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Historia 190886 — capítulo 28
En el antiguo edificio que estaba al lado de Camelot, que un día fue unas ruinas ahora era un templo para bodas.
El lugar era tan popular, que había lista de espera de más de un año.
Pero ese día, era una boda muy especial, Hermione y Draco se casaban, y el público que había ido a ver ese acontecimiento era tan grande que los aurores habían tenido que ponerse firmes para que no entraran y se quedaran esperando fuera.
Pero era normal que hubiera tanta gente, habían pasado dos años desde que Hermione y Theo subieran al trono y como prometieron trabajaban para todos, desde los que tenían mucho hasta los que apenas tenían y se habían hecho muy populares.
−Queremos ver a los novios. −Gritaron unas chicas.
Un auror las miro. −Y los veréis pronto, la ceremonia ya no tardara mucho en terminar.
−¿Por qué no hemos podido entrar?
El auror suspiro, llevaban toda la mañana haciéndole la misma pregunta. −El templo está lleno y no cabe nadie más.
−Nosotras somos de Camelot, nos tendrían que haber dejado entrar.
−Al banquete podréis ir.
−Pero nosotras queríamos verlos.
−Lo sé. −Le dijo el auror. −Todos queríais entrar, pero es imposible y aunque te enfades conmigo yo no tengo la culpa.
−Idiota. −Y se fueron.
No muy lejos otros aurores se reían, no se podían enfadar porque unas niñas quisieran ver a la pareja de moda, además el lugar era hermoso para ese tipo de acontecimientos, estaba rodeado un bosque muy espeso.
−Ya salen. −Gritaron de pronto.
Y efectivamente, Hermione y Draco salieron y el público les lanzo arroz y pétalos.
−Gracias a todos por venir. −Les dijo Draco. −Sé que muchos queríais entrar, y sé que no ha sido posible pero ahora podréis compartir con nosotros el resto de la celebración.
Al escuchar eso, muchos aplaudieron.
−Vamos. −Les dijo Sirius. −Es hora del banquete.
−Si. −Le dijo Hermione y se fue a buscar la carroza que los llevaría donde celebrarían el banquete.
La carroza que iba tirada por cuatro caballos blancos los llevo a las afueras de Camelot, una explanada muy grande llena de mesas y sillas.
Draco bajando de la carroza ayudo a su mujer a bajar y tras saludar a los que los esperaban entraron, una vez que la familia entro, el público pudo entrar, aunque había espacio no había para todos así que solo pudieron entrar los primeros que llevaban horas esperando.
Después del brindis y de comer, llego la hora del baile tras el vals Draco la llevo aparte.
−Tengo una sorpresa para ti.
−¿Para mí? ¿Qué es?
−Gírate.
Hermione extrañada se giro y al ver a Ron allí, se puso a llorar y lo abrazo.
−Estas aquí.
−Siento haber sido tan idiota.
−Todos podemos ser idiotas de vez en cuando. −Le dijo Harry sonriendo.
−Espero que no seas más un idiota. −Le dijo Draco.
−No, ya he sido mucho tiempo un idiota.
Hermione sonriéndole miro a su marido. −Tú lo sabías.
−¿Qué es un idiota? Si, lo sabía.
−Eso no tonto, que estaría aquí.
−Oye nos acabamos de casar y ya me agredes. −Y miro a los chicos. −¿Habéis visto lo que tengo que pasar?
−Nosotros no decimos nada. −Le dijo Harry y se llevo a Ron, en algunas cosas eran mejor no meterse.
−Gracias. −Le dijo Hermione cuando se quedaron a solas.
−De nada hermosa, siento no poder traerte todo lo que teníamos en la otra vida.
−Se que a ti también te duele.
−Me dolería más si tu no estuvieras.
−A mi me pasa lo mismo.
−Tú eres lo más importante si te tengo a ti, lo demás no importa y sé que aunque no sean exactos tendremos hijos, muchos.
−Espero que eso de muchos, sean dos o tres, no más.
−Eso lo iremos viendo con el tiempo. −Y abrazándola por la cintura la beso.
−Os estoy viendo. −Se escucho no muy lejos.
Ante eso la pareja se giro y vieron a Sirius con James y Remus y ellos se reían.
−Tío nos hemos casado. −Le dijo Draco.
−Eso no importa, ella es mi niña.
−Draco no le hagas caso. −Le dijo James. −Sirius es un papa posesivo y celoso. −Y miro a su amigo. −Ni me quiero imaginar cuando te diga que serás abuelo.
−Lo tendremos que encerrar. −Le dijo Remus.
−Ahora os estáis riendo de mi, pero ya tengo ganas de ver cuando vuestras hijas os digan que se quieren casar, entonces seré yo quien me ría. −Y miro a su hija. −Felicidades Herms.
−Gracias papa, ahora me llevo a mi marido a bailar. −Y cogiéndole de la mano volvieron a la pista.
Mientras los recién casados bailaban, la familia los miraba, feliz por ellos, Draco y Hermione no solo se habían encontrado una vez sino dos y eso era casi imposible y tras todas las cosas que habían pasado se merecían todo el amor que se tenían y sabían que lo conseguirían.
Aquí tenéis el final, gracias a todos por comentar, ponerlo como favorito y por leerlo.
De momento no subiré ningún nuevo relato, espero que sigáis leyendo perdidos en el tiempo leyendas e historias, aun queda mucho por delante