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La bruja Granger — capítulo 13

−Según cuentan tenían unos grilletes que habían hecho en Roma. −Y los miro. −Eran grilletes especiales que hacían que las brujas no pudieran usar sus poderes. −Y volvió a la lectura. −Aquí esta. −Y les enseño el libro. −¿Para qué buscan la información?

−Quiero saber más cosas de mi familia. −Le dijo Eric. −Se pocas cosas de ellos.

−Se ha puesto muy de moda últimamente. −Le dijo el sacerdote. −Hoy en día mucha gente quiere saber de dónde viene.

−Es lo que quiero hacer yo, quiero saber de dónde salió mi familia. −Y se puso a leer el libro que Remus ya estaba revisando. −¿Has encontrado algo?

−Algo. −Le dijo el hombre. −Según pone Casandra Granger, tenía 18 años en el momento en que murió en la hoguera, se decía que tenía una hija pero nunca la pudieron encontrar.

−¿Se sabe quien era su madre? −Les pregunto Sirius.

−Creo que puedo tener una idea. −Les dijo el sacerdote y levantándose de donde estaba sentado se acerco a otra librería y se puso a buscar. −Aunque los registros se pueden encontrar en la biblioteca, los especiales como la de las mujeres Granger están aquí por ser consideradas brujas. −Y miro a Eric. −Disculpe.

−No se preocupe, nunca he tenido problemas en eso, al contrario estoy orgulloso de mis antecedentes familiares.

−No hay que sentir vergüenza de las familias a no ser que se haya hecho algo realmente malo. −Le dijo el sacerdote que estaba de nuevo mirando entre los libros. −Aquí esta. −Cogiéndolo lo acerco y se lo mostro.

Eric cogiendo el libro miro la hoja que el sacerdote le enseñaba. −Según esto la madre de Casandra se llamaba Alana Granger.

−¿Qué paso con ella?

−Alana Granger murió bastante joven. −Les dijo Eric. −Pero no en la hoguera sino lo que pone aquí, un hombre quería sus poderes e hizo todo lo posible para conseguirlos.

−Los poderes no se pasan de un lado a otro. −Les dijo el sacerdote.

Ante eso los tres lo miraron.

−Cuentan muchas historias sobre ese hombre. −Les dijo. −Alana no fue la única bruja a la que siguió para quitarle sus poderes, alrededor de una veintena fue perseguida y al ver que no podía quedarse sus poderes las mato con una espada que había conseguido de un caza brujas.

−¿Caza brujas?

−Si, por aquella época eran muy famosos, se unían a los sacerdotes para buscar y cazar brujas, por cada bruja les daban una buena cantidad de dinero.

−¿Aun quedan caza brujas?

−Ni idea.

−¿Qué paso con el hombre que mato a Alana? −Le pregunto Eric.

−Lo mato Casandra. −Le dijo Remus que había vuelto al primer libro que el sacerdote les había enseñado. −Lo pone aquí.

Eric agachándose sobre el libro se puso e leerlo. −Según esto cuando Casandra descubrió que su madre había sido asesinada lo busco y lo mato, tras esto la persiguieron hasta que dos años más tarde la encontraron y murió en la hoguera.

−Y entonces creyeron que la familia Granger había desaparecido, hasta que unos años más tarde otra Granger apareció, las brujas del aquelarre la habían criado y le habían enseñado a ser una buena bruja.

Eric miro al sacerdote. −¿Nos lo podemos llevar?

−Se lo pueden llevar, les hare fotocopias. −Cogiendo los libros los acerco a una fotocopiadora y se puso a hacer las copias.

−¿Dónde podemos encontrar más información?

−En la biblioteca.

−Después de comer iremos allí. −Les dijo Sirius.

−Iremos, estoy emocionado por saber si encontramos algo más.

−Eso todos. −Le dijo Remus.

Diez minutos más tarde, el grupo se despedía del sacerdote dándole las gracias se llevaban las fotocopias que les había hecho.

Mientras los adultos se ocupaban de saber más cosas de la familia Granger, en hogwarts las cosas iban bastante bien sin contar las malas miradas que lanzaban a los slytherin y los insultos que les decían cuando no había profesores cerca.

Ese día Hermione y Draco salían de clase de pociones y los dos iban hablando de la poción que habían tenido que hacer.

−Gracias, sin ti aun la estaría haciendo.

El chico la miro. −Te estresas demasiado.

−Lo sé, tendría que relajarme, hacer yoga, taichí o algo así.

Ante eso el chico la miro. −Dices cosas muy raras.

−Que tu no lo conozcas no quiere decir que sean cosas raras, tanto el yoga como el taichí lo usan mucho los muggles para relajarse.

−Entonces es lo que tendrías que hacer tú, ¿no?

−Sí, porque a este paso terminare desmayada en algún lugar.

−Lo más seguro.

−Lo sé. −Y lanzo un suspiro muy sonoro. −Me estreso muy rápido.

−Eso lo has dicho tu no yo.

−Lo sé. −Y le sonrió. −Para agradecerte que me estés ayudando tanto te invito a una cerveza de mantequilla este sábado en Hogsmeade.

Ante eso el chico se paro y la miro bien, Hermione viendo que se había parado se paro y lo miro.

−¿Qué? ¿No quieres venir conmigo? ¿O es que nunca te han invitado? Imposible porque siempre estas rodeado de chicas.

Draco viendo que no le estaba dejando hablar, se acerco y le puso una mano en la boca.

−Si me dejas hablar, te iba a decir que si acepto esa cerveza, si te suelto ¿me dejaras hablar?

La chica asintió con la cabeza y Draco la soltó.

−Tienes razón, algunas veces hablo demasiado.

−Y que lo jures. −Y miro a los gryffindor. −Habla demasiado.

−Lo sabemos. −Le dijo Ron. −Algunas veces habla demasiado.

−Oye Ron. −Se quejo Hermione. −Eso no se dice, ¿quieres que te convierta en sapo?

−No puedes soy tu mejor amigo.

−Mi mejor amigo es Harry. −Ante eso el moreno asintió. −Y si puedo convertirte en sapo, como con Harry.

−Oye. −Se quejo Harry. −¿Qué he hecho?

−No defenderme.

−No quiero saber nada de sapos, ahora me voy a clases que no quiero que me quiten puntos.

−¿Desde cuándo te preocupan tanto los puntos? −Le pregunto Draco.

−Desde que mi madre fue la primera de su promoción, es mucho estrés. −Y miro a Hermione. −Para clases.

−Sí. −El grupo se fue a su siguiente clase.

Después de clases Hermione se dirigía a la biblioteca cuando vio a un grupo de alumnos metiéndose con los slytherin.

−¡Basta ya! −Les grito la castaña.

−Granger no te metas. −Le dijo un alumno.

−Me meto porque quiero. −Y de pronto lo puso a volar. −Estoy hasta el moño que os metáis con ellos solo porque se equivocaron.

−Tú no entiendes nada.

−Entiendo más que tu. −Le grito Hermione. −Fue a mí a quien torturaron y no me ves llorando por las esquinas o haciéndoles la vida imposible. −Y los miro. −Si no queréis terminar en algún lugar donde el sol nunca sale será mejor que dejéis de molestarles, este es mi último aviso y para que veáis que soy seria. −Miro al chico que estaba flotando y lo envió volando hasta la torre de astronomía.

−Loca ¿Qué has hecho? −Le gritaron.

−Lo he enviado a la torre de astronomía, le irá bien hacer un poco de ejercicio así dejara de decir tantas tonterías juntas, vosotros fuera.

Ante eso los alumnos se fueron corriendo.

Hermione viendo que se iban se acerco a los slytherin y miro a Draco. −¿Me puedes ayudar con unos deberes? No me salen.

−Te ayudo.

−Estupendo. −Dijo la chica feliz de que Draco la ayudara. −No me salen es súper complicado.

−Y te has estresado como siempre.

−Mucho. −Se quejo.

−Nos vemos luego. −Les dijo Draco a sus amigos y se fue con Hermione a la biblioteca.

Al día siguiente Hermione fue llamada al despacho del profesor Dumbledore y vio que estaba la profesora McGonagall, el alumno que había enviado por los aires y dos personas que no conocía.

−Hermione nos han dicho que has estado usando tus poderes contra tus compañeros. −Le dijo el profesor Dumbledore.

−Lo he hecho profesor. −Le dijo la chica. −Pero ellos no dejan de meterse con los slytherin, ellos no han hecho anda desde que han vuelto, solo estudian y estén en sus cosas. −Y señalo al chico. −Él es uno del grupo que no deja de molestarles, no es justo que ellos no los dejen en paz. ¿Y mis padres? ¿Por qué no han venido?

−Ellos son muggles. −Le dijo el hombre que no conocía.

Hermione lo miro. −¿Y usted es?

−Soy su padre.

−A claro, usted debe de ser mago o algo así, y por eso está aquí. −Y miro al profesor Dumbledore. −Hasta que mis padres no estén aquí, yo no diré nada, ya he dicho suficiente.

−Hermione esa actitud no beneficiara a nadie.

−Lo sé, pero es muy injusto, que ellos que son magos estén aquí defendiendo a su hijo, pero mis padres que son muggles no puedan estar.

−Profesor en eso Granger tiene razón. −Le dijo McGonagall. −Solo porque son muggles no han sido avisados.

−Está bien dejaremos la reunión para mañana, para cuando los señores Granger puedan venir. −Y miro a Hermione. −Mañana tus padres estarán aquí.

−Estupendo, mientras me voy a mi habitación a hacer los deberes. −Y miro a la profesora. −Gracias.

−Ves.

−Sí. −Despidiéndose de sus profesores se fue.