← ¿Cómo pagarte? · de
¿Cómo pagarte? — capítulo 2
Siete años antes…
En la hermosa ciudad de Londres, específicamente en la estación King Cross, se encontraba Scorpius Malfoy, un joven de alrededor de unos quince años, vestía elegantemente, era alto, delgado y ancho de hombros, poseía unos brillantes ojos grises y cabello rubio platinado que le daba aires de pertenecer a la realeza, se le notaba nervioso y ansioso a la vez, era la primera vez que estaba allí, hace un par de años se suponía que estudiaría en Hogwarts, pero en último momento su padre se arrepintió y decidió que lo mejor era que estudiara en Durmstrang, en donde Scorpius encajo muy bien y logro hacer buenos amigos e incluso a una corta edad fue nombrado capitán de quidditch, motivo por el cual se encontraba molesto con su padre, ya que lo estaba alejando de la vida que tanto le gustaba
-Scorpius, cariño- Le decía su madre Astoria, una mujer de estatura media, cabello oscuro levemente ondeado, de unos impresionantes ojos avellana, delgada y de curvas bien pronunciadas- No estés molesto con tu padre, el solo quiere que estés cerca de nosotros- Al ver que su hijo no pronunciaba palabra alguna, coloco suavemente su mano derecha en el hombro del muchacho - Solo queremos lo mejor para ti, no es nuestra intención que te alejes de las cosas que tanto amas
-Lo sé muy bien- suspiro- Es solo que me molesta que ni siquiera me lo consultaran- La miro fijamente y observo en sus ojos tristeza y preocupación, lo que lo llevo a pensar que seguramente su comentario provoco la tristeza de su madre y su preocupación radicaba en que en Hogwarts muy posiblemente solo los Slytherin lo aceptarían y el resto del alumnado no dejaría de juzgarlo- Bien, de todas formas no creo que sea tan malo ir a Hogwarts, así podré visitar esos lugares que me contaban cuando era pequeño y también podre pasar más tiempo con mis amigos de Londres
-Te quiero cariño- le dijo propinándole un dulce abrazo- ¿Estas completamente seguro que no quieres que te acompañe hasta el andén?
-Completamente seguro, ya sabes todos me mirarían raro al verme entrar junto a mi madre, ya estoy lo suficientemente grande para esas cosas- Le respondió el rubio, pero la verdad era que no quería exponer a su madre a las posibles miradas despectivas de magos y brujas
-Está bien cariño- murmuro de mala gana- Pero por favor al menos una vez a la semana quiero recibir una carta tuya- a lo que su hijo asintió con la cabeza- cuídate mucho mi cielo- le dio un beso en la mejilla- Oh se me olvidaba, tu padre te envía a decir que no olvides que si te casas con una Gryffindor, él y tus abuelos nunca te lo perdonaran- Comento divertida y posteriormente le susurró al oído- Aunque yo estaría muy feliz por eso
-Ya extrañaba este tipo de comentarios- Rio Scorpius y abrazo nuevamente a su madre, le regalo una última sonrisa, se despidió de ella y antes de desaparecer por aquella muralla le dijo- También te quiero mamá…
En el andén 9 ¾, Rose Weasley, una chica de tez blanca, de unos enormes ojos azules como los zafiros, de cabello ondulado, largo y color rojizo como el fuego, de un cuerpo delgado y lleno de curvas, caminaba orgullosamente al llevar su insignia de prefecta, estaba segura de que ese sería su mejor año, y como no serlo, seria prefecta, además poseía la inteligencia y carisma de su madre, por lo que muchos estudiantes la admiraban, tenía dos mejores amigas, un novio desde finales de su cuarto año y a su leal primo Albus, a quien siempre trataba de proteger de los miembros de Slytherin.
-¡Rose, te extrañe tanto!- Exclamo Laurie bou, propinándole un abrazo a su amiga, Laurie era una joven morena, de estatura media y ojos marrones, y por supuesto era una de las mejores amigas de Rose desde que se conocieron en el expreso a Hogwarts
-¡Lau, también te extrañe!- Le sonrió la pelirroja
-¿Qué tal tus vacaciones?- Pregunto emocionada
-Bastante divertidas, ya sabes es la primera vez que salimos de vacaciones, ¿y qué tal tu viaje por Noruega?
-¡Increíble! Tengo muchas cosas que contarte- Hizo una pausa- Pero ya hablaremos de eso, ¡oh no mis cosas!- Exclamo la morena
-Nunca cambias, aún recuerdo tu primer año cuando perdiste tu equipaje- Rose rio al recordar que su amiga paso buscando sus pertenecías por todo el tren, para finalmente encontrarlas en el mismo compartimiento donde la encontró llorando- Aunque esta vez tienes suerte, si no estoy mal, tu equipaje es el que está junto a James
-Gracias Rose, no sé qué haría sin ti- Musitó- Ahora lo recuerdo, cuando salude a tu familia deje mis cosas con ellos
-Bien, vamos por nuestro equipaje y así aprovechamos de buscar un vagón libre para dejar nuestras pertenencias
Las jóvenes se aproximaron a donde se encontraba la numerosa familia de Rose, saludaron a quienes no habían visto antes y decidieron que lo mejor que podían hacer era esperar a su amiga Priscilla y así buscar juntas un vagón
-Vaya, vaya, pero si su fama nunca se acaba- Dijo James, el primogénito de la familia Potter- yo que creía que este año por fin dejarían de mirarnos, ya que ustedes ya están más viejos…
-¡James!- Grito enojada su madre- más respeto por favor
-Aun somos jóvenes, es que acaso no ven este hermoso cuerpo- Dijo Ron, quien elevo sus manos y dio un giro para demostrar que seguía siendo atractivo- No solo se nos acercan por salvar nuestro mundo, sino que también por lo atractivo que somos
-¡Ronald Weasley!- Dijo su esposa frunciendo el ceño- ¡basta de hacer el ridículo!- Hermione le dirigió una de sus típicas miradas fulminantes
-L-lo siento cariño- El pelirrojo se acercó a su esposa y puso su mano en la cintura de ella- Prometo comportarme a la altura de la hermosa ministra
-Vaya, vaya, quien diría que mi hermanito Ron se volvería tan sumiso- Dijo divertida Ginny, haciendo reír a toda la familia
Para alegría de James, las típicas miradas de los presentes se alejaron y pudo ver de reojo que la atención estaba posesionada en un joven rubio bien parecido, al cual no podía reconocer
-Miren a ese sujeto- Les dijo a sus hermanos y primos- ¿Alguien sabe quién es?
-¿Cuál, el rubio?- Pregunto Lily
-Nunca lo había visto- Respondió Albus- ¿Y tú Rose?
-¿Yo que?- Pregunto rose, mientras miraba desde lejos a su novio, ya que su familia aun no sabian de su relación, a excepción de los que estudiaban en Hogwarts, así que ambos se limitaban a solo saludarse con la mirada
-¿Qué si sabes quién es el?- Apunto Albus
Rose dirigió su vista a la dirección que le indicaba su primo y fue entonces cuando su mirada se encontró con la de él, sin saber porque su corazón comenzó a latir rápidamente, por unos segundos todo se paralizo en su mundo, no escucho a Albus preguntarle si se sentía bien, ni el asombro de su mejor amiga, lo único que interrumpió ese momento fue la aparición de Eddy Bramson.
-¡No puede ser, pero si es Scorpius Malfoy!- Grito el Slytherin, mientras se acercaba al joven y le daba un abrazo- Había oído rumores de tu llegada, pero no los creí ciertos amigo mío
Al oír el apellido Malfoy, Rose sintió su mundo desvanecer, y pudo observar que hasta sus padres y tios voltearon a mirar al rubio, al parecer ellos estaban tan sorprendidos como ella. Hace cinco años atrás Ron, el padre de Rose le había advertido no acercarse a alguien que llevara ese apellido, pero al final, cuando le nombraron en primer año para su selección, el muchacho no se presentó, algo que alivio a los grandes héroes del mundo mágico, pero ahora ahí estaba justo delante de ellos, siendo recibido por al parecer uno de sus amigos…
-¡Scor!- Grito entre la multitud la prefecta de quinto año de Slytherin, Deborah Flint, una chica de tez blanca y cabello negro, se hizo espacio entre las personas y corrió a abrazarlo- ¡Que alegría verte aquí!
-¡Deborah, Eddy, que gusto verlos!- Dijo el chico de ojos grises
-¿Pero qué ha pasado?, jamás pensé verte por estos lados- Pregunto sorprendido
-Ya sabes Ed, esto es lo que pasa cuando eres expulsado de Durmstrang- Sonrió el rubio, pues el bien sabía que la mayoría estaba al pendiente de lo que conversaban, mientras otros ya comenzaban a murmurar que él debía ser igual de malvado que su padre- Pero a pesar de aquello estoy feliz de poder estar junto a ustedes
-Tus padres deben tener muchas influencias en Hogwarts para que te aceptaran en quinto año y aún más si fuiste expulsado de Durmstrang- comento la pelinegro de Slytherin
-Por favor, Deborah- suspiro Eddy- ¿cómo crees que iban a expulsar a este tipo?, el mejor alumno de Durmstrang, encima de eso capitán de Quidditch, más bien creo que el director le lloro a tío Draco para que no se lo llevara
-¿Qué estupideces dices?- Scorpius levanto una ceja y miro a su amigo
-Ese es un buen punto Ed, no te creía tan inteligente- bromeo la joven
-¿Me estas insultando o alabando Deb?- Pregunto Eddy haciéndose el indignado- Pero de todas formas digo la verdad
-¿Y bien cómo es que llegaste aquí?- Pregunto una curiosa Deborah
-Culpa del ministerio- Suspiro el ex alumno de Durmstrang- Una larga historia…
-Venga vamos a un compartimiento y nos cuentas Scor- Dijo ilusionada la prefecta de Slytherin
Los tres jóvenes se dirigían hacia el interior del tren, cuando iban caminando cerca de los Potter-Weasley, un chico de Slytherin por ir corriendo empujo a Rose, y la joven casi cae, pero afortunadamente o desafortunadamente para Ronald Weasley, Scorpius alcanzo a sujetar a la pelirroja del brazo, ambos jóvenes se miraron a los ojos y tan solo por cinco segundos se sintieron nuevamente atrapados en sus miradas…
-¿Estas bien Rose?- Le pregunto Deborah mirando preocupada a la prefecta de Gryffindor
-Si… Estoy bien, gracias
-¡Nicolás, no vuelvas a correr por la estación!....-Grito la prefecta de Slytherin- ¡puedes lastimar a alguien!, tendrás que cumplir un castigo por esto
-No te preocupes Deborah - le sonrió a la Slytherin por el gesto que tenía con ella- Que no ha sido nada, no le castigues
-Gracias- Dijo un apenado Nicolás- Juro que no volverá a suceder prefectas…
Mientras ocurría todo aquello, Ronald solo observaba que el rubio seguía sujetando a su hija, y no dejaba de pensar en aquella mirada, que al parecer solo él había notado, puesto que el resto seguía conversando como si nada hubiera pasado, pero el bien sabía que ahí ocurría algo u ocurriría y eso era aún peor, sintió que el aire le faltaba, tenía que hacer algo, pero de seguro su esposa le mataría, así que solo se dedicó a observar… porque si bien le temía a las arañas, con los años había descubierto un miedo aun peor, y eso era cuando Hermione se molestaba con el…
-Muchas gracias por ayudarme…- Dijo Rose, mientras sus mejillas se tornaban del mismo color de su cabello
-Ah, cierto…- Scorpius se percató que aun sostenía el brazo de la joven y la soltó suavemente- No pasa nada
-Weasley, discúlpanos por eso- Agrego Deborah y tomo del brazo a Malfoy- Nos vemos en unos minutos en la reunión de prefectos- le hizo señas con las manos a la pelirroja y arrastro al rubio hacia el interior del tren…
Scorpius no pudo evitar mirar hacia atrás, y observar rápidamente a quienes se encontraban cerca de la pelirroja, puesto que recordó que su amiga la había llamado Weasley, así que pensó que quizá ellos eran los famosos Potter-Weasley, la mayoría encajaba en la descripción que tenia de ellos, y nuevamente cruzaba la mirada con la pelirroja que había sostenido hace unos segundos, se sintió extraño, la encontró muy bella, algo que casi no pensaba de las chicas que había conocido antes, le sonrió y continuo su camino… Rose por su parte pensó que el chico tenía unos ojos hermosos y una sonrisa encantadora, sin darse cuenta ignoraba la conversación de sus primos y no podía quitar sus ojos de la espalda de aquel rubio, cuando el joven desapareció, volvió a la realidad y recordó su primer año en Hogwarts, donde su padre le advirtió sobre el tal Malfoy y a su mente llego la imagen de su novio, y por primera vez sintió como si el corazón le doliera
-Así que Draco por fin se dignó a traer a su hijo, ya había cantado victoria años atrás- gruño Ron- ¿y lo escucharon decir que está aquí por culpa del ministerio?
-Bueno…- murmuro Harry, miro a la ministra y continuo- Han pasado varias cosas desde que tomaste vacaciones Herm
-¿Qué tipo de cosas?- pregunto rápidamente la ministra, mirando fijamente al auror
-Han atacado a unos cuantos magos y muggles y bueno… el consejo decidió pedir ayuda a Malfoy y le han dado un cargo en el ministerio…
-¿Qué?- Preguntó molesta la ministra- ¿y porque nadie me lo ha informado?- se exalto Hermione
-Cálmate amor- Le dijo su esposo acariciando su espalda- seguro fue porque pediste expresamente que nadie te molestara durante nuestras vacaciones y propinaste un hechizo para que nadie nos contactara
-Así es… De todas formas, aunque no lo crean Draco está haciendo una buena labor y los detalles se los daré en un lugar más privado…
A la estación hacían ingreso Angelina y George junto a sus hijos Fred y Roxanne, quienes rápidamente se dirigieron hacia donde se encontraba su familia para saludar a todos
-¡Fred!- Grito James- Ya creía que este año me iba a divertir solo
-Hola a todos, sin mí no serias nadie
-Eso es muy cierto, ya es hora de irnos, acuérdate que aun debemos poner unas cuantas de estas- Le enseño un par de bombas de raro aspecto- esos Slytherin tendrán diversión antes de llegar a Hogwarts
-Más les vale que a los Slytherin no les ocurra nada- Les miro una desafiante Rose
-Oh primita, olvidaba que eres prefecta, vale, vale… no haremos nada, al menos por un día
-¿Un día?- gruño la pelirroja- nada de un día, si hacen algo, juro que les castigare!
-Tranquila Rosie- Dijo Fred colocando su mano en el hombro de su prima- nadie sabrá que seremos nosotros, así que no te dejaremos mal- le guiño el ojo
Rápidamente, Fred y James huyeron para que su prima no les dirigiera uno de sus típicos discursos, mientras se oía un característico pito, el que anunciaba la partida del tren y el comienzo del caos, estudiantes corrían con sus baúles, otros se despedían de sus padres, unos cuantos pequeños lloraban al ver a sus hermanos mayores dejarles, mientras sus adorables madres trataban de consolarlos diciéndoles que en unos años mas ellos también se subirían al hermoso tren... Rose observaba todo esto y suspiraba, en unas cuantas horas volvería a Hogwarts, se despidió de sus familiares, ayudo a Lily a llevar sus pertenecías y sintió como su padre la retenía tomando su mano, ella volteo y lo miro fijamente, pudo notar en los ojos de su padre preocupación, y sin que este le digiera algo, ella asintió con su cabeza, le dedico una hermosa sonrisa, abrazo a su padre y subió al tren…
Albus Potter, un muchacho de cabello azabache, de ojos verdes, alto y delgado, apenas puso sus pies en el tren, suspiro profundamente, realmente no quería volver a lo mismo de todos los años y recordó lo que leyó en una revista muggle acerca de algo llamado horóscopo "le cierras las puertas a las personas, ábrelas, conocerás a grandes personas y tu mundo cambiara, confía, solo confiando podrás ser feliz", así que pensó que quizá podría intentarlo, de todas formas según él no podría pasarle nada aun peor a lo que había ya vivido en Slytherin, pero se equivocaba, puesto que ese día ya le tenían preparada una sorpresa…
El segundo hijo del gran héroe del mundo mágico corría por los pasillos, en dirección a la enfermería, donde supuestamente encontraría a su prima Rose, pero antes de llegar junto a ella, fue atacado por la espalda, sintió los hechizos impactando en su cuerpo, haciéndole caer, pudo ver al rubio que había visto en la estación acercársele con la varita en la mano, en ese momento un escalofrió sacudió su cuerpo, y antes de cerrar sus ojos sintió que ese sería su final…