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Historia 190894 — capítulo 1

Una de las cosas que más aborrecía del trabajo de mi padre era que cambiábamos de residencia continuamente. Podía asegurar que mi familia y yo teníamos el récord de quién se mantiene el menor tiempo viviendo en una misma ciudad. En todas las ciudades en las que había vivido nunca había podido tener una amistad estrecha con alguien, la distancia daba resultado al olvido.

Actualmente vivía en Surrey, un condado al sureste de Inglaterra. Mis padres, Lily y James Potter, habían considerado que para pudiera tener mejores referencias al entrar a la Universidad tendría que ingresar a un colegio que fuera prestigioso. Fue así como decidieron que el Colegio Hogwarts, que además de ser su alma mater, era una gran oportunidad para demostrar que era un alumno ejemplar. Al mandar mi información al colegio, me aceptaron inmediatamente. Sospecho que fue más porque mis padres habían asistido casi toda su vida ahí, y no porque realmente me consideraran apto para entrar.

Las vacaciones pasaron rápido y en un abrir y cerrar de ojos era primero de septiembre. Una noche antes de partir hice mi baúl. Llevaba todo lo necesario para poder estar cómodo durante los próximos 4 meses antes de las vacaciones de Navidad. El camino de Surrey a Londres nos tomo aproximadamente una hora. Sería en la estación King's Cross donde tomaría el tren que me llevaría a Hogwarts, que se encontraba en Escocia. Llegue relativamente temprano, por lo que me dio tiempo de despedirme tranquilamente de mis padres, quienes me desearon éxito y prometieron que al menos una vez por semana me escribirán. Al entrar al tren me dispuse a buscar un compartimiento vacío. Al encontrarlo acomode mi baúl en la rejilla que se hallaba en la parte superior. Una vez sentado me di cuenta de que solo faltaban unos pocos minutos para que el tren partiera. Unos segundos después un chico pelirrojo asomo su cabeza por la puerta del compartimiento para ver si estaba vacío.

"Hola, ¿te molestaría si mis amigos y yo nos sentamos contigo? Todos los compartimientos están llenos" dijo el pelirrojo.

"Está bien, se pueden sentar aquí si quieren" le contesté después de decidir que no me haría mal un poco de compañía.

"Me llamo Ron Weasley, el es Neville, Seamus y Dean" dijo señalando según correspondía el nombre. "¿Tú eres?"

"Harry, Harry Potter" respondí asintiendo a modo de saludo.

"¿Eres nuevo?, nunca te he visto en el colegio" dijo el rubio llamado Neville que cargaba con una planta.

"Si, transfirieron a mi padre hace un mes. Voy a entrar a último año, ¿ustedes en cuál están?"

"También en el último. Ojalá quedes en nuestra casa, somos los mejores" dijo Dean, un chico de raza negra bastante alto.

"¿Otra vez alardeado de mentiras Thomas?, Gryffindor no ha ganado en nada por años. Acéptalo, Slytherin es mejor." Dijo un chico rubio de ojos grises que iba pasando por le pasillo."¿Saben que tipo de gente escogen para la Casa de Gryffindor? Se trata de personas que dan pena verlas. Pronto te darás cuenta que algunas familias son mucho mejores que otras. No querrás hacerte amigo con el tipo equivocado. Yo te puedo ayudar. Soy Malfoy, Draco Malfoy" dijo para posteriormente extender su mano hacia mi.

Sin embargo, a pesar de que normalmente procuro ser amable con todas las personas, decidí actuar indiferente y rechazar la mano extendida de Malfoy. Quien al ver que no le prestaba atención se dio la vuelta y se fue seguido de dos de sus amigos que parecían gorilas. Después de eso nadie hablo más. Ron, Dean y Seamus jugaban ajedrez, mientras que Neville los observaba mientras cuidaba que el movimiento del tren no hiciera la planta se volteara. Mientras tanto yo contemplaba el paisaje a través de la ventana. Ciudades, montañas, puentes y a lo lejos se podía apreciar el océano oscuro. Después de un par de horas el tren comenzó a perder velocidad y todos nos cambiamos por la túnicas. Al llegar a la estación de Hogsmeade, bajamos y nos separamos. Ellos fueron hacía unos carruajes, pero yo por ser de nuevo ingreso me tuve que ir con los que cursaban primer curso. Seguimos a un hombre bastante alto hasta llegar a un lago, el cual tendríamos que cruzar en botes. Desde ahí se podía apreciar el castillo que sería mi colegio durante todo un año. El lugar parecía mágico, lleno de torres, con un lago y bosque. Podría decir que tenía muchos años ese castillo, sino es que siglos. Era simplemente grandioso. Al entrar al castillo mi opinión sobre el y cuan hermoso era solo aumento. No podía recordar algún colegio al que haya asistido que fuera igual. Hicimos una fila mientras esperábamos indicaciones. Unos minutos después una mujer alta y delgada, que aparentaba ser vieja abrió las puertas que estaban frente a nosotros. La seguimos y nos detuvimos hasta que llegamos casi al final del lugar.

"Bienvenidos a Hogwarts alumnos de nuevo ingreso. Ahora, en un breve comenzare a llamarlos por sus nombres y la casa que se les ha asignado. Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin. Cuando escuchen su nombre junto con su casa tendrán que pasar a sentarse según la mesa correspondiente a su casa."

Mencionó los nombres de todos los alumnos de primer curso y uno que otro que había entrado a otro curso. Como yo entraría al último fui el último en ser mencionado.

"Potter, Harry" Estaba bastante ansioso, no sabía en cuál quedaría. Tan solo hace unas semanas había hecho mi examen de personalidad, no entendía por qué nos dividían. Es decir, todos tenemos parte de todas las características de las casas. Si entraba a Ravenclaw, estaría rodeado de personas sumamente inteligentes e ingeniosas. En Hufflepuff de personas leales y trabajadoras. Gryffindor de compañeros valientes y amables. Y por último Slytherin, personas ambiciosas y determinadas. Está casa me llamaba la atención, sin embargo si las personas que estaban dentro eran como Malfoy, prefería irme a otra donde fueran más amables. "Gryffindor"

La casa de Gryffindor estalló en aplausos y vítores. Camine lo más rápido posible para evitar llamar tanto la atención, cosa que era casi imposible con mis compañeros de casa gritando y celebrando por un nuevo Gryffindor. A pesar de todo fue bueno que se portaran amigables aún sin conocerme. Ron alzó y agitó la mano para que me sentara junto a él y sus amigos.

"Sabíamos que estarías en esta casa, ya veras que te encantará." Dijo Seamus, el único con quien no había hablado en el tren.

"Es bueno saber que al menos quede en una casa donde conozco a alguien" conteste rápidamente.

En la mesa había montones de comida, no sabía con qué empezar, todo se veía delicioso. Cuando iba a tomar el primer pedazo de pastel de calabaza dos chicos pelirrojos se sentaron frente a mi. Eran gemelos.

"Hola Harry" dijeron al unísono. "Yo soy Fred" dijo el de la derecha. "Y yo soy George" dijo el de la izquierda. "Vemos que ya conociste al pequeño Ronnie"

"Ya les he dicho que no me digan Ronnie" dijo Ron mientras su cara se ponía colorada hasta las orejas.

"Lo que tú digas, Ronnie, esperamos verte seguido Harry" y después de eso se cambiaron de lugar junto a un chico de piel oscura y rastas.

"Son mis hermanos. Hacen muchos desastres, pero aún así obtienen muy buenas notas y todo el mundo piensa que son muy divertidos..." aclaró Ron.

"Yo hubiera querido tener hermanos, habría sido divertido" mencione.

"Lo es, yo tengo 6. Bill,el mayor; luego le sigue Charlie, Percy, los Gemelos, yo y por último mi hermana Ginny, ella está en sexto."

"Pero...Si tú vas en último año, y los gemelos son mayores ¿por qué siguen aquí y no en la universidad?"

"El año pasado dejaron el colegio junto con su amigo Lee Jordan a mitad de curso. Mis padres se enteraron hasta que recibieron la notificación de que no habían asistido a ninguna clase durante un semestre. Mamá se enfureció con ellos, y mi padre los obligó a volver. Sin embargo era muy tarde, así que aquí están de nuevo cursando su último año junto con Lee. Aunque si soy sincero, estoy casi seguro de que volverán a salirse."

Me reí, sin duda estaban locos para intentar eso. Mis padres me regañarían bastante si alguna vez se me ocurriese hacer eso.

Cuando todos terminaron de cenar el director dio unas palabras que decían que el bosque estaba prohibido para cualquier estudiante y para desearnos suerte en el ciclo escolar que cursaríamos, posteriormente nos mando a todos a dormir. Al llegar a la entrada de la Torre de Gryffindor pusieron una contraseña en un panel de seguridad para que la puerta se abriera. Subimos unas cuantas escaleras más y llegamos a la sala común. La mayoría de las decoraciones eran rojas o doradas. Había una chimenea rodeada de sillones. En las escaleras había un punto de separación donde suponía que se dividirían las habitaciones de los chicos y las chicas. Al llegar a la habitación en la que dormiría me di cuenta de que todas nuestras cosas ya estaban al pie de nuestras camas con doseles. Estaba tan cansado que sin esperar más me acosté y me quede dormido en un santiamén. Mañana sería un nuevo día, un nuevo comienzo.