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Niña mimada — capítulo 20

Cuando Albus los encuentra, Scorpius y Rose han cambiado de tema. El niño Potter le cuenta entusiasmado a su prima la amiga que hizo anoche, y cómo no, Rose no pierde tiempo en insinuar que le está enamorado de ella como cualquier buen familiar. Scorpius sonríe al darse cuenta que todo el lío con Scamander se olvidó de la mente de Albus. —¡La conocí ayer! —grita Albus, por completo rojo. Rose gira su cabeza hacia Scorpius y le guiña un ojo antes de volver a ver a su primo. —¡Mucho mejor! Amor a primera vista. Aww, tan encantador. —¡Cállate! ¡Scorpius, defiéndeme! —Rosie deja de molestar a tu primo —dice Scorpius, imitando la voz de un adulto serio—. El pobre ya tiene suficiente por no saber si la señorita Solace gusta de él. —¡Váyanse al demonio! —les espeta, molesto. Scorpius y Rose estallan en carcajadas y luego de un momento, Albus se une a las risas—. Los dos son unos inmaduros. Scorpius rueda los ojos mientras Rose sólo sonríe algo divertida. Albus se desordena su ya de por si cabello azabache despeinado, murmurando algunos insultos más en contra de sus amigos. Los tren entran al Gran Comedor y se despiden para ir a sus mesas. Scorpius se queda mirando como Rose se sienta junto a James y Fred, quienes la saludan con una sacudida de cabello. Vuelve a la realidad cuando Albus lo comienza a llamar a varios pasos de él. Scorpius se apresura a alcanzarlo. Mientras buscan un lugar para sentarse, Scorpius se encuentra con la mirara de Tom Carrow, el hijo de Amycus Carrow. Él había investigado, ahora sabe quienes fueron Mortifagos en el tiempo de Lord Voldemort, incluyendo a Severus Snape, el padrino de su padre y el tocayo de Albus. Scorpius aparta la mirara de él como si quemara. Detesta pensar en esas cosas. Por mucho que trata de olvidar la conversación que tuvo con su padre hace dos semanas, no puede conseguirlo. Ése recuerdo le sigue como polillas a la luz. Y el hecho que esté en una casa que tiene a varios hijos de antiguos Mortifagos no ayuda para nada. Scorpius trata de concentrarse en otra cosa, como por ejemplo en su desayuno, antes que Albus decida comérselo. —¿Te ocurre algo? —pregunta su amigo. —Sólo estoy cansado. No dormí bien. —Apenas yo toque la almohada anoche, me quede dormido. Estaba muy cansado, como sigo estandolo ahora. —Tú siempre estás cansado, Albus —réplica Scorpius.  —Tienes razón. Melanie Chillton, la Jefa de la Casa Slytherin, se pasea por la mesa, repartiendo los horarios de clases. Albus toma el suyo con las manos manchadas de mermelada, haciendo que la profesora lo mire mal. Scorpius toma el suyo y lo lee. Sonríe al ver que su primera clase es compartida con la casa de la niña mimada.