Definitivamente: NO! — capítulo 7
Hermione Granger se había desvanecido en los brazos de Draco Malfoy, el rubio la tomó en brazos, peleando con la puerta del ascensor para caber por ella. -Uf, Granger, has subido de peso desde Hogwarts - se quejó resoplando. La chica no respondió, siguió inconsciente aunque una sonrisa se dibujaba en su rostro. -¿Y dónde tendrás las llaves? - susurró observándola con cuidado, todo lo bien que podía dada la situación. Las tenía en el bolsillo trasero de su pantalón. Perfecto. Hora de la maniobra Malfoy, ser lo suficientemente capaz de doblarse para tomar la llave y no lo suficiente para parecer un pervertido, luego de un par de casi caídas de la chica y una torcedura de muñeca logró sacarlas y ponerlas en la cerradura, al abrir lo recibieron un montón de cajas aún repartidas por la estancia. -Que desordenada eres - se quejó y la dejó con mucho cuidado sobre uno de los colchones de lo que supuso sería la cama de la bruja. Se veía mucho más tranquila que de costumbre, mucho más bella, más calmada. En Hogwarts siempre parecía ir molesta, seria, claro, menos cuando estaba con Potter y Weasley entonces sonreía tranquila como si estuviera en casa, esa era la misma sonrisa que la acompañaba al dormir, después de todo lo que había pasado en la guerra ver esa sonrisa parecía un privilegio. -Si que eres una persona extraña - le comentó Draco sacando su varita. Con la paciencia que te da el no conocer el contenido de las cajas el chico fue moviendo muebles y tazas, sábanas y colchas, no se jactaba de tener un gusto femenino pero sí buen gusto de modo que dejó todo lo mejor ordenado posible y se encargó de que al final Hermione acabara durmiendo en una cama bien hecha. -Te vi así una vez antes ¿sabes? durmiendo, no borracha, claro. Me sorprende que nunca hayas buscado a quién te dejo la página del libro, sabes que no lo hubieras hecho sola, no puedes dañar un libro, impensable. Deberías agradecerme ¿Sabes? no hubieras encontrado a ese basilisco sin mi. -... Draco... - Hermione estaba susurrando entre sueños, reconociendo su presencia. -Descansa Granger. Salió tal como había entrado, sin hacer demasiado ruido, sin sentirse del todo cómodo, cerró la puerta con cuidado y se dirigió al ascensor sin darse cuenta que a través de la mirilla de una puerta alguien lo estaba vigilando.