unos minutos que parecieron interminables, acabaron de amasar la masa, y los dos se retiraron , con las caras tan rojas como el tomate que echaba ahora Hermione al relleno.
Una vez acabada Hermione la metió en el horno. Pero en cuanto cerró el horno, Ron volvía a estar detrás de ella, besándole el cuello con suavidad, Hermione le correspondió con caricias, y Ron la cogió en brazos y la llevó al sofá del salón.
La empanada se quemó.
Pidieron una pizza y alquilaron una película para ver juntos como en sus tiempos de adolescentes.