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INICIAR DE NUEVO — capítulo 1

-Confío en usted y sé que lerndará el uso adecuado.

Fueron las palabras que lernvinieron a la menta, cuando Harry le pedía un frasco para recuperar los últimosrnrecuerdos del hombre que los había detestado los últimos seis años de su vida.

Y mientras buscabarnentre su bolso de cuentas el recipiente que le exigía su amigo, encontró larnpequeña botella que le entregará en el despacho del director el propio hombrernque se desangraba a sus pies.

Sin pensarlo dosrnveces y encontrar de lo que sus amigos y su propia lógica le dijera, ella sernarrodilló al lado del hombre moribundo y con un gran esfuerzo hizo que sernbebiera el líquido de color naranja rojizo, como el fuego.

Tras esperar unrnsegundos y no ver respuesta alguna, la joven castaña se despego del cuerporninerte del que una vez fuera el maestro más odiado de Howard y él ser, quernpodía intimidar a cualquier mago con solo sentir el peso de sus profundos ojosrnnegros, y que hoy solo era un nombre más en la larga lista de personas quernmurieron por los absurdos ideales de un demente obsesionado con la pureza dernsangre y el poder.

Con esternpensamiento, alcanzó a sus dos amigos que la esperaban a la entrada delrnpasadizo que conecta la casa de los gritos y el colegio.

Empuñando larnvarita y baja la capa de invisibilidad de Harry; ella, Ron y el elegido, comornllamaban otra bola de fanáticos a su amigo, se dirigieron nuevamente alrncastillo esquivando cuanta maldición les alcanzable y lanzando hechizos con larnfinalidad de salvar a la mayor cantidad de gente posible, cuando un susurró querncongelaba la sangre, que hablaba dentro de su cabeza proclamaba el alto alrnfuego y exigía la presencia de su mejor amigo en el bosque prohibido pararnterminar finalmente lo que iniciará ya hace 17 años.

Sin darlernimportancia al último mensaje enviado por Lord rnVoldemort, Harry se dirigió al lugar rndonde se ubicaba la oficina del director rny al igual que muchas otras veces antes, el chico vertió en el platornovalado que flotaba sobre el escritorio del director, las gotas plateadas quernle dieran el hombre que acababa de morir en sus manos, dejándose envolver porrnlos recuerdos de la infancia y juventud de Snep, hasta que llego al recuerdornque le daría la clave para derrotar a Voldemort.

Tras ver losrndetalles más importantes y tal vez más dolorosos de la persona a la quernconsidero un traidor cobarde, Harry rnfinalmente entendió el porqué al igual que ellos, Snep siempre aparecíarncuando había problemas.

  • Harry nornpensarás en ir al bosque prohibido verdad- fueron las palabras que sacaron al pelinegrornde sus pesares morales, los cuales a cada segundo eran más.

  • Tengo quernhacerlo Hermione, mira a tu alrededor, es la única forma de acabar con todornesto, respondió Harry.

  • Bueno al menosrndeja que vallamos contigo.

  • No debesrnquedarte aquí junto a Ron y los otros, además a un falda la serpiente, sólornprométeme que cuando todo acabe entregarás esto al ministerio- y tras decirrnestás palabras Harry entrego a su mejor amiga el mismo frasco que minutos antesrnella le dio para guardar las lágrimas de Sanep.

  • Que es esto,rnpregunto Hermione.

  • Es lo que vi enrnel pensadero, si algunos debemos morir por el bien mayor, al menos que todosrnconozcan la verdad y se reconozca lo que siempre fuimos.

-No te entiendornHarry y tú no tienes por qué morir.

  • Si Herm, no hayrnotra forma y pensar que todo fue por amor a ella.

  • A quien.

-A mi madre-rnrespondió el chico con gran asombro.

-No entiendo Harryrn

  • Después lornharás, sólo recuerda aún tienen que matar a la serpiente.

Tras decir estásrnpalabras y dejar en un mar de dudas a la castaña, el chico que vivió sernenvolvió en su capa de invisibilidad y salió con rumbo a su destino, uno que nornpidió y que le fue escrito aún antes de que el naciera.

Pese a losrnintentos de Voldemort por ser el dueño de la barita de sauco, está le volvió arnfallar  y Harry Potter, el niño quernvivió,  volvió a vencer la maldición asesinarny así acabó finalmente con uno de los seres más malvados y crueles del mundornmágico, finalizando así la segunda guerra.

Aún cansados yrnheridos por la batalla, los sobrevivientes de la guerra iniciaron el recuentornde los daños, brindar la atención necesaria a los heridos y recuperar losrncuerpos de los caídos con la finalidad de darles un entierro digno a su valor.

Aún nadie entendíarnporque Harry Potter insistía en ir a rescatar el cuerpo de Severus Snape yrnmenos aún comprendían porque solicitaba a Kingsley Shacklebolt, nuevo ministrornde magia, darle un trato de héroe.

Fue aquí cuandornlas extrañas palabra que le dijera su mejor amigo comenzaron a tomar forma enrnla cabeza de Hermione. Y la llevaban a confirmar las dudas que siempre tuvornsobre el actuar de su profesor de pociones, aunque aún desconocía losrnverdaderos motivos por lo que actuaba aquel misterioso Hombre.

Tras una brevernreunión en la oficina del director de Hogwarts, o lo que quedaba de ella, HarryrnPotter explicó al ministro de Magia, a los integrantes que aún sobrevivían dernla Orden del Fénix y el Ejército de Dumbledore y a uno que otro entrometido dernla prensa como Rita Skeeter la verdad sobre Severus Snape, realidad que avalórnel retrato del ex director Albus.

Una vez aclaradornel pasado del ex-mortifago, una pequeña comitiva de rescate, conformada porrnHermione, Harry, un par de aurores y Ron, quien aún iba con dudas y sorprendidornpor la "supuesta inocencia " de su ex maestro; tomaron rumbo al lugarrndonde dejaron el cadáver de Severus Snape.

Dicha sorpresa fuernmayor, cuando encontraron al hombre, que pensaban muerto, de pie y vomitado unrnlíquido negro y espeso, mientras se sujetaba débilmente del marco de la puerta arnla entrada de la casa de los gritos.

El hombre que aúnrntenía su ropa manchada con su propia sangre a penas y logro emitir un susurró,rnque nadie logro comprender lo que decía, cuan cayó inconsciente.