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Dime que me quieres [Scorose] — capítulo 12
Y quiero verlo,¿qué estará haciendo?¿Pensar en mí? o...****¡¿Qué estoy diciendo?!
A Rose no le interesaba tener novio. Ella solo quería estudiar y meterse en problemas. Incluso admite que cuando comenzó a salir con Frank, no sentía más que un simple afecto de amistad. Puede decir que se enamoró de él recién a los cuatro meses de estar de novios. La razón principal por la que empezaron a salir fue porque Alice Longbottom, la hermana menor de Frank, le pidió que lo hiciera. Ella ama a Frank, pero a veces siente que no es suficiente. Frank es perfecto, lo es, nadie puede negarlo, pero no es lo que Rose busca. Con Frank tiene todo seguro, sabe que podrán vivir en una gigantesca casa y podrán tener hijos prodigios. Todo el mundo lo sabe. Y eso a Rose le molesta. Su novio es demasiado predecible. Ella necesita algo que no sea perfecto, algo que traiga problemas que puedan resolverse, algo donde deba arriesgarse porque realmente le importa. Pero con Frank todo es seguro, no hay altibajos, ni dificultades. Todo es tan perfecto... Enojada, da un puñetazo a la mesa. Sus compañeros de Casa la miran curiosos pero luego cada uno regresa su atención a sus cosas. Rose se muerde el interior de la mejilla y mira hacia el fuego, pensativa. Sabe cuál es la verdadera razón por la que ha comenzado a pensar todas esas cosas de Frank: Scorpius Malfoy.¡Estúpido chico que viene a poner mi vida patas arriba! Le detesta. Y se detesta a sí misma. Scorpius Malfoy es como una versión mejorada de Frank: inteligente, amable e inocente, pero sin llegar a ser perfecto. ¡Menuda suerte tiene Zabini! No lo entiende, Rose se siente muy bien al lado de Frank, él se merece a una chica tan hermosa e inteligente como ella es. Eso sí, ella no se merece a Frank si piensa en otro chico. El punto es que Scorpius no es como los otros chicos lindos de Hogwarts, no puede pensar que él es lindo y luego dejarlo de lado para estar con Frank. Rose piensa que Scorpius es lindo, una, dos y tres veces por día. Y las cosas se complicaron aquella mañana cuando despertó mojada por tener un sueño donde él estaba encima suyo. Merlín, es una zorra. Una condenada e hipócrita zorra. Scorpius no está en la Sala Común, lo cual molesta mucho a Rose. Angie Zabini tampoco está. ¡Y el toque de queda ya ha empezado! Solo los Prefectos tienen permitido ir por los pasillos después de la nueve de la noche y los Prefectos de Slytherin aquel día no tienen que patrullar, ellos se encuentran jugando al ajedrez mágico frente a Rose. Scorpius y Zabini deben de estar juntos, supone. Tal vez en la biblioteca, o seguramente en la Sala de los Menesteres, haciendo lo que Rose soñó que ella hacía con Scorpius. Emite un gruñido y es entonces cuando Albus cierra bruscamente su libro para mirarla expectante. —¿Ya me vas a decir que diablos te sucede? —¿Por qué Scorpius y Zabini no están aquí? —pregunta en cambio. Albus la mira confundido un momento. —Porque Scorpius se fue al San Mungo, Zabini lo acompañó —Al ver la mirara confusa y sorprendida de Rose, él agrega:—. La madre de Scorpius está enferma, tiene una Maldición o algo así, me dijo Scorpius. Al parecer tuvo una recaída y Scorpius fue a verla al hospital y su novia obviamente lo acompañó. ¿Qué te interesa, en todo caso? Rose niega con la cabeza, restándole importancia. Albus la mira un momento más y regresa a su libro. Ella suspira, sintiendo algo aliviada como molesta. No puede creer que la idea de que Scorpius vaya a visitar a su madre enferma le guste más que la opción de que estuviera teniendo sexo con su novia. Rose se relame los labios, buscando una solución a su problema. ¡Eso es! Ya lo tiene. Una sonrisa satisfecha aparece en sus labios. Lo que ocurre es que está necesitada. Hace casi un año que no tiene sexo con nadie y Scorpius es completamente irresistible. No gusta de él, solo lo desea porque desea acostarse con alguien. Y solo hay una manera de arreglar aquel problema. —¿A dónde vas? —le pregunta Albus, al verla levantarse de su asiento rápidamente. —A buscar a Frank.