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La cueva girls — capítulo 2
La directora nos instaló en nuestra habitación de antes que se había vuelto como un museo con cosas que dejamos premios de espías fotos nuestras, como si fuéramos importantes. Ya que, al parecer, éramos de las mejores espías que habían sido de esa universidad. La gente venía a nuestra puerta mientras buscábamos pistas a pedirnos consejos y autógrafos, se nos hacia un poquito extraño.
Habíamos estado investigando mucho y habíamos descubierto lo que quería hacer, quería poder controlar todas las mentes de los mejores espías, su plan era muy sencillo: Arruinar las universidades en las que habían estudiado los mejores espías del mundo, para que ellos fueran a ayudarles (como tontas le habíamos seguido el juego), siguiente que creyeran que la culpa era de la universidad y que se unieran a la suya, y por último llevarlos hasta una máquina que les controlaría las mentes, un día al que le llamamos el día final. A nosotras se nos ocurrió un plan que puede parecer estúpido, seguirle el juego. Así como lo digo parece que vamos a hacer eso y dejar que nos controle las mentes pero eso es justo lo contrario a lo que vamos hacer, el va a creer que vamos a hacer eso mientras que nosotras simplemente nos vamos a infiltrar para averiguar cómo pararlo y pararlo desde dentro, el único problema es que la primera en infiltrarse era yo y después las demás, ese no era exactamente el problema, el problema era que llevan uniforme y odio los uniformes así que al principio me negué rotundamente, pero luego acepté, la verdad no se como me convencieron. El plan nuestro también era sencillo, yo entro le digo que me he dado cuenta que el mejor sitio en el que podría estar era esa universidad, después vendrían las demás pidiéndome perdón y diciendo que se habían dado cuenta de que la USE era la culpable. Iríamos investigando hasta que supiéramos destruir el arma y destruirla, sencillisimo.
Teníamos que hacer que viera discusiones falsas, así que eso hicimos. De vez en cuando yo salía gritando y alguna vez que otra Helena conmigo ya que era la siguiente que se iba a infiltrar. Al final decidimos que nos infiltraríamos la dos a la vez por si en algún momento necesitábamos refuerzos.
El día que lo hicimos estábamos discutiendo en la entrada dentro de la universidad y salimos las dos enfadadas de ahí gritándoles cosas como: ''Debería daros vergüenza'' ''Vosotros sois los malos y estaríamos mucho mejor en la otra universidad'' ''nos vamos a ir a la otra porque seguro que es mucho mejor''
Salimos corriendo en dirección a la rival y E (llamémoslo así) vino hacia nosotras para decirnos:
-Chicas no he podido evitar escuchar vuestra conversación y me gustaría deciros que las puertas de la ESU siempre están abiertas para vosotras.
-Sabe que, igual tiene razón y deberíamos venir aquí.
-Si, tienes razón Helena, volvemos a por nuestras cosas y venimos.
-Muy bien, aquí os espero.
Fuimos a la USE y cogimos todas nuestras cosas en dos maletas (maleta por cada una), nos pusimos los uniformes y fuimos. Cuando llegamos E nos estaba esperando en la entrada y se sorprendió un poco al vernos con los uniformes puestos, nosotras le explicamos que nos lo estábamos planteando desde hace tiempo así que ya teníamos los uniformes comprados:
-Pero chicas, las profesoras no llevan esos uniformes, llevan otros.
-¿Pro profesoras?-Dije empezándome a agobiar. -Pues si, siento la confusión.
-Tra-tranquilo.
-No será un problema, no?
-No, no será un problema.-Dijo Helena para que no sospechara.
-Lo único que creemos que somos jóvenes para ser profesoras.
-Ya se que sois justo con 18 años, pero sois unas grandes espías y nos serviríais de mucho.
-Tranquilo, podremos con ello.-Dijo Helena dando por zanjada esa conversación.
E nos invitó a entrar, de pronto Helena se nos abrió la boca al unísono y nuestros ojos se pusieron como platos.Todo era blanco, parecía un hospital solo que le faltaban los enfermos y los médicos, pero todos andaban a la vez, no se miraban sino que miraban al infinito era como si no les importara quien estuviera a su lado. E nos llevó hasta las instalaciones de los profesores donde compartiríamos habitación Helena y yo, ahí nos entregó dos uniformes de profesores que nos deberían quedar bien y nos dijo que las comidas eran a unas horas muy estrictas y las clases también y nos dio un horario de nuestras clases. Nos fijamos en que teníamos clase a las ocho de la mañana como cuando íbamos al instituto, no nos podíamos creer que nos tuviéramos que volver a tener que levantar a las siete de la mañana otra vez. Todos los días teníamos clase a esa hora y luego lo único que teníamos era sesión de profesores espías profesionales, que no sabíamos que era pero no sonaba muy bien. Al día siguiente nos despertamos a las siete de la mañana como ya habíamos previsto nos pusimos los uniformes que como E había previsto nos quedaban a la perfección y fuimos al desayuno de las 7:30 y la verdad me decepcionó un poco ya que que fuera una universidad malvada no significaba que la comida tuviera que ser mala también, pero lo era. De primero teníamos un cuenco de leche sola (cosa que odio con toda mi alma)que estaba pastosa y de segundo un plátano pringoso (cosa que me gusta menos). Después nos dirigimos a nuestra, no habíamos preparado nada y encima yo tenía pánico a hablar con gente que me resultara completamente extraña y más si era en un colegio (ya que soy tímida y no se hacer amigos) Empezamos presentándonos y diciendo que esperábamos que se portaran bien. Nadie respondió ni hizo ningún gesto simplemente se quedaban mirándonos como si nada, en su pupitre. La verdad es que las clases no parecían de universidad sino las típicas de colegio, un par de pupitres separados unos de otros. Después se nos ocurrió ir contando cosas que nos fueron útiles en algunas de nuestras misiones y así nos pondríamos al día con ellas también entre nosotras. Primero empezó Helena ya que me vio un poco agobiada. Contó unos trucos del equilibrio de los reflejos a la hora de protegerse de en una lucha, luego me tocó a mi. Yo cada vez estaba más nerviosa, no estaba segura de que contar ni de decir algo ya que con los grandes trucos que les había dado Helena se habían quedado exactamente iguales que antes. Al final decidí contar lo que pasó en el Big Ben, les conté que siempre que estés a punto de caer por una altura de gran tamaño y el otro te tira estando justo encima el truco está en ponerle la zancadilla para que una de sus piernas resbale, cogerle pelear un poco y tirarle a él del precipicio. Nadie hizo nada y nos extrañó a las dos ya que ni se habían inmutado, era como si no estuvieran aquí.Pero no teníamos tiempo de pensar en eso, ya que nada más acabar la clase nos quedamos en el aula ya que en el horario ponía que era ahí la primera sesión, nos sentamos en unos pupitres uno al lado del otro de la primera línea como indicaba el folleto y esperamos a que algo sucediera. En los primeros minutos no sucedió nada, pero de repente, apareció Iker, no estaba dentro de sí, como los demás de la escuela, pero no comprendía qué le pasaba. Nada más verle me levanté y me acerqué hacia él:
-Iker, ¿estás bien?
En vez de responderme, optó por cogerme de la chaqueta del uniforme y hacerme andar hasta mi sitio y me sentó, no estaba entendiendo que pasaba:
-Iker, ¿qué te ocurre? ¿me estás asustando?
Tampoco respondió esta vez, lo único que hizo fue poner la pantalla de proyección, altavoces, y ha nosotras unos auriculares por si intentábamos quitarnos para que lo escucháramos de todas maneras. Lo que oímos fue horrible, espantoso y aún no sé cómo pudo pasar, como pudimos oír eso.
No quiero hablar de eso, ninguna de nosotras quiere, pero debéis saberlo. Lo que oímos, fueron, los… gritos de nuestros amigos, como si estuvieran sufriendo, pero no podía ser estaban a salvo, lo sabíamos. De fondo estaban los gritos y más alto era una voz monótona diciendo no debéis hablar con vuestros amigos si lo hacéis pagaran ellos y vosotros. Eso se repetía una y otra vez, yo no lo podía soportar.Me quité los cascos y los de Helena se los quité de un manotazo ya que estaba llorando sin hacer ningún gesto quedándose solo quieta mientras algunas lágrimas caían sobre su rostro. Los cogí y los tiré al suelo de un manotazo, pero estaba en los altavoces, no podía soportarlo, me hice una bolita en la silla y me tapé los oídos con las manos mientras lagrimones feos y grandes que no se podían comparar con las lágrimas perfiladas de Helena, caían sobre mis mejillas y me mojaban toda la cara. En una de las veces para demostrarnos que ellos sufrirían Iker cogió un cuchillo que había traído y se cortó las venas. Yo corrí a pararle,forcejeé con él por el cuchillo, pero él era mucho más fuerte y me tiró al suelo y terminó de cortarse. Me levanté lo más rápido que pude me quité el lazo azul que tenía el uniforme y se lo puse a través de su muñeca, se lo apreté con toda la fuerza que pude. Helena se levantó, se dio cuenta de lo que ocurría y ella también se quitó su pañuelo para ponérselo, peor cuando me lo estaba dando para que los colocase le tiró al suelo de un golpe, yo que ya había puesto el segundo pañuelo corrí hacia ella para ver si estaba bien, me dijo que sí y le ayudé a levantarse:
-¿Por qué has hecho eso?-Le dije alterada.
Nos hizo volver a sentarnos y un rato después nos golpeó a las dos a mi en la tripa y a Helena le dejó un ojo morado, intentamos pararle, pero era muchísimo más fuerte que nosotras y siguió.
Al final de un rato al fin pasaron las dos horas terroríficas que tuvimos que soportar. Iker nos metió a nuestra habitación de un empujón y cerró la puerta de un portazo, supusimos que se había ido.
Nos ayudamos a levantar la una a la otra hasta llegar a las camas. Helena tenía el ojo morado e hinchado y un esguince de tobillo por uno de los empujones de Iker. Yo no podía ponerme recta y estuve vomitando un par de horas por los golpes en el estómago que me había estado dando, aparte de tener el brazo roto ya que Iker me lo había roto al haber intentado escapar con Helena una de las veces.
Estuvimos el resto del día en la cama tumbadas, ni siquiera fuimos a comer, pero en mitad de la tarde se nos ocurrió advertirles. Así que cogimos el móvil y llamamos a Ainara:
-Hola chicas
-Ho-Hola Ainara.-Dije tartamudeando ya que me había llevado también un golpe en la garganta y no podía hablar bien.
-¿Qué pasa?
-I-Iker…
-Le pasa algo, nos ha hecho daño, en una hora muy extraña, ha venido y ha estado las dos horas pegándonos mientras oíamos vuestros grito…-Dijo Helena para que no tuviera que hablar y en el final llorando.
-¿Cómo que nuestros gritos?
-Si y por encima había una voz que decía que si hablábamos con vosotras lo lamentareis todos y para demostrarlo Iker se ha cortado las venas aunque por suerte se lo hemos curado y a nosotras nos ha estado pegando.
-Pero, eso no puede ser
-¿Por-Por qué no?
-Porqué nosotros estamos perfectamente, si es cierto que a Iker no le vemos desde ayer, pero a nosotros no nos ha pasado nada.
-Chicas, no podéis venir a aquí. No os infiltréis, nosotras nos encargamos.
-Ni de broma, no os pensamos dejar ahí solas.
-No pasa nada de verdad
-No nos lo podéis impedir.
-Pero, no queremos que os pase esto.
-Y no lo vamos a permitir que nos pase ni a nosotras ni a vosotras.
-No por favor, no vengáis es horrible de verdad.
-Ya está decidido, ahora vamos a ir Irene y yo, Alba se quedará aquí por si acaso, y además así está a salvo.
-N-no, de-de verdad ee-s ho-horribl-le, y-yo no pu-puedo hab-blar por e-ello
-Sabemos cuidarnos.
-Pero venir a visitarnos cuando lleguéis y así nos veis.
-De acuerdo le preguntaremos qué habitación es.
-Vale, Adiós.
-Ad-Adiós.
-Adiós, nos vemos en un rato.
Ainara e Irene fueron donde E y le explicaron que se habían dado cuenta de que teníamos razón y la USE eran los malos así que se querían unir también a la universidad. E sin dudarlo les llevó a la habitación de al lado nuestra y les dio sus uniformes y sus horarios que eran a la vez que los nuestros. Le preguntaron cuál era nuestra habitación y él les dijo que era información confidencial así que no sabían que estaban en la habitación de al lado nuestra. Nos llamaron y al final descubrimos que estábamos al lado. A la noche cuando ya nos íbamos cada una a nuestra habitación, Helena y yo a descansar para que se nos curara todo, de pronto, oímos que en el pasillo estaba E hablando con Alba. No sabíamos qué estaba haciendo aquí así que manteniendo nuestro personaje nos asomamos como si nos hubieran despertado y dijimos:
-Hola…-Dijo Helena haciéndose la dormida y enfadada con Alba por nuestro personaje.
-Hola chicas, Alba también ha decidido venirse aunque yo no la había visto discutir.
-Bueno eso es porque Alba prefería no participar pero defendió un par de veces a la USE, ¿qué haces aquí?
-Bueno, sigo sin estar de ningún lado pero no soporto estar ahí sin vosotras y que todo el mundo me esté mirando.
-¿Y dónde dormirás?
-Pues yo había pensado que podía dormir con vosotras.
-Por supuesto podemos juntar las dos camas y convertirla en una para tres.
-Pasa, nosotras nos encargamos de enseñárselo todo, gracias.
La hicimos pasar y cerramos la puerta de un portazo:
-¿Qué haces aquí?-Dijo Helena ya que yo seguía sin poder hablar
-Vengo a avisaros, Iker sigue sin aparecer y ahora a desaparecido también Isaac.
-¿Qué? Como se lo digamos a Ainara le da algo
-Lo sé, pero se lo debemos decir.
-Vale, mañana se lo diremos, pero nos podrías haber llamado para contárnoslo. ¿Qué pasa de verdad?
-Bueno… La directora se está comportando muy extraña y además…
-T-te preoc-cupabas po-or nosot-tras.
-Si… no podía pensar en el hecho de estar siendo inútil mientras vosotras sufríais.
-Pero así no conseguimos nada Alba.
Helena se apoyó en ella para llegar a las camas y yo fui juntando la mía como podía. Y nos fuimos a dormir…