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Maldito hurón — capítulo 20

Rose cierra la puerta tras si, mirando curiosa a Scorpius, quien al parecer no se da cuenta de la presencia de su amiga. Come lentamente un trozo de torta de vainilla y tiene la mirara ausente. Un elfo doméstico se acerca a ella y le da un jugo de calabaza y un plato de empanadas, a Rose le sorprende la capacidad que tienes los ellos para saber que quiere una persona. Camina y se sienta en la mesa con Scorpius, quien gira la cabeza hacia ella y sonríe levemente. Rose pasó casi tres meses siendo amiga de él para saber que algo le ocurría, más no pregunta, si él quería decirle qué era lo que lo traía triste, se lo diría. —No fuiste a cenar —murmura Scorpius—. Albus dijo que seguro estarías en la biblioteca. —Si, se me ha pasado la hora. Tenía mucha tarea atrasada, no debí distraerme tanto con la nieve y mis primos. Scorpius sonríe, tal vez recordando la vez que jugó con los primos a una guerra de bolas de nieve con ellos, incluso James y Fred jugaron de su lado, a pesar de que al principio no querían ni verlo. Rose toma un poco de su jugo. Scorpius suspira. —Desde hace medio año que mis padres tienen problemas —confiesa finalmente. Rose guarda silencio—. Según parece, mi papá engañó a mi mamá con una compañera de trabajo. Mi madre es algo insegura, no tardó en creer ese rumor. Papá lo niega, pero no hay nada que diga que es cierto lo que dice....., aunque tampoco hay nada que lo niegue. Es más, ni siquiera saben quién empezó ese rumor. Él calla y pide una taza de chocolatada a una elfina que pasaba, feliz asiente y le dice que ya mismo se lo preparada.  —La verdad que creí que para este tiempo se olvidarían de eso y volverían a hacer el gran matrimonio que eran. Pensé que si yo venía a Hogwarts y los dejaba solos en casa, sus cosas se arreglarían. Pero ahora están peor, mamá quiere que pase Navidad con ella y sus padres, y papá quiere que pase Navidad con él casa. —Lo siento —murmura Rose. Scorpius toma la taza y se queda pensativo. Rose recuerda que su tío Harry le contaba sobre que sus padres discutían mucho en sus años de colegio,"una forma que usaban para evitar decirse que se aman", decía. Más ahora discuten por cosas sin importancia, como por quién hace la comida de la noche o a qué lugar podrían ir para celebrar su aniversario. —Scorpius, no te sientas mal —pide. Rose no es buena en estas cosas, sino Hugo, él encontraría una forma de hacerlo sentir mejor—. Convencelos de pasar una Navidad en familia, la magia de aquella noche tal vez haga que sus problemas se solucionen. —Tal vez —dice, sonriendo un poco. De pronto, él la abraza y ella se lo corresponde. Ahora sólo quiere hacer sentir bien a su maldito hurón.