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Eternamente tuya, Hermione — capítulo 1
Eternamente tuya.
1 de marzo de 2063
Mi amor, ya han pasado 172 días desde que estoy sin ti y el dolor sigue siendo insoportable, me faltas en cada día, cada cosa, cada instante, cada lugar… tu recuerdo me acompaña siempre, pero no me basta, no basta para saciar mis ganas de ti, de tenerte conmigo, de escucharte hablar de verte reír.
Te veo en cada rincón de esta casa, en cada sitio al que fuimos juntos, en cada persona que me cruzo, pero no eres tú, es solo un espejismo que me recuerda el amor más grande que hubo y habrá jamás.
Hoy sería tu cumpleaños, el primero desde que nos conocimos que no pasamos juntos y me doy cuenta de cuanto te amo.
Sí, sigo totalmente enamorada de ese chiquillo con la nariz manchada de tierra que había despertado su interés intentando volver amarilla a una "ratilla" con un ridículo hechizo; del mismo muchacho que con 11 años consiguió enfrentarse a un troll y a la vez realizar correctamente por primera vez en su vida el hechizo Wingardium Leviosa; aquel que se sacrificó a sí mismo en un ajedrez gigante para que Harry y yo pudiéramos continuar; Sigo amando al muchacho que se molestó cuando vio las clases de Lockhart en mi horario rodeadas de corazoncitos o cuando vio la tarjeta que me mandó debajo de la almohada; el que estuvo vomitando babosas solo por defenderme con una varita rota; el que, como descubrí después había vencido su fobia y seguido a arañas solo por mí; el que me visitaba a diario en la enfermería cuando estuve petrificada. No sabes cuánto amo al chico que, aun estando enfado conmigo, me defendió de Snape cuando me llamó sabelotodo, a pesar de que tú eras la persona que más me lo llamaba; ese que, a pesar de seguir enfadado conmigo, cambió de actitud y me ofreció su apoyo para ayudar a Hagrid y a Buckbeack, no sabes cuánto lo necesitaba y lo feliz que me hiciste… Y sí, sigo amando al que sintió celos de Viktor Krum y me hizo sentir celos de Fleur Delacour; el que, aun enfadado con Harry, intento ayudarle; el que me partió el corazón invitándome al baile como último recurso y no la primera como yo quería; el que rompió la figura de su jugador favorito por celos; el que se esforzó al máximo por aprender en el "Ejercito de Dumbledore", el que luchó en la batalla del ministerio; el que demostró ser un gran jugador de Quidditch; el que siempre estuvo ahí para Harry y para mí; el que dejo a su familia por ir en busca de los horrocruxes; el que se marchó, pero nada más irse quiso volver; el que no dejaba de gritar mi nombre mientras Bellatrix me torturaba, dándome, sin saberlo, fuerzas para resistir; el que se metió en un lago helado por salvar a su mejor amigo; el que temía no ser lo suficientemente bueno, sin sospechar si quiera que era el mejor; el que quiso salvar a los elfos domésticos; el que me besó con tanto entusiasmo que me levanto del suelo; el que luchó en una guerra; el que fue tan maduro como para no culpar a Harry por la muerte de su hermano.
Sigo enamorada del hombre en el que te convertiste; el que trabajo duro por ayudar a George en la tienda después del fallecimiento de Fred; el que estuvo pendiente de sus padres; el que me acompañó a Australia a buscar a los míos… Recuerdo lo ilusionado que estabas al montar en avión y como te sorprendías con todas las cosas del mundo muggle que no existen en el mundo mágico, me encantó como trataste siempre de unir los dos mundos y como incluso te sacaste el carnet de conducir muggle.
Por muchos años que pasen, siempre amaré a ese joven nervioso que me pidió matrimonio de la forma más bonita que ha existido jamás; tu cara cuando supiste que ibas a ser padre, como me cogiste y diste vueltas conmigo en el aire y como me besaste después; tu emoción al sostener a Rose y Hugo entre tus brazos; el buen marido y el gran padre que fuiste; como, a pesar de tus opiniones, fuiste tolerante y aceptaste a Scorpius en la familia; la felicidad que sentiste cuando supimos que íbamos a ser abuelos y como lo celebramos después y ¿cómo olvidar la manera en la que se te caía la baba con nuestros nietos? y como jugabas con ellos, a pesar de tus achaques.
Amo al amigo, al compañero, al novio, al marido, al padre, al abuelo, al hermano, al hijo… Amo todas las facetas de ti, Ron.
Son tantas las cosas por las que te amo que me es imposible ponerlas todas aquí porque fueron millones las que hicieron que me enamorara de ti y que ese sentimiento cada día fuera a más. Amaba todo de ti, Ron, tu risa, el azul de tus ojos, tus pecas, tu cabello cuando era rojo como el fuego y también blanco como la nieve, símbolo de que el tiempo había pasado y nosotros habíamos envejecido juntos, tus manos, tus abrazos, tus besos, tus caricias, tu mirada, tus gestos, tus enfados, tus muecas, tus detalles, tu lealtad, tu sentido del humor, tu afán de superación, tus bromas, tu enorme corazón, tu fortaleza… todas y cada una de las cosas que formaban parte de ti, todavía las amo, aunque ya no estés y eso me parte el alma en dos, porque tú ya no estás y yo aún no me acostumbro a estar sin ti, Ojalá estuvieras aquí para poder desearte un "Feliz Cumpleaños" en persona y no por carta. Ojalá estuvieras aquí para decirte todo lo que te quiero y lo mucho que te echo de menos, pero no estás y yo necesito decirlo, necesito sacarlo... por eso te escribo porque, aunque no te tengo aquí, necesito sentir que aún no te has ido del todo, que todavia te tengo a mi lado, que aun puedo hablar contigo y decirte lo que siento.
Te amo, Ron, siempre te he amado y siempre te amaré.
Eternamente tuya, Hermione.