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Historia 191181 — capítulo 10
-ya van a dar las 3, Hermione, lo mejor será que me vaya- Remus Lupin se levantaba de la cama de Hermione en la que se encontraban sentados, habían estado platicando de muchos temas y casualmente la joven había encontrado laconversación muy cómoda aunque hubiera preferido mil veces haber pasado esa noche con Severus Snape.
-gracias por la compañía- Hermione se levantó después que él y se dirigió a la puerta para abrirla.
-no tienes nada agradecer, me gusta mucho tu compañía- dijo Remus mientras salía de la habitación no sin antes besar la mejilla de Hermione a modo de despedida. Y se fue con una gran sonrisa.
Hermione regresó a su cama y se sentó en ella, en verdad le hubiera gustado pasar la noche con Severus, pero parecía que Remus tenía unos sensores sobre ella que le informaban cuando estaba con Severus, y eso comenzaba a hartarle. Si de por sí sabía que iba a ser difícil llevar una relación con su profesor por el hecho de estar en la escuela, nunca esperó que su mayor obstáculo y problema sería Remus Lupin.
Ya cansada de lo que estaba sucediendo se levantó de la cama y se dirigió a la chimenea, tomó polvos flu y salió de su habitación.
Apareció en el despacho de Severus y vio que estaba totalmente oscuro, sacó su varita y conjuró un lumus para poder ver. Nunca había pasado a otra habitación que no fuera su despacho, así que se dirigió a una de las puertas y la abrió, y se dio cuenta de que habían unos calderos y frascos de distintos colores y tamaños, la cerró y abrió otra puerta para darse cuenta de que era el baño, así que solo quedaba una puerta, se dirigió a ella para abrirla, pero justo cuando estuvo a punto de hacerlo la puerta se abrió de golpe y vio a Severus sentado en su cama,la habitación estaba un poco oscura solo alumbrada por una vela, lo que hacía que todo quedara perfecto para lo que ella estaba pensando.
-¿ya recorriste todo?- le dio Severus con una sonrisa burlona.
-lo siento, es que no sabía en donde pudieras estar- le dijo un poco apenada desde la entrada a su habitación. -Pensé que estarías dormido-
-en realidad tenía la esperanza de que vinieras a visitarme- le dijo Severus levantándose y caminando hacia ella.
Hermione lo miró con una gran sonrisa, solo esperaba que todo saliera bien al fin. -no podía dejar pasar esta noche-
Severus posó sus manos en las caderas de Hermione y pegó su cuerpo al de la joven. La besó delicadamente y de un momento a otro la cargó para llevarla a su altura, Hermione instintivamente enredó sus piernas alrededor de las caderas del pocionista, mientras él la llevaba hacia su cama.
La depositó suavemente y se recostó encima de ella, sin dejar de besarla, sus labios eran tan suaves que no podía dejar de besarlos, de saborearlos pero tuvieron que separarse por falta de aire. Severus se dedicó a contemplarla por un segundo, solo para darse cuenta de lo hermosa que era ella y lo afortunado que era él.
No quiso ocupar mucho tiempo en ello, así que continuó con su labor, besando el cuello de la joven, dejando rastros de fuego y una que otra marca. Con una de sus manos desabotonaba su blusa hasta que esta quedó totalmente abierta. Severus continuó besando los hombros de la joven, y bajó segundos más tarde a sus pechos besando por encima de la tela del sostén. Un segundo más tarde este se encontraba en el piso. Hermione sonrió cuando sintió la fuerza con el cual fue arrebatado y sus pechos quedaron desnudos ante la hambrienta mirada del pocionista. Él sin demorarse los devoró ferozmente. Había dejado de lado lo tierno porque no era algo que a él siempre se le hubiera dado, no era algo que lo caracterizara. Hermione no podía parar de gemir, él era un hombre experto en el tema y disfrutaba de sobremanera todo lo que él le hacía experimentar.
Sin que Hermione se diera cuenta ya estaba totalmente desnuda, no supo en qué momento Severus le quitó su falda y su ropa interior, él besaba su abdomen y con una de sus manos había comenzado a tocar su zona íntima, la castaña sentía como estaba mojándose y como él jugaba con su clítoris, pero ahora quería que fuera él quien disfrutara. Así que lo detuvo a hizo que se recostara en la cama.
-creo que es mi turno de mostrar que tan buena puedo ser- le susurró en su oído. Y empezó a besar su cuello mientras que con sus manos desabotonaba la camisa negra del hombre, besaba su pecho y con su lengua recorría lo más que podía de su cuerpo. Severus la miraba atentamente, no podía darse el lujo de perderse un espectáculo así, la vista de la joven castaña lo hacía alucinar. Cuando Hermione llegó a su pantalón lo desabrochó y lo bajó hasta que se lo pudo quitar. No quería hacerlo esperar, así que de inmediato lo desnudó por completo. Tomó el miembro de Snape y comenzó a masajearlo con ambas manos, mientras lo veía a la cara, le daba satisfacción ver lo mucho que él lo estaba disfrutando. Y sin hacerlo esperar más lo metió a su boca, Severus soltó un gemido al sentir la lengua de la castaña recorrer su longitud. No podía creer lo bien que Hermione lo hacía.
-¿te gusta?- se detuvo un rato Hermione para preguntarle.
-no te detengas por favor- le dijo Severus anhelando sentir más placer.
Hermione volvió a su trabajo, hasta que sintió como Severus se tensaba y un líquido llenaba su boca, sonrió al sentir el sabor de él y se levantó para verlo a los ojos.
Severus tardó unos segundos en recuperarse, cuando lo hizo la tomó entre sus brazos y la volvió a recostar en la cama, él se posicionó entre sus piernas encima de ella y la volvió a besar. Degustando una vez más los suaves y finos labios de su joven amada.
-¿estás lista?- quiso cerciorarse Severus antes de empezar. No quería hacer algo en lo que ella no estuviera completamente segura de querer hacer.
-por favor- Hermione que ya lo necesitaba sentir dentro de ella respondió casi rogándole.
Severus no lo dudó por mucho tiempo, dirigió su miembro hasta la entrada de la joven y la envistió con gran fuerza. Hermione dio un grito por el agudo dolor que estaba sintiendo, pero no le dio tiempo de recuperarse, Severus continuó con las embestidas.
-¿te gusta?- le preguntó él sin dejar de penetrarla.
-mucho- apenas si pudo responderle a Severus, los grandes gemidos que emitía su garganta no le permitía hablar mucho.
Ambos continuaron con las embestidas, y conforme pasaba el tiempo estas aumentaban de velocidad y fuerza.
Y justo cuando Hermione pensó que se volvería loca por tanto placer que estaba experimentando sintió una explosión interna. Pocos segundos después sintió como un líquido la llenaba de nuevo y supo entonces que Severus también había terminado.
Él se recostó a un lado de Hermione, y mientras él se recuperaba del gran impacto ella se acomodaba en su pecho para descansar.
-gracias Severus-
-¿por qué?-
-por permitirme estar a tu lado-
-gracias a ti, por insistir- Severus sonrió muy ligeramente y la besó una última vez.
-¿dónde está Hermione?- Harry había querido platicar con Hermione, pero no la había visto en la sala común y sobretodo aún no llegaba al desayuno, estaba sentado con Ron y con Neville y solo esperaba que uno de ellos tuviera una respuesta.
-yo tampoco la he visto- le respondió Neville, -quizás se quedó dormida-
-es raro que Hermione se quede dormida-
-bueno, ha estado teniendo pesadillas después de lo que sucedió en la guerra- Ron giró lentamente su cabeza hacia la mesa de profesores, y notó la ausencia de Severus Snape. Sospechaba lo que estaba pasando, pero ni Harry ni Neville sabían lo que estaba pasando entre Hermione y el profesor de pociones, y no sería él quien les diría. Ya ella decidiría cuando sería el momento indicado, por lo tanto él le había prometido ayudarla y así lo haría.
-si es eso lo que pasa, de seguro se quedó dormida… creo que sería buena idea que la fuéramos a despertar- fue Neville quien sugirió la idea.
-yo iré, y aprovecharé para pedirle prestado un libro para terminar mi tarea de pociones- dijo Ron antes de que alguno de sus dos amigos se ofrecieran a hacerlo. Podían descubrirla.
Ron iba pensando profundamente, sabía que era grave lo que su amiga estaba haciendo, pero al menos tenía su apoyo incondicional.
Cuando llegó al cuarto de la joven tocó a la puerta pero nadie respondió, decidió hacerlo una segunda vez, pero de igual modo no hubo respuesta. Al final se decidió por abrir la puerta solo para comprobar que Hermione no estaba. Para no llamar la atención de nadie decidió entrar y la esperaría hasta que ella llegara.
-maldición… Granger, despierta- Severus acababa de despertar y se había dado cuenta de que era muy tarde.
Hermione despertó de golpe, y comprendió la razón por la que su profesor estaba alterado. Se habían quedado dormidos por más tiempo del que ellos hubieran esperado. Habían estado despiertos hasta muy tarde y la noche había sido muy ajetreada, así que ninguno de los dos sintió que ya se había pasado la hora de despertarse.
Severus hizo un movimiento con su varita y ambos ya estaban vestidos. Era demasiado tarde que ninguno de los dos consideró darse una ducha, al menos en ese instante. -la acompañaré a su cuarto-
Le dijo él dirigiéndose a la chimenea de su despacho. Dejó entrar primero a Hermione y luego entró él para irse.
Cuando llegaron al cuarto de Hermione ninguno de los dos se percató de la presencia del pelirrojo. La joven fue la primera en salir de la chimenea y atrás de ella salió Severus sin decir algo.
-¿iras a desayunar?- le preguntó Hermione.
-no, o seré muy obvio. Solo esperaré mi primera clase- le respondió Severus con su habitual tono de voz.
-RON- Hermione lo había visto al fin, se llevó un gran susto ya que este se encontraba sentado en una silla que estaba en el rincón -¿qué haces aquí?-
-bueno, no bajaste a desayunar, y Harry y Neville preguntaron por ti, y suponiendo que te habías quedado dormida querían subir a despertarte… pero, me ofrecí a hacerlo- Ron estaba muy nervioso, había notado la fuerte mirada de Snape.
-gracias Ron- le dijo Hermione abrazándolo.
-¿supongo entonces que Weasley lo sabe?... perfecto- dijo Snape casi en un susurro y con cierto fastidio.
-sí… ¿es malo?- le preguntó Hermione. Ron no entendía como la joven lo enfrentaba con facilidad mientras él estaba a punto de que le diera un ataque de nervios.
-no… los dejaré solos. Necesito regresar- Severus no dijo más. al menos le tranquilizaba saber que Hermione se quedaría con Ron y no con Lupin.
-¿estás loca? ¿Quieres que se dé cuenta todo el colegio?- Ron estaba en la habitación de Hermione, esperando a que terminara de arreglarse para ir a su primera clase.
-no Ron… es que anoche llegó Remus a mi habitación y estuvimos platicando hasta las tres de la mañana, pero en realidad tenía ganas de hablar con Severus, así que cuando se fue salí por medio de mi chimenea hacia el despacho de él-
-¿a hablar con él?, claro, suena lógico que solo era eso…-
-Ron- lo reprendió Hermione.
-ya, lo siento. ¿Pero por qué vino Remus?-
-no lo sé. Está empeñado en no dejar que Severus y yo llevemos una relación- Hermione por fin estaba lista. Tomó los libros que necesitaría y antes de salir con Ron volvió a abrazarlo. -gracias… por cubrirme y entender-
El pelirrojo le sonrió ligeramente, y antes de que se les hiciera tarde abrió la puerta y se encontró con el rostro de Ginny Weasley, que estaba muy sorprendida. -¿durmieron juntos?- preguntó incrédula.