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Historia 190550 — capítulo 1

Era una noche ventosa y húmeda, dos niños estaban vestidos de calabazas caminando como  patos por  la  plaza, las  tiendas  estaban cubiertas  en  carteles de  arañas  y los  adornos vulgares de los  muggles en  los  cuales no  creían…  el volaba  solo  con  un sentido de estar haciendo lo correcto, de poder… no de enojo… eso era para las almas más débiles que él… pero el triunfo, eso sí… había esperado tanto tiempo por esto…

 — ¡Lindo disfraz, señor!

 Vio la sonrisa del pequeño desvanecerse cuando] se acercó lo suficiente como para ver debajo de  su  capa, vio  cómo  el miedo  recorrió  su cara  maquillada  y salía  corriendo asustado…bajo la capa tomó el mango de su varita…un solo movimiento y el chico no volvería  ver a su madre… pero era innecesario, muy innecesario…

Y se movió a través de una calle más oscura y ahora su destino estaba por fin a la vista habiéndose  roto el  Encantamiento  Fidelio, aunque  no  lo sabían  todavía…  procuró hacer menos ruido que las hojas muertas que caían al pavimento al llegar al nivel del seto oscuro y miró a través de él…

No  habían cerrado  las  cortinas, los  vio  claramente en  la  pequeña salita  de  estar, al hombre alto, de pelo negro y con lentes haciendo nubes de colores con su varita con lo que  maravillaba  al pequeño  bebé  de pelo  negro  con pijama  azul.  El bebé reía  e intentaba atrapar el humo con su pequeño puño…

Se abrió una puerta y entró la madre, diciendo palabras que no pudo oír, con su pelo rojo cayendo sobre su cara. El padre tomó al hijo y se lo pasó a la madre. Tiró la varita sobre el sillón y se estiró, bostezando… Pero luego súbitamente la miro… Y la volvió agarrar otra vez

La puerta crujió un poco cuando la empujó, pero James Potter no la escuchó. Sacó su varita de la capa con su mano blanca, apuntando a la puerta que se abrió de golpe.

Estaba en los pasamanos cuando James vino acelerando el paso hacia el hall.  

— ¡Lily, toma a Harry y  vete! ¡Es él! ¡Vete! ¡Yo lo detendré!

Qué  estúpidos y  confiados  eran al pensar que su seguridad recaía en sus amigos.

El rio antes de lanzar la maldición, sino fuera porque James ya había lanzado un encantamiento protector;dando una batalla que, seguramente, Lord Voldemort ganaría.

James oyó gritar a su esposa en el piso de arriba, tenía que detener a Voldemort lo suficiente como para que tomase su varita mágica y desapareciera.

[…]

Lily corría por las calles oscuras y solas de Londres en Grimmauld Place, con su hijo en brazos, ya casi llegaban a su destino.

Número 10... 11... y cuando estaba a punto de subir los desgastados escalones del número 12, la puerta negra se abrió y de ella salió un alto hombre, moreno; que inmediatamente al ver la, abrió muy grande sus ojos grises.

— ¡Lily! ¿Qué haces aquí, con Harry? ¿Por qué no estás en casa? ¿Dónde está James?

— ¡Sirius! ¡Voldemort,Voldemort nos encontró! ¡Peter nos traiciono! ¡James está luchando con el! ¡Tenemos que llamar a la orden!

El corazón de Sirius Black latía muy rápido y mil cosas pasaron en su cabeza. Peter. Traición. James. Peligro.

— ¡Lily, entra, rápido! Tranquila, James estará bien— dijo Sirius, tratando de convencerse así mismo.

Sirius saco su varita y dio un golpe con ella en la puerta. Lily oyó unos fuertes ruidos metálicos y algo que sonaba como una cadena. La puerta se abrió con un chirrido.

Ella aun en lágrimas cruzó el umbral y se sumergió en la casi total oscuridad del vestíbulo. Sirius entró a toda prisa en la casa y cerró la puerta, y la oscuridad del vestíbulo volvió a ser total.

—Por aquí corre...

Lily oyó un débil silbido, y entonces unas anticuadas lámparas de gas se encendieron en las paredes y proyectaron una luz, débil y parpadeante.

— ¡Kreacher! ¡Kreacher, ven aquí! — llamo Sirius a la nada, mientras lleva a Lily a la sala, la cual tenía la chimenea encendida

Se escuchó un crac y de repente una pequeña criatura apareció, tenía unas grandes orejas a las cuales le salían cabellos blancos parecidos a las de un murciélago, le sobraba piel, y tenía los ojos, de color verde claro, inyectados en sangre, y la carnosa nariz era grande y con forma de morro de cerdo

—Llamaba el amo a...

— ¡No hay tiempo Kreacher! ¡Por favor, aparécete en Hogwarts y dile a Dumbledore que Voldemort está en casa de los Potter y que James está peleando con el!

Sirius pudo ver la sorpresa del el ser, pero esto duro poco, ya que asintió e hizo una exagerada reverencia antes de desaparecer.

—Ya está Lily, por favor has que deje de llorar Harry.

—Ve con el Sirius, no llegaran a tiempo, ¡Por favor sálvalo!

—No puedo Lily, ni tú tampoco, James no me perdonaría si te dejo a ti o a Harry— explico desesperado Sirius—. Le prometí que cuidaría de ustedes... hasta el final.

Lily apretó más fuerte a Harry y empezó a arrullarlo, mientras con dolor asentía a Sirius.

[…]

James ya había escuchado a Lily irse, eso le hizo seguir luchando, al menos ella y su hijo vivirían, él estaba seguro que Sirius su mejor amigo la cuidaría... y solo una pequeña parte de el también pensó en Snape

— ¡Expelliarmus!— dijo torpemente James cuando la maldición asesina por poco le da.

Sorprendentemente logra desarmarlo, Voldemort parece asombrado… Era ahora o nunca… James gira sobre sí mismo dice:

— ¡Avada Kedavra!

¡Boom!

Y entonces Voldemort se derrumbó: no era nada, sólo dolor y terror, y tenía que esconderse, no allí, entre los escombros de la casa en ruinas, donde James estaba atrapado, sino lejos, muy lejos...

[…]

Dos hombres aparecieron en la esquina de la casa de los Potter y lo hicieron tan súbita y silenciosamente que se podría pensar que había surgido de la tierra.

En el Valle de Godric hace mucho que no se había visto tales hombres. Uno era alto, delgado y muy anciano, a juzgar por su pelo y barba plateados, tan largos que podría sujetarlos con el cinturón. Llevaba una túnica larga, una capa color púrpura que barría el suelo y botas con tacón alto y hebillas. Sus ojos azules eran claros, brillantes y centelleaban detrás de unas gafas de cristales de media luna. Tenía una nariz muy larga y torcida, como si se la hubiera fracturado alguna vez. El nombre de aquel hombre era Albus Dumbledore.

En cambio el otro hombre parecía más joven, tenía grasiento pelo negro, nariz ganchuda y piel cetrina, y lleva puesto algo me nos extravagante y aun así raro, una túnica negra. Él era Severus Snape.

Ambos parecían preocupados al ver la casa en ruinas de los Potter, sacaron sus varitas y con gran valor se  adentraron. Era muy difícil ver...

— ¿James?— pregunto Dumbledore, mientras movía los escombros con su varita.

— ¡Potter!— llamo Snape.

Nada, y eso no ayudo mucho a calmarse. En serio Potter era un arrogante ¿Cómo pensó que podría enfrentarse al señor tenebroso solo? «Arrogante» pensó él.

— ¡Potter!— grito de nuevo Snape, sacudiendo sus pensamientos.

—Severus, ven rápido — llamo Dumbledore.

— ¿Lo encontró?

—No... Pero... creo que James pudo desarmar a Tom— dijo Dumbledore mostrando la varita de Voldemort.

Los ojos de Snape se abrieron.... Imposible... era imposible... eso solo significaba una cosa... el señor tenebroso estaba muerto... la alegría y la paz broto en el... algo que jamás pensó volver a sentir....

— ¡James! ¡James, donde estas!— grito Snape eufórico.

De repente se escuchó un ruido

— ¿Severus, eres tú?—escucharon que una voz decía.

Snape y Dumbledore se miraron, el alivio se veía en sus caras (aunque el primero no lo admitiría) mientras iban hacia la voz

— ¡Potter!—exclamo aliviado mientras el mencionado bajaba su varita y suspiraba.

—Jamás pensé decirte esto, pero, que gusto me da verte. — Confeso James— No estoy muerto ¿verdad?

—No lo creo Señor Potter—dijo feliz Dumbledore—. Tal parece que no necesito de nuestra ayuda, cuando la orden llegue no habrá mucho que hacer. Dijo mientras agitaba la varita en el aire.

James no pudo evitar sonreír.

— ¿Donde esta?

—No lo encontramos... Perornestoy seguro de que no está del todo muerto.

James asintió con pesar... Cuando de repente se escucharon unos pasos, voces y una varita le apunto a James en la cara.

El extraño que le apuntaba llevaba una túnica de mago muy raída y remendada. Parecía enfermo y exhausto. Aunque joven, su pelo castaño claro estaba veteado de gris.

— ¿Remus?

— ¡James! ¡Estas vivo! ¡No puedo creerlo!— decía mientras bajaba su varita y lo abrazaba—. Dumbledore nos mandó un patronus avisándonos que estabas en peligro. Solo Moody, Los Prewett y yo pudimos venir...

James dejo de abrazarlo y miro a los presentes. Moody con una larga melena en parte cana y en parte negra, con la cara llena de cicatrices y sus terroríficos ojos; uno de ellos era pequeño, oscuro y brillante. El otro era grande, redondo como una moneda y de un azul vivido eléctrico. El ojo azul se movía sin cesar, sin parpadear  y los Prewett dos gemelos idénticos pelirrojos,  quienes lo miraba con admiración.

James les dio una mirada de agradecimiento.  

—Dumbledore dijo que Lily y Harry están bien... Pero... Yo no puedo creer que Sirius...

—Él no fue —dijo James triste a los presentes —. Sirius nos persuadió de que hiciéramos a Peter guardián... Porque ¿quién sospecharía de el? Nosotros no te lo dijimos porque pensábamos que tú eras el espía.... Lo siento Remus enserio.

Remus parecía impresionado pero a la vez triste

—No puedo creerlo

—Yo tampoco — añadió con pesar James pero luego su expresión cambio a una casada—. Tengo que ir con Lily.

Dumbledore asintió compresivamente

—Nosotros nos haremos cargo de la captura de Peter, del resto

—Gracias— dijo James, luego se giró hacia Remus y Snape— ¿Vienen?

Ambos asintieron y se aparecieron en Grimmauld Place

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Hasta aquí el cap. Espero y les guste, es lo que yo imagine que pasaría si los padres de Harry vivieran