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Historia 191952 — capítulo 2
Aunque había aceptado ayudarlo, Hugo seguía con ganas de matar a Scorpius. La razón no era porque estaba intentado enamorar a su hermana, sino porque había entrado a su habitación en un momento comprometedor. Hugo Weasley era el más inteligente de Hogwarts, y si fuera poco, era respetado por todos los alumnos y profesores que habían, sobre todo porque tenía la-mirara-que-haría-que-Voldemort-se-haga-en-los-pantalones. Y se agregaba que era un Weasley. Las chicas estaban detrás de él todo el tiempo, sobre todo porque él y su primo Albus eran los únicos chicos que quedaban de esa familia en el colegio. A Hugo no le importaba, ya que él solo tenía ojos para su novia, Alex Rosier. Ella estaba sentado al frente suyo en la cama, leyendo un libro de Transformaciones. Alexandria le había pedido que le ayudará a estudiar para el próximo examen de aquella asignatura y él había aceptado, así que desde hace dos horas estaban en la habitación de chicos de quinto año con los libros y pergaminos. —Ya me tengo que ir —dijo Nathan Rosier, el gemelo de Alex y el mejor amigo de Hugo— o llegaré tarde a mi cita. Disfruten del estudio. Él salió de la habitación y Alex soltó un suspiro de cansancio. —Por fin, ya estaba pensado que no se iría más. —¿Mmm? —Hugo levantó la cabeza de su tarea para ver como su novia se quitaba la remera que traía, revelando un sostén violeta con detalles negros. Él dejó caer la mandíbula. —¿Realmente creías que solo quería estudiar, Hugo? —Con toda la libertad del mundo, ella se sentó sobre el regazo de él. Todavía sorprendido y distraído, Hugo rodeó su cintura con sus brazos—. A veces puedes llegar a ser bastante lento. Hugo rodó los ojos y tiró de ella para besarla, mientras que Alex sonreía, poniendo sus manos sobre los hombros de él. El último de los Weasley tiró todo el material para estudiar de la cama y empujó a su novia hasta que ella quedó sobre la colcha y él sobre ella. Alex rió y tiró de él para volver a juntar sus labios. —¿Por qué eres tan traviesa? —Porque así te gusto. Él suspiró profundamente y llevó sus labios al cuello de Alex, quien empezó a gemir con suavidad. Cuando ella se arqueó, Hugo llevó sus manos al broche del sostén para quitárselo, y lo hubiera hecho, si alguien no hubiera entrado bruscamente a la habitación. Alex chilló y se puso la remera sobre su cuerpo, mientras Hugo se incorporaba para enviarle una mirara asesina a Scorpius Malfoy, que en ese momento se dio cuenta que había llegado en un mal momento. —¿Vuelvo más tarde? —¡LARGO! Hugo intentó calmarse y miró a Alex, quien seguía respirando con dificultad con los ojos bien abiertos. Ella negó con la cabeza y se pasó la remera por la cabeza, luego se acomodó el cabello negro. —Se acabó el momento. —Imbécil —bufó Hugo. Se inclinó y le dio un corto beso a su novia—. Voy a ver qué quiere. Ya vuelvo. Alexa asintió y se sentó bien en la cama, todavía con las mejillas sonrojadas. Hugo salió de la habitación y caminó hacia Scorpius, quien estaba sentado en uno de los escalones, con las mejillas tan rojas como las de su amiga por interrumpir a ella y a su novio. Hugo contó hasta diez para calmarse y se sentó a su lado. —Más te vale que sea lo que sea qué quieres sea bueno. —Primero, lo siento —se disculpó, sin mirarlo a los ojos—. Y segundo, tú y seguramente todo el mundo saben que estoy enamorado de Rose. —Como cualquier chico con dos ojos —contestó Hugo, haciendo una mueca de disgusto—. ¿Y qué tiene eso que ver con lo que quieres de mí? —Ya sé como enamorarla. ¡Y esta vez va a funcionar! —agregó cuando él lo miró con algo de burla—. Rose adora los personajes masculinos de los libros, pero ama más que a nadie a los semidioses de esa saga que lee. ¡Yo quiero ser ellos! Hugo pestañó confundido. Él recordaba vagamente que la primera vez que había visto a Scorpius Malfoy, él parecía un chico maduro e inteligente, luego comenzó a juntarse más con Albus y Rose y se convirtió en un problemático, bromista y fuera de juicio como ellos. Hugo se dio cuenta por completo que el chico maduro e inteligente ya no estaba al ver la sonrisa de loco que tenía Scorpius. —Es una idea ridícula —dijo cuando él terminó de explicarle lo que quería hacer. —Albus dijo que era absurda —contestó Scorpius—. Tú y Al conocen a Rose mejor que a nadie. Y tú también sabes tanto sobre los libros de Las Crónicas del Campamento Mestizo como ella, necesito que me digas todo sobre ellos, desde su color de cabello hasta su personalidad. —¿Piensas teñirte el pelo? —Genial, Scorpius se volvió loco, pensó Hugo. —¡No! Usaré peluca —dijo con obviedad. Él se giró hacia él y juntó las manos en signo de súplica—. Por favor, por favor, dí que lo harás. Necesito tu ayuda, y la de Albus. Vamos, vamos, vamos. —Es una terrible idea —dijo, pero terminó aceptando ayudarle. Scorpius le dio un fuerte abrazo que lo tomó por sorpresa, pero tan rápido como lo abrazó, se alejó y salió corriendo, seguramente para reunirse con Albus. Hugo suspiró profundamente y se paró para dirigirse hacia su habitación. Alex Rosier estaba sentada en el piso, apoyando su espalda en la cama y leyendo el mismo libro que tenía antes de quitarse la remera. Ella le sonrió tímidamente al verlo entrar. —¿Qué quería? —Hacer el ridículo —contestó él simplemente.
Algunos seguramente reconocieron a la novia de Hugo como también al mejor amigo de él, Nathan y Alexandria Rosier, ya que son personajes míos usados para otra historia mía, pero tuve que ponerlos acá si o si porque son mis personajes favoritos y debía ponerlos en este fic.
Quiero agradecer por acá a las cuatro personas que me felicitaron por mi cumpleaños, muchas gracias realmente, me sentí feliz al leer sus comentarios, y también saber que les gustó la historia. Y sólo digo para alguien que comentó que no tengo los libros de Percy Jackson, tuve que leerlos por PDF, pero por mi cumpleaños me regalaron el primer libro, El ladrón del rayo , también el tercer libro de Harry Potter. Entonces no tengo nada más que decir que disfruten la lectura.
¡Besos!