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Leyendo mi vida para evitar un futuro horrible — capítulo 5

Salieron de la Sala de Menesteres hasta llegar al Gran Comedor donde todos se quedaron sorprendidos al ver al temible profesor llevar en brazos a Harry como si lo protegiera , llegan hasta sus asientos y luego Severus pasa a Harry a su padre James .

Hermione y Ron se acercaron corriendo - ¿ Qué le pasa a Harry ?

  • No pasa nada chicos. No os preocupéis- Les sonrió exhausto, apoyando la cabeza, ahora, en el hombro de su padre- Gracias tío Sev.

  • ¿ Tio Sev ?-pregunta extrañado Ron

  • Sí, es mi tío- Dijo con seriedad, al sentarse Severus al lado se su padre se acerco y le dio un beso en la mejilla, para luego volver de nuevo a la posición anterior.

  • Oh pues enhorabuena profesor -dicen ambos niños

  • Muchas gracias chicos- Sonrió imperceptiblemente Severus.

  • De nada , mientras nuestro amigo sea feliz , nosotros también lo somos -sonríen el pelirrojo y la castaña

-Bueno pues sentaros cerca de mi ahijado -dice Sirius sonriendo - Sois su apoyo . Y sigamos con la historia , ya no queda nada para que reciba la carta

  • Es cierto, ese día no podía creerlo, había recibido una carta por primera vez.

  • Pues ya que te veo tan animado Sirius , ¿ porque no lees tu el capítulo tres ?-pregunta Dumbledore , el ojigris asiente y rápidamente coge el libro

  • Las cartas de nadie - lee Sirius - ¡ Carta de Hogwarts a la vista señoras y señores ! - grita con tono de presentador

  • Empieza a leer padrino.

La fuga de la boa constrictor le acarreó a Harry el castigo más largo de su vida. Cuando le dieron permiso para salir de su alacena ya habían comenzado las vacaciones de verano.

Sirius leyó esas líneas casi apretando el libro por la furia que se podía apreciar en sus ojos grises.

  • Lo pasado, pasado esta padrino, tranquilo- Murmuró Harry exhausto- Sigue.

-Lunático ocupa mi lugar con las bromas - pide Sirius enfadado 

  • Eso está hecho, Canuto. Van a desear no haber nacido- Respondió sonriendo perverso

  • Perfecto , se van a enterar -sonríen maliciosos los Potter y Severus.

y Dudley había roto su nueva filmadora, conseguido que su avión con control remoto se estrellara y, en la primera salida que hizo con su bicicleta de carreras, había atropellado a la anciana señora Figg cuando cruzaba Privet Drive con sus muletas.

  • Ese niño es un peligro andante- Dijo sin lugar a dudas Sirius parando un momento y luego siguió leyendo. 

Harry se alegraba de que el colegio hubiera terminado, pero no había forma de escapar de la banda de Dudley, que visitaba la casa cada día. Piers, Dennis, Malcolm y Gordon eran todos grandes y estúpidos, pero como Dudley era el más grande y el más estúpido de todos, era el jefe.

  • Lo que faltaba, que un tonto lidere a tontos- Ironizó Severus.

Los demás se sentían muy felices de practicar el deporte favorito de Dudley: cazar a Harry.

  • Para variar- Suspiro Harry.

-Yo tendré mi favorito : La morsa , la jirafa y el cerdo huyen o seréis comida de la serpiente furiosa - dice con tono oscuro Severus

  • " Yo estoy de acuerdo con ese hombre, Tom " - Siseo Nagini al ver que Tom se había tensando ante lo que acababan de leer.

Por esa razón, Harry pasaba tanto tiempo como le resultara posible fuera de la casa, dando vueltas por ahí y pensando en el fin de las vacaciones, cuando podría existir un pequeño rayo de esperanza: en septiembre estudiaría secundaria y, por primera vez en su vida, no iría a la misma clase que su primo.

  • Me alegra que no tuvieses que ver más a tu primo, había suspendido, ¿ verdad?- Preguntó su madre.

  • No mama , aprobó .

  • Aprobó- Preguntó extrañada.

-Porque no querían verlo más de lo tonto que era -añade después Harry riendo , muchos soltaron risas. 

  • Ahora lo entiendo todo- Asintió su madre- Entonces tú ibas a ir a otra escuela que no era la de tu primo, ¿ he acertado esta vez ?

  • Sí , al menos no iba a verlo en mucho tiempo

Dudley tenía una plaza en el antiguo colegio de tío Vernon, Smelting. Piers Polkiss también iría allí. Harry en cambio, iría a la escuela secundaria Stonewall, de la zona.

  • No hay mal que por bien no venga- Dijo Sirius.

-Eso es una escuela de barrio , de las peores - informa Lily seria

  • La de mi primo, en mi opinión, no era mejor. Tampoco es que me fuesen a llevar a la mejor que había mamá, para ellos era un desperdicio, no se como se les ocurrió simplemente encerrarme sin llevarme a la escuela, yo creo que fue por lo que dijesen los vecinos

  • Smelting es de las peores - asiente Severus serio - mi padre me quería enviar allí y la verdad menos mal que no fui , de ahí solo salieron delincuentes y borrachos

  • Yo con tal de no tener a mi primo al lado me valía.

-Menos mal que fuimos juntos a Hogwarts , Sev -le sonríe Lily

  • Sí, no hay nada de lo que me alegrase más- Le devolvió la sonrisa Severus.

El encapuchado escuchaba ese intercambio divertido ''Veremos como reaccionan Lily y los demás cuando sepan ciertas cosas que hiciste a los alumnos Severus , aunque no te culpo del todo , Umbridge hizo cosas mil veces peores que tú ''.

Dudley encontraba eso muy divertido. 

—Allí, en Stonewall, meten las cabezas de la gente en el inodoro el primer día —dijo a Harry—. ¿Quieres venir arriba y ensayar? 

—No, gracias —respondió Harry—. Los pobres inodoros nunca han tenido que soportar nada tan horrible como tu cabeza y pueden marearse. —Luego salió corriendo antes de que Dudley pudiera entender lo que le había dicho.

  • Hijo, esa fue muy buena. Eres buenísimo- Dijo su padre.

  • Harry no sabíamos esa faceta tan graciosa de ti- Sonrieron los gemelos- Te deberías unir a nosotros.

  • Tal vez lo haga aunque no me gusta mucho las bromas - responde Harry sonriendo

  • Pues por algunos comentarios que hay en ese libro, no lo parece Harry- Rieron los gemelos a la vez.

Un día del mes de julio, tía Petunia llevó a Dudley a Londres para comprarle su uniforme de Smelting, dejando a Harry en casa de la señora Figg. Aquello no resultó tan terrible como de costumbre. La señora Figg se había fracturado la pierna al tropezar con un gato y ya no parecía tan encariñada con ellos como antes. Dejó que Harry viera la televisión y le dio un pedazo de pastel de chocolate que, por el sabor, parecía que había estado guardado desde hacía años.

Aquella tarde, Dudley desfiló por el salón, ante la familia, con su uniforme nuevo. Los muchachos de Smelting llevaban frac rojo oscuro, pantalones de color naranja y sombrero de paja, rígido y plano.

  • Vamos que iba multicolor y horrendo- Decreto Sirius

  • Parecía más un simio de lo que solía ser, un simio con disfraz para desfilar en el circo- Le secundo sarcástico Severus.

Ese comentario por parte de ambos chicos provocaron sonoras carcajadas.

También llevaban bastones con nudos, que utilizaban para pelearse cuando los profesores no los veían. Debían de pensar que aquél era un buen entrenamiento para la vida futura.

  • Claro, buenísimo, como pastores tendrían futuro- Se burló Severus divertido, Harry rió aún más fuerte al escuchar ese comentario de su tío.

  • Como dijo Sev -dice Lily - Con ese sistema no me extrañaría que salieran muchos delicuentes

  • Ni a mí tampoco, pero al parecer era perfecto para mí primo el matón- Rodó los ojos Harry, aún apoyando la cabeza en el hombro de su padre. Su padre se estaba preocupando al darse cuenta de que su hijo pesaba poco para su edad.

Mientras miraba a Dudley con sus nuevos pantalones, tío Vernon dijo con voz ronca que aquél era el momento de mayor orgullo de su vida.

  • Pufff, ese hombre no tiene remedio- Negó con la cabeza James.

Tía Petunia estalló en lágrimas y dijo que no podía creer que aquél fuera su pequeño Dudley, tan apuesto y crecido

  • Yo no creo que estuviese apuesto, ¿ Lo estaba hijo?

-Para nada , si parecía que cada vez que andaba de lo que le pesaba el trasero se iba a estampar contra el suelo - responde Harry soltando una risa

Su padre rió con él.

Harry no se atrevía a hablar. Creyó que se le iban a romper las costillas del esfuerzo que hacía por no reírse.

  • Ahí también tenéis la respuesta- Siguió riendo Harry.

A la mañana siguiente, cuando Harry fue a tomar el desayuno, un olor horrible inundaba toda la cocina. Parecía proceder de un gran cubo de metal que estaba en el fregadero. Se acercó a mirar. El cubo estaba lleno de lo que parecían trapos sucios flotando en agua gris. 

— ¿Qué es eso? —preguntó a tía Petunia. La mujer frunció los labios, como hacía siempre que Harry se atrevía a preguntar algo. 

—Tu nuevo uniforme del colegio —dijo.

  • Esa mierda flotante es tu uniforme- Hizo un gesto de asco Sirius.

Harry volvió a mirar en el recipiente.

 —Oh —comentó—. No sabía que tenía que estar mojado.

  • No debería de estarlo- Asintió su madre .

—No seas estúpido —dijo con ira tía Petunia—. Estoy tiñendo de gris algunas cosas viejas de Dudley. Cuando termine, quedará igual que los de los demás.

  • Encima soy estúpido- Suspiro Harry.

  • La estúpida eres tu, maldita jirafa asquerosa - gritan Severus y Lily a la vez enfadados

  • No hay nada que hacer con ella- Aseguró Harry.

Harry tenía serias dudas de que fuera así, pero pensó que era mejor no discutir. Se sentó a la mesa y trató de no imaginarse el aspecto que tendría en su primer día de la escuela secundaria Stonewall. Seguramente parecería que llevaba puestos pedazos de piel de un elefante viejo. Dudley y tío Vernon entraron, los dos frunciendo la nariz a causa del olor del nuevo uniforme de Harry. Tío Vernon abrió, como siempre, su periódico y Dudley golpeó la mesa con su bastón del colegio, que llevaba a todas partes.

  • Que cansino es ese niño- Dijo frustrado Sirius.

Todos oyeron el ruido en el buzón y las cartas que caían sobre el felpudo. 

—Trae la correspondencia, Dudley —dijo tío Vernon, detrás de su periódico.

  • Como que el cerdo se va a mover del sofá- Rodó los ojos James.

—Que vaya Harry 

—Trae las cartas, Harry.

  • Al final siempre iba yo, para variar.

—Que lo haga Dudley.

 —Pégale con tu bastón, Dudley.

  • Encima le manda que te pegue- Expresó furioso Tom.

  • Yo a él si que le pegaba pero con un bate - dice Severus furioso

-¡ Severus ! - dice Minerva escandalizada - No digas esas cosas , ¿que quieres matar al niño ?

  • No, pero se lo merecen Minerva- Aseguró Severus serio.

  • Eso no te lo niego

  • Lástima me lo negases, no tienes ni idea de lo que han hecho Harry- pensó Severus furioso.

Harry esquivó el golpe y fue a buscar la correspondencia. Había tres cartas en el felpudo: una postal de Marge, la hermana de tío Vernon, que estaba de vacaciones en la isla de Wight; un sobre color marrón, que parecía una factura, y una carta para Harry.

  • Me emocione mucho al ver una carta para mí- Comento Harry.

Harry la recogió y la miró fijamente, con el corazón vibrando como una gigantesca banda elástica. Nadie, nunca, en toda su vida, le había escrito a él. ¿Quién podía ser? No tenía amigos ni otros parientes.

  • Sí que los tienes Harry-le estrecho entre sus brazos James.

  • Ahora lo sé papá- Dijo en su pecho al encontrarse acurrucado en él, por el abrazo.

Ni siquiera era socio de la biblioteca, así que nunca había recibido notas que le reclamaran la devolución de libros.

  • Si no te dejaban salir- Reprochó su madre.

Sin embargo, allí estaba, una carta dirigida a él de una manera tan clara que no había equivocación posible.

Señor H. Potter

 Alacena Debajo de la Escaler Privet Drive, 4 

Little Whinging Surrey

Minerva se golpe la frente con una mano - Como no pude darme cuenta cuando la pluma escribió la dirección . No estaría muy atenta ese día .

  • Había miles de alumnos profesora, no creo que nadie se diese cuenta- La tranquilizó Harry.

Minerva la mando una sonrisa , lo que se parecía Harry a su ex alumna en la manera de hablar , siempre sabía que decir para que estuvieras tranquilo.

El sobre era grueso y pesado, hecho de pergamino amarillento, y la dirección estaba escrita con tinta verde esmeralda. No tenía sello.

Con las manos temblorosas, Harry le dio la vuelta al sobre y vio un sello de lacre púrpura con un escudo de armas: un león, un águila, un tejón y una serpiente, que rodeaban una gran letra H.

 Cuando Sirius se disponía a cantar la canción de Hogwarts , Harry le detuvo : - Sigue padrino.

— ¡Date prisa, chico! — Exclamó tío Vernon desde la cocina—. ¿Qué estás haciendo, comprobando si hay cartas-bomba? —Se rió de su propio chiste.

  • Ni puta gracia, morsa asquerosa- Aseguró Sirius.

  • Controle el lenguaje ,señor Black -le reprime Minerva seria

  • Si es la verdad- Réplica Sirius.

  • Ya sé que es la verdad pero no diga palabrotas como la que acaba de decir delante de los alumnos , se puede decir de otra manera - dice Minerva severa 

  • Lo siento, estaba furioso, intentaré no decir palabrotas tan fuertes.

  • De acuerdo , te creo Sirius

-Por fin me llamas Sirius , Minnie - dice Sirius con burla 

-Cállate y sigue leyendo Black -replica McGonagalla con una mirada que no aceptaba por el momento más tonterías por parte de Sirius. 

Harry volvió a la cocina, todavía contemplando su carta. Entregó a tío Vernon la postal y la factura, se sentó y lentamente comenzó a abrir el sobre amarillo. Tío Vernon rompió el sobre de la factura, resopló disgustado y echó una mirada a la postal. 

—Marge está enferma —informó a tía Petunia—. Al parecer comió algo en mal estado. 

— ¡Papá! —dijo de pronto Dudley—. ¡Papá, Harry ha recibido algo!

  • Maldito niño, ya se podía haber quedado callado- Respondió frustrado Sirius.

  • Detesto a los soplones - comenta Draco

  • Vaya, Draco, no te creía de ese tipo de personas- Miro Ron a su enemigo.

-Hay muchas cosas que no sabes de mi comadre , quiero decir Ron

Harry estaba a punto de desdoblar su carta, que estaba escrita en el mismo pergamino que el sobre, cuando tío Vernon se la arrancó de la mano.

-Maldito ser mugroso y sin cerebro- Expresó indignado James.

  • Estúpido cuadrúpedo sarnoso - lo secundaron Lily y Severus

—¡Es mía! —dijo Harry; tratando de recuperarla. 

—¿Quién te va a escribir a ti? —dijo con tono despectivo tío Vernon, abriendo la carta con una mano y echándole una mirada.

  • Pues su gente, como tú los llamas- Dijeron todos.

Harry sonrió ampliamente por primera vez se sentía muy querido y respetado por la gente por como era.

Su rostro pasó del rojo al verde con la misma velocidad que las luces del semáforo. Y no se detuvo ahí. En segundos adquirió el blanco grisáceo de un plato de avena cocida reseca. 

 — ¡Pe... Pe... Petunia! —bufó.

  • O grita o bufa, no tiene un término intermedio- Suspiro exasperada Lily

Dudley trató de coger la carta para leerla, pero tío Vernon la mantenía muy alta, fuera de su alcance. Tía Petunia la cogió con curiosidad y leyó la primera línea. Durante un momento pareció que iba a desmayarse. Se apretó la garganta y dejó escapar un gemido. 

— ¡Vernon! ¡Oh, Dios mío... Vernon!

  • Ni que hubiesen visto al mismo diablo- Ironizó Severus.

Se miraron como si hubieran olvidado que Harry y Dudley todavía estaban allí. Dudley no estaba acostumbrado a que no le hicieran caso. Golpeó a su padre en la cabeza con el bastón de Smelting.

  • Eso por malcriar a tu hijo, morsa- Dijo con seriedad James y luego sonrió con burla . No le daba ninguna pena la morsa por la  manera en la que trató a su hijo . 

  • Se lo mereció - asienten sus amigos

  • Ni que lo digas- Asintió Harry medio dormido.

—Quiero leer esa carta —dijo a gritos.

  • Encima exigente, ese chico lo tiene todo para ser una mala persona. - Aseguró James.

-Pues te jodes cerdo mimado - expresa Severus enfadado - No siempre va a ser lo que te de la gana . El mundo no gira a tu alrededor

Todos asintieron ante ambos comentarios.

—Fuera de aquí, los dos —graznó tío Vernon, metiendo la carta en el sobre. Harry no se movió. 

—¡QUIERO MI CARTA! —gritó.

  • Hacías bien de decir eso, hijo, era tu carta- Asintió su padre

— ¡Déjame verla! —exigió Dudley

-No tienes ese derecho cerdo , al igual que la jirafa de tu madre - gruñe Severus -

  • Estaba claro que no me dejarían leerlo- Murmuró Harry cansado.

— ¡FUERA! —gritó tío Vernon y, cogiendo a Harry y a Dudley por el cogote, los arrojó al recibidor y cerró la puerta de la cocina. Harry y Dudley iniciaron una lucha, furiosa pero callada, para ver quién espiaba por el ojo de la cerradura.

  • Como no, el siempre haciendo todo por la fuerza ... - Suspiro Harry, acurrucándose mejor, poniendo su cabeza en el pecho de su padre.

Ganó Dudley,así que Harry, con las gafas colgando de una oreja, se tiró al suelo para escuchar por la rendija que había entre la puerta y el suelo.

  • ¿ Te hizo mucho daño, hijo?- Le preguntó su madre.

-No , solo empujones - responde Harry

  • Menos mal- Le acarició el pelo su padre.

—Vernon —decía tía Petunia, con voz temblorosa—, mira el sobre. ¿Cómo es posible que sepan dónde duerme él? No estarán vigilando la casa, ¿verdad?

-Por la pluma que escribe las cartas - responde Dumbledore - Es como si tuviera guardada una pequeña memoria con todas las direcciones en las que viven los alumnos.

  • Es impresionante- Dijeron asombrados todos.

-—Vigilando, espiando... Hasta pueden estar siguiéndonos —murmuró tío Vernon, agitado.

  • Será imbécil ... - Expresó Sirius.

  • Para que querríamos seguir a una morsa descerebrada - dice para sorpresa de todos Minerva

  • Minerva, cuidado a ver si al final vas a decir alguna palabrota- Se burló Sirius.

La profesora no dijo nada al Merodeador de ojos grises. 

—Pero ¿qué podemos hacer, Vernon? ¿Les contestamos? Les decimos que no queremos...

  • ¿¡Cómo que no quieren!? No es cosa suya- Gritaron enfadados los familiares de Harry.

-Eso no nos detendría , tranquilo -dice segura Minerva

  • Menos mal- Se conformaron.

Harry pudo ver los zapatos negros brillantes de tío Vernon yendo y viniendo por la cocina. 

—No —dijo finalmente—. No, no les haremos caso. Si no reciben una respuesta... Sí, eso es lo mejor... No haremos nada...

  • No te servirá de nada - cantunearon todos los profesores

Harry rió recordaba todo lo que había pasado a continuación. Su padre sonrió al ver a su hijo de nuevo riendo, sabía que aún no estaba del todo recuperado y que necesitaba descansar y absoluto reposo.

—Pero... 

-¡No pienso tener a uno de ellos en la casa, Petunia! ¿No lo juramos cuando recibimos y destruimos aquella peligrosa tontería?

  • ¿¡Destruyeron la carta!? - Exclamaron todos.

  • Lo sabréis dentro de un rato

Aquella noche, cuando regresó del trabajo, tío Vernon hizo algo que no había hecho nunca: visitó a Harry en su alacena. 

—¿Dónde está mi carta? —dijo Harry, en el momento en que tío Vernon pasaba con dificultad por la puerta—. ¿Quién me escribió?

 —Nadie. Estaba dirigida a ti por error —dijo tío Vernon con tono cortante—. La quemé.

-Será cab... desgraciado- Rectifico a tiempo Sirius.

  • Yo a él si lo quemaba vivo -dice Severus con tono lúgubre

  • Joder Severus , a veces da miedo lo que dices , pero mola y se te deja pasar porque Vernon es un desgraciado - comenta Sirius

  • No quiero que matéis a nadie por mí- Susurro Harry.

  • Vale Harry pero de las bromas no se librará la morsa - dice Remus serio

  • De acuerdo- Sonrió a su tío Remus.

—No era un error —dijo Harry enfadado—. Estaba mi alacena en el sobre. 

— ¡SILENCIO! —gritó el tío Vernon, y unas arañas cayeron del techo.

Ron se puso pálido empezando a temblar y Hermione por instinto sin saber como le tomo la mano y se la acaricio para que se tranquilizara , para su sorpresa funcionó . El encapuchado miro esa muestra con una sonrisa , si esos dos supieran que en el futuro acabarían juntos.

  • Yo ya estaba acostumbrado Ron- Le sonrió tranquilizador Harry.

Respiró profundamente y luego sonrió, esforzándose tanto por hacerlo que parecía sentir dolor. 

—Ah, sí, Harry, en lo que se refiere a la alacena... Tu tía y yo estuvimos pensando... Realmente ya eres muy mayor para esto... Pensamos que estaría bien que te mudes al segundo dormitorio de Dudley.

  • ¿ En serio? Ahora sí, ¿no? Como creen que les están espiando, asquerosos muggles- Escupió Draco con sarcasmo y seriedad al decir lo último

  • Perdona , ¿ qué es eso de segundo dormitorio ?-pregunta James con calma

  • A mi primo le dieron otro dormitorio más grande y su antiguo dormitorio lo utilizaban de trastero para sus juguetes- Explico Harry.

  • Tenían un cuarto de sobra , y ¿ dormías en una puta alacena ?- dijo Lily furiosa mientras su cabello se agitaba y de nuevo se rompieron cristales

  • Así es- Murmuró exhausto- Como os he dicho para ellos era una carga y decían que debía pagar mi estancia en su casa de alguna manera, me enseñaron a cocinar a temprana edad, les limpiaba el coche, les arreglaba en césped y hacia todas las tareas de la casa. Decían que ya era bastante que tuviesen que darme la alacena y las ropas gastadas de Dudley, que no me merecía ni eso- Miro hacía otro lado avergonzado al contarles aquello.

-Cálmese señora Potter -pide Dumbledore con tono tranquilo y calmado - Está rompiendo todas las ventanas

  • ¿ Aún sigues pensando que fue la mejor opción dejarlo con esa familia?- Dijo con repugnancia mirando a Dumbledore con furia.

  • Con lo que estoy viendo no del todo , pensé que al menos tu hermana lo querría por tu memoria pero ahora veo que me equivoque -comenta Dumbledore arrepentido

  • Y eso que no sabes ni la mitad de lo que le hicieron- Aseguró Lily aún enfadada.

—¿Por qué? —dijo Harry 

—¡No hagas preguntas! —exclamó—. Lleva tus cosas arriba ahora mismo. 

La casa de los Dursley tenía cuatro dormitorios: uno para tío Vernon y tía Petunia, otro para las visitas (habitualmente Marge, la hermana de Vernon), en el tercero dormía Dudley y en el último guardaba todos los juguetes y cosas que no cabían en aquél.

  • O sea que a parte tenía también una habitación de invitados, lo que faltaba, me los voy a cargar- Decreto colérica.

  • Mama por favor -pide Harry algo asustado - No quiero que te conviertas en una asesina y te alejen de mí , no lo soportaría

Lily se tranquilizó al escuchar aquello- No, no me separarán de ti me pequeño- Le acarició el cabello revuelto a su hijo- No te preocupes- Le beso la frente- Eso no pasará- James estrecho a su hijo entre sus brazos para tranquilizarlo y que viese que los dos estaban allí, que nadie los iba a separar. Lily tenía a el Harry bebé dormido en sus brazos y utilizaba la mano libre para acariciar a Harry que aún estaba en el regazo de su padre.

-Eso Lily piensa en el bebe -dice James sonriendo -No nos rebajemos al nivel de esos descerebrados

  • No lo haré- Prometió aún tranquilizando a su hijo.

En un solo viaje Harry trasladó todo lo que le pertenecía, desde la alacena a su nuevo dormitorio. Se sentó en la cama y miró alrededor. Allí casi todo estaba roto. La filmadora estaba sobre un carro de combate que una vez Dudley hizo andar sobre el perro del vecino, y en un rincón estaba el primer televisor de Dudley, al que dio una patada cuando dejaron de emitir su programa favorito. También había una gran jaula que alguna vez tuvo dentro un loro, pero Dudley lo cambió en el colegio por un rifle de aire comprimido, que en aquel momento estaba en un estante con la punta torcida, porque Dudley se había sentado encima. El resto de las estanterías estaban llenas de libros. Era lo único que parecía que nunca había sido tocado.

  • Claro, como va a tocar ese cerdo un libro, dudo que sepa leer- Ironizó Draco.

  • No mucho , Draco - responde Harry riendo

Draco le sonrió a Harry, para a los segundos reír con él.

-Pues él se pierde la magia de la lectura -dicen Hermione , Lily y Severus

  • Tampoco le importe demasiado- Rodó los ojos Harry.

  • ¿ A ti te gusta leer hijo ?

  • Sí, a Hermione le parecerá extraño porque siempre tenía que ir detrás de nosotros para que estudiasemos, pero sí que leo y me gusta bastante, claro según lo que lea.- Sonrió Harry a su madre.

  • Eso es lo bueno de leer , que hay géneros y gustos para todos - sonríe Severus - Yo lo sé bien porque amo leer después de las Pociones es otra de mis pasiones

  • Se te nota que te gusta mucho, tío Sev.

  • Al meno así me relajaba y me olvidaba de todo

Desde abajo llegaba el sonido de los gritos de Dudley a su madre. 

—No quiero que esté allí... Necesito esa habitación... Échalo...

  • Sí, no se para que necesita esa habitación,nada más que para acumular su mierda- Rodó los ojos Severus. Minerva no dijo nada porque ella pensaba lo mismo y si ella se enfurecía podría decir cosas peores. 

Harry suspiró y se estiró en la cama. El día anterior habría dado cualquier cosa por estar en aquella habitación. Pero en aquel momento prefería volver a su alacena con la carta a estar allí sin ella.A la mañana siguiente, durante el desayuno, todos estaban muy callados. Dudley se hallaba en estado de conmoción. Había gritado, había pegado a su padre con el bastón de Smelting, se había puesto malo a propósito, le había dado una patada a su madre, arrojado la tortuga por el techo del invernadero, y seguía sin conseguir que le devolvieran su habitación.

  • La que ha liado el niñito- Ironizó Sirius.

-pobre tortuga-dice Pansy triste - ¿ que culpa tuyo ella ?

  • Mi primo que es un bestia, a mi también me dio pena cuando me enteré.

-¿ Murió ?

  • No, sólo se le chafo el caparazón. Cuando me di cuenta, fui corriendo y no se como, pero la cure. Sería magia accidental- Sonrió Harry.

-Ah menos mal , la tortuga está bien - suspiro Pansy

  • Sí, lo está, ¿ Quieres verla?- Preguntó Harry.

  • Imagino que la tiene el cerdo -comenta Theo

  • No, no quise que lo volviese a dañar, me lo traje aquí.- Murmuró Harry.

  • ¿ tienes aquí a la tortuga ?-pregunta Hermione susurrando - Nunca la he visto

  • La tengo bien escondida, temía que me la quitasen.

  • Entonces será muy pequeña -dice Ron

  • Lo es- Asintió Harry.

  • A veces también la dejo suelta en un lago que encontré un día, en los alrededores. Le encanta estar allí- Prosiguió Harry.

  • Yo quiero verla - dice Daphne

  • Pues creo que la tengo en mi bolsillo, a veces le da por esconderse ahí- Rió Harry- Mira sí, aquí está, Hola pequeña- Le acarició la cabecita la pequeña tortuga.

-Oh es bonita , que pequeñita es

  • Lo es- La puso sobre la mesa- Si queréis podéis acercaros a tocarla, yo no creo tener fuerzas para moverme durante un largo rato-Les sonrió Harry agotado.

  • ¿ Eso corre ?-pregunta inocente Draco . Jamás había visto un animal muggle como ese.

  • No, no corre más bien es muy lenta- Rió Harry sin maldad.

  • La tortuga es un animal muy lento por su caparazón , pero no os engañéis , las tortugas pueden morder-explica Hermione al ver como unos niños de Hufflepuff pequeños iban a poner sus dedos en la boca de la tortuga , estos al oír eso los apartan al instante. 

-¿Eso muerde ?Pero si no tiene dientes - comenta Ron observando la tortuga

  • Tú métele el dedo en la boca, ya verás lo que pasa- Se burló Harry.

  • Es capaz de cortartelo -asegura Sirius - No te engañes , su boca es fuerte

Ron alejo lo más posible su brazo y mano de la tortuga, acción, que hizo reír a todo el Gran Comedor.

  • bueno sigamos -ríe Harry

Harry estaba pensando en el día anterior, y con amargura pensó que ojalá hubiera abierto la carta en el vestíbulo.

  • Sí, no deje de pensarlo en todo el día.

Tío Vernon y tía Petunia se miraban misteriosamente. Cuando llegó el correo, tío Vernon, que parecía hacer esfuerzos por ser amable con Harry, hizo que fuera Dudley. Lo oyeron golpear cosas con su bastón en su camino hasta la puerta. Entonces gritó.

— ¡Hay otra más! Señor H. Potter, El Dormitorio Más Pequeño, Privet Drive, 4... Con un grito ahogado, tío Vernon se levantó de su asiente y corrió hacia el vestíbulo, con Harry siguiéndolo. Allí tuvo que forcejear con su hijo para quitarle la carta, lo que le resultaba difícil porque Harry le tiraba del cuello.

Después de un minuto de confusa lucha, en la que todos recibieron golpes del bastón, tío Vernon se enderezó con la carta de Harry arrugada en su mano, jadeando para recuperar la respiración. 

—Vete a tu alacena, quiero decir a tu dormitorio —dijo a Harry sin dejar de jadear—. Y Dudley... Vete... Vete de aquí. Harry paseó en círculos por su nueva habitación. Alguien sabía que se había ido de su alacena y también parecía saber que no había recibido su primera carta. ¿Eso significaría que lo intentarían de nuevo?

  • Por supuesto- Asintieron los profesores .

Pues la próxima vez se aseguraría de que no fallaran. Tenía un plan.

El reloj despertador arreglado sonó a las seis de la mañana siguiente. Harry lo apagó rápidamente y se vistió en silencio: no debía despertar a los Dursley. Se deslizó por la escalera sin encender ninguna luz. Esperaría al cartero en la esquina de Privet Drive y recogería las cartas para el número 4 antes de que su tío pudiera encontrarlas. El corazón le latía aceleradamente mientras atravesaba el recibidor oscuro hacia la puerta.

 —¡AAAUUUGGG!

  • ¿ Qué ha pasado Harry?- Preguntó su tío Remus.

Harry saltó en el aire. Había tropezado con algo grande y fofo que estaba en el felpudo... ¡Algo vivo!

  • No me digas que la morsa hizo guardia en la puerta- Rodó los ojos Sirius.

Las luces se encendieron y, horrorizado, Harry se dio cuenta de que aquella cosa fofa y grande era la cara de su tío.

  • Vaya hombre- Dijeron todos- 

Tío Vernon estaba acostado en la puerta, en un saco de dormir, evidentemente para asegurarse de que Harry no hiciera exactamente lo que intentaba hacer. Gritó a Harry durante media hora y luego le dijo que preparara una taza de té.

  • ¡ No es un criado , maldita morsa ! - gritaron Severus y James -

  • Allí es como si lo fuese- Suspiro.

Harry se marchó arrastrando los pies y, cuando regresó de la cocina, el correo había llegado directamente al regazo de tío Vernon. Harry pudo ver tres cartas escritas en tinta verde.

 —Quiero... —comenzó, pero tío Vernon estaba rompiendo las cartas en pedacitos ante sus ojos.

  • Otra vez- Dijo entristecido Harry.

  • ¡ ¿ Quien se cree ese idiota ! - chilla Flitwick

Aquel día, tío Vernon no fue a trabajar. Se quedó en casa y tapió el buzón. 

— ¿Te das cuenta? —explicó a tía Petunia, con la boca llena de clavos. Si no pueden entregarlas, tendrán que dejar de hacerlo.

Harry bostezo cada vez más cansado- Creo que no se me ha pasado el efecto- Susurro a su padre somnoliento.

  • Pues duerme hijo .

  • ¿ Seguro?

-Seguro , así tú no tienes que sufrir escuchando esto , que sé que quieres que acabe cuanto antes ¿ verdad ?

  • Sí- Acepto Harry- No me gusta hablar de este tema.

-Entonces que tengas dulce sueños

  • Gracias papá- Susurro, antes de quedarse profundamente dormido entre los brazos protectores de su padre.

—No estoy segura de que esto resulte, Vernon. —Oh, la mente de esa gente funciona de manera extraña, Petunia, ellos no son como tú y yo —dijo tío Vernon, tratando de dar golpes a un clavo con el pedazo de pastel de fruta que tía Petunia le acababa de llevar.

  • Tú mente si que funciona extraña, anormal- Ironizó Draco

  • ¿ A qué se refería Harry con los efectos?- Preguntó Hermione preocupada.

  • Mi Poción - responde Snape - Solo lo va a dejar durmiendo un rato

  • ¿ Por qué le tuvisteis que dar una poción?- Volvió a preguntar extrañada y cada vez más preocupada

-Porque estaba enfermo - responde Remus - Es por su bien para que esté mejor , te lo contaremos mejor en el próximo descanso a ti y a Ron .

  • De acuerdo- Asintió Hermione aún preocupada mirando a su amigo.

El viernes, no menos de doce cartas llegaron para Harry. Como no las podían echar en el buzón, las habían pasado por debajo de la puerta, por entre las rendijas, y unas pocas por la ventanita del cuarto de baño de abajo. Tío Vernon se quedó en casa otra vez. Después de quemar todas las cartas, salió con el martillo y los clavos para asegurar la puerta de atrás y la de delante, para que nadie pudiera salir. Mientras trabajaba, tarareaba De puntillas entre los tulipanes y se sobresaltaba con cualquier ruido.

  • Para eso sí que trabaja ehhh, será el único trabajo que ha hecho en su vida- Aseguró Sirius.

  • Se ha vuelto loco - cantunearon los gemelos felices

  • Sigue Sirius , a ver que pasa.- Le dijo Remus.

El sábado, las cosas comenzaron a descontrolarse.

Veinticuatro cartas para Harry entraron en la casa, escondidas entre dos docenas de huevos, que un muy desconcertado lechero entregó a tía Petunia, a través de la ventana del salón. Mientras tío Vernon llamaba a la oficina de correos y a la lechería, tratando de encontrar a alguien para quejarse, tía Petunia trituraba las cartas en la picadora. 

—¿Se puede saber quién tiene tanto interés en comunicarse contigo? —preguntaba Dudley a Harry, con asombro.

  • ¿¡ Y él que podía saber con tanto secretismo!?- Exclamó Draco.

  • mas que con el cerdo seguro que muchos mas - comenta Hagrid

  • Exacto, al cerdo poco le iba a decir- Rió Remus.

La mañana del domingo, tío Vernon estaba sentado ante la mesa del desayuno, con aspecto de cansado y casi enfermo, pero feliz. 

—No hay correo los domingos —les recordó alegremente, mientras ponía mermelada en su periódico—. Hoy no llegarán las malditas cartas...

  • Ya, ¿¡por qué tú lo digas!?, no sabe la que le espera- Rió Dumbledore.

Algo llegó zumbando por la chimenea de la cocina mientras él hablaba y le golpeó con fuerza en la nuca. Al momento siguiente, treinta o cuarenta cartas cayeron de la chimenea como balas.

  • Ya lo decía yo- Respondió alegre Albus.

Todos soltaron una risa , desde luego es que a veces el director más que un adulto parecía un adolescente . 

Los Dursley se agacharon, pero Harry saltó en el aire, tratando de atrapar una.

  • La emoción del momento- Dijo Sirius mirando a Harry con una sonrisa.

¿ No hubiera sido más fácil coger una del suelo ?-pregunta Hermione

  • Lo hubiese sido, pero no siempre se ven volando cartas que van dirigidas a ti, ¿no?- Respondió Sirius defendiendo a su ahijado.

  • Así lo hice yo cuando llego la mía - secunda James sonriendo

  • Madre mía- Negó con la cabeza Hermione.

  • Pues con lo mía la cogi gritando y corri por toda la casa para fastidiar a mi madre -dice Sirius riendo

Ante las risas y la conversación que estaban teniendo, Harry se removió entre sueños, acomodándose mejor en el regazo de su padre

  • Solo tú, Canuto- Rió James, acomodando a Harry.

— ¡Fuera! ¡FUERA! Tío Vernon cogió a Harry por la cintura y lo arrojó al recibidor.

  • ¿¡ Cómo se atreve ese ser a coger así a mi hijo!?- Exclamó furioso, tapando mejor a su hijo mejor con la capa de Severus, la cual se le había resbalado un poco, dejando al descubierto parte de la espalda de Harry, haciéndolo temblar de frío. En cuanto lo tapó mejor el temblor disminuyó hasta pararse por completo.

Cuando tía Petunia y Dudley salieron corriendo, cubriéndose la cara con las manos, tío Vernon cerró la puerta con fuerza. Podían oír el ruido de las cartas, que seguían cayendo en la habitación, golpeando contra las paredes y el suelo. 

—Ya está —dijo tío Vernon, tratando de hablar con calma, pero arrancándose, al mismo tiempo, parte del bigote—. Quiero que estéis aquí dentro de cinco minutos, listos para irnos. Nos vamos. Coged alguna ropa. ¡Sin discutir!

  • ¿ Os vais?- Preguntó Lily extrañada.

  • No me acordaba que estaba durmiendo- Recordó acariciándole el pelo a Harry sin despertarlo.- Me parece extraño que tome esa decisión Vernon.

Parecía tan peligroso, con la mitad de su bigote arrancado, que nadie se atrevió a contradecirlo. Diez minutos después se habían abierto camino a través de las puertas tapiadas y estaban en el coche, avanzando velozmente hacia la autopista. Dudley lloriqueaba en el asiento trasero, pues su padre le había pegado en la cabeza cuando lo pilló tratando de guardar el televisor, el vídeo y el ordenador en la bolsa.

  • Bien, la primera vez que le enseña modales, si lo hubiera hecho antes no hubiese pasado eso- Dijo para sorpresa de todos Minerva.

  • ¿ De verdad se intento llevar toda esa basura comementes ?-pregunta Severus -

  • Al parecer sí- Lo volvió a releer Sirius.

-Idiota - niega Remus

  • Ni que lo digas- Le secundo Severus.

  • ¿ Qué es un video no se que ?-pregunta Ron

  • El video es donde se pueden ver películas de VHS en la televisión- Informó Hermione.

-VHS son vídeos - responde Severus al ver como muchos sangre puras ponían cara rara

-Exacto - Sonrió Hermione a su profesor.

Condujeron. Y siguieron avanzando. Ni siquiera tía Petunia se atrevía a preguntarle adónde iban. De vez en cuando, tío Vernon daba la vuelta y conducía un rato en sentido contrario. 

—Quitárnoslos de encima... perderlos de vista... —murmuraba cada vez que lo hacía.

  • Se ha vuelto majareta- Aseguró Draco,llevándose una mano a la frente.

No se detuvieron en todo el día para comer o beber

  • Definitivamente la morsa se ha vuelto loca- Afirmó Draco.

-Ese hombre está loco -dice Pomona Sprout -Los niños necesitan hidratarse cada día

  • Como una cabra- Afirmaron todos.

Al llegar la noche Dudley aullaba. Nunca había pasado un día tan malo en su vida. Tenía hambre, se había perdido cinco programas de televisión que quería ver y nunca había pasado tanto tiempo sin hacer estallar un monstruo en su juego de ordenador.

  • Pufff, de verdad ese niño no tiene remedio- Resoplo Severus.

  • ¿ Cómo va a tener hambre el cerdo ?-dice Ron serio  - Seguro que Harry si tenía hambre de verdad

  • Es posible que lo tuviese, esos desgraciados no le daban casi de comer y lo dejaron durante varias semanas sin probar apenas bocado- Apretó los puños Severus.

Ron miro con pena a su amigo - Mi pobre colega - luego puso una mirada de determinación - Fred , George hacerle de las peores bromas que se os ocurran a la morsa

  • Eso está hecho hermanito, es morsa nos ha enfurecido demasiado. Nadie se mete con quien consideramos nuestro hermano y sale con vida- Sonrieron perversamente.

Tío Vernon se detuvo finalmente ante un hotel de aspecto lúgubre, en las afueras de una gran ciudad. Dudley y Harry compartieron una habitación con camas gemelas y sábanas húmedas y gastadas. Dudley roncaba,

  • Seguro que el pobrecito, casi no podía dormir junto a ese cerdo- Dijo para sorpresa de todos Pansy.

  • jrr oink jrrr oink - dijo Blaise imitando a Dudley

En el Gran Comedor rieron a carcajada limpia por el comentario de Blaise.

pero Harry permaneció despierto, sentado en el borde de la ventana, contemplando las luces de los coches que pasaban y deseando saber... Al día siguiente, comieron para el desayuno copos de trigo, tostadas y tomates de lata. Estaban a punto de terminar, cuando la dueña del hotel se acercó a la mesa. 

—Perdonen, ¿alguno de ustedes es el señor H. Potter? Tengo como cien de éstas en el mostrador de entrada. Extendió una carta para que pudieran leer la dirección en tinta verde: 

Señor H. Potter 

Habitación 17 

Hotel Railview

 Cokeworth

  • Ya lo decíamos nosotros- Afirmaron al unísono los profesores con sonrisas burlonas.

Harry fue a coger la carta, pero tío Vernon le pegó en la mano. La mujer los miró asombrada.

  • Ya le vale, muestras de ese tipo incluso delante de la gente, ¿¡Cómo se atreve ese tipo a tocar a mi hijo!?- Exclamó Lily frunciendo el ceño.

—Yo las recogeré —dijo tío Vernon, poniéndose de pie rápidamente y siguiéndola. 

— ¿No sería mejor volver a casa, querido? —sugirió tía Petunia tímidamente, unas horas más tarde, pero tío Vernon no pareció oírla. Qué era lo que buscaba exactamente, nadie lo sabía. Los llevó al centro del bosque, salió, miró alrededor, negó con la cabeza, volvió al coche y otra vez lo puso en marcha. Lo mismo sucedió en medio de un campo arado, en mitad de un puente colgante y en la parte más alta de un aparcamiento de coches. 

—Papá se ha vuelto loco, ¿verdad? —preguntó Dudley a tía Petunia aquella tarde.

  • Sin duda, no hace falta ser muy listo para saberlo- Rodó los ojos Pansy.

Tío Vernon había aparcado en la costa, los había encerrado y había desaparecido. Comenzó a llover. Gruesas gotas golpeaban el techo del coche. Dudley gimoteaba. 

—Es lunes —dijo a su madre—. Mi programa favorito es esta noche. Quiero ir a algún lugar donde haya un televisor.

  • Que cansino madre mía- Increpó Daphne.

  • Es igual al padre , un vago culo gordo pedorro - dice Blaise imitando un cerdo y luego a una morsa

  • Me encanta este chico- Sonrió Sirius.

  • Mi padre dice que esto es de idiotas , pues a mis amigos les hace gracia y sigo aprobando materias - dice Blaise sonriendo

  • Mi madre decía lo mismo y luego me lanzaba un Crucio para que aprendiese modales y dejase de hacerlo- Comento Sirius con seriedad.

  • eso no es enseñar , es dominar por el miedo -dice Theo

  • A mi nunca me dominó con eso, de hecho, me dio más fuerzas para luchar por lo que quería realmente y me revelaba cada vez más.

  • Ole ahí señor Black - lo elogian Blaise y Theo

  • No me llaméis señor, que me siento como un viejo - se ríe 

-De acuerdo entonces Sirius

Lunes. Eso hizo que Harry se acordara de algo. Si era lunes (y habitualmente se podía confiar en que Dudley supiera el día de la semana, por los programas de la televisión), entonces, al día siguiente, martes, era el cumpleaños número once de Harry.

  • Su cumpleaños número 11, mi pequeño se hace mayor- Comento Lily con ternura.

Todos miraron a Harry y no le gritaron el feliz cumpleaños para no despertarlo por lo agusto que se encontraba en los brazos de su padre .

  • Se le notaba que estaba agotado, desde el primer momento en el que lo habéis traído- Observó Draco- Es mejor que no lo despertemos, se nota que necesita descansar, solo decirnos algo, ¿ estaba muy mal?- Preguntó Draco sin malicia, mirando a Harry preocupado, porque, aunque lo había conocido de verdad en ese día, se había ganado un hueco en su corazón.

  • Es cierto, ¿ Qué le pasaba? - Preguntó Tom que miraba a Harry intentando notar si había algo mal en él.

-Solo que se puso enfermo y yo le di Medicinas para que se mejorará . El hecho de que duerma hace que actúen más rápido , estará bien mañana - comenta Severus con una media sonrisa

  • Menos mal, me alegro que se vaya a sentir mejor y se recupere- Dijo Draco con sinceridad.

Su padrino le mandó una sonrisa sincera .

Tom miro a Severus con ojo crítico, sabía que había algo más oculto detrás de la enfermedad de Harry.

Claro que sus cumpleaños nunca habían sido exactamente divertidos: el año anterior, por ejemplo, los Dursley le regalaron una percha y un par de calcetines viejos de tío Vernon.

  • Eso no es un regalo- Frunció el ceño Ron.

  • Que cosa más asquerosa - expresa Pansy frunciendo la nariz

  • Al parecer, anteriormente no regalaron absolutamente nada- Comento su padrino Sirius.

-Eso se acabará , el próximo cumpleaños de mi hijo será el mejor- anuncia James - y estáis todos invitados

  • Eso está hecho- Gritaron todos a la vez, en una voz moderada para no despertar a Harry.

Sin embargo, no se cumplían once años todos los días. Tío Vernon regresó sonriente. Llevaba un paquete largo y delgado y no contestó a tía Petunia cuando le preguntó qué había comprado. 

—¡He encontrado el lugar perfecto! —dijo—. ¡Vamos! ¡Todos fuera! 

Hacía mucho frío cuando bajaron del coche. Tío Vernon señalaba lo que parecía una gran roca en el mar. Y, encima de ella, se veía la más miserable choza que uno se pudiera imaginar. Una cosa era segura, allí no había televisión.

 —¡Han anunciado tormenta para esta noche! —anunció alegremente tío Vernon, aplaudiendo—. ¡Y este caballero aceptó gentilmente alquilarnos su bote!

Un viejo desdentado se acercó a ellos, señalando un viejo bote que se balanceaba en el agua grisácea.

  • ¿¡ Se ha vuelto completamente loco !? No pueden ir a esa choza con ese tiempo, podría pasar algo terrible- Se asombraron los familiares de Harry.

—Ya he conseguido algo de comida —dijo tío Vernon—. ¡Así que todos a bordo! En el bote hacía un frío terrible. El mar congelado los salpicaba, la lluvia les golpeaba la cabeza y un viento gélido les azotaba el rostro. Después de lo que pareció una eternidad, llegaron al peñasco, donde tío Vernon los condujo hasta la desvencijada casa. El interior era horrible: había un fuerte olor a algas, el viento se colaba por las rendijas de las paredes de madera y la chimenea estaba vacía y húmeda. Sólo había dos habitaciones. La comida de tío Vernon resultó ser cuatro plátanos y un paquete de patatas fritas para cada uno. Trató de encender el fuego con las bolsas vacías, pero sólo salió humo. 

—Ahora podríamos utilizar una de esas cartas, ¿no? —dijo alegremente. Estaba de muy buen humor. Era evidente que creía que nadie se iba a atrever a buscarlos allí, con una tormenta a punto de estallar. En privado, Harry estaba de acuerdo, aunque el pensamiento no lo alegraba. Al caer la noche, la tormenta prometida estalló sobre ellos. La espuma de las altas olas chocaba contra las paredes de la cabaña y el feroz viento golpeaba contra los vidrios de las ventanas. Tía Petunia encontró unas pocas mantas en la otra habitación y preparó una cama para Dudley en el sofá. Ella y tío Vernon se acostaron en una cama cerca de la puerta, y Harry tuvo que contentarse con un trozo de suelo y taparse con la manta más delgada.

  • En serio son tan inhumanos, mi hijo en el suelo con la manta más delgada con esas temperaturas, ¿¡ podría haber cogido una hipotermia !?- Claudicaron Lily, los merodeadores y Severus con furia.

  • Nuestro hermanito ¿¡ Cómo se han atrevido!?- Le siguieron los gemelos.

-Decidido apuntaré la broma 300 - dice Remus escribiendo rápidamente

  • Pasanoslo a nosotros también- Dijeron los gemelos y los Slytherin. Tom apretaba los puños, mientras en su mente pasaban varias formas de tortura para Vernon.

-Claro que sí , pero nada de asesinatos

  • De acuerdo- Respondieron a la vez todos.

La tormenta aumentó su ferocidad durante la noche. Harry no podía dormir. Se estremecía y daba vueltas, tratando de ponerse cómodo, con el estómago rugiendo de hambre.

  • Mi pobre niño- Susurraron angustiados Lily y James, abrazando cada a uno a Harry, Lily al bebé y James a Harry que dormía plácidamente entre sus brazos.

Los ronquidos de Dudley quedaron amortiguados por los truenos que estallaron cerca de la medianoche. El reloj luminoso de Dudley, colgando de su gorda muñeca, informó a Harry de que tendría once años en diez minutos. Esperaba acostado a que llegara la hora de su cumpleaños, pensando si los Dursley se acordarían y preguntándose dónde estaría en aquel momento el escritor de cartas. Tres minutos para la hora. ¿Por qué el mar chocaría con tanta fuerza contra las rocas? Y (faltaban dos minutos) ¿qué era aquel ruido tan raro? ¿Las rocas se estaban desplomando en el mar? Un minuto y tendría once años. 

Treinta segundos... veinte... diez... nueve... tal vez despertara a Dudley, sólo para molestarlo .. tres... dos... uno... BUM.

Toda la cabaña se estremeció y Harry se enderezó, mirando fijamente a la puerta. Alguien estaba fuera, llamando.

  • ¿ Qué ha pasado Sirius?- Preguntó James.

  • No se , acaba aquí Cornamenta - anuncia Sirius

  • ¿ Se ha acabado el capítulo?- Preguntó sorprendido.

-Sí Cornamenta

  • Me has dejado con un peso enorme,por saber que ocurrirá.

  • Pues pásame el libro Sirius sigo yo - anuncia Lily al momento que el ojigris le pasa el libro , en ese momento finalmente Harry se despierta .

¿ Qué bromas queréis que le hagamos a Vernon ? Se acepta sugerencias . 

¿ Cómo queréis que reaccionen Lily y los Merodeadores cuando vean como Severus trató a Harry en su primer año ? .