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INICIAR DE NUEVO — capítulo 20

Sabiendo que ya no podría mantener a Severus fuera del departamento, Malfoy decidió jugarse la última oportunidad que tenia para ayudar a su amigo, así que utilizando su varita ato a Snape con un par de cuerdas mágicas, para tratar de engallar a Bellatrix y ganar algo de tiempo.

-No generalices cuñadita, no todo somos iguales, mira a quien me encontré abajo- dijo el rubio empujando a Severus a dentro del departamento.

-Tienes razón Lucius, no todos son iguales, hay unos peores, como este o tú, no, en cerio pensaste que me había tragaría tu absurda actuación- respondió la bruja acercándose al par de ex mortifajos, y aun sujetando con su varita el cuello de Harry - solo lo lamento por la pobre de mi hermanita que va a quedar viuda, aunque el negro siempre le quedo, hay perdón se me olvida ella también va a morir hoy-termino de decir la bruja y un grupo de nueve o diez hombres vestidos como mortifagos aparecieron en el pequeño departamento con sus varitas en mano apuntando a Snape, a Harry y a Malfoy.

-A él lo quiero vivo- ordeno la bruja a los mortifagos, haciendo alusión  a Severus, -a los otros dos mátenlos, y tu linda- dijo Belatrix volviéndose hacia Hermione,-vienes con migo.-

Hermione aprovecho la pequeña distracción de la Bruja para tomar la varita que traía dentro de la bolsa del abrigo, y lanzando  un hechizo no verbal a Bellatrix, la hizo volar lejos de ella.

Lucius soltó los amarres de Severus y comenzó a hacerle frente a los mortifagos junto con Harry, mientras Snape trataba de llegar hasta donde estaba Hermione para ayudarla, pues ella aun no podía ponerse en pie por los cruciatus que recibió.

Una vez junto a la castaña, Snape tomo la varita de Hermione y ocultando a la joven bruja tras la barra de la cocina, comenzó a lanzar maldiciones y hechizos en contra de los mortifagos.

-Potter sácala de aquí- dijo Snape a Harry al darse cuenta que por más que intentaban los mortifagos seguían superándolos en número.

-No tan rápido Potter, la Sangre Sucia se queda- dijo Bellatrix lanzando a Harry un avada kedavra, que Severus logro desviar.

-Soy yo el único que sabe cómo hacerlo, así que déjalos que se marchen, es a mí a que quieres- dijo Snape levantando las manos como en señal de derrota pero sin soltar la varita de Hermione y sujetando con la otra mano un especie de encendedor plateado.

-Por Merlín Snape que patético eres,- decía la bruja burlándose del mago,-creía que no podías caer más bajo pero veo que me equivoque, Magnum tenía razón y ya olvidaste a la tonta de Evans, pero otra leona.- decía Belatrix acariciando el rostro de Snape con su varita,

-Ya váyanse ahora- le grito Snape a Harry al mismo tiempo que sujetaba con uno de sus brazos a Belatrix por el cuello.

Cuando Hermione se recupero del vértigo que sintió por la desaparición, se encontraba sujetada a Harry en medio de lo que parecía ser la estancia de una cabaña.

-Tenemos que volver, no podemos dejarlo solo, lo van a matar, Harry lo van a matar, tengo que ir con él-  gritaba Hermione tratando de librarse del agarre de su amigo.

-Tranquila Hermione, él va a estar bien te lo aseguro- decía Harry tratando de controlar a su amiga que continuaba forcejeando con él.

-No es verdad Harry, lo va a matar, cómo pudiste dejarlo solo, debiste, lo va a matar- continuaba diciendo Hermione en medio del llanto y dejándose abrazar por su amigo.

Tras unos minutos en  los que dejo que Hermione se desahogara un poco, Harry le dijo al oído que Snape se había quedado con el des iluminador de Ron, que él sabía cómo usarlo y que pronto los alcanzaría.

-El des iluminador, si, funciono con Ron también va a funcionar con él verdad Harry, él va a venir- decía Hermione volviendo a llorar.

-Si Mione él va a venir- dijo Molly acercándose a la castaña,-ahora ven con migo vamos por algo para limpiarte esos golpes y para que te calmes, las muchachas están en la recamara con Teddy, y los demás salieron cuando enviaste tu patronus y aun no vuelven- dijo la matriarca Wesley dirigiendo su vista hacia el niño que vivió.

Ya había pasado media hora desde que Harry y Hermione arribaron a la cabaña y aun no regresaban los muchachos con Draco y Narcisa, y de Snape tampoco se sabía nada.

-Llegaron- dijo Gabriella, levantándose del sillón donde está sentada junto a Hermione y Giny, ya que se habían escuchado varias apariciones afuera de la cabaña.

-Ayuda- gritaba Neville sujetando del brazo a Draco quien tenía una gran hemorragia en la pierna derecha, -cuando intentábamos desaparecer lo sujetaron de la pierna y sufrió de partición- dijo Neville a Luna quien se acercaba para ayudarlo a llevar a Draco a una de las sillas que había en la estancia y comenzar a curarle la herida.

Segundos después entro Bill cargando a Narcisa quien estaba desmañada, -solo esta inconsciente- contesto el joven a la expresión de expando de su madre,-Alguien les aviso, cuando llegamos nos estaban esperando cerca de 20 aurores armados y a la señora la estaban torturando en el interior de la casa-

-Llévala a la recamara  de Teddy, ahí está Andrómeda, yo voy en un instante con algo para reanimarla, cariño y los demás- cuestiono Molly, cuando por la puerta entraron Ron, George, Artur y Percy.

-Ron por fin llegaste, llegaron están bien- dijo Gabrielle abrazando al pelirrojo menor quien le respondió sin pena el abrazo a la joven francesa, hasta que se percato de la imagen de Hermione sentada en el sofá, sujetándose la cabeza con las manos sobre sus piernas.

Soltando bruscamente a Gabriella, Ron se acerco hasta Hermione, -estas bien- pregunto el pelirrojo, a lo que la castaña solo se limito a afirmar con la cabeza.

-Y el murciélago donde lo dejaste, no me digas que él te abandono primero o tal vez prefirió reunirse con su viejos amigos- volvió a decir Ron ganándose toda la rabia de Hermione, pues los nervios y la desesperación que sentía por la ausencia de Severus la estaban volviendo loca y lo que menos necesitaba era una escena absurda de celos por parte de Ron, pues por lo que pudo percibir en Gabrielle y la manera que reaccionaron ambos cuando se vieron, era claro que él también había decidido rehacer su vida sin ella.

-Ya paso mucho tiempo, Harry y todavía no aparece, tengo que ir por él- decía Hermione caminando hasta  donde estaba Harry.

-Espera Hermione, no puedes aparecerte de nuevo en ese lugar.- contestaba el pelinegro sujetando a su amiga por los hombros.

  • Que tal si esta herido y no puede venir, tengo que ir con él, dame tu varita, además tengo que volver por mamá, tampoco podemos dejarla sola la última vez que la abandone mataron a mi padre, así que dame tu varita Harry- volvía a decir Hermione pero esta vez casi en un grito.

-Está bien- contesto Harry,- esperemos un rato más y si no llega en media hora yo mismo voy por él, en cuanto a tu madre- decía Potter cuando una luz cejadora ilumino todo el recinto.

-Hermione- se escucho decir a una mujer desde el centro de la potente luz.

-Mamá- contesto Hermione abrazando la imagen de su madre que comenzaba a apreciarse en medio de la luz.

-Sabía, que no me perdonarías si la dejaba - dijo Snape apareciendo a lado de las dos mujeres que se abrazaban.

Al escuchar la voz de Severus, Hermione soltó a su madre para abrazarlo, pero la impresión de verlo con toda la camisa azul manchada de sangre fue de maceada para la castaña que cayó desvanecida en los brazos de Snape.

Sosteniéndola con uno de sus brazos, Snape trataba de revisar los signos vitales de la castaña, sin percatarse de las miradas curiosas de las personas a su alrededor.

-Necesitamos recostarla, fueron muchas la impresiones que recibió por el día de hoy- dijo Clarise preocupada por el estado de salud de su hija y temiendo que lo sufrido ese día pudiera afectar a su nieto o nieta.

-Por aquí- se escucho decir a Molly quien caminaba hacia una puerta que daba pasa a una recamara con varias camas.

Sin el más mínimo esfuerzo Snape tomo entre sus brazos a Hermione y siguió a la señora Wesley hasta la habitación, donde  recostando a la bruja en la cama junto a la puerta, sentándose a lado de ella para continuar revisando el estado en que se encontraba. 

-Ya la revise y solo son raspones y rasguños superficiales, sus nervios son los que estaban destrozados, trate de darle una poción para calmarla pero se negó a tomarla- dijo Molly apoyada en el marco de la puerta,- es usted quien parece necesitar ayuda- volvió a decir la matriarca Wesley aproximándose al mago sentado en la cama.

-No, yo estoy bien, esto no es mío- respondió Snape señalando las manchas de sangre que comenzaban a oscurecerse sobre su camisa.

-Entonces voy por una camisa para que te quites esa, la sangre seca es una de las manchas más difíciles de limpiar- contesto Molly y desapareció de la habitación.

Tras unos minutos en completo silencio donde, Snape recordó las noches de los últimos meses, en las que no podía dormir y solo contemplaba a Hermione dormida junto a él, dejándose llevar por la idea de ser feliz a lado de la persona que más amaba en el mundo, sin que esta terminara destruida, pero los últimos acontecimientos le demostraron que eso solo era una ilusión, que él no tenía derecho a ser feliz y el final de aquellos a quien quería seria siempre el mismo.

-Solo es un demayo, se pondrá bien hay que esperar que despierte- dijo Snape anticipándose a la pregunta de Clarise que en esos momentos entraba a la habitación.

Clarise sabía que esa no era la mejor forma en que Snape se enterara que iba a ser padre, pero ella tenía que saber cómo estaba el bebe y él tenía que saber que él existía para que cuidara de ambos, pero apenas iba a informarle del estado de su hija cuando un joven pelirrojo irrumpió el lugar.

-Usted- dijo Ron en un tono despectivo dirigiéndose a Snape, -lo esperan en la sala, tiene mucho que explicarnos.-

-Esto es asunto mío, no tengo nada que explicarles así que largo de aquí- respondió Snape pausadamente pero dejando en claro todo el desprecio que sentía por el pelirrojo. 

-Hoy estuvimos a punto de morir más de uno, Hermione esta inconsciente en una cama por usted y cree que no tiene nada que explicarnos, se equivoca así que ahora mismo vamos a la sala y nos explicara todo.- volvió a decir Ron muy molesto.

La palabras dichas por Ron causaron el efecto esperado en el ánimo de Snape, quien se irguió  frente al pelirrojo dispuesto a poner al chico en su lugar, pero la voz de Hermione llamándolo hizo que él volviera toda su atención a la castaña ignorando completamente al joven frente a él.

-Como te sientes- pregunto el ex mortifago.

-Bien un poco mareada, donde estamos- cuestiono la bruja al no reconocer nada a su alrededor.

  • No lo sé, Potter nos trajo aquí tras el atentado y aun no he podido averiguar nada- contesto Snape y todos los recuerdos del día volvieron a la cabeza de Hermione como una bomba de tiempo.

-Es de Lucius- dijo Snape, señalando las manchas de sangre en su camisa tras ver la expresión de espanto de la castaña.

-Lo siento, se que a pesar de todo era tu amigo- dijo Hermione tras un prolongado silencio entre ellos.

-Sí, es una pena que haya un maldito mortifago menos, pero lo siguen esperando en la sala- interrumpió Ron, aun más molesto al ver el trato que existía entre Hermione y Snape.

-Ronald Wesley, que forma de hablar es esa- se escucho decir a Molly quien entraba en esos momentos a la habitación con una camisa, para Snape, provocando que el chico diera media vuelta y abandonara la habitación no sin antes dedicarle un bufido a su madre -es de Bill espero que le quede, ya sé que el color no es tu favorito, pero veo que ya cambiaste algo tus gustos- dijo Molly a Severus y le entrego una camisa de color crema,

  • Ve con los demás, deben ponerse todos al corriente, yo y…- Molly interrumpió un poco su discurso señalando a la madre de Hermione, en señal de querer saber su nombre, a lo que ella solo dijo Clarise,- yo y Clarise nos encargamos de que ella esté bien- termino finalmente de decir Molly y se acerco a la joven bruja que estaba sentada sobre la cama.

  • De acuerdo- respondió Snape, -si necesitas algo o te vuelves a sentir mal me llamas- le dijo Severus a Hermione sujetando una de sus manos y salió de la habitación.