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Niña mimada — capítulo 14
El típico buen humor se filtra en todos estando en el Andén 9 y ¾, aquel primero de septiembre. El problema es que la buena vibra no entra en Scorpius, desde que se enteró la verdad su rutina había sido sonreír forzadamente y fingir que no cambió nada en su vida. No le echa la culpa a su padre, no le echa la culpa a su abuelo, ni siquiera le echa la culpa a Voldemort. Sucedió y ahora ya no más. Fin de la historia. Pero aún así no se siente de todo bien. —¡Scorpius! ¡Aquí! Se permiten sonreír verdaderamente al ver a su mejor amigo. Draco y Astoria se miran un momento y caminan hacia donde los Potter están. James Potter lo saluda con una sacudida de cabello y se va en busca de sus amigos, Lily le sonríe dulcemente, pero Scorpius nota que tiene los ojos rojos; todavía falta un año para que ella comience Hogwarts y eso la pone triste. Scorpius saluda al señor Potter con un apretón de manos y a la señora Potter con un beso en la mejilla. Finalmente, él y Albus se van a buscar a Rose entre toda la gente, dejando a sus padres hablando. —Oye, Scorp, con Rose estamos preocupados: las otras veces que nos vimos en las vacaciones Parecías distraído, ¿ocurre algo? —pregunta Albus, mirándolo con sus destellantes ojos verdes. —Les cuento en el tren. Minutos después, tienen que subirse al Expreso Hogwarts, sin haber hallado a Rose. Unas despedidas de parte de su familia y parten en busca de su amiga para buscar un compartimiento. —Ni siquiera fuiste a la Copa, y tú estabas muy emocionado por ir. —Será en otra ocasión, supongo. —Algo realmente malo pasó para que decidas no ir. Francia perdió, por si no sabías; tía Fleur estaba muy enojada, empezó a insultar a diestra y siniestra en francés. Incluso James y Fred estaban escandalizados al oírla hablar. —¿Y la entendieron? —pregunta Scorpius. —No, pero anotaron algunas cosas y las traducieron al inglés. No eran muy buenas palabras. Scorpius ríe. Albus y Rose supieron como levantar su ánimo, incluso sin darse cuenta. Acepta que tuvieron razón y que él no debió investigar sobre esa marca, pero la cosa ya estaba hecha. Ahora sólo queda afrontarlo. Scorpius ruega para que todo el lamento se le vaya del cuerpo. Albus frunce el ceño. —Que raro. ¿Dónde estará, Rose? Yo la vi cuando llegó, también hablamos y luego se fue con los tíos y Hugo para saludar a algunas personas. —Debe de estar por aquí... Pero calla al oír unas risas, claramente una de ellas es la de Rose. Albus abre la puerta del compartimiento y luego abre la boca. Scorpius no le sorprende que parezca estupefacto. Nunca creyó que vería a Lorcan Scamander besando a la niña mimada.