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Historia 192918 — capítulo 6

−¿Mi señor quiere bailar? −Le pregunto una chica.

−Si gracias. −Y levantándose se fue al centro y cuando llego la hora del cambio de pareja, a Draco le toco Hermione.

−Nos volvemos a ver. −Le dijo Draco.

−Si mi señor.

−¿Quién es el chico con el que estabas?

−Mi hermano.

−¿Tienes novio, prometido?

−No, mis padres dicen que soy muy joven y no hay prisas para casarme.

−¿Qué edad tienes?

−14, en dos meses será mi cumpleaños.

En ese momento hubo un cambio de pareja y a Hermione le toco bailar con su primo.

Unas horas más tarde la familia volvía a casa y Hermione se metía en la cama, había sido un día muy divertido y lleno de sorpresas pero ya estaba cansada.

La semana siguiente fue la fiesta de la cosecha, esa fiesta era muy diferente al de la magia, allí solo habían verduras y frutas por todos lados y no todos iban, los nobles pasaban de ir.

Tras pasar horas entre puestos de fruta y verdura, llegaba la hora del baile.

Desde su trono, Draco vio como sus granjeros bailaban y se lo pasaban bien, aunque los nobles no les daban el valor que se merecían, él como rey sí que lo hacía, sabía que sin ellos no tendrían comida y se morirían de hambre.

El rey no tardo mucho en ver a Hermione bailando riéndose de algo que le estaban diciendo.

Unas horas más tarde, la familia regresaba a casa, Hermione apenas había visto al rey, pero no importaba había sido un día muy divertido y se lo había pasado muy bien.

La semana siguiente era el baile del rey para buscarle pareja, donde solo los nobles asistirían.

−¿Herms que harás hoy? −Le pregunto su padre. −Se que no trabajas.

−Había pensado en ir al bosque a buscar frutas.

−Entonces no te olvides de la comida y no tardes mucho.

−No lo hare, antes del anochecer estaré de regreso.

−Te esperaremos para entonces.

Una vez Hermione termino de desayunar recogió las cosas que usaba para recoger fruta y se iba al bosque.

Llevaba unas horas allí, cuando empezó a escuchar unos ruidos, sin darle mucha importancia pues siempre se escuchaban cosas, siguió recogiendo frutas.

No mucho tiempo después escuchaba de nuevo los ruidos, girándose Hermione vio un hipogrifo, sabía que esos animales eran salvajes y si no tenia cuidado podían matar a alguien.

Sin hacer ruido se alejo, pero el animal se asusto de algo y la siguió.

Hermione con miedo, se fue corriendo sin darse cuenta de que había una raíz de un árbol y tropezándose con ella se cayó por un precipicio.

Al llegar al fondo la chica se quedo inconsciente, estaba llena de sangre.

Cuando Hermione volvió a abrir los ojos, sintió que todo le dolía, mirando a su alrededor vio todo oscuro, levantándose se quejo, le dolía mucho la pierna y el brazo, aunque le llevara mil años tenía que volver a casa, seguro que su familia ya estaba preocupada por ella.

Como pudo empezó a caminar y pronto el lugar oscuro paso a otro lleno de luces, acercándose a una de las luces vio que era una piedra muy hermosa, palpando en sus bolsillos vio que el cuchillo que siempre llevaba no se había caído así que cogiéndolo se puso a picar en la piedra, necesitaba esa cosa que daba luz para seguir su camino.

Mientras ella estaba con la piedra, en su casa sus padres se empezaban a preocupar, Hermione había salido hacia horas y desde entonces nadie sabía nada.

−No esperare más. −Les dijo George. −La iré a buscar.

−Voy contigo. −Le dijo su hijo. −Voy a buscar la lámpara.

−Yo voy a buscar a James. −Le dijo Jane. −Cuanto más seamos mas rápidos iremos en encontrarla.

−No tardes.

−No lo hare. −Y se fue corriendo a casa de su primo.

No mucho tiempo después, ya había un gran grupo preparado para ir en busca de Hermione.

−Se que apenas lleva horas sin aparecer. −Les dijo George. −Pero es mi hija y todos la conocéis, jamás ha tardado tanto.

−No te preocupes George. −Le dijo un vecino. −Te entendemos, como dices la conocemos y jamás estaría tantas horas sin decir algo, vamos ya que el sol hace tiempo se ha ido.

−Vamos. −Y separándose por grupos empezaron su búsqueda.

En el castillo sin saber que ocurría, Draco bailaba con las hijas de los nobles, cuando se empezó un ruido.

−Me da igual que este en un baile, mi sobrina ha desaparecido, tiene que ayudarnos.

Draco dejando de bailar se acerco y vio a unos soldados agarrando a un hombre.

−Soltadlo. −Les dijo el rey.

−Sí señor. −Y lo soltaron.

Draco lo miro. −¿Qué ha pasado?

−Mi sobrina Hermione ha desaparecido en el bosque, nadie sabe de ella desde hace horas, hemos reunido a unos cuantos pero somos muy pocos para el bosque que es tan grande, ayúdenos por favor.

−Os ayudare. −Y miro a sus invitados. −La fiesta se ha terminado, hay cosas más importantes que hacer.

−¿Mi señor ira a ayudarles? −Le pregunto un noble.

−Lo hare, es mi obligación.

−Pero mi señor, con que envié a sus soldados es suficiente.

Ante eso todos lo miraron con la boca abierta, nunca jamás nadie le había hablado así.

−¿Me estás dando órdenes? −Le pregunto Draco. −A mí nadie me da órdenes. −Y acercándose le golpeo. −Que sea la última vez que me hablas como lo acabas de hacer. −Y miro a sus soldados. −Preparar los caballos, nos vamos de inmediato.

−Sí señor. −Y se fueron a preparar los caballos.

No mucho tiempo después el rey y sus soldados salían del patio del castillo galopando, el bosque por la noche no era un lugar seguro, cientos de animales peligrosos se paseaban a sus anchas.

Poco antes del amanecer, Draco y sus soldados iban por un camino cuando se encontraron un bulto, bajando del caballo se acerco y vio que era Hermione inconsciente.

−Ya la tenemos. −Les grito el rey. −Avisar a todos.

−Sí señor. −Y mientras unos ayudaban a Draco con Hermione otros iban a decirles a los demás que ya la habían encontrado.

Hermione abrió los ojos y vio que estaba en su habitación, mirando a su alrededor vio a su madre dormida sentada en una silla.

−Mama.

La mujer abriendo los ojos, al verla despierta se acerco y le dio un beso. −Menos mal que despiertas, hace una semana que te encontramos llena de heridas y con mucha fiebre.

−Siento haberos preocupado.

−No es tu culpa, ¿te duele algo?

Ante eso Hermione se fijo que tenía el brazo envenado y le molestaba la pierna, aparte de eso le dolía algunas partes.

−Un poco.

−Mejor, eso quiere decir que las pociones te hemos ido dando funcionan. −Y cogiendo una jarra lleno un vaso y poniendo unas hierbas se la dio. −Tómatelo te ayudara a que mejores pronto, tuvimos que llamar a un sanador para que usara su magia contigo, tenias tantas heridas que no hubieras podido aguantar sin la magia.

−Menos mal que tenemos magia.

−Menos mal, voy a buscar al resto de la familia.

−Sí que tengo ganas de verlos.

−Y ellos a ti, no tardo mientras tomate la medicina.

−Sí. −Y mientras ella se la tomaba que sabia fatal, su madre se fue a buscar al resto de la familia.

Los demás no tardaron mucho en llegar.

−Hermione, hija menos mal que ya estas despierta. −George acercándose se sentó con cuidado en la cama y la abrazo. −Mi niña me has tenido preocupado estos días.

−Lo siento papi.

−No es tu culpa. −Y dándole un beso en la cabeza la tapo bien. −Tu primo ya ha ido a buscar a un sanador para que vea exactamente como estas, ¿Qué ocurrió en el bosque?

−Me encontré con un hipogrifo, y me persiguió. −Y entonces se puso a llorar. −Nunca había pasado tanto miedo como en ese momento.

−Mi niña lo ha pasado mal. −Le dijo su abuelo. −Por suerte ya estas con nosotros.

−Si abuelo, cuando me desperté estaba en un sitio muy oscuro y tras moverme como pude encontré unas piedras que daban luz, así que cogí una para que me ayudara a ver a mi alrededor.

−Ya lo hemos visto, es un diamante arco iris de luna.

−¿Qué es eso?

−Es el único diamante mágico que se conoce y se dice que una sola mina puede dar diamantes hasta siete colores diferente.

−¿Cuesta mucho?

−Mucho, una sola piedra puede costar diez mil monedas incluso más.

−Oh vaya.

−¿Qué pasa?

−El día del festival fui con Sara a ver a una tarotista y me dijo que en mi futuro veía sangre y dinero.

−Lo ha cumplido, pero no nos des más preocupaciones. −Le dijo su madre.

−Si mami. −Y bostezo. −Tengo mucho sueño, ¿tardara mucho mas la sanadora?

−Duerme, te puede revisar mientras duermes.

−Es lo que hare, gracias por rescatarme.

−Fue el rey.

−¿En serio? No estaba en su baile.

−Y lo estaba hasta que nosotros le avisamos, sin él y sus soldados puede que nunca te hubiéramos encontrado, el bosque es muy grande. −Le dijo su padre y vio que ya había cerrado los ojos. −Oye Herms.

−Papi.

−¿Dónde encontraste la mina?

−No lo sé, estaba en la zona de siempre, cuando me puse a correr y me tropecé con un árbol que tenía una rama que sobresalía y me caí por un precipicio.