Extraño sentimiento — capítulo 1
Rose Weasley sonríe divertida al ver a su hermano Hugo Weasley bailar en la cocina, ayudando a su madre a hacer la comida. Mientras que ella solo es buena haciendo galletas de chocolate, su hermano menor puede cocinar más de cincuenta platos de cada país. Él es parte de los primos que heredaron las habilidades en la cocina de la abuela Molly. Desde que el curso de Hogwarts terminó, Hugo ha estado todo el tiempo en la cocina, cocinando desayunos, almuerzo, meriendas, cenas y postres, algo que tranquiliza sus nervios; el primero de septiembre que se acerca significa que él empezará su primer año de Hogwarts, lo que lo tiene hecho un flan, pese que ha esperado esto desde que tuvo cinco años. Rose toma una cuchara y la sumerge en la mezcla de chocolate, recibiendo una fea mirara de Hugo y un regaño de parte de su madre. Se lo lleva a su boca, encogiéndose de hombros, y luego de dejar la cuchara en la repisa, sale de la cocina para ir a su habitación. Tiene mucho trabajo que hacer. ¿Qué clase de atuendo se usa en la primera cita si se va al cine? En definitiva, no puede preguntárselo a algunas de sus primas, sabe que va a hacer el blanco de sus burlas por un gran tiempo si lo hace. —Bien —suspira Rose, buscando una revista entre sus cosas—. Tal vez encuentre algo en Corazón de bruja. El ejemplar es de su prima Lily Potter, pero ella lo olvidó cuando se quedó a dormir hace dos días, algo realmente bueno porque puede usarlo para saber qué demonios hay que hacer en su primera cita. Merlín, no había creído que fuera tan difícil. —¿Se puede saber por qué pareces una leona en una jaula? Rose se sobresalta al ver a su padre apoyado en el umbral de la puerta de su habitación. —Me asustaste —le reclama, sacando un conjunto que es de un top blanco con las palabras New York al frente y una falda desde la cintura hasta las rodillas. Su padre frunce el ceño. —No vas a ponerte eso para reunirte con Scorpius —advierte severamente. —¡Papá, por favor! —chilla avergonzada. Ronald Weasley niega con la cabeza. —Ni lo pienses, señorita. Suficiente ha sido que te deje ir con el niño Malfoy al cine. —¡Mamá, papá está molestando! —¡Ron Weasley, baja de inmediato! —se escucha el grito proveniente de Hermione Weasley desde la cocina. El hombre pelirrojo da un respingo. —Esto no se queda así —anuncia, apuntando con el dedo a su primogénita, quien le sonríe con inocencia. Su padre se va y Rose se queda al frente de su espejo, preguntándose preocupada cómo se vería el top y la falda en ella. Aunque en realidad está más preocupada que su padre no comprenda su extraño sentimiento.