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Leyendo mi vida para evitar un futuro horrible — capítulo 2

  • Tranquilo pasa andante, vengo en son de paz- Levanto los brazos Tom sonriendo arrogante.

Dumbledore le miró con incredulidad sin bajar la varita - ¿ Tú, en son de paz ?

  • Sip, eso parece- Se miro las uñas indiferente.

  • Explícate Tom - le habla con tono duro Dumbledore

  • A mí solo me han dicho, Tom vas a viajar al futuro y van a leer siete libros para cambiar las cosas que han sucedido. No hagas hagas nada extraño, vas en son de paz y... aquí estoy en todo mi esplendor- Sonrió socarronamente.

  • ¿ Cómo sé que no mientes , Tom ?-

  • ¿ Por qué mentiría Albus?- Le desafío con la mirada.

-Porque tú mientes mucho - responde Dumbledore con seriedad y sin una pizca de amabilidad

  • Porque tú nunca has creído nada de lo que he dicho- Le fulminó con la mirada.

  • Dame una prueba para creerte , Tom y te dejaré en paz -

  • Una prueba, que te parece ... por ejemplo, la prueba de que no he sacado la varita para atacar a nadie- Expresó con sarcasmo Tom, sin apartar su mirada de Albus.

Dumbledore se dio cuenta de que eso era verdad ,soltó un suspiro y guardo su varita - De acuerdo te creo , pero te estaré vigilando

  • Como siempre entonces- Rodó los ojos Tom.

  • Bueno - vuelve a su tono amable Dumbledore - Ahora que estamos todos , podemos empezar a leer .

De nuevo saca su varita y trasfigura las sillas en sillones cómodos con cojines del color de cada casa para leer .

  • Sí, por fin- Dijeron los merodeadores dramáticos.

El director coge el primer libro y coloca un hechizo alrededor del resto para asegurarse de que ningún curioso mirara el resto - Este es el primero - anuncia - ¿ Quién lo quiere empezar ?

  • Empezaré yo- Respondió con indiferencia Tom, total le gustaba leer, tarde o temprano le iba a tocar de cualquier manera, así que mejor sería empezar.

  • De acuerdo -dice con el ceño fruncido y le tira el libro de malas ganas pero para su sorpresa Tom lo coge al aire sin problemas y no le golpea .

  • Profesor, que ha pasado con sus modales- Sonrió Tom divertido.

  • Cállate y empieza ya -

-Vale vale , el libro se llama Harry Potter y la piedra filósofal - lee el título Tom.

Interesante pensó Tom.

''Ahora sabré porque Dumbledore me dejo con mis tios ''-pensó Harry

Bueno empiezo , el primer capítulo se llama ''El niño que vivió ''-

  • Como no- Expresó Harry cabizbajo.

James y Lily al escuchar el título se miraron y fruncieron el ceño . ¿ qué puede significar eso ?.

  • Supongo que lo averiguaremos leyendo- Informó Tom.

El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Privet Drive, estaban orgullosos de decir que eran muy normales, afortunadamente.

  • ¿ Señor y Señora Dursley ?-pregunta Lily sorprendida - Pero ¿ no es ahí donde vive mi hermana Petunia ?

  • Así es- Asintió su hijo.

  • ¿ Qué significa esto ?-pregunta James

  • Ya te enterarás papa - responde su hijo

Eran las últimas personas que se esperaría encontrar relacionadas con algo extraño o misterioso,porque no estaban para tales tonterías

  • Por supuesto que eran las últimas personas- Dijo enfadado Ron.

El señor Dursley era el director de una empresa llamada Grunnings, que fabricaba taladros.

  • ¿ Qué es un taladro de esos ?-pregunta Pansy desde su sitio al lado de Draco

  • Es una herramienta muggle- Explica Harry.

-¿ y qué hace esa cosa ?-pregunta ahora Malfoy

  • Hacer agujeros en la pared , y de esa manera te permite colgar cosas como un cuadro - responde Hermione

  • Siempre igual Granger ,no puedes abstenerte de responde verdad sangre sucia- responde Draco con el ceño fruncido .

Severus al escuchar esa palabra le vino a la mente el momento de cuando él dijo eso a Lily y logró que Lily le repudiará durante bastantes años , miro a Draco con una expresión fría como el hielo - Señor Malfoy no permito que se diga ese tipo de expresiones en mi casa , por lo que 10 puntos menos para Slytherin

  • Pero padrino no puedes hacer eso- Respondió Draco sorprendido.

-Sí puedo soy tu profesor y tengo ese derecho , Draco - afirma Snape con una mirada de frialdad

  • Que rayos - expresa Sirius enfadado - Quejicus tú le dijiste lo mismo a la pelirroja hace años ,no seas hipócrita

  • Ya empezamos otra vez, pensé que esa conversación había quedado zanjada- Miro furiosa Lily a Sirius y luego a su marido, pidiendo que tranquilizase a su mejor amigo.

  • Sirius eso fue hace años , parte de la culpa la tenemos también nosotros ,le provocamos - comenta James a su mejor amigo . Sirius asiente a regañadientes.

  • Tienes razón.

Era un hombre corpulento y rollizo, casi sin cuello, aunque con un bigote inmenso.

  • ¡Era una morsa andante- Exclamaron los merodeadores.

Ese comentario por parte de los Merodeadores provocaron risas en todos menos en cierto profesor de Pociones que solo puso una media sonrisa en su rostro .

  • Vamos, Severus a ti también te ha hecho gracia- Le dio un codazo Minerva.

  • Mentira - miro a otro para que no vieran que se estaba riendo

La señora Dursley era delgada, rubia y tenía un cuello casi el doble de largo de lo habitual, lo que le resultaba muy útil, ya que pasaba la mayor parte del tiempo estirándolo por encima de la valla de los jardines para espiar a sus vecinos.

  • ¡ Una jirafa!- Volvieron a exclamar los merodeadores.

  • que encanto de mujer - expresa Severus con sarcasmo

  • Ni que lo digas- dice Harry sin darse cuenta de a quien se lo están diciendo, solo llevándose por los sentimientos que le embargaban.

  • ¿ Tú la conoces Queji- iba a decir James pero se corrige al ver la mirada de su esposa - quiero Snape tu conoces a esa mujer ?

  • Claro que la conozco, es la hermana de Lily- Aseguró dejando los rencores a parte. 

  • ¿ acaso eráis vecinos o algo así ?-pregunta esta vez Remus

  • Sí, vivíamos muy cerca- Comento Lily sonriendo a su mejor amigo, se sentía mal por no haberlo perdonado .

Severus al ver esa sonrisa se la devuelve , lo que deja muy sorprendido a Harry.¿ De qué conocería tanto su madre a Snape ?.

Los Dursley tenían un hijo pequeño llamado Dudley, y para ellos no había un niño mejor que él.

  • Eso se nota en demasía, no hacía falta que lo jurasen- Rodó los ojos.

  • Seguro que mi cachorro es mejor - declara Sirius con orgullo

  • No creo que sea así padrino, no me considero mejor a nadie, solo soy yo mismo.

Severus Snape escuchó eso sorprendido , esa manera de hablar le recordó más a Lily que a James .

  • Ves Severus, te dije que Harry no era como creías- Le guiño un ojo la profesora de transformaciones.

Los Dursley tenían todo lo que querían, pero también tenían un secreto, y su mayor temor era que lo descubriesen: no habrían soportado que se supiera lo de los Potter.

-¿¡ Lo de los Potter!? Serán incompetentes...- Cerró los puños por la furia James.

La señora Potter era hermana de la señora Dursley, pero no se veían desde hacía años; tanto era así que la señora Dursley fingía que no tenía hermana,

  • Tuney celosa y envidiosa - murmura en voz baja Snape con un tono furioso .

  • Fingía que no me conocía mi propia hermana - Susurro Lily dolida.

-No le hagas caso Lily - le dice James con tono dulce mientras la acerca para que quede apoyada en su pecho - Lo que pasa es que te tiene envidia porque tu eres mucho mejor que ella en todo .

  • Aún así me siento mal, siempre la he querido, es mi hermana, hemos jugado muchas veces juntas, hemos compartido tantas cosas ...

  • Se ve que ella ha olvidado todo eso , Lily -le dice su ex mejor amigo Severus

  • Pero yo no ...- Murmuró con tristeza.

porque su hermana y su marido, un completo inútil,

-¿¡ Inútil yo!?- Expresó colérico.

-Bueno no es del todo mentira - bromea Sirius lo que hace que se gane un zape de su mejor amigo

  • Yo no soy un inútil, Canuto y lo sabes o quieres que sepan aquel día de Navidad en el que ...- No pudo continuar porque su mejor amigo le había tapado la boca con ambas manos.

eran lo más opuesto a los Dursley que se pudiera imaginar. Los Dursley se estremecían al pensar qué dirían los vecinos si los Potter apareciesen por la acera.

  • Pues que somos los más normales de la familia- Afirmó James seguro.

Sabían que los Potter también tenían un hijo pequeño, pero nunca lo habían visto. El niño era otra buena razón para mantener alejados a los Potter: no querían que Dudley se juntara con un niño como aquél.

  • Siento que se decepcionarán y que sus planes se fuesen a la basura- Dijo entre dientes Harry en voz muy baja.

Nuestra historia comienza cuando el señor y la señora Dursley se despertaron un martes, con un cielo cubierto de nubes grises que amenazaban tormenta.

  • El cielo ya presagiaba todo ...

Pero nada había en aquel nublado cielo que sugiriera los acontecimientos extraños y misteriosos que poco después tendrían lugar en toda la región.

  • Se pone interesante- Apoyo la cabeza entre sus manos James.

El señor Dursley canturreaba mientras se ponía su corbata más sosa para ir al trabajo,

  • Que aburrido que es ese hombre- Dijo Sirius.

y la señora Dursley parloteaba alegremente mientras instalaba al ruidoso Dudley en la silla alta.

  • Cantuneaba de lo cotorra que es y de lo aburrida que es - comenta Severus con burla

  • Estoy seguro de ello- concordó James, por una vez estaban de acuerdo en algo.

Ninguno vio la gran lechuza parda que pasaba volando por la ventana.

  • ¿ Cómo la van a ver? Por lo que parece pasan de todo y a la vez quieren enterarse de todo, no tiene sentido - dice James 

  • Eso es extraño - comenta Remus pensativo

A las ocho y media, el señor Dursley cogió su maletín, besó a la señora Dursley en la mejilla

  • Si es su esposa ¿ por que no la besa en la boca ? ¿ Por qué lo hace en la mejilla ? Al menos que a ella también le de asco - expresa Sirius con diversión lo que provoca risas.

  • No sé, que raro- Acotó James también extrañado.

y trató de despedirse de Dudley con un beso, aunque no pudo, ya que el niño tenía un berrinche y estaba arrojando los cereales contra las paredes.

  • Ahora todo tiene sentido- Asintió Sirius riendo.

-Cerdo mimado malcriado - comenta Ron serio -

  • Que familia tienes Harry -dicen los gemelos con burla  - una morsa , una jirafa y un cerdo.

  • Ya, tengo una familia muy pintoresca- Rió Harry, por primera vez de su familia.

«Tunante», dijo entre dientes el señor Dursley mientras salía de la casa. Se metió en su coche y se alejó del número 4. Al llegar a la esquina percibió el primer indicio de que sucedía algo raro: un gato estaba mirando un plano de la ciudad.

-Pero si los gatos no saben leer - dice un pequeño de Hufflepuff

El trío dorado miro a la profesora de transformaciones con sospecha.

-No , pero mi gata favorita si sabe - dice Sirius sonriendo - ¿verdad Minnie ?- su mirada se dirige a la profesora McGonagall

McGonagall se puso roja como un tomate pero se hizo la ignorante- No sé de qué estás hablando Black.

-Ya , profesora , ya

Durante un segundo, el señor Dursley no se dio cuenta de lo que había visto, pero luego volvió la cabeza para mirar otra vez. Sí había un gato atigrado en la esquina de Privet Drive, pero no vio ningún plano. ¿En qué había estado pensando? Debía de haber sido una ilusión óptica.

  • Claro, una ilusión, primero una lechuza y después un gato que hace cosas raras, más señales y le estallan en la cara- Rodó los ojos Sirius.

El señor Dursley parpadeó y contempló al gato. Éste le devolvió la mirada. Mientras el señor Dursley daba la vuelta a la esquina y subía por la calle, observó al gato por el espejo retrovisor: en aquel momento el felino estaba leyendo el rótulo que decía «Privet Drive» (no podía ser, los gatos no saben leer los rótulos ni los planos).

  • Ese hombre, no sabe leer señales ...

-Sigo pensando que es Minnie - comenta Sirius

Minerva no dijo nada ni para desmentirlo, ni para afirmarlo.

El señor Dursley meneó la cabeza y alejó al gato de sus pensamientos. Mientras iba a la ciudad en coche no pensó más que en los de taladros que esperaba conseguir aquel día.

  • Claro, no podrá pensar en nada más, sino la única media neurona que tiene se le agota- Se burló James.

-Seguro que hasta un mosquito tiene más neuronas que esa morsa - dice para sorpresa de la profesora , Remus.

  • Seguro que sí- Estuvieron de acuerdo sus amigos.

Pero en las afueras ocurrió algo que apartó los taladros de su mente. Mientras esperaba en el habitual embotellamiento matutino, no pudo dejar de advertir una gran cantidad de gente vestida de forma extraña. Individuos con capa.

  • Ni siquiera así se dará cuenta de que algo raro pasa- Advirtió Sirius.

El señor Dursley no soportaba a la gente que llevaba ropa ridícula.

  • Tú si que eres ridículo , muggle idiota - comenta con tono de veneno Snape

  • No sé soporta ni a sí mismo- Suspiro Harry.

¡Ah, los conjuntos que llevaban los jóvenes! Supuso que debía de ser una moda nueva. Tamborileó con los dedos sobre el volante y su mirada se posó en unos extraños que estaban cerca de él. Cuchicheaban entre sí, muy excitados. El señor Dursley se enfureció al darse cuenta de que dos de los desconocidos no eran jóvenes. Vamos, uno era incluso mayor que él, ¡y vestía una capa verde esmeralda!

  • Puajj seguro que era un Slytherin - expresa Sirius con asco

  • Oh quizás no- Le miraron mal los Slytherin.

  • Yo soy Slytherin y mi capa siempre fue negra - expresa Severus con orgullo .

¡Qué valor! Pero entonces se le ocurrió que debía de ser alguna tontería publicitaria; era evidente que aquella gente hacía una colecta para algo. Sí, tenía que ser eso.

  • Tan evidente, no es.

El tráfico avanzó y, unos minutos más tarde, el señor Dursley llegó al aparcamiento de Grunnings, pensando nuevamente en los taladros. El señor Dursley siempre se sentaba de espaldas a la ventana, en su oficina del noveno piso. Si no lo hubiera hecho así, aquella mañana le habría costado concentrarse en los taladros. No vio las lechuzas que volaban en pleno día, aunque en la calle sí que las veían y las señalaban con la boca abierta, mientras las aves desfilaban una tras otra. La mayoría de aquellas personas no había visto una lechuza ni siquiera de noche.

  • Que raro que haya tantas lechuzas- Comento pensativo Remus.

Sin embargo, el señor Dursley tuvo una mañana perfectamente normal, sin lechuzas. Gritó a cinco personas. Hizo llamadas telefónicas importantes y volvió a gritar.

  • Claro importante, dudo mucho que lo fuesen ...

  • ¿ es que ese hombre no sabe hablar como una persona ''normal ?-pregunto con burla Snape

  • Parece que no- Rió James.

Estuvo de muy buen humor hasta la hora de la comida, cuando decidió estirar las piernas y dirigirse a la panadería que estaba en la acera de enfrente. Había olvidado a la gente con capa hasta que pasó cerca de un grupo que estaba al lado de la panadería. Al pasar los miró enfadado. No sabía por qué, pero le ponían nervioso. Aquel grupo también susurraba con agitación y no llevaba ni una hucha. Cuando regresaba con un donut gigante en una bolsa de papel,

  • ¿Tan gigante como él? Imposible- Ironizó Sirius.

, alcanzó a oír unas pocas palabras de su conversación. 

—Los Potter, eso es, eso es lo que he oído... —Sí, su hijo, Harry...

  • ¿ Harry? ¿ Qué ha pasado con mi pequeño?- Preguntó Lily abrazando a su pequeño con fuerza y delicadeza a la vez .

El señor Dursley se quedó petrificado. El temor lo invadió. Se volvió hacia los que murmuraban, como si quisiera decirles algo, pero se contuvo. Se apresuró a cruzar la calle y echó a correr hasta su oficina. Dijo a gritos a su secretaria que no quería que le molestaran, cogió el teléfono y, cuando casi había terminado de marcar los números de su casa, cambió de idea. Dejó el aparato y se atusó los bigotes mientras pensaba...

  • No pienses que es malo para tu salud. - Le aconsejo James.

  • conozco a uno que de usar su única neurona se murió - comenta con burla Severus

  • No sé si quiero saber quien es- Susurro James.

No, se estaba comportando como un estúpido.

-Yo pensaba que ya era estúpido - afirmo Remus , sus amigos asintieron ante eso.

Potter no era un apellido tan especial. Estaba seguro de que había muchísimas personas que se llamaban Potter y que tenían un hijo llamado Harry. Y pensándolo mejor, ni siquiera estaba seguro de que su sobrino se llamara Harry. Nunca había visto al niño. Podría llamarse Harvey. O Harold.

  • Este hombre no tiene remedio - niega Remus con la cabeza 

  • que nombre más feo -exclama Lily mirando a su bebe - Jamás te llamaría así

  • No, nmbe feo- Hizo una pedorreta y sacó la lengua.

Ese gesto por parte del pequeño bebe hizo reír a todos , hasta saco una pequeña risa de Severus Snape

  • Sí, pequeño, son unos nombres horrorosos- Le dio un beso en la mejilla.

No tenía sentido preocupar a la señora Dursley, siempre se trastornaba mucho ante cualquier mención de su hermana.

  • Tanto me odia- Dijo cabizbaja Lily.

  • Petunia idiota - dijo esta vez en voz alta Severus

  • Supongo que tendrá motivos para odiarme, Sev, ya no se que pensar, a lo mejor le hice algo sin darme cuenta- Expresó con lágrimas de tristeza y dolor deslizándose por las mejillas.

-No le hiciste nada te lo aseguro -

Pero de todos modos, aquella gente de la capa... Aquella tarde le costó concentrarse en los taladros, y cuando dejó el edificio, a las cinco en punto, estaba todavía tan preocupado que, sin darse cuenta, chocó con un hombre que estaba en la puerta.

—Perdón —gruñó, mientras el diminuto viejo se tambaleaba y casi caía al suelo. Segundos después, el señor Dursley se dio cuenta de que el hombre llevaba una capa violeta. No parecía disgustado por el empujón. Al contrario, su rostro se iluminó con una amplia sonrisa, mientras decía con una voz tan chillona que llamaba la atención de los que pasaban:

—¡No se disculpe, mi querido señor, porque hoy nada puede molestarme! ¡Hay que alegrarse, porque Quien-usted-sabe finalmente se ha ido! ¡Hasta los muggles como usted deberían celebrar este feliz día!

  • Madre mía, ¿¡Cómo pudieron ser tan poco cuidadosos !?- Expresó frustrada Lily.

  • si el cara serpiente está muerto - celebra triunfal Sirius

Y el anciano abrazó al señor Dursley y se alejó. El señor Dursley se quedó completamente helado. Lo había abrazado un desconocido. Y por si fuera poco le había llamado muggle, no importaba lo que eso fuera. Estaba desconcertado. Se apresuró a subir a su coche y a dirigirse hacia su casa, deseando que todo fueran imaginaciones suyas (algo que nunca había deseado antes, porque no aprobaba la imaginación). Cuando entró en el camino del número 4, lo primero que vio (y eso no mejoró su humor) fue el gato atigrado que se había encontrado por la mañana. En aquel momento estaba sentado en la pared de su jardín. Estaba seguro de que era el mismo, pues tenía unas líneas idénticas alrededor de los ojos.

  • ¡ Las gafas!- Exclamó Sirius- Eres tú, Minerva, no me lo puedes negar.

—¡Fuera! —dijo el señor Dursley en voz alta.

  • Como que va a ser capaz de sacar a ningún animal de allí, haciendo eso- Rodó los ojos James.

El gato no se movió. Sólo le dirigió una mirada severa. El señor Dursley se preguntó si aquélla era una conducta normal en un gato.

  • Se lo preguntó, para de freírte el cerebro, lo vas a llevar mal ...

Trató de calmarse y entró en la casa. Todavía seguía decidido a no decirle nada a su esposa.

  • Este hombre es tonto- Decreto Sirius meneando la cabeza.

La señora Dursley había tenido un día bueno y normal. Mientras comían, le informó de los problemas de la señora Puerta Contigua con su hija,

  • No tiene otra cosa que hacer en su vida, salvo espiar a los demás. Con tu vida ya tienes bastante.- Respondió Severus serio.

y le contó que Dudley había aprendido una nueva frase («¡no lo haré!»).

  • Pufff, que malcriado- Aseguró James.

  • Nino malo- Frunció el ceño el pequeño.

El señor Dursley trató de comportarse con normalidad. Una vez que acostaron a Dudley, fue al salón a tiempo para ver el informativo de la noche.

—Y por último, observadores de pájaros de todas partes han informado de que hoy las lechuzas de la nación han tenido una conducta poco habitual. Pese a que las lechuzas habitualmente cazan durante la noche y es muy difícil verlas a la luz del día, se han producido cientos de avisos sobre el vuelo de estas aves en todas direcciones, desde la salida del sol. Los expertos son incapaces de explicar la causa por la que las lechuzas han cambiado sus horarios de sueño. —El locutor se permitió una mueca irónica—. Muy misterioso. Y ahora, de nuevo con Jim McGuffin y el pronóstico del tiempo. ¿Habrá más lluvias de lechuzas esta noche, Jim?

—Bueno, Ted —dijo el meteorólogo—, eso no lo sé, pero no sólo las lechuzas han tenido hoy una actitud extraña. Telespectadores de lugares tan apartados como Kent, Yorkshire y Dundee han telefoneado para decirme que en lugar de la lluvia que prometí ayer ¡tuvieron un chaparrón de estrellas fugaces!

  • ¡ Qué locura! -dijeron varios 

Tal vez la gente ha comenzado a celebrar antes de tiempo la Noche de las Hogueras. ¡Es la semana que viene, señores! Pero puedo prometerles una noche lluviosa.

El señor Dursley se quedó congelado en su sillón. ¿Estrellas fugaces por toda Gran Bretaña? ¿Lechuzas volando a la luz del día? Y aquel rumor, aquel cuchicheo sobre los Potter...

  • Parece que su cabeza empieza a funcionar- Dijo con sarcasmo Severus.

La señora Dursley entró en el comedor con dos tazas de té. Aquello no iba bien. Tenía que decirle algo a su esposa. Se aclaró la garganta con nerviosismo.

—Eh... Petunia, querida, ¿has sabido últimamente algo sobre tu hermana?

Como había esperado, la señora Dursley pareció molesta y enfadada. Después detodo, normalmente ellos fingían que ella no tenía hermana.

-Ya no te quiero Petunia -dice Lily enfadada y empezando a llorar

Severus no lo pude resistir más y se acerco a su amiga para abrazarla y reconfortarla- Déjala Lily, no merece a nadie tan bueno como tú.

  • Haz caso a Snape , Lily -dice James abrazándola por el otro lado - Es tu mejor ex amigo él sabrá de lo que habla

  • Tienes razón Sev, pero no puedo evitar sentirme mal, es mi hermana, aunque ya no la puedo ver de esa manera.

—No —respondió en tono cortante—. ¿Por qué?

—Hay cosas muy extrañas en las noticias —masculló el señor Dursley—. Lechuzas... estrellas fugaces... y hoy había en la ciudad una cantidad de gente con aspecto raro...

—¿Y qué? —interrumpió bruscamente la señora Dursley

—Bueno, pensé... quizá... que podría tener algo que ver con... ya sabes... su grupo.

  • Severus, nunca llegue ha decírtelo, pero te perdone hace tiempo, en realidad pienso que nunca te lo tuve en cuenta. En aquella época me importaba más cosas estúpidas, como que mis amigas no dejarán de juntarse conmigo. Eso es lo que me dijeron sabes, que no serían más mis amigas si te perdonaba y volvía a ser tu amiga. Yo... me asuste y lo lamento porque era mejor ser tu mejor amiga a ser la amiga de unas falsas.- Expresó sincera ignorando lo que Vernon había dicho sobre los magos.

Severus Snape escucha eso sorprendido , piensa un rato lo que le va a decir y responde :Nunca te odie Lily , me odiaba a mí mismo por decirte ese nombre tan horrible , perdóname , me gustaría volver a ser tu amigo

  • A mi también, siempre fuiste mi mejor amigo, incluso te veía más como un hermano. El hermano que nunca he tenido. No tengo nada que perdonarte Sev- Sonrió a su mejor amigo más tranquila.

-¿ De verdad ?-le sonríe ampliamente , mira a James este asiente con una sonrisa y se acerca a abrazarla como hace tiempo no había hecho

  • Claro que sí, Sev, lo digo muy en serio- Le devolvió el abrazo Lily, acariciándole el pelo.

  • Lily que tocas grasa - expresa Sirius con asco

  • Para nada, Sev siempre ha tenido el cabello muy suave- Aseguró Lily.

  • El vapor de las Pociones , si es cierto a todos se les ponen así cuando están muy expuestos a los vapores -comenta Remus

  • Nosotros también nos deberíamos de disculpar- Expresó James mirando a sus amigos.

  • Después del capítulo James -dice Lily sonriendo

  • De acuerdo Lily, sigue Tom.

La señora Dursley bebió su té con los labios fruncidos. El señor Dursley se preguntó si se atrevería a decirle que había oído el apellido «Potter». No, no se atrevería. En lugar de eso, dijo, tratando de parecer despreocupado: 

—El hijo de ellos... debe de tener la edad de Dudley, ¿no?

—Eso creo —respondió la señora Dursley con rigidez.

—¿Y cómo se llamaba? Howard, ¿no?

  • nmbe feo- Volvió a decir el pequeño con un gesto asqueado.

—Harry. Un nombre vulgar y horrible, si quieres mi opinión.

  • Hagy bueno, tota- Balbuceo.

  • Nadie pidió tu opinión jirafa - exclama Sirius serio

  • Esa ni es mi hermana- Aseguró Lily fríamente.

—Oh, sí—dijo el señor Dursley, con una espantosa sensación de abatimiento—. Sí, estoy de acuerdo.

No dijo nada más sobre el tema, y subieron a acostarse. Mientras la señora Dursley estaba en el cuarto de baño, el señor Dursley se acercó lentamente hasta la ventana del dormitorio y escudriñó el jardín delantero. El gato todavía estaba allí. Miraba con atención hacia Privet Drive, como si estuviera esperando algo. ¿Se estaba imaginando cosas? ¿O podría todo aquello tener algo que ver con los Potter? Si fuera así... si se descubría que ellos eran parientes de unos... bueno, creía que no podría soportarlo.

  • Aún se lo pregunta, será estúpido- Escupió impulsivamente James.

Los Dursley se fueron a la cama. La señora Dursley se quedó dormida rápidamente, pero el señor Dursley permaneció despierto, con todo aquello dando vueltas por su mente. Su último y consolador pensamiento antes de quedarse dormido fue que, aunque los Potter estuvieran implicados en los sucesos, no había razón para que se acercaran a él y a la señora Dursley. Los Potter sabían muy bien lo que él y Petunia pensaban de ellos y de los de su clase... No veía cómo a él y a Petunia podrían mezclarlos en algo que tuviera que ver (bostezó y se dio la vuelta)... No, no podría afectarlos a ellos... ¡Qué equivocado estaba!

El señor Dursley cayó en un sueño intranquilo, pero el gato que estaba sentado en la pared del jardín no mostraba señales de adormecerse. Estaba tan inmóvil como una estatua, con los ojos fijos, sin pestañear, en la esquina de Privet Drive. Apenas tembló cuando se cerró la puertezuela de un coche en la calle de al lado, ni cuando dos lechuzas volaron sobre su cabeza. La verdad es que el gato no se movió hasta la medianoche. Un hombre apareció en la esquina que el gato había estado observando, y lo hizo tan súbita y silenciosamente que se podría pensar que había surgido de la tierra. La cola del gato se agitó y sus ojos se entornaron. En Privet Drive nunca se había visto un hombre así. Era alto, delgado y muy anciano, a juzgar por su pelo y barba plateados, tan largos que podría sujetarlos con el cinturón. Llevaba una túnica larga, una capa color púrpura que barría el suelo y botas con tacón alto y hebillas. Sus ojos azules eran claros, brillantes y centelleaban detrás de unas gafas de cristales de media luna. Tenía una nariz muy larga y torcida, como si se la hubiera fracturado alguna vez.

  • Sin duda eres tú profesor- Se burló Tom, parando la lectura.

  • Es Dumby -dice Sirius

El nombre de aquel hombre era Albus Dumbledore. Albus Dumbledore no parecía darse cuenta de que había llegado a una calle en donde todo lo suyo, desde su nombre hasta sus botas, era mal recibido.

  • Es que siento decir esto, pero tu vestuario no es normal ni el mundo mágico, Albus- Ironizó Tom.

  • pero a mi me gusta-dice el director encogiéndose de hombros

  • Ya nos hemos dado cuenta, tranquilo- Dijo divertido Tom.

Estaba muy ocupado revolviendo en su capa, buscando algo, pero pareció darse cuenta de que lo observaban porque, de pronto, miró al gato, que todavía lo contemplaba con fijeza desde la otra punta de la calle. Por alguna razón, ver al gato pareció divertirlo. Rió entre dientes y murmuró:

—Debería haberlo sabido.

Encontró en su bolsillo interior lo que estaba buscando. Parecía un encendedor de plata. Lo abrió, lo sostuvo alto en el aire y lo encendió. La luz más cercana de la calle se apagó con un leve estallido. Lo encendió otra vez y la siguiente lámpara quedó a oscuras

  • Quiero uno -dicen los Merodeadores emocionados

  • Dumbledore, yo quiero uno de esos- Expresó Sirius- Así no me tengo que levantar para apagar la luz ni encenderla y no me tengo que preocupar de decir un hechizo, que eso da mucha pereza.

  • Me temo que solo existe uno , yo lo inventé - dice Dumbledore sonriendo

  • Yo creo que puedes inventar otro Albus, no seas tan agarrado. Hay que compartir con los demás- Increpó Sirius.

  • Muy bien pero me llevará un tiempo crearlo

  • No importa, mientras consigamos uno- Comentaron los merodeadores.

  • Muy bien en ese caso si sois pacientes crearé uno para cada uno y para mi hijo Severus Snape - declara el director .Al escuchar lo último Snape lo mira sorprendido

  • ¿ Has dicho hijo?- Preguntó incrédulo.

-No de sangre , pero sí te considero como un hijo Severus

  • Gracias Albus,tú eres como el padre que nunca he tenido y te considero como tal- Le respondió Severus- Lo he preguntado porque no creí que nadie quisiese ser el padre de alguien como yo- Agachó la cabeza compungido.

-Sí te quiero hijo mío

  • Muchas gracias Albus, no te imaginas lo que significa esto para mí.

Doce veces hizo funcionar el Apagador, hasta que las únicas luces que quedaron en toda la calle fueron dos alfileres lejanos: los ojos del gato que lo observaba. Si alguien hubiera mirado por la ventana en aquel momento, aunque fuera la señora Dursley con sus ojos como cuentas, pequeños y brillantes, no habría podido ver lo que sucedía en la calle. Dumbledore volvió a guardar el Apagador dentro de su capa y fue hacia el número 4 de la calle, donde se sentó en la pared, cerca del gato. No lo miró, pero después de un momento le dirigió la palabra.

—Me alegro de verla aquí, profesora McGonagall

  • Lo sabía- Grito Sirius a todo pulmón.

Varios se taparon los oídos por el grito que pegó Sirius .

  • Canuto, cortate un poco, que no quiero quedarme sordo tan joven- Dijo James aún con las manos en los oídos.

  • Huy lo siento , no era mi intención

  • Se que no era tú intención- Le puso una mano en su hombro- Pero ten más cuidado.

-Lo tendré

Se volvió para sonreír al gato, pero éste ya no estaba. En su lugar, le dirigía la sonrisa a una mujer de aspecto severo que llevaba gafas de montura cuadrada, que recordaban las líneas que había alrededor de los ojos del gato. La mujer también llevaba una capa, de color esmeralda. Su cabello negro estaba recogido en un moño. Parecía claramente disgustada.

— ¿Cómo ha sabido que era yo? —preguntó.

—Mi querida profesora, nunca he visto a un gato tan tieso

Todos rieron ante el comentario de Dumbledore.

  • Cualquiera estaría así de estar tantas horas sentado - dice Lily mirando con pena a su profesora favorita..

Minerva le mando una mirada de agradecimiento a su antigua alumna.

—Usted también estaría tieso si llevara todo el día sentado sobre una pared de ladrillo —respondió la profesora McGonagall.

— ¿Todo el día? ¿Cuando podría haber estado de fiesta? Debo de haber pasado por una docena de celebraciones y fiestas en mi camino hasta aquí.

McGonagall miro reprobatoriamente a Dumbledore al recordar esa parte de la conversación.

  • ¿ Te parece bonito irte de fiesta por ese hecho ?-pregunta Snape con tono serio al director

  • ¿ A qué hecho te refieres Snape ?-pregunta Sirius

  • No lo puedo decir aún, lo descubriremos en el libro- Dijo aunque en su tono si te fijabas se podía notar la tristeza.

La profesora McGonagall resopló enfadada.

—Oh, sí, todos estaban de fiesta, de acuerdo —dijo con impaciencia—. Yo creía que serían un poquito más prudentes, pero no... ¡Hasta los muggles se han dado cuenta de que algo sucede! Salió en las noticias. —Terció la cabeza en dirección a la ventana del oscuro salón de los Dursley—. Lo he oído. Bandadas de lechuzas, estrellas fugaces... Bueno, no son totalmente estúpidos. Tenían que darse cuenta de algo. Estrellas fugaces cayendo en Kent... Seguro que fue Dedalus Diggle. Nunca tuvo mucho sentido común.

  • La verdad estoy contigo profesora, muy prudentes no han sido- Tercio Lily en tono reprobatorio.

  • Severus pensó lo mismo cuando se lo conté -asintió MInerva

Severus asintió ante lo dicho por Minerva.

—No puede reprochárselo —dijo Dumbledore con tono afable—. Hemos tenido tan poco que celebrar durante once años...

—Ya lo sé —respondió irritada la profesora McGonagall—. Pero ésa no es una razón para perder la cabeza. La gente se ha vuelto completamente descuidada, sale a las calles a plena luz del día, ni siquiera se pone la ropa de los muggles, intercambia rumores... Lanzó una mirada cortante y de soslayo hacia Dumbledore, como si esperara que éste le contestara algo. Pero como no lo hizo, continuó hablando.

—Sería extraordinario que el mismo día en que Quien-usted-sabe parece haber desaparecido al fin, los muggles lo descubran todo sobre nosotros. Porque realmente se ha ido, ¿no, Dumbledore?

Dumbledore en ese momento se tenso imperceptiblemente, pero todo el que estuviese atento en el Gran Comedor lo habría notado.

—Es lo que parece —dijo Dumbledore—. Tenemos mucho que agradecer. ¿Le gustaría tomar un caramelo de limón?

  • Los típicos caramelos de limón- Dijeron los merodeadores.

— ¿Un qué? 

—Un caramelo de limón. Es una clase de dulces de los muggles que me gusta mucho.

—No, muchas gracias —respondió con frialdad la profesora McGonagall, como si considerara que aquél no era un momento apropiado para caramelos—. Como le decía, aunque Quien-usted-sabe se haya ido...

—Mi querida profesora, estoy seguro de que una persona sensata como usted puede llamarlo por su nombre, ¿verdad? Toda esa tontería de Quien-usted-sabe... Durante once años intenté persuadir a la gente para que lo llamara por su verdadero nombre, Voldemort.

  • Casi nadie lo llama así, todos tienen miedo a ese nombre.

  • es ridículo , no diciendo el nombre estás respetando a un asesino - expresa Sirius

  • No todos piensan igual- Interpelo Severus.

  • Claro los que son mortífagos o apoyan sus ideas - dice James serio

  • Yo también lo he llamado en ocasiones Voldemort- Aseguró Severus.

—La profesora McGonagall se echó hacia atrás con temor, pero Dumbledore, ocupado en desenvolver dos caramelos de limón, pareció no darse cuenta—. Todo se volverá muy confuso si seguimos diciendo «Quien-usted-sabe». Nunca he encontrado ningún motivo para temer pronunciar el nombre de Voldemort. —Sé que usted no tiene ese problema —observó la profesora McGonagall, entre la exasperación y la admiración—. Pero usted es diferente. Todos saben que usted es el único al que Quien-usted... Oh, bueno, Voldemort, tenía miedo.

—Me está halagando —dijo con calma Dumbledore—. Voldemort tenía poderes que yo nunca tuve.

  • ¿ Cómo cuales profesor?- Preguntó Tom curioso.- ¿ Qué poderes tenía él que usted no tenía.

Comentario de las autoras : Ayy Tom cuando te enteres que Voldemort eres tu en el futuro.

-Poderes malvados

—Sólo porque usted es demasiado... bueno... noble... para utilizarlos. —Menos mal que está oscuro. No me he ruborizado tanto desde que la señora Pomfrey me dijo que le gustaban mis nuevas orejeras.

Nadie en Gran Comedor pudo evitar reírse ante lo que acababa de leer Tom.

La profesora McGonagall le lanzó una mirada dura, antes de hablar.

—Las lechuzas no son nada comparadas con los rumores que corren por ahí. ¿Sabe lo que todos dicen sobre la forma en que desapareció? ¿Sobre lo que finalmente lo detuvo? Parecía que la profesora McGonagall había llegado al punto que más deseosa estaba por discutir, la verdadera razón por la que había esperado todo el día en una fría pared pues, ni como gato ni como mujer, había mirado nunca a Dumbledore con tal intensidad como lo hacía en aquel momento. Era evidente que, fuera lo que fuera «aquello que todos decían», no lo iba a creer hasta que Dumbledore le dijera que era verdad. Dumbledore, sin embargo, estaba eligiendo otro caramelo y no le respondió.

—Lo que están diciendo —insistió— es que la pasada noche Voldemort apareció en el valle de Godric. Iba a buscar a los Potter. El rumor es que Lily y James Potter están... están... bueno, que están muertos.

El bebe escuchó eso sorprendido -Mama , papa motos ? Haggy soo ? - y empieza a sollozar

  • Shhh, mi pequeño, estoy aquí tranquilo- Le medio Lily con ternura, preocupada por lo que acababa de leer Tom de Minerva.

  • Nooo mi hermano Cornamenta nooo - grita Sirius con agonía y empieza a llorar

  • Mírame Canuto, estoy aquí- Afirmó James abrazando a Sirius, aunque estaba tan preocupado como su esposa, al respecto.

  • Por favor Cornamenta no me dejes solo con Remus , seguro que me hace leer todos sus libros -dice Sirius llorando y bromeando , eso provoca risas en todos en el Gran Comedor.

  • Por supuesto que sí y me burlaré de ti- También intento aligerar el ambiente Remus.

  • Noo , los libros me perseguirán en pesadillas , el peor el diccionario - Más risas se escuchan .

  • Ya se cual darte primero- Sonrió perverso Remus.

Sirisu puso cara de horror - Lo ves Cornamenta Remus me quiere matar con sus libros

  • Bueno, de momento estoy aquí para impedirlo- Rió ante el drama que estaba montando su amigo.

-Gracias a Merlín , eres mi salva vidas - abraza a James como si la vida le fuera en ello .

James le devolvió el abrazo dándole palmaditas en la espalda.

Dumbledore inclinó la cabeza. La profesora McGonagall se quedó boquiabierta.

—Lily y James... no puedo creerlo... No quiero creerlo... Oh, Albus... Dumbledore se acercó y le dio una palmada en la espalda.

  • Entonces es cierto- Susurraron James y Lily a la vez consternados.

Severus asintió mirando a su amiga , él estaba a punto de derrumbarse y empezar a llorar.

  • Sev, tranquilo, estamos aquí ahora- Le sonrió Lily tranquilizadora. Su amigo asiente sin decir nada. 

—Lo sé... lo sé... —dijo con tristeza. La voz de la profesora McGonagall temblaba cuando continuó.

—Eso no es todo. Dicen que quiso matar al hijo de los Potter, a Harry.

  • A mi hijo no- Grito Lily protegiendo a Harry entre sus brazos.

Severus apretó los puños pensando que todo era culpa suya si no hubiera dicho esa maldita profecía . Dumbledore se dio cuenta y con la mirada le dijo que se calmara ya vería lo que pasaría cuando llegue la hora de la verdad.

-Tendrá que pasar por encima de mi cadáver para poner una mano encima a Lily o mi hijo -dice James furioso

Harry no pudo evitar llorar al darse cuenta de que eso es exactamente lo que hizo. 

Pero no pudo. No pudo matar a ese niño. Nadie sabe por qué, ni cómo, pero dicen que como no pudo matarlo, el poder de Voldemort se rompió... y que ésa es la razón por la que se ha ido.

  • Eso es algo muy extrañado -Observó Tom pensativo.

Dumbledore asintió con la cabeza, apesadumbrado.

— ¿Es... es verdad? —tartamudeó la profesora McGonagall—. Después de todo lo que hizo... de toda la gente que mató... ¿no pudo matar a un niño? Es asombroso... entre todas las cosas que podrían detenerlo... Pero ¿cómo sobrevivió Harry en nombre del cielo?

  • ¿ Cómo pudo sobrevivir mi cachorro ?-pregunta Sirius

  • Se descubrirá en el libro- Respondió Albus.

—Sólo podemos hacer conjeturas —dijo Dumbledore—. Tal vez nunca lo sepamos.

  • Pues ese comentario no me resuelve ninguna duda- Repuso Sirius no muy convencido.

La profesora McGonagall sacó un pañuelo con puntilla y se lo pasó por los ojos, por detrás de las gafas. Dumbledore resopló mientras sacaba un reloj de oro del bolsillo y lo examinaba. Era un reloj muy raro. Tenía doce manecillas y ningún número; pequeños planetas se movían por el perímetro del círculo. Pero para Dumbledore debía de tener sentido, porque lo guardó y dijo:

—Hagrid se retrasa. Imagino que fue él quien le dijo que yo estaría aquí, ¿no?

—Sí —dijo la profesora McGonagall—. Y yo me imagino que usted no me va a decir por qué, entre tantos lugares, tenía que venir precisamente aquí.

—He venido a entregar a Harry a su tía y su tío. Son la única familia que le queda ahora.

  • Perdona - grita Lily enfadada - ¿ Va a entregarla mi hijo a mi hermana ? Mejor que lo dejen con Sirius o con Remus , o hasta Sev . ¡ Cualquiera menos esa !

  • Era la mejor opción- Aseguró Dumbledore.

  • Yo soy su padrino podría haberse quedado conmigo lo hubiera cuidado muy bien -expresa indignado Sirius

  • No estabas disponible y en cualquier caso no habría cambiado de opinión- Claudico Dumbledore. Harry le miro sorprendido, ¿ Cómo podía decir eso después de todo lo que había tenido que pasar en aquella horrible casa?

  • ¿ que no estaba disponible ? ¿ que quieres decir ?

  • Supongo que se sabrá más adelante.- Decreto Dumbledore.

Minerva y Severus negaron con la cabeza con una expresión severa .

— ¿Quiere decir...? ¡No puede referirse a la gente que vive aquí! —gritó la profesora, poniéndose de pie de un salto y señalando al número 4—. Dumbledore... no puede. Los he estado observando todo el día. No podría encontrar a gente más distinta de nosotros. Y ese hijo que tienen... Lo vi dando patadas a su madre mientras subían por la escalera, pidiendo caramelos a gritos. ¡Harry Potter no puede vivir ahí!

  • Mi hijo no puede vivir ahí- Reprobo Lily- Y no lo hará- Dijo segura y furiosa.

—Es el mejor lugar para él —dijo Dumbledore con firmeza—. Sus tíos podrán explicárselo todo cuando sea mayor. Les escribí una carta.

  • Sí, como si una carta fuese a hacer algo - Rodó los ojos Lily- Dumbledore no puede hacer eso, yo me encargaré de que no lo hagas.

-Yo apuesto a que cuando la vea la rompe - dice Severus con tono serio 

  • Seguramente, Sev.

— ¿Una carta? —repitió la profesora McGonagall, volviendo a sentarse—. Dumbledore, ¿de verdad cree que puede explicarlo todo en una carta? ¡Esa gente jamás comprenderá a Harry! ¡Será famoso... una leyenda... no me sorprendería que el día de hoy fuera conocido en el futuro como el día de Harry Potter! Escribirán libros sobre Harry... todos los niños del mundo conocerán su nombre.

 Harry resoplo, no quería nada de aquello, ya tuvo bastante durante este año, odiaba que todo el mundo se diese la vuelta para mirarlo y susurrar cosas entre ellos sobre él, que no eran verdad. Por encima de todo odiaba su fama.

Severus miro a Harry con una mirada de sorpresa , se esperaba que se enorgulleciera de su fama pero claro luego pensó ¿quién en su sano juicio se sentiría asi por tener esa fama quedando huérfano ?.

—Exactamente —dijo Dumbledore, con mirada muy seria por encima de sus gafas—. Sería suficiente para marear a cualquier niño. ¡Famoso antes de saber hablar y andar! ¡Famoso por algo que ni siquiera recuerda! ¿No se da cuenta de que será mucho mejor que crezca lejos de todo, hasta que esté preparado para asimilarlo?

  • Pero no allí, Severus vive en un pueblecito muggle, él podría haberse hecho cargo de mi hijo sin ningún problema- Dijo con firmeza Lily.

  • A Severus lo descarte porque debido a su papel él no podía hacerlo -responde el director

  • ¿ Qué quiere decir con eso ?-pregunta James - Hasta Snape era mejor opción que la morsa y su mujer

  • Debido a su papel- Se irritó Lily- Sería mortifago Albus, pero Sev era mucho mejor que mi hermana y su marido. Él lo hubiese cuidado mejor y no hubiese permitido que nada malo le pasase a mi hijo. No digas estupideces Dumbledore, conmigo no te sirven- Expresó en un tono ácido.

  • ¿ Cómo estás tan segura de que no le hubiera repudiado pro su parecido a James?

  • Porque te hubieses dado cuenta de que era un niño indefenso que necesitaba amor y cariño. Sabes que Harry no es como James, Sev, te habrías dado cuenta al cuidarlo- Le sonrió Lily.

  • Con el tiempo sguro que si - le da una media sonrisa su ex mejor amigo

  • Estoy segura de ello, confío en ti Sev, más que en cualquier otra persona, te confiaría hasta mi vida, hermano- Dijo Lily, no había ninguna duda en sus palabras.

La profesora McGonagall abrió la boca, cambió de idea, tragó y luego dijo: —Sí... sí, tiene razón, por supuesto. Pero ¿cómo va a llegar el niño hasta aquí, Dumbledore? —De pronto observó la capa del profesor, como si pensara que podía tener escondido a Harry.

—Hagrid lo traerá.

— ¿Le parece... sensato... confiar a Hagrid algo tan importante como eso?

  • a Hagrid le confiaría mi vida- Afirmó Dumbledore.

  • Y la mía -dicen los Merodeadores , Lily , Severus y todos los amigos del semi gigante

  • Gracias amigos - dice Hagrid sonriéndoles con lágrimas en los ojos

  • No nos des las gracias Hagrid te lo mereces- Le sonrió Lily.

—A Hagrid, le confiaría mi vida—dijo Dumbledore. —No estoy diciendo que su corazón no esté donde debe estar —dijo a regañadientes la profesora McGonagall—. Pero no me dirá que no es descuidado. Tiene la costumbre de... ¿Qué ha sido eso?

Un ruido sordo rompió el silencio que los rodeaba. Se fue haciendo más fuerte mientras ellos miraban a ambos lados de la calle, buscando alguna luz. Aumentó hasta ser un rugido mientras los dos miraban hacia el cielo, y entonces una pesada moto cayó del aire y aterrizó en el camino, frente a ellos.

  • ¡ Esa parece mi moto!- Grito eufórico Sirius.

La moto era inmensa, pero si se la comparaba con el hombre que la conducía parecía un juguete. Era dos veces más alto que un hombre normal y al menos cinco veces más ancho. Se podía decir que era demasiado grande para que lo aceptaran y además, tan desaliñado... Cabello negro, largo y revuelto, y una barba que le cubría casi toda la cara. Sus manos tenían el mismo tamaño que las tapas del cubo de la basura y sus pies, calzados con botas de cuero, parecían crías de delfín

En sus enormes brazos musculosos sostenía un bulto envuelto en mantas.

—Hagrid —dijo aliviado Dumbledore—. Por fin. ¿Y dónde conseguiste esa moto?

—Me la han prestado; profesor Dumbledore —contestó el gigante, bajando con cuidado del vehículo mientras hablaba—. El joven Sirius Black me la dejó. Lo he traído, señor.

  • ¡ Es mi moto! - Exclamó emocionado.

— ¿No ha habido problemas por allí?

—No, señor. La casa estaba casi destruida, pero lo saqué antes de que los muggles comenzaran a aparecer. Se quedó dormido mientras volábamos sobre Bristol.

  • En eso saliste a tu padre - dice Lily a su bebe mirándole con amor - Sois igual de dormilones

  • Papá domilo, Hagy no, Hagy bueno- Balbuceo el pequeño riendo.

-Vaya gracias por apoyarme hijo -dice James fingiendo estar ofendido soltando una risa.

  • De naa- Rió aplaudiendo.

Dumbledore y la profesora McGonagall se inclinaron sobre las mantas. Entre ellas se veía un niño pequeño, profundamente dormido. Bajo una mata de pelo negro azabache, sobre la frente, pudieron ver una cicatriz con una forma curiosa, como un relámpago.

  • Mi bebé- Abrazo Lily a Harry con delicadeza.

''Todo es por mi culpa ''-pensó con rabia Snape . ''Yo soy el responsable de todo esto ''.

Harry miro a su profesor extrañado ante el cambio de expresión tan repentino que había hecho.

Dumbledore se fijo como al que consideraba un hijo se reprimía a si mismo por el error tan grave que cometió pero que luego se arrepintió de ellos .

— ¿Fue allí...? —susurró la profesora McGonagall.

—Sí —respondió Dumbledore—. Tendrá esa cicatriz para siempre.

— ¿No puede hacer nada, Dumbledore?

—Aunque pudiera, no lo haría. Las cicatrices pueden ser útiles. Yo tengo una en la rodilla izquierda que es un diagrama perfecto del metro de Londres.

  • No sé si creérmelo, Director- Frunció el ceño Sirius.

Bueno, déjalo aquí, Hagrid, es mejor que terminemos con esto. Dumbledore se volvió hacia la casa de los Dursley

— ¿Puedo... puedo despedirme de él, señor? —preguntó Hagrid. Inclinó la gran cabeza desgreñada sobre Harry y le dio un beso,

  • Gracias Hagrid- Le agradecieron James y Lily el gesto al semigigante.

-De nada , lo quiero mucho

James y Lily sonrieron.

raspándolo con la barba. Entonces, súbitamente, Hagrid dejó escapar un aullido, como si fuera un perro herido.

  • ¿ Estabas llorando,?- Preguntó Harry preocupado. Hagrid asiente y el niño le envía una sonrisa.

  • Oye eso ha ofendido - se queja Sirius y como respuesta los que sabían de su secreto le miran serios y James junto a Remus le dan un pisotón

Sirius contuvo la exclamación que iba a hacer por el fuerte pisotón que le habían dado sus dos amigos.

—¡Shhh! —dijo la profesora McGonagall—. ¡Vas a despertar a los muggles!

—Lo... siento —lloriqueó Hagrid, y se limpió la cara con un gran pañuelo—. Pero no puedo soportarlo... Lily y James muertos... y el pobrecito Harry tendrá que vivir con muggles...

  • Con horribles muggles- Susurro Harry.

—Sí, sí, es todo muy triste, pero domínate, Hagrid, o van a descubrirnos —susurró la profesora McGonagall, dando una palmada en un brazo de Hagrid, mientras Dumbledore pasaba sobre la verja del jardín e iba hasta la puerta que había enfrente.

Dejó suavemente a Harry en el umbral,

  • Encima dejas en el suelo a mi hijo, tirado como un perro- Escupió furiosa Lily.

  • Al menos haberle colocado un hechizo calentador , Albus -dice Minerva severa

  • ¿¡Como te atreves Albus!?- Exclamó James enfadado.

  • Yo no pensé en eso -dice arrepentido el director

  • Claro, tanto que sueles pensar y se te olvida algo también importante- Alzó la ceja James con los puños apretados.

sacó la carta de su capa, la escondió entre las mantas del niño y luego volvió con los otros dos. Durante un largo minuto los tres contemplaron el pequeño bulto. Los hombros de Hagrid se estremecieron. La profesora McGonagall parpadeó furiosamente. La luz titilante que los ojos de Dumbledore irradiaban habitualmente parecía haberlos abandonado.

—Bueno —dijo finalmente Dumbledore—, ya está. No tenemos nada que hacer aquí. Será mejor que nos vayamos y nos unamos a las celebraciones.

-¿¡La celebración!?- Exclamó Lily colérica.

-Dumbledore - gruñe Severus - Yo no celebre ninguna fiesta cuando paso eso . Y Minerva estoy seguro de que tampoco

Minerva asintió a lo que acababa de decir Severus.

  • ¡ Jamás celebraría la desaparición de Voldemort cuando el precio a pagar ha sido la muerte de mi hermano Cornamenta y la pelirroja ! - exclama Sirius furioso apretando los puños - Y eso que me encantan las fiestas. 

  • Pero nadie ve eso- Susurro Harry triste.

—Ajá —respondió Hagrid con voz ronca—. Voy a devolver la moto a Sirius. Buenas noches, profesora McGonagall, profesor Dumbledore.

Hagrid se secó las lágrimas con la manga de la chaqueta, se subió a la moto y le dio una patada a la palanca para poner el motor en marcha. Con un estrépito se elevó en el aire y desapareció en la noche.

—Nos veremos pronto, espero, profesora McGonagall —dijo Dumbledore, saludándola con una inclinación de cabeza. La profesora McGonagall se sonó la nariz por toda respuesta.

Dumbledore se volvió y se marchó calle abajo. Se detuvo en la esquina y levantó el Apagador de plata. Lo hizo funcionar una vez y todas las luces de la calle se encendieron, de manera que Privet Drive se iluminó con un resplandor anaranjado, y pudo ver a un gato atigrado que se escabullía por una esquina, en el otro extremo de la calle. También pudo ver el bulto de mantas de las escaleras de la casa número 4.

—Buena suerte, Harry —murmuró.

Dio media vuelta y, con un movimiento de su capa, desapareció.

Una brisa agitó los pulcros setos de Privet Drive. La calle permanecía silenciosa bajo un cielo de color tinta. Aquél era el último lugar donde uno esperaría que ocurrieran cosas asombrosas. Harry Potter se dio la vuelta entre las mantas, sin despertarse. Una mano pequeña se cerró sobre la carta y siguió durmiendo,sin saber que era famoso, sin saber que en unas pocas horas le haría despertar el grito de la señora Dursley, cuando abriera la puerta principal para sacar las botellas de leche. Ni que iba a pasar las próximas semanas pinchado y pellizcado por su primo Dudley...

  • ¿ Qué su primo hizo qué?- Miro Lily a su hijo con preocupación.

Los Merodeadores gruñeron al escuchar eso .

No podía saber tampoco que, en aquel mismo momento, las personas que se reunían en secreto por todo el país estaban levantando sus copas y diciendo, con voces quedas: «¡Por Harry Potter... el niño que vivió!».

Harry solo miro hacía otro lado sin poder sostenerle la mirada a su madre.

  • Famoso a costa de quedarte huérfano - expresa Hermione indignada - ¿ Es que nadie pensó en las muertes de tus padres?

  • Al parecer no- Dijo con tristeza Harry.

-Yo si lo hice -dice en voz alta Severus - Y algunos más .

  • Final del capítulo , ¿ a quién le toca ? - pregunta Tom y al momento Remus levanta la mano

¿ Qué os parece ? . ¿ Cuándo más o menos os gustaría que Severus y Lily se reconciliarán ? 

Pregunta extra : ¿ Cuál es vuestro o vuestros profesores favoritos ? Los míos son Severus , Remus y Minerva . 

AUTORAS : LOREMAR96 Y SU COAUTORA QUERIDA NOE .