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Desde siempre DM/HG (Venerable Coincidencia) — capítulo 4
Hola a todos!
Les dejo un nuevo cap., por favor no se olviden de dejar su comentarios y agregar la historia a su favoritos.
Saludos!!
CAPITULO 4. SE TERMINÓ
Era lunes por la mañana, Hermione se disponía a desayunar su omelette, afortunadamente no había vuelto a escribirle Ron y, mejor aún, no se había aparecido por su apartamento durante el resto del fin de semana, pero ambos trabajaban en el Ministerio y seguro tendría que verlo en algún momento del día. Después de comer lavó y guardó los platos con algunos movimientos de su varita, fue a su habitación para tomar su abrigo y bolsa, posteriormente fue hasta la chimenea, tomó un poco de polvos fluy se dirigió al trabajo.
Apenas llegó al atrio del Ministerio se encaminó a los ascensores para subir con dirección a su oficina; su asistente, una señora regordeta de lentes, ya estaba ahí, ordenando unos documentos mientras la esperaba.
¡Buen día Ludmilda! - la saludó Herm mientras abría la puerta de su despacho.
¡Buenos días Subsecretaria! - respondió esta, al tiempo que se levantaba de su silla y caminaba detrás de ella.
¿Algún pendiente? - indagó la castaña mientras tomaba asiento detrás de su escritorio.
No Srita. Granger - aseguró - pero… esta mañana, el Ministro convocó a todos los jefes de área - agregó después.
¿Una junta? ¿Todos? - preguntó extrañada - ¿a qué hora?
En media hora - dijo y a continuación salió de la oficina.
Eso sí que es raro - murmuró - ¡Osh… no! - se lamentó de pronto.
Tendría que ver a Ron mucho antes de lo que esperaba, al ser jefe del Escuadrón de Reversión de Magia Accidental, seguro estaría ahí; al igual que Harry, Jefe de Servicios Administrativos del Wizengamot y su esposa, encargada de la Sede de la Liga de Quidditch. Debía pensar en una excusa para sus amigos, ya que se había ido del Gran Salón sin despedirse; le apenaba tener que relatar lo sucedido con su novio y tampoco quería ocasionar problemas entre el matrimonio Potter y el pelirrojo. Miró su brazo, los moretones aún se veían, así que, sin más sacó su varita y trató de disimularlos con un hechizo, pero fue inútil así que optó por conservar el abrigo puesto.
¡Hola chicos! - saludó a sus amigos, que ya se encontraban en la sala de juntas.
¡Hola Herm! - dijeron los Potter al unísono.
¿Dónde te metiste? - preguntó Ginny mientras se acercaba para besar su mejilla.
Si, te buscamos por todo el salón - el ojiverde también la saludó con un beso.
¡Lo siento chicos! - se disculpó ella - Me molesté con Ron y comenzó a dolerme la cabeza… no quise arruinarles la noche, simplemente decidí irme - mintió la chica.
¡Buenos días chicos! - en ese momento llegó su novio.
¡Buenos días! - dijeron nuevamente los Potter.
¡Hola! - se acercó a la castaña - ¿Cómo estás, amor? ¿Más tranquila? - indagó al tiempo que se acercaba e intentaba besarla, ella se limitó a voltear la cara.
Hermione ¡por favor! - insistió el ojiazul, pero ella se cruzó de brazos y se negaba a saludarlo.
¿Cómo quieres que esté? - intervino su hermana - Si yo fuera Herm te daría una bofetada, Ronald - sentenció molesta.
¿Q-qué? ¿P-p-por qué? - de pronto se puso nervioso, no recordaba a ciencia cierta lo que había pasado, solo algunas escenas venían a su mente, pero estaba seguro que la había regado.
Tienes un problema con el alcohol - aseveró Harry - Cómo es posible que bebas y dejes a Herm volver sola a casa - le reprochó su amigo.
Yo… pues… solo fueron unas copas - suspiró aliviado, por un momento pensó que ella les había contado todo lo sucedido.
Hermione ¡por favor! - suplicó el pelirrojo - No estés enojada conmigo amor, prometo que no sucederá de nuevo.
No Ron, no - dijo la chica por fin - Esta vez te has pasado y lo sabes - lo miró fijamente.
El joven estaba a punto de hablar, sin embargo, y para fortuna de ella, en ese momento llegó Kingsley Shacklebolt, el Ministro de Magia y pidió a los presentes que tomaran asiento, todos los encargados estaban ahí, excepto uno, el jefe del Departamento de Cooperación Mágica Internacional.
- *Sonorus -*conjuró Shacklebolt, para hacerse escuchar dentro de la enorme sala - ¡Buenos días a todos! - saludó - ¿Dónde está Malfoy? - indagó de pronto, al percatarse del asiento vacío, miró a Zabini.
Blaise, jefe de la Confederación Internacional de Magos, simplemente se encogió de hombros, su mejor amigo no acostumbraba llegar tarde nunca. Hermione se sorprendió también, no solía prestar atención a las acciones de Malfoy, sin embargo, esta vez lo hizo.
Adelante - ordenó el Ministro a la persona que acaba de llamar a la puerta.
¡Buenos días a todos! - saludó cortésmente el rubio, mientras caminaba a su asiento con ese porte elegante y de autosuficiencia que lo caracterizaba - Lamento el retraso - se dirigió a Kingsley.
Está bien… comencemos entonces - dijo este restándole importancia.
¿Qué hizo Cissy está vez? - curioseó Zabini en voz baja, Draco acababa de sentarse a su lado.
Ya te contaré - entornó los ojos.
El motivo de la reunión urgente se debía a un pequeño ataque del cual habían sido víctimas varios magos y brujas empleados del Ministerio, había sucedido en la entrada ubicada en los baños públicos del subsuelo de Londres, y Kingsley estaba inquieto por ello. Durante la junta Ron no paraba de mirar a Hermione intentando recordar todo lo que había pasado durante el baile; ella por su parte, se ocupaba de mirar hacia donde Malfoy de vez en cuando, preguntándose cuales podrían ser los problemas que él decía tener; a su vez, el rubio la miraba también intentando descifrar si había disculpado ya a su novio por comportarse como idiota, sin embargo, sus miradas nunca se encontraron.
¿Podemos hablar ahora? - preguntó Ron a su novia, la junta había terminado y todos comenzaban a salir de la sala.
No Ronald, no me apetece hablar contigo - comentó apenas se dio cuenta que estaban solos.
Pero amor… no puedes estar enojada conmigo siempre - intentó acariciar su mejilla pero ella se impidió.
¿Qué no? - explotó la chica - Mira lo que me has hecho - se corrió la manga del abrigo para mostrarle los moretones.
¿Qué yo qué? - palideció él - P-p-pero… no recuerdo…
Que conveniente ¿no? - sentenció la castaña - Esta vez te excediste Ron… prometiste que no beberías y no solo bebiste… mira como me has dejado, debiste ver como estaban ayer - comenzó a llorar.
Perdóname, por favor perdóname - le suplicó - te juro que no fue mi intención - quiso abrazarla, pero ella se alejaba.
No Ron, esto es demasiado… jamás te he dado motivos para dudar de mí, tus celos se han vuelto enfermizos y… últimamente bebes demasiado… esto se terminó - dijo entre sollozos.
No Hermione… por favor no - imploró el pelirrojo - No puedes hablar en serio.
Por supuesto que si - se mantuvo firme - Se acabó.
No… no permitiré que me dejes, no puedes cortar conmigo - aseguró, nuevamente intentó acercársele.
Ejem - carraspeó Draco, convenientemente (n/a a propósito) había olvidado su saco en la sala y escuchó todo.
¿Qué haces aquí?... ¡Lárgate Malfoy! - dijo de mala gana Ron, la castaña comenzó a secarse las lágrimas apenada.
¿Yo?... vine por mi saco - comentó como si nada, una sonrisa burlona enmarcaba su rostro.
Pues tómalo y ¡Lárgate! - repitió el ojiazul.
No me obligues a golpearte, Rata - advirtió - Mira que el sábado me quede con las ganas - dejo de sonreír.
¿De qué cojones hablas, Hurón? - inquirió Ron.
Si no fueras un ebrio lo recordarías - escupió el rubio - Ya "metiste la pata"… ¿por qué no dejas a Granger en paz? - agregó después.
¡Malfoy, por favor! - habló por fin la chica.
Lo que Hermione y yo hagamos no es tu asunto - expresó Ron y cerró el puño molesto.
Lo es desde que intervine para que no le fracturaras el brazo - comentó, también comenzaba a enojarse - Eres un bruto… una bestia.
Y tú un maldito entrometido - enfureció y, sin más, se abalanzó sobre el rubio obligándolo a recostarse en la gran mesa.
Golpéame, atrévete a golpearme, maldito pobretón - lo retaba este - Dame un motivo para enviarte a San Mungo - dijo arrastrando las palabras.
Soy yo quien te mandará al Hospital por meterte en lo que no te importa - aseguró el pelirrojo sin soltarlo.
¡BASTA! - sentenció ella - Ron suéltalo… vete por favor - clamó.
Déjalo Granger… de verdad tengo ganas de partirle la estúpida cara - continuó Draco, sus ojos grises reflejaban ira aún contenida.
¡Que no! - en ese momento sacó su varita - Ron suéltalo - repitió Herm.
Al darse cuenta que Hermione empuñaba su varita el ojiazul la miró desconcertado, su oponente aprovechó el momento de distracción para tomar ventaja, lo empujó obligándolo a retroceder unos pasos, se incorporó rápidamente y le propinó tremendo revés logrando que el labio comenzará a sangrarle.
¡RONALD BASTA!… te dije que te fueras - señaló la chica al darse cuenta que respondería al golpe y se iniciaría una pelea.
Está bien - accedió al fin mientras saboreaba la sangre proveniente del labio inferior - Lo haré solo porque tú me lo pides… te juró que esto no se quedará así Hurón - le dijo al otro, su cara aún estaba roja de la ira.
Cuando quieras Weasley… en tanto te metas con alguien de tu tamaño - respondió Draco al tiempo que se acomodaba la camisa.
Te has pasado Malfoy - le dijo la castaña apenas su, ahora exnovio, cruzó la puerta.
Hubiera preferido un "gracias" - reconoció él mientras tomaba su saco - Pero da igual… se lo merecía - sonrió mientras se encaminaba a la puerta.
¿Por qué haces esto? - curioseó Hermione aún alterada, jamás habría imaginado a el exslytherin defendiéndola.
Soy padre… no me gustaría ve a mi hija alguien como Weasley - y sin más salió ahí.
¿Qué? - se sorprendió ella, no tenía idea de ello.