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Sobre Quidditch, amor y amistad — capítulo 1

Su cuarto año en el prestigioso Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería había significado mucho, o tal vez todo, para Albus Severus Potter y Scorpius Malfoy. Su amistad se había sellado para siempre y todo lo ocurrido luego de atrapar a la falsa Delphi Diggory, Augury, la hija de Voldemort, parecía ir viento en popa para los dos jóvenes, sus familias y el mundo mágico. A pesar de que no se habían vuelto lo que se dice populares, al menos los magos y brujas habían dejado de mirar al pequeño Malfoy con tan malos ojos. Ya no había forma de que se especulara acerca de su origen; la verdadera hija del señor tenebroso había sido capturada y encarcelada en Azkaban. Además, luego de mucha práctica y estudio, logró desenvolverse muy bien con la escoba y la ‎Quaffle. Estaba ansioso por probarse en Quidditch al siguiente año. Albus mejoró la relación con su padre y consigo mismo. Dejó de sentirse "el hijo fracasado del grandioso y salvador Harry Potter, el niño que sobrevivió". Además de que volvió a ser gran amigo de Rose, su prima. Su amistad no se comparaba en absoluto con la que tenía con Scorpius, pero era bueno que se haya disipado la tensión que existía entre ellos y que fingían no tener frente a los adultos. Era estupendo tener a alguien más con quien reír y charlar cada tanto. "Una visión femenina es necesario. Y no es que lo diga yo, se ve en los hechos. ¿Acaso no aprendiste de nuestros padres?", había dicho Rose. Pero el verano llegó y significó cambios inesperados. No es que James haya dejado de fastidiarlo o que Lily hubiera dejado su gusto por las alas. No, nada de eso.  El ser un Weasley hace de tus vacaciones muy activas. Pasas una temporada en Rumania, otra en La Madriguera y así hasta pasar por todos los Weasley antes de tener la cena familiar. Lo que te deja poco o nada de tiempo para visitar a tu amigo. Claro que, no importa dónde estuvieras y qué tanto te movieras, el correo por lechuza siempre llega, pero tanto Albus como Scorpius detestaban las cartas. Nunca sabían qué escribir, o mejor dicho, cómo escribirlas. Así que, como años anteriores, poco sabrían del otro en vacaciones. Simplemente esperarían a reunirse en la estación de King's Cross para volver juntos como siempre a Hogwarts. Pero su quinto año no sería nada parecido a los anteriores. 

Entre hechizos y pociones, pasillos y clases, capas y varitas, Quidditch y libros; entre grandes secretos, vivirán grandes momentos y peleas, que los llevarán a descubrir el amor y redescubrir el valor de la amistad. Porque aunque sean magos y brujas, no dejan de ser adolescentes.