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Maldito hurón — capítulo 46

—¿Qué haces despierta? Rose detestaba la oscuridad. No la malinterpreten, no le teme, simplemente la detesta. Cuando se queda mirando las oscuridad, comienza a enfadarse sin previo aviso, hasta llegar al punto de no poder dormir por la molestia que le causaba que no haya luz. A veces, se le pasa por desapercibido y duerme tranquila, pero otras, como ésa, no puede evitar darse cuenta que apenas puede distinguir algo que hay en la Sala. Le irrita, le enoja. Pero no se lo dice a nadie, sabe que es ridículo lo que le ocurre y puede que los demás se burlen de ella. —Nada —contesta. Hace una hora y media había hecho aparecer una ventana, que da a los jardines de Hogwarts. A Rose le gusta la forma que las flores y los árboles brillan por la luz de la luna llena. Afuera no está tan oscuro como en la Sala, piensa con amargura. Scorpius bosteza y se pone a su lado. Rose puede notar levemente las lagañas en sus ojos, el cabello rubio totalmente desordenado y una expresión en su cara, la cual Hugo hubiera comparado con la de un zombie. Él tiene sueño y Rose se pregunta que le despertó, por la ventana ni siquiera entra luz y no se escucha ningún sonido. —¿Por qué —se interrumpe para bostezar— no puedes dormir? —termina rápido y en apenas un murmullo. Rose cree que se quedara dormido, con la cabeza apoyada en el alféizar. —Porque si. Lo última persona a la que le diría su problema con la oscuridad sería Scorpius, el niño que casi siempre se burla de ella, claro que ella siempre contraataca o comienza las peleas. A unos metros, escucha a Frank Longbottom roncar. —Vuelve a dormir. —No me apetece. —¿No pensaras quedarte toda la noche despierta, o si? —Scorpius ya está medio despierto, pero mira hacia su bolsa de dormir con anhelo. Rose se encoge de hombros. En unos minutos, volvería a su bolsa de dormir, pensando en lo horrible y molesto que es que la luz no esté, hasta que él sueño le llegará de la nada y se quedará dormida sin darse cuenta. Aunque normalmente eso pasaba alrededor de las cinco de la mañana. ¡Maldita sea la oscuridad! —Rosie —suspira Scorpius, con los ojos medios cerrados—. Ya es tarde. Hora de dormir. Tus primos, sobre todo James, se enojaran si no vas a dormir. Y con eso, se da vuelta y regresa a su improvisada cama, al lado de la de Albus, quien está con la boca ligeramente abierta y un hilo de saliva sale de ella. Rose mira nuevamente la luna, mientras pide a la Sala que la ventana desaparezca. Vuelve a su bolsa de dormir y gira la cabeza. Incluso sin luz, puede sentir como sonríe adormilado el maldito hurón.