Solo En Mis Recuerdos. — capítulo 14
Capítulo 13: Ir a Nueva York es una pésima idea.
Al día siguiente...
Hoy tengo un importante examen en Literatura... y yo me pasé la noche entera leyendo *Cuentos de la era griega.*Me llevó mucho tiempo y muchas tazas de café pero antes de las cuatro de la mañana lo terminé.
Mientras me dirijo a mi casillero analizo mis escasas opciones: puedo asistir al examen e inventarme las respuestas que obviamente no estudié o puedo saltármelo y refugiarme entre los libros de mitología en busca de más respuestas.
Cuentos de la era griegaes muy interesante, pero ninguna de esas historias me ha servido de algo. Nada se asemeja a lo que estoy viviendo ahora.
Tal vez deba recorrer los libros de otras mitologías y no solo la griega.
Ese plan me gusta más, aunque reprobar un examen por inasistencia sea algo que no me guste. Bajo la cabeza comienzo a caminar a toda velocidad entre los pasillos, aunque muchas personas igual me reconocen y murmuran a mi alrededor.
—Se escapó con Percy ayer, Skyler los vio irse juntos —mi cabeza se levanta de golpe hacia un grupo de chicas. Ellas me pillan mirarlas y miran a otro lado, aunque no por eso dejan de hablar.
—Escuché que Drew está furiosa —dice otra de ellas.
Camino aún más rápido, sintiéndome enfurecer ¿Escaparte con Percy? ¿Que un tal Skyler nos vio? ¡Patrañas, puras patrañas!
—¡Annie! —Piper aparece ante mí con una mueca de enojo en su bonito rostro— ¿En dónde estuviste ayer? ¡Pensé que íbamos a vernos en el almuerzo!
—Ay, Piper —la agarro del brazo y la empiezo a guiar hacia la biblioteca, ya que ella llamó la atención de mucha gente con sus gritos—. Te lo explicaré, pero no hagas drama.
—¡¿Drama?! ¡Yo no hago ningún drama! —exclama, aunque se deja arrastrar por mí.
La biblioteca está medianamente vacía y todos parecen muy interesados en sus libros como para prestarnos atención. Lanzo un suspiro silencioso al estar al fin en calma, lejos de las miradas indiscretas de los demás.
—Estoy harta de todos —digo cuándo Piper abre la boca para decir algo— ¿Has escuchado lo que todo el mundo dice de mí? Esa fiesta fue un desastre total. Si Percy no me odiaba, ahora lo hace por culpa de los rumores.
Piper pone los ojos en blanco.
—Se dice muchas cosas de los populares todo el tiempo —señala, como si no fuera la gran cosa.
—Antes pensaba que era una buena idea ser popular para acercarme a Percy, pero ahora no estoy tan segura —suspiro.
—¿Aún quieres algo con él? —me cuestiona con una ceja alzada, aunque deduzco por su mirada conocedora que ya sabe mi respuesta.
—Me gusta Percy —admito—, pero creo que es mejor dejarlo estar con Drew —un nudo se atora en mi garganta. No me gusta pronunciar esas palabras en voz alta, pero es cierto. Percy no parece dar señales de reconocerme. Es mejor centrarme de una cosa a la vez, y lo primero quiero hacer es conseguir respuestas. Y tendré que hacerlo por mi propia cuenta ya que no puedo contar con la ayuda de mi novio, es decir, el novio de Drew.
—Drew no le conviene para nada —Piper frunce los labios. Sus palabras activan un recuerdo en mi cabeza. Lonney solía decir lo mismo de mí y Percy.
—¿Por qué dices eso?
—Bueno, yo... —algo cruza sus ojos, como una sombra. Piper parpadea y esta se va—. Ella es una bruja.
Lo que sea que haya cruzado su mirada se ha desvanecido. Eso no se me ha escapado. Algo de verdad raro está pasando.
—No ibas a decir eso —me doy cuenta, mirándola casi boquiabierta.
—Claro que sí —se echa el cabello hacia atrás, como toda una diva. Me doy cuenta de algo más: hoy no lleva las plumas.
—¿Y las plumas, Piper?
—¿Qué plumas? —frunce el ceño—. Ah, ya. Las deseché. Es muy años setenta. Parecía gallina con eso.
—Parecía que te encantaban —replico. Piper va a decir algo y de nuevo veo esa cosa, esa sombra en sus ojos coloridos. Parece cambiar de idea a último minuto.
—Eso no importa. El punto es...
Dejo de escucharla, mi mente trabajando a toda máquina. Me parece haber visto lo mismo en la mirada de Lonney cada vez que me regaña o en Percy cuándo le dije que debía ser muy malo estudiando.
Todos tienen eso en común, pero ¿qué significa?
Una idea surge en mi cabeza.
Oh, dioses.
¡Es tan obvio que me provoca darme una bofetada por no darme cuenta antes! Alguien está controlando las mentes de todos ellos. Alguien que seguro quiere llevar las cosas por una dirección en específico, y por eso todos parecen tener ideas claras sobre qué sentir —o a quién odiar, en caso de Piper— aunque no sepan los motivos exactos.
Lonney está convencida que debo apartarme de Percy, pero ¿por qué?
Piper quiere verme con Percy para herir a Drew, pero ¿por qué la odia tanto?
Y mi padre... ¿por qué no me habla de mi madre biológica?
Y otra cosa se me ocurra ¿y si el Campamento Mestizo aún existe y no desapareció como pensé? Tal vez hay una posibilidad de que todo vuelva a la normalidad, pero primero...
—Debo ir a Nueva York —digo en voz alta. Piper interrumpe su cháchara y me mira disgustada.
—¿Qué quieres hacer allá? Aquí es hermoso.
Esa es otra cosa: nunca nadie dice dónde estamos.
—¿Aquí, dónde?
—Annie, no actúes como si no supieras dónde vives —vuelve a poner los ojos en blanco.
—¿Y qué pasaría si lo he olvidado?
—Diría que eres tontita, pero ambas sabemos que eres muy inteligente —sonríe—. Vamos, tenemos que ir a Literatura.
—Tú no compartes esa clase conmigo —le recuerdo cuándo enlaza su brazo con el mío.
Ella parpadea un par de veces, pareciendo confundida.
—No, no. Estoy segura de que sí —empieza a llevarme de vuelta al pasillo.
—Jamás has estado conmigo en esa clase —intento zafarme de su agarre, pero ella clava sus perfectas uñas en mi brazo.
—No es cierto. Vamos, llegaremos tarde.
—¡Me estás haciendo daño! —no me suelta— ¡Piper! Suéltame, me quedaré en la biblioteca.
—Para nada. La biblioteca te da ideas locas ¿Irte a Nueva York? —lanza un bufido—. Que locura.
—¡Piper, suéltame! —no me hace caso. De hecho, ni siquiera demuestra haberme escuchado.
—No dejaré que vayas a la biblioteca. No es buena para ti —clava en mí sus ojos multicolores... aunque lucen algo opacos—. No irás a ninguna parte. Te quedarás aquí. Es dónde debes estar.
Su voz adquiere un tono fiero, casi ya ni parece ella misma.
Trago saliva, dudosa.
—De acuerdo, no iré a ningún lado —digo. Piper tarda varios segundos más mirándome antes de soltarme.
—De acuerdo —asiente y sonríe, volviendo a ser la misma de siempre—. Nos vemos en el almuerzo, tengo que ir a Química —me lanza un beso al aire y se va, dejándome más confusa que antes.
Hace un segundo aseguraba compartir conmigo Literatura.
Otra cosa extraña.
Y para no tentar su ira —o la de la persona que la controla— obligo a mis pies a irse al aula de Literatura, por primera vez ignorando los rumores que se alzan a mi alrededor.